La música nacionalista. Escuelas nacionales del siglo XIX

La música nacionalista nace a la luz de un movimiento político que lleva su misma denominación y que tiene como finalidad lograr la independencia o unificación de un determinado territorio o territorios, que mantienen una unidad geográfica, cultural, linguística o folclórica.

El hecho de que lleven el mismo nombre tanto el movimiento político como el musical no es casual, ya que ambos tienen caracteres y componentes muy similares. Por ello, la música nacionalista surge con el nacionalismo político y desaparece cuando las ansias nacionales han sido satisfechas o se han disipado. Geográficamente este estilo musical va a tener un indudable éxito en países que se encuentran en la periferia europea, como Rusia, Hungría, Escandinavia o España, o cercanos culturalmente a Europa, como el continente americano. Se trata en todos los casos, salvo España, de países que no han tenido tradición musical y que, curiosamente, en mayor o menor grado, tienen un fuerte movimiento nacionalista.

Función de la música en el nacionalismo

Ya se ha señalado que la principal cualidad de la música durante el nacionalismo es precisamente la de expresar las ansias de unificación o independencia. Pero aparte del ideal nacional, esta corriente política mantiene otra serie de componentes que va a hacer suyo este estilo musical; tales son el culto al folclorismo o el retorno a la naturaleza, corrientes de opinión que aparecen previamente al nacionalismo como tal, y adquieren plena vigencia en este momento. Ya Rousseau, ilustrado francés, preconizaba el retorno a la naturaleza por entender que el hombre en la civilización tendía a la perversión. Los mismos románticos asumían esta creencia y de ahí su pasión por los países exóticos.

Además, aspiraban a aprender de los modos de vida de los habitantes de estas naciones, ya que se encontraban en un estado más puro, aún no degenerados por la civilización industrial. Ya se ha visto que los músicos románticos incorporaban en muchos casos melodías de danzas folklóricas originarias de estas naciones.

Para que una tendencia musical pueda ser considerada como nacionalista, los musicólogos entienden que no sólo es necesario que se den adaptaciones de melodías folklóricas, sino que debe aparecer otra premisa fundamental, como es el mensaje de carácter nacionalista de la obra musical. En este orden de cosas, se debe señalar igualmente que músicos como Wagner o Verdi, que incorporan este mensaje, no lo hacen a través de una música folklórica, sino que recurren a su
propia inventiva, a una música personal y, por tanto, no nacionalista. Los verdaderos músicos nacionalistas son aquellos que estudian constantemente la música folklórica con un profundo trabajo de investigación, como, por ejemplo, el húngaro Smetana o el finlandés Sibelius.

El nacionalismo musical va a aparecer con notable fuerza en aquellos países que han estado marginados de grandes corrientes artísticas, culturales y científicas, que han sido el motor de todos los estilos musicales estudiados en anteriores capítulos. Estas naciones, precisamente por su sequía cultural y musical, han mantenido tradiciones folklóricas que se han transmitido oralmente, como en el caso español. Por último, es necesario señalar que algunos países se ven involucrados de lleno con el problema nacionalista, ya que forman parte de un imperio como el austrohúngaro, compuesto por multitud de naciones con aspiraciones de independencia como Hungría, Slovaquia, etc.

