Transportes y comunicaciones en España

La densidad y la calidad de la red de transportes de un país es indicativa de su grado de desarrollo económico: en España conviven zonas escasamente transitadas con infraestructuras de alto nivel, con otros que sufren, doblemente, las más altas densidades de tráfico con unas infraestructuras precarias (Eje Mediterráneo).

Las funciones del transporte

Permite el desplazamiento de personas y de mercancías mediante unas infraestructuras (carreteras, vías férreas, puertos, aeropuertos) necesarias para la circulación de los medios de transporte (camiones, trenes, barcos, aviones) que cada vez son más rápidos, cómodos, eficaces y eficientes desde el punto de vista energético. Tienen asignadas tres funciones importantes:

• Utilizar la necesidad o el deseo de desplazamiento.
• Satisfacer las necesidades económicas de distribución para poner en contacto producción y mercado.
• Integrar los grupos sociales y difundir ideas, técnicas y culturas donde, actualmente, la televisión e Internet juegan un papel fundamental para la expansión de la globalización económica (con sus defectos y sus virtudes).

Autopistas de España

Autopistas de España

La situación actual del transporte en España

Desde la entrada en la Unión Europea (1986) se han modernizado los transportes (autovías, ampliación de aeropuertos y trenes de alta velocidad para pasajeros), pero se arrastran las carencias iniciales cuando el siglo XIX se inició un trazado radial de carreteras y ferrocarriles (positivo para enlazar Madrid con toda la península, pero económicamente poco rentable) con vías de ancho ibérico que han dificultado el transporte de mercancías por ferrocarril en Europa (donde las vías son estrechas) y han colapsado las autopistas de camiones.

Transporte Terrestre:
• La red de carreteras se ha convertido en un elemento fundamental de la organización centralizada del espacio y la economía, lo que ha provocado un desequilibrio en el sistema de transportes, ya que se ha invertido más que en la caduca red de ferrocarriles de mercancías, a diferencia de lo que se ha hecho en otros países europeos y lo que conlleva de eficiencia energética (el tren eléctrico no contamina). Las congestiones de tráfico se dan a los cinturones de las capitales más pobladas y, sobre todo, en todo el Eje Mediterráneo donde, durante el verano, se ha de compaginar el transporte de mercancías con el de pasajeros que vienen a hacer turismo buscando el Mediterráneo. Además de la congestión, hay una demanda constante de nuevas vías que aportan un gran impacto medioambiental, tanto visual como de contaminación por CO2 y acústica. La red de alta capacidad, es decir, las autovías (gratuitas que se extienden por casi toda la geografía peninsular) y las autopistas de peaje (donde destaca la AP7 como la más transitada de España y, tal vez por eso , es de pago), ha crecido mucho en los últimos años para canalizar los itinerarios entre las grandes capitales y los puertos marítimos y aeropuertos: algunas son de trazado alternativo (como la variante entre Nules, Betxí y Castellón) y otros han hecho a partir del desdoblamiento de las antiguas carreteras nacionales (la N-340, entre Castellón y Cataluña, continúa siendo de un carril por dirección).

• La red ferroviaria nunca fue tan radicalmente radial como la de carreteras, pero sus infraestructuras quedaron dañadas por la guerra civil (1936-39), en 1941 se nacionalizaron todas las empresas ferroviarias y nació RENFE (Red Nacional de Ferrocarriles Españoles) que nunca alcanzó la frecuencia ni la calidad de los ferrocarriles de otros estados europeos. Hoy en día ya no tiene el monopolio porque se han creado otras empresas de ámbito autonómico (Ferrocarriles de la Generalitat) y, desde 2005, ADIF (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) es una empresa mixta que gestiona los ferrocarriles del Estado . Entre los problemas que presenta la red ferroviaria, además de la estructura obsoleta de los trenes de mercancías (los de pasajeros contamos con el AVE, ya que España es el estado europeo con más kilómetros de alta velocidad), cabe destacar la ancho ibérico (1,67m.) que obliga a costosos transbordos para enlazar con los trenes europeos (con una anchura de vía de 1,42m.), dificulta las exportaciones a Europa y obliga a un uso masivo de los camiones; además, muchos tramos ferroviarios son de vía única (entre Castellón y Barcelona, por ejemplo), lo que reduce la velocidad y la frecuencia de trenes y, por último hay tramos en mal estado y en desuso. Por el momento, donde aún no ha llegado el AVE, como Castellón o Tarragona, se dispone de trenes rápidos y cómodos, como el Euromed para pasajeros, pero la asignatura pendiente son las mercancías. La potenciación de la red ferroviaria de mercancías y del transporte intermodal es una vieja reivindicación que puede plasmarse, en el futuro, con el Eje Mediterráneo que puede potenciar las exportaciones españolas enlazando, desde Almería, las autonomías más exportadoras del Estado, como Murcia, Valencia y Cataluña con la costa francesa y el centro de Europa.

