Revolución Rusa

La gran revolución rusa de 1917 se produjo en un contexto de conflictos sociales en toda Europa y, sobre todo, en el de una guerra larga y cruel que produjo millones de muertos y hambre por todas partes.

A comienzos del siglo XX, Rusia era un país golpeado por profundas tensiones sociales y políticas:

• La sociedad rusa estaba formada por una minoría de aristócratas, dueños de la tierra y la industria del país, y una gran masa de campesinos sin tierras y de obreros industriales, que sufrían duras condiciones de vida y cobraban salarios muy bajos.

• El país estaba bajo el poder autocrático del zar, que dominaba el ejército y la policía secreta.

El malestar social dio lugar a una revolución en 1905, que obligó al zar a renunciar a una parte del poder a favor de un parlamento, la Duma. Sin embargo, continuó gobernando de forma absoluta.

La intervención de Rusia en la Primera Guerra Mundial evidenció el fracaso del ejército y la mala organización de la economía. En febrero de 1917, las masas hambrientas, agrupadas en consejos de obreros, soldados y campesinos, llamados soviets, iniciaron un movimiento revolucionario en San Petersburgo que provocó la abdicación del zar Nicolás II. Después de la revolución se crearon dos poderes enfrentados: el gobierno provisional, que estaba dirigido por Kerensky, con el apoyo de los mencheviques (socialistas moderados), y los soviets, la mayoría dirigidos por los bolcheviques (socialistas radicales), cuyo líder era Lenin.

Asamblea del Sóviet de Petrogrado en 1917.

Asamblea del Sóviet de Petrogrado en 1917.

Fases de la revolución rusa

1) La primera fue la abdicación del zar Nicolás II el 3 de Marzo (16 según nuestro calendario). El zar Nicolás era una monarca autocrático convencido. Se consideraba como portador o depósito de unos poderes monárquicos que había heredado de sus antepasados y que tenía que traspasar intactos a sus sucesores. No tenía el derecho de modificarlos, pero tampoco el afán o el interés de compartirlos. Esto era, por encima de todo, un deber más que una convicción, aunque también se trataba de una convicción personal. Este concepto lo aisló de una realidad cambiante. El mundo se había transformado ante sus ojos pero él tenía que seguir aferrado a sus principios que, al fin y al cabo -y así lo creía-, eran la voluntad de Dios. De poco le sirvió la advertencia de Lev Tolstoi de que se podía detener antes el curso de un río que el eterno movimiento hacia adelante de la humanidad. O los informes de sus propios servicios policiales que, a principios de 1917, hablaban claramente de la desesperación de unos proletarios rusos que se sentían tratados como si fueran animales, ya que había aumentado el hambre y la escasez, el coste de la vida había triplicado en poco tiempo y la mortalidad iba en aumento. Las manifestaciones se prodigaron en el primer trimestre de ese año fatídico. Los partidarios del zar, sus propios soldados, e incluso sus propios simpatizantes fueron uniéndose al clamor de los que exigían su abdicación. La insurrección fue total y puso punto y final a 300 años de monarquía y régimen autocrático en Rusia. La Duma (parlamento) tomó protagonismo y, de acuerdo con el Soviet de Petrogrado, impuso un gobierno provisional presidido por el príncipe Lilov (liberal) que sería sustituido por Kerensky.

2) La segunda fase de esta revolución rusa llegó el 26 de Octubre (el 7 de noviembre según el calendario actual, es decir, la Revolución de Octubre, en realidad, se produjo en Noviembre) cuando los bolcheviques derrocaron el gobierno provisional del socialdemócrata Alexander Kerensky (1881-1970, escapó en Francia hasta 1940 y, finalmente, vivió en Estados Unidos donde, además de ofrecer su ayuda a Stalin cuando Hitler invadió la URSS -sin respuesta- creó la plataforma de la Unión para la Liberación de Rusia sin demasiada repercusión) y tomaron el Palacio de Invierno.