Características de la música nacionalista

1. La primera cualidad que define la música nacionalista es la búsqueda de identidad a la que se ve abocada constantemente. Ésta se realiza mediante la adaptación al ámbito sinfónico de las formas musicales folklóricas.
2. El folklore pasa a ocupar un primer rango como forma de expresión musical y es asumido como forma óptima de expresión de las naciones.
3. Ya no se compone, por lo general, en formas aristocráticas y burguesas como la sonata, cantata, concierto, etc., sino que se recurre a las formas tradicionales propias del pueblo. Especial importancia tiene la Suite, que se asienta definitivamente como una de las formas más importantes del nacionalismo.
4. Al igual que en el romanticismo, esta constante referencia a la música folklórica produce un enriquecimiento constante en melodías.
5. Incorporación de nuevos lenguajes armónicos, inexistentes en Europa hasta este momento, ya que estas músicas folklóricas lo tienen en muchos casos, como en el caso ruso, con muchas influencias orientalizantes. Músicos como Chaikovsky o Rimsky-Korsakov incorporan estos lenguajes armónicos orientales a sus composiciones.
6. El mismo hecho del nacionalismo implica un sentimiento de rebelión política y la música pasa a ser, por tanto, un símbolo usado por la población que la hace su bandera.

Manifestaciones regionales del nacionalismo musical

Es necesario resaltar que mientras que el nacionalismo musical tiene especial impacto en una serie de países como España o Rusia, también alcanza gran impacto en zonas más extensas que abarcan un grupo de naciones como los Países Escandinavos, Sudamérica o los países eslavos. A continuación se describe el panorama musical en Rusia, Bohemia, Países Escandinavos y Hungría.

Música nacionalista en Rusia

Hasta el siglo XIX la música rusa ha sido tributaria de Alemania, Italia y Francia, hasta que aparece un serio intento de crear una ópera nacional, ya recogido en el capítulo precedente, intento que no es aislado, sino que va acompañado de otras medidas complementarias, como la creación de academias musicales, reales conservatorios, etc.

Esta política da su fruto a finales de este siglo gracias al surgimiento de una generación de músicos extraordinarios y al contexto político en el que surgen, caracterizado por una situación cultural lamentable que no había permitido la expresión del pueblo a lo largo de la historia.

En este país destaca fundamentalmente el llamado Grupo de los Cinco, agrupación musical en torno a Mili Balakiev, un compositor no muy brillante, pero que funda una escuela musical, la Es cuela Libre, de carácter gratuito. En 1865, él y varios compositores publican el Manifiesto de los Cinco que, en síntesis, es una recopilación de principios musicales del estilo nacional ruso, que a partir de este momento se debe basar en el canto popular, la libertad creadora, autodidactismo que ellos exhiben impúdicamente. Por último, no admiten ningún tipo de forma que entorpezca su labor creadora. Los componentes del Grupo de los Cinco son los siguientes:

* Glinka (1804-1857). Aunque en realidad no debería encuadrársele en este grupo, es el primer músico importante de Rusia. Estudia en Berlín y, de vuelta a su país, animado por sus amigos se decide a componer una ópera, La vida del zar, que narra la lucha contra los polacos. Aunque predomina el estilo italiano, los coros ya introducen melodías populares y folklóricas. Después de componer la que será la primera ópera nacional rusa, compone Risslau y Luzmila, deliciosa ópera con un fuerte sabor popular.

* Borodine (1834-1887). Con él comienza el Grupo de los Cinco; es muy poco fértil, pero excelente compositor. Sus dos sinfonías, un pequeño poema titulado En las estepas de Asia Central y sus óperas El principe Igor, en la que destacan las danzas polovtzianas, y Las romanzas de Iaroslav con el coro del cuarto acto, de una gran belleza y originalidad, son suficientemente explicativas de sus cualidades.

* Rimsky-Korsakov (1844-1909). Al igual que el anterior, tampoco es músico profesional, sino of icial de la Marina Rusa. Con una excelente educación musical, en gran parte autodidacta, su característica principal radica en su cromatismo, técnica musical que consiste en el empleo de bemoles y sostenidos, consiguiendo de la orquesta timbres no manejados hasta el momento. Se pueden destacar de entre sus obras: Sadko, primer poema sinfónico ruso: la Pokovita, Una noche de mayo, Snegomusska, Sherezade, Mozart y Salieri y La ciudad invisible de Kitejer.

