Personajes históricos que estudiaron en la universidad de Salamanca

La que durante siglos fue la Universidad más prestigiosa de España debía contar entre sus estudiantes y profesores nombres notables de nuestra historia, como efectivamente ha sido.

Ya en el siglo XVI los claustros y aulas de Salamanca dieron cobijo a la que ha dado en llamarse Escuela de Salamanca, grupo de juristas creadores de una doctrina sobre derecho natural, internacional y teoría monetaria que adelantó conceptos como las variaciones de valor de la moneda, la formación de los precios y el stock monetario. Algunos de sus integrantes pueden ser Domingo de Soto, Diego de Covarrubias, Domingo de Báñez y Luis de Molina.

Sin embargo, en aquella época no todo era estudio en la ciudad de Salamanca. Muchos presuntos estudiantes dedicaban su tiempo a menesteres menos nobles, lo cual por otra parte tampoco es extraño en nuestros tiempos. Pero en los siglos XVII y XVIII, en que Salamanca se había estructurado ya en torno a la Universidad y a los servicios que los estudiantes y vividores podían necesitar, prosperaron negocios de hostelería y cuidadosos e higiénicos prostíbulos reglamentados piadosamente, que no obstante no tardaron en desaparecer para permitir a las profesionales del oficio ejercer sus labores con mayor libertad.

Patio de escuelas de la universidad de Salamanca

Patio de escuelas de la universidad de Salamanca

Nebrija

Nebrija estudió humanidades en esta Universidad hasta que al cumplir los diecinueve años viajó a Bolonia para completar su formación. Volvió en 1473 a Salamanca, donde enseñó gramática y retórica durante cuarenta años.

Destacado humanista y filólogo, escribió la primera gramática castellana, así como numerosas obras de ortografía, vocabularios y otras sobre temas tan diversos como las antigüedades de España, el tamaño de la Tierra y la educación de los hijos.

Fray Luis de León

Fray Luis de León consiguió a los treinta y tres años los grados de licenciado y maestro en teología por Salamanca. Perteneciente a la orden de San Agustín, disputó a los dominicos la cátedra de teología, lo que éstos no le perdonaron nunca.

Por ello fue detenido en 1572 por la Inquisición acusado de atender más al texto hebreo de la Biblia que a su edición latina. Permaneció cinco años en la cárcel y cuando se reintegró a su cátedra comenzó con las célebres palabras «Decíamos ayer…» Destacado filólogo, escribió obras de teología, poesía y traducciones bíblicas y de los clásicos.

Juan Antonio Meléndez Valdés

Juan Antonio Meléndez Valdés estudió derecho en Salamanca durante once años, a la vez que estudiaba humanidades y se dedicaba a la enseñanza.

En 1781 fue nombrado catedrático de humanidades y aprovechó su cargo para proponer la reforma de la universidad y del código penal. Abandonó la universidad en 1789 para dedicarse a la política de forma más activa.

Antonio Tavira

Antonio Tavira estudió en Murcia, Baeza y Salamanca. Fue capellán y predicador de Carlos III y reformó la oratoria sagrada.

Después de varios destinos en la península y en Canarias, fue trasladado por Jovellanos a Salamanca, donde intentó una reforma universitaria que venía intentando desde 1768 y que no obstante resultó un fracaso.

Manuel José Quintana

Manuel José Quintana estudió leyes y filosofía en Salamanca, donde fue discípulo de Meléndez Valdés. Ocupó diversos cargos políticos como oficial de la secretaría general de la Junta suprema durante la invasión francesa y perseguido como liberal durante el reinado de Fernando VII.

Finalmente fue ministro del Consejo real, presidente de la dirección de estudios y ayo instructor de Isabel II. Escribió poesía, tratados, varios dramas y biografías.

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno obtuvo en 1891 la cátedra de lengua griega de la universidad de Salamanca. En 1900 fue nombrado rector y asumió también la cátedra de filología comparada del latín y el castellano. En 1902 fue nombrado consejero de Instrucción Pública y cesó como rector en 1914. Tras un viaje al frente de la Primera Guerra Mundial, fue elegido concejal de Salamanca y en 1921 fue propuesto para vicerrector y decano de la facultad de letras.

Después de un destierro durante la dictadura de Primo de Rivera, regresó para ocupar la cátedra de historia de la lengua española y en 1931 ser nombrado de nuevo rector de la universidad de Salamanca. Fue elegido diputado por Salamanca y presidente del consejo de Instrucción Pública. Jubilado en 1934, fue nombrado rector vitalicio de la universidad de Salamanca, creándose una cátedra con su nombre.

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