Así comenzó uno de los acontecimientos más decisivos en la historia del siglo XX cuyas consecuencias aún se hacen notar en el mundo y, sobre todo, en países donde se mantiene el totalitarismo comunista. Vladimir Ilich Ulianov, más Congo para Lenin, y Lev Trotsky se hicieron con el poder rápidamente con un eslogan sencillo y directo: Paz, tierra, pan y todo el poder para los soviets. También nacían los periódicos que, durante más de setenta años, serán el epicentro de la información oficial a Rusia soviética: Pravda (= verdad), nacido en 1912, y Izvestia (= noticias) que comenzó a editarse en febrero de 1917. Sin embargo, los críticos con el totalitarismo soviético acabarán afirmando que en Pravda no había Izvestia, todo era propaganda política, ni a Izvestia había pravda porque todo era mentira.

Ante la lentitud de la reforma agraria del gobierno de Kerensky y su decisión de continuar en la Primera Guerra Mundial, los bolcheviques se rebelaron y se apoderaron del gobierno en tan sólo diez días.

Lenin formó un nuevo gobierno, que firmó la paz con Alemania en 1918, con pérdidas territoriales para Rusia, y aprobó la expropiación de las grandes propiedades agrarias y el control de las fábricas por parte de los obreros.

Estas medidas levantaron una fuerte oposición y comenzó una guerra civil (1918-1921) que finalizó con la victoria de los bolcheviques. La guerra supuso la toma total del poder por parte de los bolcheviques; los otros partidos de izquierdas (mencheviques, socialrevolucionarios) fueron excluidos.

Después de la guerra se inició la nueva política económica (NPE), mezcla de elementos comunistas y capitalistas: se permitía la propiedad privada campesina, pero la industria y los bancos quedaban en manos del estado. La NPE logró la recuperación económica, pero aumentó las diferencias sociales.

Se promulgó una constitución (1923) que creó la Unión Soviética (URSS) que, en teoría, gozaban de autogobierno.

Muerte de Lenin y dictadura estalinista

En 1924 murió Lenin y se inició una lucha por la sucesión. Los protagonistas de esta disputa fueron Trotsky y Stalin, y resultó vencedor este último.

La dictadura estalinista se caracterizó por:

• La instauración de un sistema político totalitario. El Partido Comunista (los antiguos bolcheviques) controlaba todos los aspectos del estado y la sociedad. Stalin fue encumbrado como un líder infalible y cualquier disidencia fue violentamente reprimida. Se desempeñó la política del terror mediante las purgas (la eliminación física) de los oponentes y la reclusión en campos de internamiento de cualquier sospechoso de oposición.

• La férrea política russificadora y centralista, que reprimió cualquier señal de nacionalismo.

• La planificación de la economía por parte del estado. Stalin acometer los planes quinquenales, cuyos objetivos eran industrializar la URSS rápidamente e implantar una economía socialista.

Se prohibió la propiedad privada de la tierra y se colectivizar la agricultura, que se sustentó sobre dos formas de propiedad: el sovjoses o granja estatal y el koljós que era un sistema de propiedad colectiva controlado por el estado .

El resultado fue una rápida industrialización, a pesar de que la agricultura sufrió un retraso considerable por su subordinación a la industria.

Hay muchas interpretaciones sobre la revolución que más ha marcado la historia del siglo XX. Los emigrados, por ejemplo, se preguntan si era legítimo hacer la revolución en un país poco desarrollado. Desde la izquierda occidental y el progresismo europeo se piensa, hoy en día, que la Revolución rusa no es una auténtica revolución socialista al no haber participado una base mayoritaria de la sociedad del momento para asegurar la democracia.

El primer disidente importante, dentro de la propia URSS, fue León Trotsky, el cual consideraba legítima la revolución de 1917 que, según él, fue secuestrada, más tarde, por Stalin con la tesis de socialismo en un solo país que fue un error decisivo. De hecho, en 1925, Stalin destituyó Trotsky como comisario de la Guerra para expulsarlo más tarde (1929) de la URSS y ordenar su asesinato, en México, ejecutado por el agente Ramón Mercader con un piolet.

