5 Sentidos del cuerpo humano

Los sentidos del cuerpo humano se definen como cualquier sistema que une a un grupo de células sensoriales, que están respondiendo a un fenómeno físico que un grupo particular de regiones que se ubican dentro del cerebro quienes son las responsable de emitir las señales así como también interpretarlas, para que se pueda ejecutar una función.

Debido a su relación con el ambiente que lo rodea, cada ser humano experimenta diariamente innumerables sensaciones y estímulos en su cuerpo. Esa información llega al cerebro a través de receptores sensoriales que el organismo posee para explorar e interpretar el mundo a su alrededor.

Hay animales con olfato más poderoso que el del hombre, como los perros; o que tienen una visión más aguda, como las águilas. Pero ningún animal ha desarrollado una combinación de sentidos tan amplia como el ser humano. Fue precisamente esa versatilidad la que ayudó a la especie humana a llegar desde los inicios hasta los tiempos modernos. La capacidad de supervivencia humana depende directamente de la integración de los diversos sentidos presentes en el organismo con el medio ambiente.

La información relativa al medio interno y externo del cuerpo humano se transmite constantemente al sistema nervioso central a través del sistema nervioso sensorial, que está compuesto por una variedad de tipos de receptores especializados (fotorreceptores, mecanorreceptores, quimiorreceptores, termorreceptores, etc.) para comprender los diferentes tipos de estímulos. Esta información se recibirá e interpretará para ser utilizada en las respuestas que permiten la interacción con el medio ambiente.

Descritos por Aristóteles, los cinco sentidos tradicionales son la visión, la audición, el gusto, el olfato y el tacto. Sin embargo, recientemente, los investigadores de diversas áreas argumentan que la experiencia humana con el medio ambiente es más rica de lo que se imaginaba y que la gente puede mostrar otros muchos sentidos.

Este proceso neurológico, está encargado de organizar la sensación que proviene del cuerpo y el medio ambiente, hace que podamos utilizar el cuerpo de manera útil.

La vista es uno de los sentidos del cuerpo humano
La vista es uno de los sentidos del cuerpo humano

Cinco sentidos del cuerpo humano descritos por Arisóteles

El cerebro es el responsable directo del procesamiento sensorial que recibe, este luego interpreta y organiza la información de todos los sentidos que se encuentran activos en cualquier momento y en todos. Veamos cuales son estos sentidos del cuerpo humano:

La vista o la visión

Esta es a la que se le asigna la capacidad por la cual existen los ojos quienes sirven para enfocar y detectar aquellas imágenes que son de luz visible y generar todos aquellos impulsos eléctricos quienes nos proporciona una visión optima en colores, brillos y también en matices.

El sistema visual humano es un mecanismo del organismo que funciona de manera extremadamente sofisticada. La visión se configura a partir de la percepción que los ojos tienen de la luz, que es parte de la radiación electromagnética de la que está a su alrededor. Permite entender la forma, la distancia, el tamaño y el color de los objetos.

La luminosidad que entra por el cristalino se proyecta sobre la retina, que está compuesta de células nerviosas sensibles que llevan la imagen a través de los nervios ópticos para que el encéfalo las interprete. Por eso, a pesar de que el ojo capta la luz, quien ve las imágenes es el cerebro.

Esto ayuda a cumplir la función que el cerebro hace al recibir estos impulsos, primero diferenciando además de entender aquellos estímulos que en este caso son visuales que se encuentra atreves de la comparación con las experiencias que se realizan anteriormente en la vida.

El olfato

Una de las capacidades de los sentidos del cuerpo humano importante, es para detectar olores, estas son moléculas químicas que son de olor que encontramos en el aire. Por tanto, nuestro sistema olfativo comienza en la nariz quien presenta muchos receptores, olfativos. Estas moléculas de olor también poseen distintas características que invitan a los receptores específicamente, pero se puede decir que fuertemente.

A pesar de tener un sistema olfativo menos desarrollado en comparación con la mayoría de los animales, el ser humano es especialmente sensible a los olores desagradables. El olfato capta energía química en un intercambio de partículas que llegan por el aire a través de los receptores del bulbo olfatorio de la cavidad nasal.

En este caso el cerebro también ejerce una importante función quien acepta esta combinación, de emoción para poder recibir el olor.

Sin embargo, aun está en proceso investigativo cómo funciona la codificación de la información receptiva que llega al cerebro para el funcionamiento adecuado, pero aun este proceso no está completamente descubierto.

Pero lo que sí es cierto que la naturaleza química del odorante es particularmente importante, ya que existe un mapa quimiotópico dentro del cerebro.

El oído es otro de los cinco sentidos del cuerpo humano
El oído es otro de los cinco sentidos del cuerpo humano

El Gusto

Este sentido del cuerpo humano explica nuestra capacidad de conocer los sabores de sustancias, que ingerimos como por ejemplo la más importante la comida. Debemos resaltar que el sentido del sabor es muy distinto a este. Porque se trata de una combinación de sabor y olor.

Históricamente, el ser humano siempre ha estado dispuesto a probar nuevos sabores, es un ser onívoro (se alimenta de cualquier cosa) que experimenta de todo, pero confía en el sentido del gusto para decidir lo que debe o no comer.

