SEMITA: origen y 3 religiones remanentes

Semita es el término que designa un conjunto lingüístico compuesto por varios pueblos.

El origen de la palabra semita está en la Biblia, más precisamente en el libro del Génesis cuando se trata de la historia de Noé. En las escrituras judías, uno de los hijos de Noé se llamaba Sem, que es una versión griega del nombre hebreo Shem.

La derivación del nombre de tal hijo de Noé, semita, pasó a identificar un conjunto de pueblos que poseen rasgos culturales comunes.

Palmira es un gran ejemplo de ciudad semita en la Antigüedad
Palmira es un gran ejemplo de ciudad semita en la Antigüedad. Imagen de Iyad Al Ghafari en Pixabay

Origen de los semitas

Los semitas se originaron en Oriente Medio, donde ocuparon vastas regiones que van desde el Mar Rojo hasta la meseta iraní. Son pueblos típicos de ambientes con clima seco, lo que los caracteriza por las prácticas del pastoreo y el nomadismo.

Estos antiguos pueblos identificados por el habla semítica involucran a los arameos, asirios, babilonios, sirios, hebreos, fenicios y caldeos.

El pasar del tiempo presentó diversos desafíos a los pueblos semitas, que necesitaron migrar en busca de mejores condiciones o de supervivencia. La gran expansión semita en el mundo se produjo a través de los pueblos árabes como consecuencia de la creación del Islam, que data del siglo VII.

El venerado profeta musulmán Mahoma logró unir varios linajes de los pueblos árabes en forma pacífica bajo los dogmas de la religión islámica. Con la nueva configuración, estos fieles se lanzaron a la conquista de un nuevo mundo, conquistando regiones de España hasta el Océano Pacífico.

Sin embargo, el poderío de esos pueblos que marcó un extenso imperio acabó subdividiéndose en diversos estados en razón de conflictos, sobre todo con cristianos y turcos. Los árabes, en varias ocasiones, terminaron sometidos a otros poderes.

Distribución geográfica de los hablantes de lenguas semitas (en naranja) y de otras lenguas afroasiáticas en la actualidad. Imagen: Wikipedia

Las tres grandes religiones

Los semitas están estrechamente relacionados con el origen de las tres grandes religiones monoteístas en el mundo: el Cristianismo, el Judaísmo y el Islam. La religión judía nació entre los pueblos hebreos, en el Mediterráneo, durante los conflictos entre cananeos y moabitas.

Los judíos también se extendieron por todo el mundo debido a la invasión de los pueblos romanos en el siglo I de la era cristiana. Esta gran dispersión que se dio es reconocida como la diáspora judía, que resultó en la formación de grupos de judíos por el mundo y en el establecimiento de nuevos contactos culturales. Por lo tanto, las características originales se mantuvieron más fuerte sólo entre los grupos que permanecieron en el continente asiático.

Además de las migraciones promovidas por los islámicos y los judíos, varias otras también ocurrieron entre los pueblos semitas. Se hace imposible hablar de un grupo étnico homogéneo, pues el gran movimiento incurrió en el encuentro entre diversas culturas que originó nuevas características, como es el caso del gran número de lenguas que pasaron a componer la familia semítica.

Los pueblos árabes y los hebreos son los que más se destacan dentro del linaje semita, pero, como ya se ha dicho, varios otros comparten de un mismo origen. Estos diversos pueblos pasaron por diversos conflictos especialmente con pueblos de origen europeo en el transcurso del tiempo.

El siglo XIX marcó una nueva fase de expansión colonialista de los europeos, que buscaban fuentes de materias primas para sus productos industrializados y zonas de influencia que pudieran garantizar el consumo de sus producciones. Esa ambición se marcó, sobre todo, con conflictos entre culturas diferenciadas, en los cuales los semitas estaban directamente involucrados.

El siglo XX también estuvo marcado por muchos conflictos con los pueblos de origen semita, pero también entre ellos mismos, como es el caso de los enfrentamientos entre árabes y hebreos.

La creación del Estado de Israel después de la Segunda Guerra Mundial generó un clima de mucha inestabilidad y enfrentamientos en la región de Medio Oriente.

El muy popularmente difundido término antisemita se utiliza en muchas ocasiones como sinónimo de conductas o posturas contra los judíos. Pero, es importante subrayar, que, en el rigor del término, denota comportamientos de oposición a los pueblos remanentes del origen semítico.

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