Hombre y sociedad en el pensamiento griego

El tema del hombre y la sociedad no se desarrolla esencialmente hasta mediados del siglo V a. C., con la aparición de los sofistas y de Sócrates. En este momento la filosofía griega se sitúa en el llamado período antropológico.

Anteriormente, los presocráticos habían realizado alguna especulación filosófica sobre el hombre, pero siempre centrando su interés en el estudio de la naturaleza.

En este artículo exponemos las distintas concepciones y teorías acerca del hombre y la sociedad desarrolladas por los presocráticos, los sofistas, Sócrates, Platón, Aristóteles, el epicureísmo, el estoicismo y el neoplatonismo.

Los presocráticos

En los filósofos presocráticos el tema del hombre ocupa un lugar secundario; ya que se estudia en la medida en que está ligado a la naturaleza y forma parte de ella.

Los presocráticos -principalmente Pitágoras, Heráclito, Empédocles y Demócrito- se centran en el estudio de la naturaleza del hombre y de los problemas morales.

En cuanto a la constitución del hombre, distinguen en él dos elementos: alma y cuerpo. El alma va a ser considerado el elemento fundamental y más perfecto, Empédocles lo identifica con la divinidad.

En cuanto a la ética, tanto Pitágoras como Empédocles consideran la purificación del alma como un fin moral y la transmigración de las almas a distintos cuerpos como una condena por no conseguir la purificación total.

Para Demócrito, el fin del hombre sería buscar el placer y huir del dolor.

Heráclito desarrolla una doctrina moral basada en la perfección del alma que se alcanza por medio de la sabiduría.

Los sofistas

La palabra sofista significa sabio y se ha utilizado para designar a los maestros de filosofía retórica y política que surgieron en el siglo V a. C., con el propósito de educar a los jóvenes atenienses para participar en la democracia, instaurada por Pericles.

El movimiento de los sofistas (sofística) además de ser un fenómeno filosófico, fue un movimiento cultural, social y pedagógico que favoreció el esplendor de la época.

La mayor contribución de los sofistas fue el haber centrado su atención en el tema del hombre en vez de en el de la naturaleza.

Los sofistas más destacados son Protágoras y Gorgias, que se dedicaron a estudiar el problema del conocimiento, pero existen otros como Hipias, Antifonte, Prodicos y Cacicles que desarrollaron el concepto de ley.

Protágoras

Escribió las obras tituladas Antilogías y Sobre los dioses.

Sostuvo un relativismo de carácter individual, por el que las cosas son tal como las percibe cada individuo. De esta forma, niega la existencia de un conocimiento absoluto de la realidad.

Protágoras expresó la idea anterior en su famosa frase: El hombre es la medida de todas las cosas.

Al referirse al conocimiento de alcance metafísico, como puede ser Dios llegó a un escepticismo.
En el plano de la moral su posición relativista dio lugar al denominado convencionalismo moral. No existen valores como lo bueno o malo con validez absoluta. La preferencia por un sistema moral reside en sus ventajas y en su utilidad práctica.

Gorgias

Fue discípulo de Empédocles. Escribió un libro titulado De la naturaleza o del no ser en el que defiende un escepticismo radical. Afirma que no existe ninguna realidad absoluta y que en caso de que existiera sería incognoscible y que si fuera cognoscible sería incomunicable.

Sócrates

Sócrates centró su actividad en la formación de los jóvenes atenienses y precisamente esta ocupación le traería como consecuencia la muerte. Fue condenado a beber cicuta acusado, sin fundamento alguno, de corromper a la juventud con sus enseñanzas orales.

No escribió ninguna obra, pero su doctrina fue conocida a través de los testimonios que sus discípulos, principalmente Platón y Jenofonte, dieron de él.

Sócrates ejerció una influencia decisiva en el desarrollo de la filosofía griega, de él parten todos los filósofos posteriores.

Sócrates identifica la virtud con el saber. Según su posición, la voluntad no puede querer el mal como tal. El hombre que obra mal lo hace por ignorancia, cree que lo que hace está bien. La virtud es siempre necesaria puesto que conduce a la felicidad (se obra bien para ser dichoso).

Sócrates, para desarrollar su método, parte de un supuesto básico: el hombre posee en su interior los conocimientos sobre determinados temas. Luego su método consistía en alumbrar esos conocimientos, en guiar al sujeto para que descubriera la verdad en su interior. El fin último del método es la autoconciencia, de ahí su máxima: Conócete a ti mismo.

La forma de llevar a cabo este método era mediante el diálogo y la conversación.

Su método constaba de dos fases:
– Ironía. Consistía en enredar al sujeto con preguntas hasta que tomara conciencia de su propia ignorancia. En esto se funda la frase que se le atribuye: Sólo una cosa sé, que nada sé.
– Mayéutica (dar a luz). Consistía en ayudar al individuo a responder a una pregunta planteada por medio de otras.

Platón

Busto de Platón

Busto de Platón. Imagen obtenida de la wikipedia

El hombre está compuesto de alma y cuerpo, unidos accidentalmente (el alma, que ya existía en el mundo de las ideas, se une con el cuerpo, que permanece en el mundo sensible).

La naturaleza del alma es espiritual e inmortal, sin embargo la del cuerpo es material y corruptible.

Platón distingue tres partes en el alma: el alma inteligible, localizada en la cabeza y que posee la facultad de pensar; el alma irascible, situada en el pecho y que tiene la facultad de la ira y el alma apetitiva, situada en el vientre y que tiene la facultad del hambre, la sed y el amor.

