Imagina una ciudad costera fortificada, habitada por musulmanes, que es conquistada por un rey cristiano tras un largo asedio. A partir de ese momento, no se convierte en una simple provincia, sino en un reino propio, con sus propias leyes, instituciones y lengua, que se une mediante pacto a una confederación de territorios bajo un mismo monarca. Esta es la historia del Reino de Valencia, fundado por Jaime I de Aragón en 1238 tras la conquista de Balansiya (Valencia) y cuya entidad política distintiva se mantuvo durante casi cinco siglos, hasta su disolución formal por los Decretos de Nueva Planta en 1707. Fue una pieza clave de la Corona de Aragón y un ejemplo fascinante de la compleja organización política de la España medieval y moderna. En este material, exploraremos su formación, su singular organización foral, su sociedad multicultural y su integración en la Monarquía Hispánica.
La conquista y repoblación: Nacimiento de un reino
La creación del Reino de Valencia fue resultado directa de la Reconquista en su fase levantina. En 1232, Jaime I inició la campaña contra las taifas musulmanas del este peninsular. La conquista de Valencia ciudad en 1238 (tras un asedio de cinco meses) fue el hito decisivo. Jaime I no anexionó estos territorios al Reino de Aragón, sino que, siguiendo una política de «pactismo», creó un reino nuevo y separado, con personalidad jurídica propia, que se unía a la Corona de Aragón.
Este acto tuvo consecuencias profundas:
- Reparto y Repoblación (Repartiment): Tras la conquista, Jaime I procedió al Repartimiento (o Repartiment), la distribución de tierras y propiedades entre los nobles, órdenes militares y soldados que habían participado en la campaña, tanto aragoneses como catalanes. Esto creó una base social de poder cristiano, aunque la mayoría de la población siguió siendo musulmana (mudéjares).
- Fueros y Marco Legal: En 1240, Jaime I otorgó los Furs de Valencia (Fueros de Valencia), un código legal que sería ampliado y confirmado en 1261. Estos fueros, escritos originalmente en latín y luego en valenciano, constituyeron la ley propia del reino, regulando la administración de justicia, la hacienda, los derechos de los estamentos y las relaciones con el rey. Establecían el principio de que el rey no podía legislar para Valencia sin el consentimiento de sus Cortes.
Organización política y foral: El «pactismo» en acción
El Reino de Valencia fue un prototipo de monarquía pactista o foral. Su gobierno no era absoluto, sino limitado por las leyes propias (Furs) y por la necesidad de colaboración con los estamentos privilegiados. Su estructura de poder era compleja y compartida:
- El Rey: Era el señor del reino, pero su poder estaba limitado por los Furs. Juraba respetarlos al ser proclamado, normalmente en la Catedral de Valencia. Residía fuera del reino (en Barcelona, Zaragoza o Nápoles), por lo que el gobierno cotidiano recaía en instituciones locales.
- Las Cortes del Reino de Valencia: Eran la institución central del pactismo. Convocadas por el rey, estaban formadas por los tres brazos o estamentos: el Brazo Eclesiástico (alto clero), el Brazo Militar o Nobiliario (nobleza) y el Brazo Real o Popular (representantes de las ciudades y villas con voto en Cortes, principalmente la burguesía urbana). Su función era votar impuestos (generalitats o servei) al rey, promulgar leyes (siempre que no contradijeran los Furs) y presentar agravios (quejas) al monarca.
- La Generalidad (Generalitat): Creada en 1362-1364 como una comisión permanente de las Cortes para administrar los impuestos votados (las generalitats). Con el tiempo, se convirtió en la institución de autogobierno más importante, asumiendo competencias en hacienda, defensa y administración. Estaba formada por tres diputados (uno por brazo) y un oidor de cuentas.
- La Gobernación y la Justicia: El Virrey (o Gobernador General) era el máximo representante del rey en el reino. La Real Audiencia de Valencia, establecida en 1506, era el tribunal supremo de justicia del reino, encargado de interpretar y aplicar los Furs.
- Administración Local: Las ciudades y villas se regían por sus propios consells (consejos municipales) y jurats (jurados), siguiendo sus ordenanzas, siempre bajo el paraguas de los Furs.
