Seguro que los últimos meses habéis escuchado o visto en supermercados las palabras «chocolate de Dubái». ¿Qué es esto? ¿Viene de Dubái? ¿Acabarán en algún momento las modas ridículas este 2025? ¿Se hará viral sacarse la ESO el año que viene?
Origen de la tableta

El famoso chocolate de Dubái fue creado en 2021 por Sarah Hamouda, ingeniera británico-egipcia residente en Dubái, durante su embarazo. Su antojo la llevó a fusionar sabores tradicionales del knafeh, un postre palestino que además es típico en varios países mediorientales, con chocolate, pistacho, tahini y kataifi (fideos de masa filo crujiente), dando forma a la barra llamada “Can’t Get Knafeh of It” producida por su empresa The Fix Dessert Chocolatier.
#Tendencia
La explosión llegó a finales de 2023 cuando la influencer Maria Vehera compartió un video reseñando la barra; en pocos meses ha acumulado más de 130 millones de visitas en TikTok. Desde entonces, el chocolate de Dubái se hizo tendencia global, inspirando productos de grandes marcas como Lindt, Aldi, Costa y más.
A los jóvenes, como siempre, les ha llegado una forma diferente de vídeo. El chocolate de Dubai, junto con los Labubu o el té matcha, ha sido ridiculizado por ser otra tendencia inútil e innecesaria producto del capitalismo.
¿Qué lo hace especial?
Suponemos que sus potentes audiovisuales crujidos al masticar, el sabor dulce, salino y rico en pistacho, y que su color interno es más raro que un gato verde, nunca mejor dicho. Por esto último ha destacado más que otros productos reposteros en las plataformas TikTok e Instagram, ya sea por alabanzas o por sátiras.
Expansión comercial y réplicas
La alta demanda llevó a marcas premium como Godiva, Läderach, o incluso supermercados como Aldi a lanzar sus propias versiones estilo Dubái. Mientras tanto, pastelerías artesanales internacionales y regionales también crearon helados, cheesecakes, e incluso croissants y lattes basados en estos sabores. Lo de siempre: marcas ven un mercado que aún no ha sido explotado y se acercan a la moda para exprimir hasta la última gota la tendencia y sacar tajada.
Curiosidades del producto
En el país de la «libertad», las compras masivas provocaron una escasez de pistachos y dispararon el precio del fruto seco desde $7.65 a $10.30 por libra en 2025. La baja cosecha en EE. UU. y el incremento de exportaciones desde Irán profundizaron el déficit. En Reino Unido, cadenas como Waitrose limitaron la compra a dos barras por persona frente a la desbordante demanda del chocolate.

Una sentencia en Alemania prohibió a Aldi vender las tabletas bajo esa denominación al no fabricarse en Dubái. Además, estudios en Baden-Württemberg hallaron altos niveles de aflatoxinas, grasas no permitidas y trazas de sésamo no declaradas en varias muestras del mismo.
Crítica social
Lo que empezó como un antojo de embarazo y una curiosidad repostera, se ha convertido en un fenómeno de consumo casi compulsivo. En TikTok se ven filas de jóvenes abalanzándose sobre una barra verde con dorado como si fuera el cáliz de la vida eterna. En supermercados se venden versiones falsas a precios ridículos. Y, por supuesto, hay quienes suben reseñas de 10 minutos analizando su textura como si fuesen sumilleres de KitKat.
Aquí no se critica el sabor (que puede estar bien o no, eso depende de gustos y alergias), sino el comportamiento social que lo rodea: la urgencia de probar lo que todo el mundo está probando sin preguntarse si de verdad vale la pena. ¿Realmente te apetecía chocolate con pistacho y fideos crujientes o simplemente lo viste cinco veces en tu feed y ahora sientes que lo necesitas?
Además, el hype ha traído consecuencias reales. El precio del pistacho se ha disparado a nivel internacional. Agricultores de California y regiones de Irán reportan sobreexplotación del cultivo, mientras que marcas occidentales intentan monopolizar la estética “árabe” para vender una experiencia fabricada. El chocolate de Dubái ya no es ni de Dubái, ni es exactamente chocolate. El clásico tu cultura es mi disfraz llevado a la repostería.
¿Quién se acuerda aún de las Crumbl Cookies? ¿Cuántos de estos productos acaban olvidados o convertidos en micro dosis de 30 segundos? ¿Qué pasará cuando llegue la siguiente moda? Lo mismo de siempre: se tirará y se olvidará. Porque lo importante no era disfrutarlo, sino demostrar que tú participaste, que lo probaste. Aunque solo fuera por likes o para sentirte parte del grupo.
Si seguimos así, no saboreamos: consumimos por reflejo. Y eso, amigos, ni es dulce ni es sostenible. Además, que por dentro parece vómito, no me jodáis.