Los bebés, por ejemplo, tienden a rechazar algunos tipos de alimentos, especialmente los amargos. Es el instinto de supervivencia tratando de proteger el organismo: en la naturaleza las plantas venenosas suelen ser amargas. Los sabores amargos tampoco suelen tener éxito con los niños (el sabor agrio en la naturaleza puede indicar que el alimento no está maduro o que está dañado). Mientras tanto, el ser humano tiende a tener una predilección por los sabores que ofrecen los nutrientes que necesitan, en este caso, azúcar y comidas saladas. Aprecian la sal porque lo necesitan para reponer la pérdida de ese compuesto por el sudor. Y sobre todo, saboreaban los dulces porque el azúcar significa energía.

Por lo tanto, el organismo debe reconocer estos sabores diferentes casi instantáneamente, equipado con la estructura de la lengua, que lleva al ser humano, además de apreciar una gama de alimentos, a lo más alto de lo que es seguro alimentarse.

Los humanos normalmente reciben gustos mediante los órganos sensoriales, como mejor lo conocemos papilas gustativas quienes se encuentran encima de la lengua. Tenemos algunos sabores básicos que describimos en la vida cotidiana como:

  • Dulce
  • Amargo
  • Agrio
  • Salado
  • Umani

Oído

La capacidad de los sentidos del cuerpo humano, que te hace percibir cualquier tipo de sonido, acompañada de la función que te hace detectar vibraciones, también cambios en la presión y del medio circundante a través del tiempo o también del órgano como lo es el oído. Funciona igual que la vista, pero en este caso hablamos de un procedimiento auditivo, que dependerá de cómo el cerebro este interpretando los estímulos primero los reconoce luego lo diferencia varios estímulos sonoros.

El sonido es una energía mecánica vibratoria que revierte por el aire, cuanto más agudo sea el número de vibraciones. Estas ondas sonoras se propagan hasta llegar a los oídos del organismo, a través de la captación por la oreja que – recorren el canal auditivo, lo que provoca vibraciones en los tímpanos – las envía a la corteza cerebral, lo que constituye el sentido de la audición. Se pueden oír los diferentes sonidos y ruidos debido a las diferencias en la frecuencia de cada onda sonora.

Tacto

Junto con la visión, el tacto es uno de los sentidos humanos más desarrollados. El tacto se usa para explorar el mundo, interactuar en cuerpo a cuerpo con los objetos. No existe un órgano específico para ello, ya que todas las regiones del cuerpo humano presentan los receptores (mecanorreceptores y termorreceptores).

Las sensaciones se reciben a través de la piel, membranas y músculos que están incrustados en la superficie del organismo, lo que configura miles de receptores de tato. Y son ellos los que llenan la sensación de tacto directo al cerebro y dicen si algo está húmedo o seco, áspero o suave.

Los receptores de tato también monitorizan otras informaciones básicas, como el tipo de presión, la temperatura o las vibraciones en la piel. Esta información se envía desde las terminaciones nerviosas hasta el cerebro, donde la combinación de signos de la piel que permite a este órgano percibir no sólo las sensaciones, sino también su intensidad.

El tacto, o somatosensorial, es una percepción resultante de la activación de los receptores neurales, generalmente en la piel, incluidos los folículos pilosos, y una variedad de receptores de presión responden a las variaciones de presión (firme, cepillado, sostenido, etc.).

Los sentidos forman parte de la vida diaria, de la manera en que ejercemos nuestras funciones para cumplir un buen desarrollo, sin embargo debemos cubrir esta parte sensorial.

Cuadro de Jan Steen en el que concurren los sentidos del cuerpo humano
Cuadro de Jan Steen en el que concurren los sentidos del cuerpo humano. Image: Jan Steen: ‘As the Old Sing, So Pipe the Young’

Más allá de los cinco sentidos del cuerpo

Propriocepción: es la conciencia que la gente tiene de donde cada una de las partes de su cuerpo está situada en el espacio. Esa percepción es posible gracias a receptores en nuestros músculos conocidos como husos, que informan al cerebro sobre la longitud actual y el alargamiento de los músculos.

Equilibriocepción. Es lo que mantiene el cuerpo en pie y ayuda a caminar sin lastimarse. Esto se debe al sistema vestibular nutrido de líquido en el oído interno, que ayuda a mantener el equilibrio. Este sistema también proporciona la experiencia de aceleración a través del espacio, y se conecta a los ojos, haciendo posible «cancelar» el propio movimiento.

Cinestesia. Es la orientación de los órganos motores de la percepción en movimiento, la experiencia que la postura corporal vive.

Termocepción: percepción de la presencia o ausencia de calor en el medio ambiente. Es el hecho de sentir cambios de temperatura.

Nocicepción: es la percepción del dolor por algunas estructuras del cuerpo, como la piel y las articulaciones.

Cronocepción: es la capacidad de sentir el paso del tiempo. Algunas estructuras del cerebro, como el hipotálamo y la glándula pineal, son responsables de actuar juntos para generar esa sensación. Por ejemplo, el período de cambio entre la noche y el día, denominado ciclo circadiano, que influye en la digestión y el sueño.

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