* Mussorgsky (1839-1881). Es con mucho el más genial del Grupo de los Cinco. Más que un innovador, fue un precursor, hasta el punto de que se le considera el menos clásico del grupo. Se puede decir que su música brota de un instinto espontáneo que renueva constantemente los temas más bellos de la música del pueblo, capaz de componer con auténtica gracia juvenil o imprimir a su música un patetismo terrible. Entre sus obras destacan: Chambre d’enfants, Cantos y Danzas de muerte, el poema sinfónico Una noche en el Monte Pelado, y sobre todo su ópera Boris Gudonov, obra cumbre del drama lírico en la que el personaje principal se puede decir que es el pueblo.

Chaikosvky* Chaikovsky (1840-1893). Es contemporáneo del Grupo de los Cinco, pero quizá el más conservador de los músicos rusos debido a que trabaja para el Teatro Imperial. Estudia en el Conservatorio de su ciudad, San Petersburgo, y muy pronto comienza a componer. Sus comienzos fueron penosos, pero gracias al altruismo de su admiradora, la señora Merck, que le otorga una pensión de 6.000 rublos, Chaikovsky puede consagrasarse de lleno a la composición.

Hay en su música una gran sensibilidad y una melodía delicada cortada por bruscos accesos de rudeza. Su obra es abundante, a pesar de su corta vida, cuarenta y tres años. Destacan seis sinfonías, la más importante es la Patética; las óperas Eugenia Onegin, La hechicera y La Dama de Picas. Tres ballets, La bella durmiente del bosque, El lago de los cisnes y la suite Cascanue ces. Por último, los poemas sinfónicos La tempestad, Hamlet, Romeo y Julieta y la popular Obertura, de 1812.

Fotografía de Chaikovsky

Fotografía de Chaikovsky

Música nacionalista en la región de Bohemia

La región de Bohemia tiene una tradición musical que se ve cortada como producto de la invasión por parte de los austríacos en la Guerra de los Treinta Años, por lo que la música que se hace en esta región está fuertemente impregnada de un tinte germano. Este resurgimiento es paralelo al que aparece en las regiones vecinas, Moravia y Eslovenia, con las que antes formaba una unidad
nacional.

* Smetana (1824-1884). Su fama se debe a la creación de una serie de poemas sinfónicos con el nombre de Mi país, de entre los que cabe destacar el dedicado a Moldavia. Igualmente autor de varias óperas, en su época era muy conocido como intérprete de piano y director de orquesta, a la vez que como teórico del nacionalismo musical.

* Dvorak (1841-1904). Menos innovador que Smetana, es más conocido por el público por la belleza plástica de su música. Aunque se le considera plenamente nacionalista, Dvorak hereda de la música germana su tradición instrumental, lo que le aleja en ciertos momentos del folklorismo. Está dotado de un temperamento sinfónico, con lo que logra que el nacionalismo arribe defi nitivamente a la madurez, ya que logra hacer desaparecer de su obra ese toque anecdótico de lo folklórico y popular. En su obra destacan nueve sinfonías, de las que sólo las cinco primeras tienen número. La más famosa es la quinta, también denominada del Nuevo Mundo, escrita a su llegada a América. Igualmente es autor de la ópera La Rural, Danzas eslavas, un Concierto para violoncello y otro para violín.

* Janocek (1854-1928). Más tardío que los anteriores, se trata de un compositor y director dotado de un temperamento dramático que se hace notar en sus óperas. Emplea con frecuencia melodías populares procedentes de danzas folklóricas y cuenta con una muy abundante producción coral, de cámara y música religiosa, como la Misa Solemne. Entre sus óperas destacan Jenufa, Katia Kabanova y La zorra astuta.

Música nacionalista en los países escandinavos

Aunque sin tradición musical, van a producir dos excelentes músicos, como Sibelius y Grieq.

