Labubu: el muñeco de moda

Seguro que en las últimas semanas habréis oído hablar de un juguete emergente en el mercado que se ha apoderado de la industria. Los niños ya no quieren Barbies, Hotwheels o Pinypon; quieren Labubu. Pero, ¿qué son estos muñecos amigables con forma de demonio? ¿De dónde vienen? ¿A qué les deben su éxito?

Origen del muñeco

Labubu nació en 2015 como un personaje del libro ilustrado The Monsters Trilogy, creado por el artista hongkonés (con raíces belgas) Kasing Lung. Inspirado por la mitología nórdica con toques de su imaginación infantil, Labubu combina ternura y un toque travieso en un diseño con orejas puntiagudas, sonrisa de dientes afilados y cuerpo redondo y peludo.

Kasing Lung junto a sus criaturas.

Mercadotecnia clásica

Kasing Lung apostó en 2019 por Pop Mart, una empresa de juguetes china, con una licencia exclusiva dando a conocer masivamente su producto. Gracias a su formato de “blind box” o caja sorpresa, ofrecieron series limitadas con variantes secretas que desataron una fiebre coleccionista inmediata.

De todos los colores

Pop Mart ha lanzado más de 300 variantes de Labubu, incluyendo vinilo, peluches y llaveros temáticos como Exciting Macaron, Have a Seat, Big Into Energy y colaboraciones especiales con marcas como Coca‑Cola o One Piece. Los estuches blind box suelen incluir figuras ultra-raras para los aficionados que se lo puedan permitir.

Salto internacional

Lisa publicitando sus Labubu en Instagram.

El punto de inflexión ocurrió en abril de 2024, cuando Lisa, una artista de la banda surcoreana BLACKPINK, fue vista con un llavero Labubu en su bolso. Eso disparó su popularidad en Tailandia y Asia (con vídeos en TikTok e Instagram), marcando así su expansión global. Rihanna, Dua Lipa, Kim Kardashian, David Beckham y otros famosos también han sido fotografiados llevando Labubu como accesorio de moda. No ha sido hasta hace unos meses que se ha popularizado entre la gente joven, también en redes sociales, pero satirizando esta vulgar moda sin gusto.

¿Cuánto cuesta la tontería?

Los falsos, perfectos para regalar a infantes, se pueden adquirir en cualquier bazar o mercadillo por menos de 10 euros, pero hablemos de los originales. Los Labubus pequeños —figuras de vinilo o llaveros— se vendieron originalmente entre los $15 y $30 USD, mientras que los modelos más grandes o de edición especial pueden costar hasta $960 USD.

En junio de 2025, una escultura gigante (de 131 cm) se vendió por ¥1.08 millones, unos $150 000 USD, en una subasta oficial en Pekín. Eso son 127.695,00 € para quienes vivan en la eurozona; ¡casi nada! En redes y mercados secundarios, algunas ediciones raras han alcanzado precios de hasta $170 000 USD o más.

Según informes de Pop Mart, en la primera mitad de 2024 el segmento The Monsters generó ventas superiores a $870 millones.

Comunidad y cultura fan

Los coleccionistas han formado comunidades mundiales. En encuentros y convenciones intercambian, personalizan y exhiben sus figuras. Algunos llegan a poseer cientos de Labubus valorados en miles de dólares, que transforman en arte personalizado. También han surgido imitaciones, conocidas como «Lafufu», que se han popularizado entre ciertos fans por su mayor accesibilidad.

Impacto cultural y crítica

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Colección de monstruitos.

El modelo de marketing de la caja sorpresa es el clásico mecanismo conductual que aplicaba ya Skinner a sus palomas. El descrito por expertos como “casino de dopamina legal”, promueve comprar a lo loco en busca de variantes raras para coleccionarlas. Aun así, algunos eruditos pronostican que esta moda podría acabarse con futuras generaciones o saturación del mercado. Ya hemos visto estas tendencias otras veces. ¿Qué hará la gente con sus Labubus en cinco años? Lo mismo de siempre: lo que ahora es una necesidad imperante, mañana será un recuerdo lejano de cuando te gastaste el dinero en una gilipollez peluda. Y luego preguntan que por qué odiamos el capitalismo… hay que joderse.

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