Radiactividad: tratamiento para las víctimas de accidentes nucleares

Un grupo de investigadores estadounidenses están tras la pista de un tratamiento contra los efectos de la irradiación accidental. Según ellos, el tratamiento consiste en aportar al organismo de la víctima proteína llamada BPI y asociarlo con un antibiótico, que mejoraría sus posibilidades de supervivencia. En esta etapa de la investigación, sin embargo, las únicas víctimas que se han beneficiado de esta nueva terapia son… los ratones.

Toda radiación, cualquiera sea su forma, es susceptible de matar matar a las células dividiéndolas y causando daños irreversibles“, dijo Eva Guinan del Dana-Farber Cancer Institute en Boston. Con su equipo, trabajó durante varios años sobre las víctimas de la radiación. Los investigadores identificaron un vínculo entre la exposición a la radiación y la disminución de los niveles de BPI, una proteína que se encuentra en los glóbulos blancos.

Ratón de laboratorio

El tratamiento contra la radiación, probado en ratones, es alentador. Queda por confirmar estos resultados en humanos. © Rama, Creative Commons

Una terapia combinada contra la radiación nuclear

Sobre esta base, su idea era, por tanto, aumentar el aporte al organismo de proteínas BPI, de Bactericidal/Permeability Increasing. Los investigadores han conseguido producir esta proteína mediante técnicas de recombinación genética, y se evaluó su efecto en los ratones irradiados. Los resultados de este primer experimento fueron más bien decepcionantes. Administrado en solitario, “este tratamiento no tenía ningún impacto en la mortalidad“, dijo Eva Guinan.

Sin embargo, la tasa de supervivencia de los ratones irradiados aumentó al 70% – después de la administración de una dosis letal de radiación -, siempre y cuando la proteína BPI se asociara con un antibiótico, la fluoroquinolona. Al mismo tiempo, señalan los autores en el último número de Science Translational Medicine, “los animales no tratados murieron uno tras otro“.

Se ha observado que el cóctel terapéutico formado por la asociación de BPI/fluoroquinolona permite que el cuerpo pueda generar nuevas células sanguíneas. “Incluso cuando se administra 24 horas después de la exposición, esta terapia de combinación mejora los recuentos de células sanguíneas y la supervivencia de los ratones tratados“, dice Guinan.

Para ella, este descubrimiento abre el camino para el desarrollo de un nuevo fármaco para las víctimas de accidentes nucleares como el de Chernobil o Fukushima. Por supuesto, en el caso de que los futuros estudios en humanos confirman estos resultados alentadores.

Imagen de laboratorio

El tratamiento probado en ratones podría ayudar a tratar a las víctimas de los accidentes nucleares.

Más información

Bactericidal/Permeability-Increasing Protein (rBPI21) and Fluoroquinolone Mitigate Radiation-Induced Bone Marrow Aplasia and Death

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