Esta teoría de las partes del alma, Platón la representa en el mito del carro alado. El carro alado (alma) tirado por dos caballos (parte irascible y apetitiva) y guiado por un auriga (parte racional) avanza por el mundo de las ideas. Pero llega un momento en el que uno de los caballos se desboca y el carro cae al mundo de las sombras, donde es aprisionado en el cuerpo.

Para Platón, el conocimiento es reminiscencia: conocer es recordar.

Cuando el alma se encontraba en el mundo de las ideas, las conocía, pero al entrar en el cuerpo las olvida. El alma consigue recordar las ideas, aunque no totalmente, al entrar en contacto con las cosas materiales. La única forma de que pueda recordarlas de un modo absoluto es separándose del cuerpo y volviendo al mundo de las ideas, y esto significaría la muerte. Luego la muerte sería la aspiración total del hombre.

La doctrina moral de Platón es eudemonista, es decir, el obrar bien conduce a la felicidad. A través de la virtud, el hombre puede limpiarse de pecado y llegar a la perfección del alma.

Platón distingue cuatro tipos de virtudes: la prudencia o la virtud del alma inteligible, por la que el hombre obra con razón; la fortaleza, correspondiente al alma irascible, que tiene por objeto estimular al hombre para vencer las dificultades; la templanza que corresponde al alma apetitiva, por la que el hombre modera sus apetitos y la justicia que armoniza las anteriores.

Platón concibe el Estado como un cuerpo orgánico parecido al hombre y compuesto de tres clases sociales. A cada clase le corresponde una virtud determinada para que cumpla la misión que tiene que realizar.

Aristóteles

Busto de Aristóteles en Roma

Busto de Aristóteles en Roma. Imagen obtenida de la wikipedia

El hombre consta de alma y cuerpo, que se han unido sustancialmente dando lugar a un solo ser. Utilizando los conceptos básicos de su filosofía, Aristóteles identifica al alma con la forma sustancial -el acto- y al cuerpo con la materia prima -la potencia-.

El alma es el principio de la vida, el principio por el que el hombre y otros seres vivientes poseen movimiento en sí mismos. Este principio es el que diferencia a los seres vivientes de los inertes.

Cada especie de ser viviente (planta, animal y hombre) posee un alma que les caracteriza. El alma peculiar del hombre es la racional, también llamada espíritu (nous).

Para Aristóteles, el proceso de conocimiento tiene dos fases. En primer lugar, todo conocimiento nace de la experiencia, del conocimiento sensible. Por medio de los sentidos, el hombre entra en contacto con las realidades materiales, con lo singular y concreto, obteniendo una imagen de cada objeto. Pero el conocimiento debe llegar a lo universal y abstracto, a la idea, y para ello es necesario que actúe la segunda fase del proceso, el conocimiento intelectual o entendimiento. A través del entendimiento activo, el sujeto desmaterializa la imagen del objeto y lo convierte en idea y, por medio del entendimiento pasivo, el sujeto obtiene el concepto del objeto.

Para Aristóteles, la conducta del hombre está encaminada a conseguir los objetivos de la voluntad, y la voluntad se dirige al bien. Aristóteles distingue dos clases de bienes: los que apetecen por sí mismos y
los que apetecen porque son condiciones necesarias para conseguir otros también deseables.

El bien supremo que no está subordinado a ningún otro y que es la razón de todos los demás consiste en el entendimiento, ya que con éste contemplamos el ser supremo, que es la suma verdad y el sumo bien.

El medio más apto para llegar al bien supremo es la virtud. Existen las virtudes morales -prudencia, fortaleza, templanza y justicia- y las virtudes intelectuales – la sabiduría…-.

Aristóteles afirma que el hombre por naturaleza es un animal social y político, es decir, necesita vivir en compañía de otros y la mejor forma de hacerlo es a través de una organización social y política.
Aristóteles concibe un Estado constituido por ciudadanos de diversas condiciones y aptitudes para que lleven a cabo las distintas funciones (ejecutiva, legislativa y judicial).

No existe una forma de gobierno fija y estable, sino que cada nación debe optar por aquella que siendo legítima (preocupada por el bien común) se adapte mejor a sus circunstancias.

Existen tres formas de gobierno legítimas con sus respectivas ilegítimas:
– Monarquía o gobierno de uno sólo que puede degenerar en la Tiranía.
– Aristocracia o gobierno de los mejores, cuya corrupción es la Oligarquía.
– Democracia o gobierno de muchos en nombre del pueblo, que se corrompe con la Demagogia.

Epicureísmo

Epicuro considera al hombre integrado por cuerpo, alma , y, espíritu o inteligencia, que es la dimensión superior. Alma y espíritu, formando una única sustancia, constituyen el principio vital del hombre.

La muerte del hombre se produce cuando los átomos de los que se componen el alma y el espíritu de separan. Con la muerte acaba la existencia del hombre. No existe el más allá.

Respecto al conocimiento, Epicuro afirma que el único bien que conduce a la felicidad es el placer, interpretado como ausencia de dolor (aponia) y tranquilidad de espíritu (ataraxia).

Estoicismo

Para los estoicos, el hombre consta de cuerpo y alma. El cuerpo, a su vez, se compone de tierra y agua, y el alma, de fuego y aire. Cuerpo y alma son elementos corpóreos.

El bien supremo del hombre es la virtud. Y la virtud estriba en vivir conforme a la naturaleza, esto es vivir conforme a la razón, sometiéndose al determinismo universal por el que el hombre no puede modificar su destino.

El hombre también debe someter las pasiones y los instintos a los dictámenes de la razón, consiguiendo de este modo la apatía. Además deben desterrarse las necesidades para conseguir la autarquía.