Transporte Marítimo.
Es el más rentable para el desplazamiento de grandes volúmenes de carga a larga distancia donde las empresas suelen utilizar, cada vez, barcos más grandes que obligan a ampliar los puertos marítimos e instalar grandes infraestructuras para el almacenamiento de contenedores y el transporte combinado o intermodal (para distribuir la carga mediante el ferrocarril o el camión). Hay una gran competencia entre los puertos más importantes, con el fin de atraer el tráfico marítimo, creando zonas de actividad logística (ZAL). En este aspecto, el crecimiento de los puertos de Barcelona y Valencia es evidente, pero podrían convertirse en los más importantes de Europa ante la decadencia de los puertos atlánticos que, por motivos geográficos, sufren graves fluctuaciones en la capacidad (pleamar y bajamar) y necesitan mucha inversión de mantenimiento, lo que impulsaría el tráfico marítimo que viene del Este (China, por ejemplo, y entra por el Canal de Suez) a descargar los contenedores para Europa a los puertos españoles cuando el Eje Mediterráneo sea una realidad.

El mayor volumen del transporte marítimo corresponde a los líquidos a granel tales como productos petroleros (en puertos cercanos a refinerías, como Castellón, Tarragona, Cartagena, Algeciras o Bilbao), gas natural, aceites, grasas, vinos, productos químicos, también el sólidos a granel (carbón, minerales, piensos, etc., con carga y descarga en Gijón, Huelva o el Ferrol) y la mercancía general (desde automóviles y productos siderúrgicos y químicos, cerámicos, hasta las frutas y hortalizas o el papel en Valencia , Barcelona o las Palmas) y los contenedores donde Valencia (puerto natural de Madrid) le gana la mano en Barcelona.

Transporte Fluvial
Tiene escasa importancia en España, a diferencia de muchos estados europeos donde es importantísimo (caso de Francia que puede creuarse en barco o de Holanda). El puerto fluvial más importante es el de Sevilla (a pesar de los bancos de arena que dificultan el amarre), vía de acceso al valle del Guadalquivir y en Extremadura.

Transporte Aéreo
Es básicamente de pasajeros. Destaca el aeropuerto de Adolfo Suárez – Barajas, ampliado recientemente, como hub o nudo de coordinación de vuelos entre aeropuertos extranjeros y españoles, papel al que también aspira el de Barcelona, ampliado pero en el que no se ha invertido tanto en los últimos años. A otro nivel, los siguen en importancia los puertos de zonas turísticas, como el de Palma de Mallorca, Tenerife-Sur, Málaga o Alicante. Desde la liberalización de los tráfico aéreo, se ha dado por terminado el monopolio de las empresas estatales (Iberia, por ejemplo) y el cielo se ha abierto a la libre competencia desde 1992, lo que ha provocado la fusión de compañías aéreas . Con la crisis, algunos aeropuertos han tenido que cerrar por falta de tráfico aéreo (Ciudad Real o Alguaire en Lleida), mientras otros han tenido que esperar para llegar a funcionar (Castellón) y aunque se aconseja el cierre de unos 15 más dado que, prácticamente, hay un aeropuerto por provincia, mucha oferta para una escasa demanda en tiempos de crisis. El aeropuerto valenciano más importante es el del Altet en Alicante (con capacidad para 12 millones de pasajeros, pero ampliado para 20), mientras el de Manises ha caído por debajo de los 5 millones de pasajeros (aunque había sido ampliado para 9 al 2007).

Interior del aeropuerto de Madrid Barajas

Interior del aeropuerto de Madrid Barajas

La política europea del transporte

La Unión Europea se ha fijado el objetivo de equilibrar los diversos modos de transporte para llegar a una circulación vial más segura y menos contaminante. Los proyectos prioritarios, en este sentido, son:
• Eje ferroviario de alta velocidad del sudoeste de Europa (Vitoria, Madrid, Zaragoza, Barcelona).
• Eje multimodal Portugal – España – Europa (Lisboa – Madrid – Valencia)
• Eje ferroviario de mercancías Sines – Madrid – París (a través de los Pirineos)
• Interoperabilidad red ferroviaria de alta velocidad de la Península Ibérica (Madrid – Andalucía)
• Eje Mediterráneo (Andalucía – Murcia – Valencia – España – Francia): es la infraestructura más demandada y necesaria para conectar las zonas más industrializadas y los puertos marítimos más importantes con el resto de Europa. La Unión Europea le avala como prioritaria a pesar de la dessídia los diferentes gobiernos centrales españoles.

El Transporte intermodal y las autopistas del Mar.
Este sistema reduciría las emisiones de CO2 al usar el método de transporte más eficaz en cada tramo (barco, ferrocarril, camión, etc.), pero hay que mejorar las infraestructuras e implantar sistema de información eficiente en tiempo real, además se deben fomentar las autopistas del mar, tanto la de Europa occidental, desde los puertos atlánticos, como la de la Europa del sureste que enlaza por Mediterráneo España, Francia, Italia y Malta.

La política española de transporte

Mejorar la calidad de las infraestructuras para conseguir una movilidad más sostenible, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental, fomentar una accesibilidad equitativa e impulsar la intermodalidad son los objetivos a medio plazo y afecta a todos los modos de transporte:

• el ferrocarril debe extenderse a la anchura europea y corregir la red radial centralista.
• las carreteras deben completar la red de alta capacidad en todo el territorio desdoblando las nacionales y redistribuyendo autovías y autopistas de forma más equitativa y racional.
• los puertos deben consolidarse como nodos internacionales del transporte de mercancías.
• los aeropuertos deben integrarse con el resto de modos de transporte y detener la construcción y la ampliación de los existentes para que la oferta supera la demanda con creces.

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