Durante la dictadura de Stalin el terror fue una práctica cotidiana, con la aplicación de purgas para eliminar los disidentes: entre 1935 y 1939, estas alcanzaron la máxima virulencia, haciendo caer la vieja guardia soviética, es decir, Zinoviev, Kamenev , Radek, Bujarin, Rikov o Tkhatxevski, además de Lev Davidovich Bronstein (Trotsky)… Stalin, entre otros asuntos, tiene el dudoso honor de haber pasado a la historia, junto con Adolf Hitler o Mao Zedong, como uno de los dictadores políticos más criminales por ser el causante de muchos millones de muertes, sobre todo entre sus conciudadanos …

La interpretación más entusiasta sobre la Revolución Rusa, evidentemente, es la marxista porque sostiene que la revolución fue un producto de la lucha de clases y creó un Estado donde la dictadura del proletariado defendía los intereses del pueblo.

Por último, se está imponiendo la teoría de la convergencia que se basa en el convencimiento de que todos los regímenes, a largo plazo, acaban evolucionando de manera similar, es decir, en virtud del crecimiento económico y la industrialización del país.

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En la galería Tretyakov de Moscú cuelga aquel cuadro gigantesco que muestra uno de los momentos históricos de la revolución: la llegada de Lenin a la estación de Finlandia en Petrogrado. Era el 16 de abril de 1917 hacia las 23 horas. Las calles y la plaza están cubiertas de una apretujada masa humana. Marineros con el pecho medio desnudo y los brazos cubiertos de tatuajes llegan desde el arsenal y se mezclan entre los obreros que llenan la Simbirskaya. Soldados en los uniformes pardos de campaña con los pantalones remendados y las gorras gastadas», así lo describirá Lenin más tarde, «cosacos en elegantes guerreras de corte inglés y pantalones de montar con anchas bandas rojas, jóvenes oficiales en uniforme común de soldado raso se mezclan en un batiburrillo multicolor con jóvenes mujeres de mirada despierta y vestidas con colores chillones…»

Envuelto en nubes de vapor ha entrado en la estación de Finlandia el tren. Un movimiento atraviesa las masas cuando aparece Vladimir Ilyich Lenin, acompañado de su mujer, la Krupskaya. Un foco señala el grupo, un retumbante grito de júbilo truena en la noche iluminada por rojas llamas. Marineros y milicianos obreros han alzado sobre sus hombros a Lenin que, vestido en un sencillo traje de viaje y con gorra de visera, parpadea hacia la intensa luz y lo llevan hacia un automóvil blindado que lo espera.

De pie sobre su techo, visible para todos, el hombrecillo está ahora en el centro de una ondulante masa humana. Todas las miradas se centran en él. El es el corazón y la cabeza de la revolución. Eso se sabe en todos los rincones del mundo. Cheide y Skobélyev, representantes del «gobierno provisional» han intentado en vano saludar al bolchevique que regresa. Están perdidos y encallados en medio de la muchedumbre; nadie les hace caso. Es a Lenin a quien todos quieren oír. Y Lenin habla en medio de la luz del foco, sobre el techo del coche blindado, se dirige a las masas populares para llamarlas con embravecidas palabras a la lucha por la revolución socialista.

Cierra su arenga con la llamada: «¡Todo el poder a los soviets! jViva la revolución socialista!»

Desde la catedral de Isaac, desde el palacio Táurico, de la iglesia de San Simeón y de la catedral de Kazán los relojes hacen sonar la undécima hora de la noche. Allí, en el muelle de la fortaleza de Pedro y Pablo, el crucero Aurora enciende todos sus focos, inundando de luz las oscuras ondas del Neva. Entonces el blindado se pone lentamente en movimiento, rodeado por una inmensa multitud, atraviesa el puente de Alejandro, recorre el muelle del Neva hacia el cuartel general de los bolcheviques en el instituto Smolny. Río arriba se tiende, amplio y precioso en la perdida magnificencia zarista, en el verdiblanco del rococó rastrelliano, el palacio de invierno. Muchas de sus ventanas están iluminadas. Ahí reside el «gobierno provisional» de Kerenski. Pero Lenin acaba de pisar suelo ruso. Las cosas pronto van a cambiar…

El nombre de ese hombre es, en realidad, Vladimir Ilyich Ulyánov. Lenin es su alias de los días de la persecución. En el momento de su regreso del exilio en Zurich cuenta 47 años, proviene de la nobleza funcionaria ruso-tártara, pero ya se ha ocupado en el estudio y el desarrollo del marxismo en su época de estudiante corno la mayoría de los revolucionarios.