Sociedad y economía en el Reino de Valencia
El reino fue, hasta la expulsión de 1609, una sociedad multicultural y multirreligiosa (cristianos, musulmanes mudéjares y una importante comunidad judía), aunque con claras jerarquías y tensiones.
| Dimensión | Características Principales | Evolución y Conflictos |
|---|---|---|
| Población y Grupos Sociales | Cristianos viejos (minoría dominante: nobleza, burguesía, campesinos). Mudéjares (musulmanes bajo dominio cristiano: mayoría rural, artesanos). Judíos (comerciantes, prestamistas, intelectuales en aljamas). | Tensiones intercomunitarias (revueltas mudéjares como la de Al-Azraq, 1247-58; pogromos antijudíos de 1391). Creciente presión asimiladora sobre mudéjares y conversos. |
| Economía | Agricultura de regadío avanzada en la huerta (herencia andalusí: cítricos, arroz, morera para seda). Artesanía textil (seda, lana) y cerámica. Comercio marítimo activo desde los puertos (Valencia, Denia, Alicante) dentro de la red comercial de la Corona de Aragón (Mediterráneo). Manufacturas (papel de Játiva). | El siglo XV fue su «Siglo de Oro» económico y cultural (auge de la seda, expansión comercial, esplendor de las letras valencianas). Decadencia en el XVI-XVII: crisis demográfica, competencia atlántica, expulsión de los moriscos (1609), que despobló zonas agrícolas clave. |
| Cultura | Lengua: El valenciano (variante del catalán) era la lengua propia, oficial en la administración y las letras. Literatura: Esplendor en el siglo XV con autores como Ausiàs March (poesía), Joanot Martorell (Tirant lo Blanch) y Isabel de Villena. Arte: Gótico valenciano, con figuras como Pintor de los Borja o, ya en el Renacimiento, Joan de Joanes. | La imprenta llegó temprano (1474). La cultura fue un elemento identitario fuerte. Tras la unión dinástica con Castilla (1479), el castellano gana influencia en ámbitos cortesanos y administrativos superiores. |
Integración en la Monarquía Hispánica y fin del reino foral
Con el matrimonio de los Reyes Católicos (1479), el Reino de Valencia quedó integrado en la Monarquía Hispánica, pero mantuvo sus instituciones y fueros. Sin embargo, la tendencia hacia un gobierno más centralizado y uniforme desde Madrid (especialmente bajo la dinastía de los Austrias) generó tensiones.
El punto de ruptura llegó con la Guerra de Sucesión Española (1701-1714). El Reino de Valencia, en su mayoría, apoyó al candidato de la Casa de Austria, el archiduque Carlos, que prometía respetar los fueros. La victoria final del candidato Borbón, Felipe V, tuvo consecuencias catastróficas para el modelo foral valenciano.
Como castigo por su apoyo al bando perdedor y para imponer un modelo de estado centralista y uniforme al estilo francés, Felipe V promulgó los Decretos de Nueva Planta para Valencia y Aragón en 1707. Estos decretos suprimieron:
- Los Furs de Valencia y toda la legislación propia.
- Las instituciones de autogobierno: Cortes, Generalidad, Virrey propio, y la Audiencia como tribunal foral.
- La administración municipal tradicional (consells, jurats), sustituyéndola por los corregidores y los ayuntamientos castellanos.
- El uso del valenciano en la administración, imponiendo el castellano como lengua oficial.
El Reino de Valencia dejó de existir como entidad política con autogobierno, siendo convertido en una provincia más de la monarquía borbónica centralizada. Sin embargo, su memoria, su derecho (que influyó en el derecho civil posterior) y su identidad cultural perdurarían.
Puntos clave y reflexión final:
- Fundación por conquista y pacto: Nació de la conquista de Jaime I, pero se constituyó como un reino separado unido a la Corona de Aragón, con leyes propias (Furs).
- Modelo de monarquía pactista: Su gobierno se basaba en el equilibrio entre el rey y las Cortes, con una poderosa Generalitat como institución de autogobierno.
- Sociedad multicultural y economía diversa: Combinó una pujante agricultura de regadío, artesanía y comercio mediterráneo con una población cristiana, musulmana y judía.
- Siglo de Oro cultural: El XV fue su cenit, con una literatura en valenciano de talla europea (Ausiàs March, Tirant lo Blanch).
- Fin traumático: Los Decretos de Nueva Planta de 1707, tras la Guerra de Sucesión, abolieron su estatus de reino y sus instituciones forales, imponiendo el modelo centralista borbónico.
Estudiar el Reino de Valencia es clave para entender la diversidad histórica de España y la tensión permanente entre centralismo y foralismo. Fue una experiencia única de autogobierno, pluralidad cultural y desarrollo económico que dejó una huella imborrable en la identidad del País Valenciano. Su historia nos recuerda que los mapas políticos no son inmutables, y que las naciones son, en gran medida, el resultado de pactos, conflictos y memorias compartidas que se construyen a lo largo de los siglos.