La Revolución francesa

La Revolución de 1789, que tradicionalmente ha señalado el inicio de nueva época, no es un hecho aislado, sino que forma parte del movimiento general de ruptura con las antiguas estructuras sociales ante el empuje de una nueva clase industrial: la burguesía.

Orígenes de la Revolución Francesa

Durante el reinado de Luis XVI, la administración y la economía llegaron a ser tan caóticas que el propio rey se vio obligado a convocar una Asamblea de Notables en 1787, que en lugar de apoyar al gobierno, pretendió comerle terreno a la monarquía, dando lugar a la Revuelta de los Privilegiados. Por ello, Luis XVI reúne los Estados Generales, en los que se hallaban numerosos reformistas, que deseaban abolir los privilegios señoriales y eclesiásticos y promulgar una igualdad civil y una libertad personal. En mayo de 1789 los Estados Generales declaran constituida una Asamblea Nacional con objeto de redactar una Constitución. El 9 de julio la Asamblea se llamó Constituyente, y el 14 de ese mismo mes el pueblo se alza en armas y toma La Bastilla, difundiéndose la Revolución por todo el país. La Asamblea declara abolidos todos los privilegios y establece la igualdad civil.

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Edad Contemporánea

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La Asamblea Constituyente

En octubre de 1789 el pueblo se subleva acosado por el hambre y la miseria, culpabilizando a la corte de su situación. Pero la Asamblea, monárquica en su mayoría, logra mantener el orden. Entre sus medidas destacan la Declaración de los Derechos del Hombre, la descentralización administrativa y la Constitución civil del Clero, en 1790. Luis XVI, contrario a la ejecución de tales medidas, intenta huir al extranjero, pero es descubierto en Varen nes en 1791. Este suceso provocó una gran agitación republicana, promovida por el Club de los Jacobinos, pero fue sofocada por los monárquicos. En 1791 se promulga la Constitución, de espíritu monárquico, que establecía una Asamblea Legislativa, con separación de poderes.

La Asamblea Legislativa

La Asamblea estuvo dominada por los girondinos, de La Gironda, demócratas que declaran la guerra a Austria por el apoyo que ésta prestaba a los emigrados, enemigos de la Revolución. El fracaso de las primeras operaciones militares amotina a los revolucionarios en París y acusan al rey de traición al pueblo. El 10 de agosto de 1792 se apoderan de los miembros de la Casa Real, y los jacobinos se adueñan de la situación.

La Convención

Las elecciones convocadas para los miembros de la Convención dan el triunfo a los jacobinos, entre los que destacan Danton, Robespierre y Marat, que instauran entre sus adversarios el régimen del terror, ejecutan a Luis XVI en 1793 y proclaman la República francesa, lo que unió a todas las monarquías europeas contra Francia en la Primera Coalición, que derrota a los revoluciona rios en Neerwinden. En París, los girondinos son expulsados de la Convención en 1793, y se desencadena una contrarrevolución. La República retrocede y la Convención da plenos poderes al Comité de la Salud Pública, que, con Robespierre a la cabeza, desencadena una política terrorista. Los movimientos contrarreformistas pretendían una República democrática.

El Comité ejecuta a la reina María Antonieta, a los nobles, a los burgueses y a personajes de la oposición, como Danton. Este régimen da a Francia grandes victorias: la conquista de Tolón, el Rosellón y la derrota de Austria en Fleurus, en 1794. Pero la dureza jacobina derroca a Robespierre, ejecutado por sus propios partidarios el 9 de Termidor (27 de julio de 1794). Este acto se conoce como Reacción termidoriana, que deroga la República jacobina por otra de signo moderado.

La convención se disuelve en 1795, después de la promulgación de la Constitución del Año III, que establece un Directorio con dos asambleas. Su inestabilidad provoca la sublevación de los monárquicos en El Vendimiario, en 1795.

El Directorio

Francia cae en un caos moral y financiero que sólo puede ser salvado por el prestigio y la fuerza de sus militares. En 1796 se obliga a Austria a pedir la paz, y la lucha mantenida contra Inglaterra, Austria y Prusia, aliadas en la Segunda Coalición, crea el ambiente propicio para el golpe de Estado de Napoleón en
1799
.

Napoleón

Fue el general más brillante del Directorio, nombrado por Robespierre; reprime la sublevación de El Vendimiario, por lo que le es confiado el ejército que dirigirá la ofensiva contra Austria, en Italia. En 1798 arrebata Egipto a los turcos, y a su vuelta a Francia tiene un clima propicio para su golpe de Estado en 1799.

Su gobierno está dividido en tres etapas:
– De 1799 a 1802 El Consulado, en el que se nombra Primer Cónsul.
– De 1802 a 1803 es nombrado Cónsul vitalicio.
– En 1804 es coronado Emperador por el papa Pío VII.