* Sibelius (1865-1957). Músico de origen finlandés, al igual que Dvorak, su música es más instrumental que popular. En este momento Finlandia se encuentra bajo el dominio ruso, lo que ha ce de Sibelius un ferviente militante nacionalista. Cuenta con siete sinfonías y varios poemas sinfónicos, de entre los que destaca el titulado Finlandia.

* Grieg (1843-1927). Es el representante más cualificado de la música nacionalista escandinava. Nacido en Noruega, deja entrever influencias románticas, especialmente de Schuman. Destacan sus piezas líricas para piano en la línea también de esa influencia romántica, aunque ha de considerársele como un músico plenamente nacionalista. Igualmente destacan su célebre Con cierto para piano y orquesta y la suite Peer Gynt, música escénica para un concierto de Ibsen; Danzas noruegas, Tres sonatas para violin y un cuarteto de cuerda forman la totalidad de su obra.

Música nacionalista de Hungría

La tradición musical húngara cuenta con un precedente importante en la personalidad de Listz que, aunque compositor romántico, tanto por el tiempo en el que compone como por su mú sica, se trata de un buscador incansable de nuevas melodías de origen folklórico, sirviendo como modelo a la mayoría de los músicos nacionalistas.

Hungría, por otro lado, tendrá una gran importancia en este momento debido a la aparición de un músico de vital importancia para el futuro musical de Occidente.

* Bela-Bartok. Su importancia no sólo radica en sus composiciones, sino también en la doble faceta que presenta como musicólogo. En este sentido, Bartok ejerce una profunda crítica al folklorismo llevado a cabo por los románticos, especialmente Listz, al que acusa de tomar sus melodías de los virtuosos violinistas zíngaros y no del verdadero folklore. Para él, la verdadera música popular tiene una transmisión oral, hay que ir a las aldeas a recogerla. Por ello, viaja a distintas naciones como Argelia, Turquía y Rumanía, donde descubre nuevas escalas como los pentatónicos (cinco tonos) o ritmos hasta ahora desconocidos en Occidente, que va a incorporar a su música.

En 1940 se traslada a los Estados Unidos, país donde morirá. Su producción se inicia con su Rapsodia para piano y orquesta y sigue con otras obras que denotan influencias diversas, como el caso de Strauss o Schoenberg. Compone igualmente una ópera titulada Barba Azul, el ballet El Mandarín maravilloso y una serie de cuadernos para piano titulados Microcosmos, pequeños estudios donde se aventuran los futuros caminos de la música del siglo XX. Para terminar, compone una gran cantidad de conciertos para diversos instrumentos y seis cuartetos que constituyen la más brillante aportación del siglo XX a la música de cámara.

* Zoltan Kodaly (1882-1967). Es el sempiterno colaborador de Bartok con el que va a buscar y clasificar una multitud de melodías y ritmos. En su producción se aprecia un clarísimo tinte na cionalista, especialmente en sus Salmos hungáricus, su opera Narry Janos, Concierto para orquesta y Danzas de Galanta. Dentro de su música religiosa destaca su Misa breve.

Música nacionalista en países anglosajones. Estados Unidos e Inglaterra

Inglaterra, que al igual que España decae notablemente a partir del Barroco, produce a la luz del Nacionalismo una interesante música gracias a dos importantes músicos: Delius y Elgar.

* Delius (1862-1934). Su importancia radica en la influencia que ejerce sobre la música británica actual. En su obra toca la mayoría de los géneros musicales.

* Elgar (1857-1934). Posee una obra fuertemente tradicional e influida por Brahms. Entre otros compone sus Variaciones, composiciones en que transmite su estado de ánimo de forma muy acusada. Un Concierto para violín y orquesta y su suite de marchas Pompand Circunstance. Destacan también la obertura Cockaigne y varios oratorios.