Manifestación de obreros armados y la Guardia Roja en Petrogrado en 1917.

Manifestación de obreros armados y la Guardia Roja en Petrogrado en 1917.

Cuando la temida Ojrana, la policía secreta de los zares, le pisaba los talones, se había dirigido, años antes de la primera guerra mundial, al exilio. Cuando en marzo de 1917 estalló la revolución rusa que barrió del trono el gobierno zarista, el alto mando militar alemán vio su ocasión de acelerar la descomposición interna de Rusia y autorizó a Lenin a atravesar el territorio alemán, de modo que éste pudo llegar, a través de Suecia y Finlandia, hasta PetrograciQ: Trotski regresaba del exilio poco después.

Ahora se enfrentaban en la bullente olla de grillos de Petrogrado el gobierno moderado. socialdemócrata, de Kerenski y el ahora muy reactivado, radical partido de los bolcheviques. El instituto Smolny, cuyas salas usaban Lenin y Trotski con sus «cuadros» revolucionarios, se convirtió en el gobierno en la sombra. Durante los meses siguientes, sus cuadros bien instruidos organizaron las milicias obreras, fundaron soviets (comisiones de obreros) por todas partes, entablaron relaciones con las tropas, los marineros y los obreros de las fábricas Putílov. Como que el gobierno Kerenski de los socialistas moderados quería proseguir la guerra y era demasiado débil como para emprender reformas sociales radicales, las masas depauperadas, cansadas de la guerra, se pasaron pronto a la línea de Lenin.

El 25 de octubre según la cronología antigua (el 7 de noviembre según la nueva cronología), las masas de soviets, marinos, milicias, obreros armados se concentran bajo el arco del Estado Mayor y en la plaza delante del palacio de invierno. Después de un breve cañoneo, iniciado por el crucero Aurora desde el Neva, asaltan el palacio y barren el «gobierno provisional». Sólo Kerenski logra escapar. Lenin se pone a la cabeza del «consejo de los comisarios del pueblo», el poder soviético se ha establecido.

Bolcheviques masacrados por la Legión Checoslovaca en Vladivostok

Bolcheviques masacrados por la Legión Checoslovaca en Vladivostok

La Rusia Soviética firma ya en marzo de 1918 la paz de Brest-Litovsk con Alemania; pero a continuación debe defenderse con sus últimas fuerzas contra la «contrarrevolución blanca» y la invasión de las potencias occidentales capitalistas.

Descuellan en esas campañas León Trotski, como creador del «Ejército Rojo» y Josip Visarionovich Chugashvili, llamado Stalin, como defensor de Barizyn, la posterior Stalingrado.

Con ello había triunfado un movimiento revolucionario que tenía sus raíces en las especiales circunstancias del siglo XIX. Las ideas liberales y socialistas se habían introducido también en las clases intelectuales rusas. Los primeros efectos de las críticas de las clases superiores contra las realmente medievales formas legales y de vida en el imperio zarista se mostraron bajo el zar Alejandro II, cuando éste abolió la servidumbre en 1861, pero sin tocar las relaciones de propiedad de la tierra y el suelo. Los pobres del pueblo continuaron siendo una potencia revolucionaria latente. En las ciudades nació la industria, los trabajadores eran explotados y oprimidos. Entre ellos introdujeron ideas revolucionarias marxistas los intelectuales, estudiantes, maestros e incluso popes. Así se llegó a la fundación de un partido obrero socialista, que se fraccionó en su congreso de Londres de 1903. Los partidarios radicales de Lenin vencieron con 19 votos contra 17 de los moderados acaudillados por el líder Plejanov.

Desde entonces, los unos se llamaban «bolcheviques» (mayoritarios), los otros «mencheviques» (minoritarios). Durante la guerra ruso-japonesa estalló la revolución de invierno (1905), sofocada a tiros por los cosacos y tropas de la guardia. También los intentos de reforma agraria del primer ministro Stolypin (desde 1906) se quedaron a medio camino. Del resto se ocupó la guerra de 1914. En 1917, Lenin creó el primer estado socialista de la URSS.

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