San Agustín: padre de la Patrística

Biografía de San Agustín

San Agustín es el padre de la Patrística, perteneció en primer lugar a la secta maniquea formada dentro del movimiento gnóstico, más tarde profesó su escepticismo académico que abandonó para convertirse al cristianismo en el 386, gracias al influjo personal de San Ambrosio y al conocimiento de la filosofía neoplatónica.

En el año 391 fue ordenado presbítero y posteriormente elegido obispo de Hipona. San Agustín fundó un convento e instituyó una orden religiosa.

Se dedicó principalmente a luchar en defensa de la fe, sin embargo no descuidó su formación intelectual que le llevó a sobresalir como metafísico, historiador, teólogo, músico y moralista.

De las numerosas obras que escribió cabe destacar La ciudad de Dios, Retractaciones, Soliloquios, Confesiones, Contra los académicos, La Trinidad.

San Agustín ha ejercido una influencia decisiva hasta nuestros días. Las teorías fundamentales de la Edad Media se apoyan en él. En la Edad Moderna, autores como Lutero, Descartes, Malebranche y Pascal retoman alguna de sus doctrinas.

La afinidad del juez con la Iglesia y las artes retóricas de san Agustín, llevó a la ilegalización del donatismo en 412
La afinidad del juez con la Iglesia y las artes retóricas de san Agustín, llevó a la ilegalización del donatismo en 412. (San Agustín y los donatistas, Charles-André van Loo).

Punto de partida de la filosofía de San Agustín

El fin de la filosofía de San Agustín apunta a la consecución de la felicidad. El único camino para obtener la felicidad es ascender progresivamente hasta el Ser supremo partiendo de la interioridad del hombre.

De esta forma los objetos de su filosofía van a ser el alma del hombre y Dios. Puede concluirse que la filosofía de San Agustín está subordinada a la religión: la filosofía y la razón necesitan de la religión y la fe. Luego la razón y la fe van unidas y se complementan: la fe es el elemento que consolida y enriquece la actividad de la razón.

Su filosofía ha sido llamada metafísica de la experiencia interior puesto que la estudia desde el interior del hombre.

Naturaleza del hombre: el alma

San Agustín, al igual que Platón, considera que el hombre está formado de cuerpo y alma que se han unido accidentalmente. El alma, que es el principio vital del hombre, está destinada a regir al cuerpo. De esta manera se mantiene la superioridad del alma con respecto al cuerpo.

San Agustín, al plantearse la cuestión del origen del alma , al principio sostiene la doctrina generacionista (el alma es engendrada por el alma de los padres, al igual que el cuerpo), posteriormente, sin embargo, se inclinaría por el creacionismo (el alma es individualmente creada por Dios para cada cuerpo).

El conocimiento: la verdad

A San Agustín le preocupa el tema del conocimiento, concretamente la búsqueda de la verdad y su justificación.

Parte del hecho de que existe la verdad y hay posibilidad de encontrarla. De esta forma llega a una serie de verdades de evidencia inmediata. Una de estas verdades es la verdad de la propia existencia que se revela en la actitud pensante y puede resumirse de esta forma: si dudo, si sueño, si me engaño, además de ser verdad mi duda, mi sueño y mi engaño, es también verdad que existo; si no existiera no podría dudar, ni soñar, ni engañarme.

Otras de las verdades claras y evidentes pertenecen a la Lógica y a la Matemática, a la conciencia y a los principios morales.

Existen otras verdades mediatas, que necesitan demostración y a las que se llega por medio del razonamiento.

Ahora la verdad que busca San Agustín es una verdad total y única, eterna e inmutable, por la que son verdaderas las cosas que lo son. Esta verdad es Dios, como ser, como luz y como bien. Dios es la guía de la conducta del hombre y objetivo de sus aspiraciones.

San Agustín es el padre de la Patrística
San Agustín es el padre de la Patrística

Dios en la Patrística

San Agustín afirma que el fin último del hombre es Dios. Con Dios, se alcanza la felicidad.

Bajo este supuesto, San Agustín se propone demostrar racionalmente la existencia de Dios y determinar su esencia.

– Existencia

Existen dos vías para demostrar la existencia de Dios:

  • Observación de la contingencia y mutabilidad del mundo. El mundo, los seres nacen y mueren, por lo tanto son contingente, es decir, no pueden existir por sí mismos. Necesitan de un ser supremo que les haga ser contingentes y este ser es Dios.
  • Prueba de la verdad. Existen en el entendimiento ciertas verdades que por ser eternas y necesarias están sobre el hombre y sobre su razón. Estas verdades sólo pueden proceder de Dios que es la Verdad eterna. Luego queda demostrada la existencia de Dios.

– Esencia

El conocimiento de la esencia de Dios se adquiere a través del estudio de las propiedades del mundo, que es obra creada por él.

San Agustín se inclina por la teología negativa: a Dios se le conoce mejor negando de el las propiedades de los seres creados que afirmando algo positivo.

De esta manera, frente a la realidad contingente, mutable, finita, imperfecta del mundo creado, Dios se erige como Ser supremo, inmutable, infinito y perfecto.

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