Dentro del contexto del mundo anglosajón, Estados Unidos necesita un punto y aparte dada la existencia de una fenomenología musical ausente en el resto de Occidente, al menos en un principio: se trata del Jazz. No es una música popular o folklórica propiamente dicha, aunque tiene un fuerte arraigo entre una gran masa de la población de este país, la mayoría de color. Como es lógico, la música estadounidense se va a dejar impregnar de estas influencias musicles de origen jazzístico. En este aspecto destacan fundamentalmente MacDowell y Gershwin.

* MacDowell (1869-1937). Su obra está impregnada de la influencia de Debussy y Grieg, gozando en Estados Unidos de una extraordinaria popularidad. Destaca como autor de dos conciertos para piano, a la vez que de varios poemas sinfónicos.

* Gershwin (1898-1937). Es el autor más característico del continente norteamericano. Sus composiciones asumen plenamente los valores de la música jazz, incorporándola en la medida de lo posible a su obra sinfónica. Crea una ópera con temática negra, Porgy ant Bess, y sobre todo dos obras sinfónicas importantes, Rapsodia in blue y Un americano en París.

Música nacionalista en iberoamérica

La música tiene un importante resurgir en los países iberoamericanos, especialmente en México, Brasil o Argentina, en tanto en cuanto el sentimiento nacional es un componente sociológico muy importante en estos países. Esto es así hasta el punto de que los musicólogos hablan de la música iberoamericana actual como nacionalista plenamente. Destacan:

* Manuel Ponce (1882-1948). Toma los elementos más populares de la música mexicana, pudiéndose considerar su obra como ciertamente tradicional en su concepción. Compone, entre otros, Concierto del Sur para guitarra .y orquesta y Concierto para violín, del que cabe señalar que su segundo movimiento se fundamenta en la melodía Estrellita, de la que él mismo es autor.

* Silvestre Revuelta (1899-1940). También mexicano, además de compositor es un excelente violinista. Se caracteriza por la utilización de instrumentos populares de origen autóctono. De entre sus obras cabe destacar: El renacuajo pescador, Esquinas y Sensemayá.

* Carlos Chávez (1899-1978). Es el último gran autor mexicanoBela-Bartok en Hungría.

A Chávez se le puede considerar como el verdadero creador del movimiento musical mexicano. Por otra parte, este autor, típico producto del nacionalismo, conecta con la pintura revolucionaria de Siqueiros, Rivera, etc. Al igual que Revuelta, también incorpora instrumentos autóctonos a su música sinfónica, como en Xachipili-Machilxochitl. Destacan cinco sinfonías, el ballet anteriormente citado y un concierto para cuatro trompas.

* Héctor Villalobos (1881-1959). De origen brasileño, es con mucho el músico iberoamericano más interpretado fuera de este continente. Su principal virtud radica en que incorpora la música autóctona brasileña a los principios musicales de Occidente. De entre su obra caben destacar Bachianas brasileiras, Choros, cinco óperas, de entre las que las más importantes son Malazarte, Zoe y Jesús, siete sinfonías, doce cuartetos, etc.

* Juan José Castro (1895-1968). Compositor argentino, es uno de los más importantes de Iberoamérica. Posee una copiosa producción; de entre la que cabe destacarse Sinfonía de los Campos, la cantata Martín Fierro y la ópera Bodas de Sangre.

* Alberto Ginastera (1916-1983). También argentino, al igual que el anterior, practica el estilo musical nacionalista, aunque su importancia radica en que evolucionará hacia el dodecafo nismo, siendo uno de los pocos autores vanguardistas de Iberoamérica.

Música nacionalista en España

Si en la mayor parte de las escuelas nacionales que se han analizado, la motivación fundamental de la música nacionalista es precisamente la ideología que lleva su mismo nombre, el caso español es la excepción. Son el surgimiento de una generación de excelentes músicos y la oportunidad que ofrece este movimiento musical de gran vitalidad para salir del atolladero histórico que caracteriza nuestra música, los factores explicativos de este importante resurgimiento musical. Un hecho, también determinante del éxito de esta música, es sin duda alguna el riquísimo folklore con que cuenta, que va a facilitar una fuente inacabable de melodías y ritmos.

