Filosofía escolástica: desarrollo en 4 periódos históricos

El término Escolástica se utiliza para designar la filosofía cristiana de la Edad Media elaborada en las escuelas.

Después del período de la escuela patrística, la filosofía practicada en el seno del cristianismo se enseña en escuelas a partir del siglo IX. El período conocido como escolástica ha durado hasta el final de la Edad Media y tiene su nombre derivado de la palabra latina «scholasticus«, que significa «aquel que pertenece a una escuela». Se ha utilizado la base propuesta por la patrística, pero con mayor dedicación la actividad especulativa, dejando de lado, en parte, la teología y dedicándose a la formulación de la filosofía cristiana.

El filósofo más destacado de este período, que promovió la transición real del platonismo a una forma más sofisticada de filosofía, es Santo Tomás de Aquino. En este período, se destacan también a Occam, Scoto y Erígena.

Existían tres clases de escuelas, dependiendo del ambiente en el que se habían establecido: las monacales formadas alrededor de los monasterios, las catedralicias fundadas en las catedrales y las palatinas establecidas en los palacios de los reyes.

En estas escuelas se cultivaban las artes liberales, constituidas en el trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y el cuadrivium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música). La primera doctrina filosófica cultivada sistemáticamente va a ser la Dialéctica.

La escolástica en la historia de la filosofía
La Escolástica en la historia de la filosofía

Desarrollo de la escolástica

La fllosofía escolástica que se extiende desde el siglo V hasta el siglo XV puede dividirse en cuatro períodos resumidos en el cuadro siguiente.

El método escolástico consistía en la lectura crítica de obras seleccionadas, aprendiendo a apreciar las teorías del autor, mediante el estudio minucioso de su pensamiento y de las consecuencias de éste. En este proceso, como complemento, se explotaban otros documentos u obras relacionados con la obra en cuestión.

A partir de la comparación entre el texto de la obra y los documentos relacionados con ella, en particular documentos de la iglesia y análisis de estudiosos anteriores, se producían las sententiae, cortas sentencias en las que se enumeraban las discordancias entre fuentes diversas, sobre los temas tratados en la obra en estudio. Las setentiae también podían incluir recortes de los textos originales para su comparación y comentario.

Las setentiae servirían para formular los dos lados de la argumentación, buscando un acuerdo, libre de contradicciones, sobre el pensamiento del autor o el tema que discute. Para ello se valían del análisis filológico y de la lógica formal.

En el análisis filológico se buscaban palabras que pudieran tener múltiples significados, o que el autor pudiera haber utilizado con un significado diferente del habitual, lo que podría resolver problemas de discordancia inmediatamente.

Una vez comprendido, lo mejor posible, lo que el autor ha dicho y lo que ha significado, se procedía al análisis de la lógica formal, explorando la argumentación en busca de las conexiones y conclusiones, verificando la consistencia de los argumentos.

En este proceso, las contradicciones podrían entenderse como subjetivas del individuo que lee el texto, pero no en el propio texto. Por otra parte, si se reconoce la contradicción de hecho, la posición sería rechazada.

La Tentación de Santo Tomás de Aquino, uno de los principales representantes de la filosofía escolástica
La Tentación de Santo Tomás de Aquino. Wikipedia

Los cuatro periódos de la Escolástica

Filosofía de San Agustín y platonismo

El primer período sigue vinculado a la filosofía de San Agustín y al platonismo, en este período destaca la ausencia de distinción entre natural y sobrenatural, la fuerte prevalencia de la fe sobre la razón, así como una separación aún no muy clara entre filosofía y teología, aunque esta última ya empieza a distinguirse como disciplina independiente en el período patrístico.

La llegada de Santo Tomás de Aquino

Con el advenimiento de Tomás de Aquino, Albertus Magnus y otros pensadores más ligados a la filosofía de Aristóteles, la escolástica entra en una nueva fase. En esta fase, hacia el siglo XIII, el uso de la razón se enfatiza y se amplía el uso de las nuevas fuentes aristotélicas, una recuperación de las transcripciones y traducciones de los trabajos de Aristóteles.

Se propone una síntesis de la doctrina cristiana y de la teoría aristotélica, definiendo lo que sería la filosofía de la Iglesia Católica en los siglos siguientes. Para Aquino, razón y argumentación eran la base de la filosofía, alejándose del platonismo y agostinianismo que dominaban los primeros años de la escolástica, en la misma medida en que se aproximaba a las posiciones aristotélicas, especialmente su metafísica y epistemología. Se dedicó especialmente a señalar lo que consideraba errores de interpretación del comentarista Averroes, importante pensador islámico, permitiendo la incorporación de la filosofía de Aristóteles.

Apogeo de la Escolástica

El apogeo de la Escolástica, que tiene lugar en el siglo XIII, viene determinado por tres factores: la fundación de las Universidades, el establecimiento de órdenes mendicantes, principalmene la de los dominicos y la de los franciscanos, y el conocimiento de Aristóteles, el factor más decisivo.

El conocimiento de las doctrinas de Aristóteles provoca una doble actitud frente a éstas: una postura de rechazo, por creerlas peligrosas por la fe, y una actitud de aceptación, porque pueden servir de fundamento para el pensamiento cristiano.

Entre los que toman la actitud de rechazo frente al aristotelismo se encuentra Alejandro de Hales y San Buenaventura, que siguen manteniendo la tradición platónico-agustiniana.

Entre los que adoptan la actitud de aceptación y rompen con la tradición platónica se encuentran Guillermo de Auvernia que sostiene un aristotelismo averroísta, y San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino que profesan un aristotelismo cristiano.

El declive de la Escolástica

Tras el período dominado por la filosofía de Tomás de Aquino, la escolástica disminuye como institución, pero permanece como campo de estudio y es explotada por pensadores contemporáneos como David Oderberg, Giovanni Ventimiglia y Peter King.

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