¿Quiénes fueron los suevos?

Los suevos fueron un pueblo de origen germánico que ocupaba la región entre el río Elba y el Oder. Junto con la gente de otras etnias, participaron en la fundación de Suabia, en el territorio que hoy conocemos como Alemania.

Durante el siglo I a. C., los suevos iniciaron un proceso de migración en dirección al río Rin, aproximadamente, en el año 58 a. C.. La migración de este pueblo se extendió por muchos siglos, siendo que en el siglo V d. C. atravesaron la Galia (la actual Francia) y alcanzaron, finalmente, la Península Ibérica, estableciéndose en los territorios que hoy pertenecen a Portugal y España.

La fase de invasión de la Península Ibérica por los suevos estuvo ligada con el proceso de las invasiones bárbaras ocurridas en el siglo V, junto con los movimientos de los vándalos, los alanos y los godos, Suevos, fundaron un reino con capital en Bracara Augusta, englobando la totalidad de la provincia de Galacia, y una parte más al norte de la Península. La invasión que se produjo en el 409 creó nuevos pueblos y ciudades; tanto en el actual territorio español, como en el portugués, para la estabilización de este pueblo germánico.

El rey suevo Hermerico, cansado de los enfrentamientos constantes con los galaicos en la Península Ibérica, ratificó la paz en 438 con dicho pueblo y abdicó su trono, pasando el poder a su hijo. Pero este murió en el mismo año, quedando el poder entonces en manos de su nieto, Hermerico, que, ya convertido al cristianismo, impuso la religión al pueblo suevo y dio a la ciudad de Braga, en Portugal, gran importancia dentro del reino.

Los suevos, así, vivieron un periodo de prosperidad y, pero en los siglos siguientes se verían enfrentados a serias dificultades. El caso de la invasión de los alanos es una de ellas, ya que este pueblo entro en el territorio, y obligo a los suevos a trasladarse a la margen derecha del río Duero. Los suevos se recogieron en el territorio que hoy es conocido como la ciudad de Porto, pero, con la ayuda de los romanos, lograron expulsar a los alanos y dar fin a las amenazas sufridas.

La efectiva decadencia de los suevos en la Península Ibérica sólo llegó en el siglo V. En 585, los visigodos invadieron la Península Ibérica y arrebataron la mayoría de los territorios que mantenían los suevos, sobre todo, aquellos localizados en la actual España. El rey Andeca fue capturado y el reino suevo, después de algunos años, terminó por ser anexionado al reino visigodo de Toledo. Sin embargo, las fuentes llevan a creer que, incluso con la dominación, existía cierto grado de autonomía de los suevos en el gobierno de su reino, que ahora integraba el reino de los visigodos.

Así, la influencia del pueblo suevo se puede observar en España, sobre todo, en las regiones de Andalucía y Castilla-La Mancha; en diversos aspectos culturales y algunas cuantas ruinas, que sobreviven de los siglos V y VI.

 

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