Su mandato fue una dictadura militar que pretendió el restablecimiento interior, la expansión económica y la conservación de las conquistas efectuadas por los revolucionarios. Con él, Francia conoce un gran esplendor, que se manifiesta en el auge comer cial. desarrollo industrial, etc.

Su gobierno, cada vez más personalista y autoritario, a pesar de haber redactado varias constituciones, produjo descontento entre monárquicos y republicanos. De no haber sido por su política exterior, en exceso belicista, hubiera tenido el apoyo de la burguesía y las clases populares.

El Imperio napoleónico

En el año 1800 Napoleón deshace la Segunda Coalición europea y Austria pide la paz. En el Tratado de Luneville consigue que se reconozca la frontera francesa en el Rhin y su predominio en Italia.

Para combatir a Inglaterra, Napoleón forma La Grande Armèe con objeto de invadir este país, pero la superioridad inglesa y la alianza con Rusia y Austria en la Tercera Coalición provocan la derrota de Napoleón, del mismo modo que en la batalla de Trafalgar en 1805, el almirante Nelson deshizo la flota franco-española.

El emperador se resarce de estas derrotas en Austerlitz, frente a Austria, obligando a esta potencia a renunciar a sus derechos sobre Alemania, disuelve el Imperio romano germánico y se declara protector de la Confederación Germánica.

Prusia reacciona frente al avance francés, pero es vencida en Jena y Auerstädt en 1806, y Rusia en Friedland, aceptando, ambas, la Paz de Tilsit. Napoleón se convierte en árbitro de Europa.

Para el hundimiento de Inglaterra, Napoleón prepara el bloqueo continental, apoderándose de los Estados Pontificios y Portugal en 1807, donde destrona a los Braganza e instala en el poder a su hermano, José Bonaparte. En España obliga a Carlos IV y su hijo, Fernando VII, a abdicar, pero los españoles se levantan contra la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia (1808-1814), y en la batalla de Bailén derrotan a Napoleón.

Austria se levanta de nuevo contra Francia, pero es vencida nuevamente en Wagram en 1809, aceptando la paz de Viena.

La ordenación napoleónica de Europa (1812)

mapa ordenación napoleónica de europa

Fin del Imperio napoleónico

El Imperio napoleónico, en 1810, ocupaba media Europa, pero su estabilidad dependerá de los éxitos militares. Para consolidar sus conquistas, Francia pretende la completa aniquilación de Inglaterra y Rusia, por lo que en 1812 emprende una campaña y llega hasta Moscú, pero no pudo sobrevivir al invierno ruso y su ejército ha de abandonar la ocupación en una catastrófica retirada.

Este momento es aprovechado por las potencias europeas -Rusia, Prusia, Austria y Suecia- para unirse y derrotar a Napoleón en Leipzig en 1813. Los aliados liberan Alemania, invaden Francia y llegan hasta París. Napoleón dimite y se retira a la isla de Elba. Pero aprovechando el resentimiento francés contra los Borbones, vuelve a Francia, siendo derrotado en 1815 en Waterloo a manos del inglés Wellington.

Napoleón muere en Santa Elena en 1821.

El Congreso de Viena

Vencido Napoleón, se reúnen en Viena Francisco I de Austria, Alejandro I de Rusia, Federico III y Guillermo de Prusia para resolver la situación europea. Es destacable la actuación de algunos ministros de estos países, como Metternich, canciller de Austria Castlereagh, de Inglaterra, y Tayllerand, en representación de Luis XVIII de Francia.

Se restaura el principio de legitimidad monárquica y se precisa una nueva ordenación territorial para satisfacer a Austria, Prusia y Rusia. A Austria se le conceden los límites de 1789, añadiéndole el estado de Venecia. Por su parte, los austríacos renun cian a Flandes, que, junto a Holanda, formará los Países Bajos.

Se crea el reino de Polonia, que pasará a Rusia. Prusia recibe la mitad de Sajonia y la Renania y Suecia cede Noruega a Dinamarca. La gran vencedora del Congreso fue Inglaterra, que consiguió que se le reconocieran las conquistas efectuadas hasta entonces.

La victoria de los aliados sobre Napoleón desencadena una oleada antirrevolucionaria en toda Europa, y comienza el período de la Restauración. Para combatir el espíritu revolucionario, que sobrevivía en logias masónicas y sociedades secretas, el zar Alejandro I propone la creación de la Santa Alianza en 1815, formada en principio por Austria, Rusia y Prusia, y ratificada después por toda Europa, excepto por el Papado, Inglaterra y Turquía.

En 1818 Metternich proclama el derecho de intervenir en paí ses afectados por brotes revolucionarios, lo que se ha denominado Sistema Metternich.

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