Igualmente debe de entenderse este renacimiento de la música nacionalista en España dentro del contexto que representa el movimiento cultural y literario de la Generación del 98. En efecto, los más destacados intelectuales españoles deciden hacer una rigurosa revisión sobre el papel histórico jugado por esta nación en el contexto de la civilización occidental.

La música nacionalista española cuenta con dos claras épocas: la primera, que se caracteriza por la búsqueda de nuevos elementos musicales acordes con el estilo, y que está encarnada por las personalidades de Isaac Albéniz, Sarasate y Granados, y una segunda época dominada por una personalidad espectacular, Falla, que se caracteriza por ser más ajeno a esas fuentes populares, y crear un nuevo lenguaje más en la onda de Europa.

* Sarasate (1844-1908). Excelente compositor, además de violinista, goza en su época de una extraordinaria reputación. Su producción se va a centrar casi exclusivamente en el violín. Destacan: Jota Aragonesa, Capricho vasco, Aires Gitanos, Zapateado, todas ellas piezas primitivas en su estructura, pero de gran lucimiento del intérprete.

* Isaac Albéniz (1860-1909). Como se ha dicho es prácticamente el creador de la escuela nacionalista española. También virtuoso de un instrumento, el piano, es discípulo de Listz en Weimar. También realiza importantes contactos con Debussy y Paul Dukas, por los que también se deja influir. De entre su obra destacan su poema sinfónico Catalonia y sus cuadernos de piezas para piano con el nombre de Suite ibérica. En colaboración con otros autores escribe sus óperas Enrique Clifford y Merlin entre otras, además de la zarzuela San Antonio de la Florida

* Granados (1867-1916). Nace en Lérida y muere en el torpedeamiento de un barco durante la guerra del 14. Alumno de Beerlioz en París, es un excelente pianista y, como producto de ello, realiza numerosas giras musicales, alcanzando renombre mundial.

Destacan sus óperas María del Carmen y Goyescas, además de un poema sinfónico, La nit del mort, un trío, un cuarteto para instrumentos de arco y varias colecciones de piezas para piano conocidas con el nombre de Danzas españolas.

También dos cuadernos de composiciones titulados Goyescas, de donde deriva la ópera.

Falla (1876-1946). Sin duda alguna se trata de la figura más importante del siglo xx en España. Su música reúne dos influencias fundamentales: las zarzuelas, de las que es un apasionado, y la música popular andaluza, que conoce a la perfección.

Su producción puede dividirse en tres grandes períodos:
– Primer momento. En el que su obra musical se puede clasificar como típicamente nacionalista. Es también la época en que sufre el influjo del Impresionismo, movimiento musical homólogo al pictórico, que está en pleno furor en Francia. Destacan sus obras Siete canciones populares y La vida breve, que más tarde se va a convertir en ópera.
– Segundo momento. También denominada fase andalucista. En ella recurre al rico folklore componiendo El amor brujo, El sombrero de tres picos y Fantasía Bética. A este período le sigue otro de prolongado descanso.
– Tercer momento. En el que da una nueva orientación a su forma de componer, caracterizada por su alejamiento de las fuentes populares, para hacer una música más popular e íntima. De este momento hay que señalar El Retablo de Maese Pedro, el Concierto para clavecín, Suite Homenajes, y en los últimos años de su vida emprende la composición del oratorio La Atlántida, que es terminado por su discípulo Halfter, ya que a él le sobreviene la muerte.

* Turina (1882-1949). Cultiva un cierto tipo de nacionalismo muy personal, pues es mezcla de impresionismo y otras aportaciones suyas. Compone la Sinfonía Sevillana, Danzas fantásticas, La oración del torero, La procesión del Rocío, un quinteto de piano y varios conciertos.

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