Vitalismo e historicismo. Nietzsche. Bergson. Ortega y Gasset. Dilthey

el sueño de la razón

El vitalismo y el historicismo se presentan como dos corrientes de pensamiento -desarrolladas a finales del siglo XIX- que se caracterizan por la exaltación de la fuerza y los instintos irracionales de la vida entendida como devenir, ya que ésta constituye la realidad básica y fundamental que explica las demás realidades.

Ahora bien, el vitalismo considera la vida bajo el aspecto individual, la vida de cada hombre, en tanto que al historicismo le interesa la vida de la humanidad a través de la historia.

Los representantes más destacados del vitalismo son Nietzsche, Bergson y Ortega y Gasset. La figura más significativa del historicismo es Dilthey.

Nietzsche

Nietzsche (1844-1900) obtuvo muy joven la cátedra de Filosofía clásica de la Universidad de Basilea. Su teoría filosófica se halla bajo el influjo del irracionalismo y la voluntad de vivir de Schopenhauer.

Sus obras más destacadas son: El origen de la tragedia, Humano, demasiado humano, La gaya ciencia, Así hablaba Zaratustra y Más allá del bien y del mal.

Nietzsche

Nietzsche deificó a su ideal de hombre. (En la ilustración, retrato realizado por Munch)

Nietzsche. El valor de la vida: la voluntad del poder

Según Nietzsche, el hombre se encuentra en la vida sin voluntad propia, sin que él mismo lo haya deseado y debe optar conscientemente por aceptar esta vida o despreciarla, negando su valor.

Nietzsche sostiene que la mejor decisión es aceptarla, esto es, afirmar la voluntad de vivir, considerando que la vida es valiosa por sí misma a pesar de los sufrimientos que trae consigo.

El valor supremo de la vida, al que están subordinados todos los demás, no estriba en la felicidad ni en la virtud, sino en la acumulación de fuerzas, en la voluntad de poder, hasta el punto que llega a decir nada hay en la vida que pueda tener valor si no es el grado de poder.

Nietzsche. El ideal de la grandeza humana: el superhombre

El pensamiento de Nietzsche pasa por tres etapas en su concepción del individuo.

En la primera etapa se orienta hacia la estética, fijando el ideal humano en el artista trágico, quien afirma la voluntad de vivir a través de la música y la danza.

En la segunda etapa se dirige hacia la vida científica, situando ahora el ideal en el sabio, quien afirma la vida a pesar del conocimiento de las miserias de la realidad.

En la tercera etapa, la más importante de su pensamiento, defiende el ideal del superhombre caracterizado por su voluntad de dominio sobre sí y sobre los demás. El superhombre es autó nomo, creador de sus propios valores y legislador de sí mismo.

Para Nietzsche, el superhombre debe sustituir a Dios; Dios ha muerto, queremos que viva el superhombre. El fin supremo de la humanidad es conseguir el ideal del superhombre; el hombre es un puente hacia este ideal.

Bergson

Henri Bergson (1859-1941) obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1927. Su filosofía está influida por el evolucionismo de Spencer. Sus obras fundamentales son: Ensayo sobre los datos inmediatos de la
conciencia, Materia y memoria, La evolución creadora y Las dos fuentes de la moral y la religión.

esquema impulso vital

El impulso vital

Bergson considera que la realidad fundamental y primera, caracterizada por su incesante fluir, es el impulso o aliento vital (élan vitae). Este impulso es el motor de la evolución.

La evolución se desarrolla en un movimiento descendente -el de la materia-, que es la degradación de la energía vital y en un movimiento ascendente -el de la vida-que consiste en el despliegue del impulso vital dando lugar a los distintos seres. En un principio, el impulso se despliega en la vida vegetal y animal y en ésta fluye dando lugar, por una parte, a los insectos y, por otra, al hombre. En los insectos se manifiesta el instinto y en el hombre, la inteligencia. El instinto y la inteligencia son las más altas manifestaciones del impulso vital.

La duración

Un concepto clave de la filosofía de Bergson es el de la duración (durée) aplicado a la existencia humana y a la vida psíquica. La duración expresa al incesante devenir de la vida que va cambiando de un estado a otro (tengo frío o calor, estoy triste o alegre, etc.).

Ahora bien, estos cambios o modificaciones (sensaciones, sentimientos, voliciones, representaciones) no se pierden en el pasado sino que son impulsados hacia el presente mediante la memoria.

La intuición

Para Bergson, la intuición es el único modo de conocer la verdadera realidad, es decir, la vida dotada de duración.

La intuición, que consiste en la capacidad de penetración en la interioridad del ser, es producto de la unión de los dos modos de conocer que por sí mismos son incompletos: el instinto y la inteligencia.

Ortega y Gasset

La filosofía de Ortega y Gasset (1883-1955) está influida por el neokantismo de Cohen.

Sus obras fundamentales, escritas en forma de ensayos, son: El tema de nuestro tiempo, La rebelión de las masas, Ideas y creencias, La idea del principio en Leibniz, La evolución de la teoría deductiva.

Ortega y Gasset. La realidad radical: la vida

Para Ortega y Gasset, la realidad radical de la que surgen las demás realidades es la vida, entendida como la actividad del yo hacia un hacerse, integrando en su ser las cosas que le rodean. Esto signi fica que el yo va haciéndose con las cosas, de ahí sus famosas frases Yo soy yo y mi circunstancia y Yo no sería el que soy sin las cosas circunstantes.

Ortega y Gasset. La razón vital

Ortega y Gasset sostiene que la razón que le ha sido concedida al hombre le sirve para captar las realidades que constituyen la vida misma y, por ello, es una razón vital puesto que está en función y al servicio de la vida. En última instancia, Ortega identifica la razón con la vida humana. En este sentido, Ortega defiende el raciovitalismo que se separa del vitalismo en que es intelectualista.

Dilthey

Wilhelm Dilthey (1833-1911) escribió una serie de obras entre las que destacan: Introducción a las ciencias del espíritu, La esencia de la filosofía, Teoría de las concepciones del mundo y Análisis del hombre.

Dilthey. Las ciencias de la naturaleza y del espíritu

Dilthey distingue las ciencias de la naturaleza de las ciencias del espíritu, considerando la superioridad de las últimas, en función del objeto que tratan. Las ciencias de la naturaleza abordan la realidad tal como la perciben los sentidos, en cambio las ciencias del espíritu analizan la realidad humana, la realidad históricosocial.

En un principio, Dilthey sostiene que la base sobre la que se sustentan las ciencias del espíritu es la psicología descriptiva pero más tarde la sustituye por la hermenéutica.

Dilthey. La hermeneútica

La hermenéutica trata de analizar de manera descriptiva y comprensiva la realidad humana, la vida, partiendo de la conciencia, pero no de la individual, sino de la histórica, ya que para Dilthey el hombre sólo se puede comprender en conexión histórica con los demás y la historia sólo es comprensible partiendo de las vivencias de la conciencias personal. Dilthey llega a afirmar que la vida humana es historia.

Concepciones del mundo

Se entiende por concepción del mundo la idea general que cada individuo tiene de la totalidad del mundo y de la vida.

Las concepciones del mundo pueden reducirse a tres tipos: la religiosa, que busca la solución al enigma de la vida mediante la fe en algo trascendente; la poética, que consiste en hacer pa tente el sentido de la vida mediante simbolismos y la metafísica, que justifica racionalmente la vida por un sistema de conceptos.

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