¿Quién fue el Cid Campeador?

El famoso Cid Campeador fue Rodrigo Díaz de Vivar, caballero castellano leal a la corona de Castilla. Se ganó el título de Cid Campeador debido a sus numerosas victorias en combate, además se hizo con el dominio de su propia mesnada. De igual modo, conquistó Valencia y estableció allí un señorío independiente hasta el día de su muerte.

Origen del Cid Campeador

Nacido en Vivar en 1043, queda huérfano muy joven. Por esa razón entró al servicio de la corte de Fernando I de León. Luego pasa a ser educado junto al hijo de Fernando I de Castilla y León, el infante Sancho. Fue instruido en letras y el manejo de armas, formado para ser caballero. Años después, cuando este último es coronado rey de Castilla y León, es nombrado alférez real a Rodrigo en 1065.

Desde los años 1065 hasta 1072, año de la muerte de Sancho II, el Cid gozaba del favor del rey. Su cargo de alférez le otorgaba la responsabilidad del porte de la enseña real a caballo. Tarea encomendada a caballeros jóvenes. Pero Rodrigo empezaría a desempeñarse como caballero guerrero en las victorias de Llantada y Golpejera. Son estás batallas las que les concede el título de “Campeador”, Batallador de lides campes.

Cid Campeador - Estatua del Cid

Cid Campeador – Estatua del Cid

Figura del Cid Campeador

La figura del Cid Campeador se ve reforzada por su victoria en Levante. En el año 1089 se plantea intervenir en Levante como una acción de interés propio. Por lo tanto, saqueó la taifa de Denia, con esto consiguió el apoyo de Al-Qádir de valencia, quien para asegurar su amistad comenzó a pagarle tributos. Es entonces cuando aparece Berenguer Ramón II, conde de Barcelona, aliado del rey de Lérida. Con respecto a esto el Cid Campeador no tuvo problemas en derrotar al conde en Tévar en 1090, el mismo se comprometió a abandonar Levante.

Como consecuencia, esta victoria convirtió al Cid Campeador en la más poderosa figura del oriente de la península. Ganándose como tributarios a Lérida, Tortosa, Denia, Valencia y otras localidades más. Dos años más tarde reconstruiría la fortaleza de Peña Cadiella. Esto después lo conduciría la conquista de Valencia.

Alianza de Pisa y Génova y conquista de Valencia

Alfonso VI pierde influencia en Valencia, la cual estaba en el protectorado del Cid. Por esta razón se prepara para recuperar la ciudad, para ello se alió con Sancho Ramírez de Aragón y con el conde Barcelona. También consigue el apoyo de la flota naval de Pisa y Génova. Estos aliados atacaron Tortosa y para el verano de 1092 hostigaron la ciudad Valencia.

En resumen lo que ocurrió luego fue que la armada pisano-genovesa no llegó a tiempo a Valencia. Allí la esperaba Alfonso VI para acaudillar la alianza en contra del Cid Campeador. Pero como el mismo no contaba con un gran ejército para sitiar la ciudad tuvo que retirarse de valencia. Estas acciones crearon el descontento del Cid Campeador, el cual tomó represalias contra el territorio castellano. Esto lo llevó a saquear toda La Rioja.

Ninguna fuerza podía contra el Cid Campeador, el Imperio Almorávide era el único con poder militar para enfrentarlo. Bajo esta situación el Cid decide tomar Valencia para establecer un señorío hereditario en vez de mantener un protectorado de las fortalezas de la región.

Cid Campeador - Ilustración del Cid

Cid Campeador – Ilustración del Cid

Conquista de Valencia por parte del Cid Campeador

El Cid Campeador empieza a cercar la ciudad de Valencia hacia el año 1093. La ciudad solicita ayuda al Imperio Almorávide, la cual nunca llega. El sitio de la ciudad se prolonga casi un año entero, lo cual forzó la ciudad a capitular. El 17 de junio de 1094 el Cid Campeador tomó posesión de la ciudad y se autoproclama “Príncipe Rodrigo el Campeador”. Se entiende que durante este período comenzó a dársele el tratamiento de Cid.

Finalmente el Cid Campeador muere en Valencia en el año 1099. Sus restos descansan en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Luego, después de ser profanada su tumba durante la Guerra de la Independencia Española, sus restos fueron recuperados en 1842. Posteriormente, terminaron en la Capilla de la Casa Consistorial de Burgos. A fin de cuentas, el Cid Campeador se convirtió en una figura de rebeldía y fuerza independiente única en España en esa época.

¿Quién fué el Cid Campeador?

Rodrigo Díaz de Vivar nació en Burgos, España, en 1043 y murió en Valencia el 10 de julio de 1099; a la edad de 56 años, llamado El Cid (del árabe sidi, «señor») y Campeador (Campidoctor, Campeón), fue un noble guerrero castellano que vivió en el siglo XI, época en la que la península ibérica estaba dividida entre los reinos rivales cristianos y moros (musulmanes). Su vida y hechos se han transformado debido a las leyendas, sobre todo debido a una canción de gesta (la Canción de Mio Cid), que data de 1207, transcrita en el siglo XIV por el copista Pedro Abád, cuyo manuscrito se encuentra en la Biblioteca Nacional de España, y fue una referencia para los caballeros de la Edad Media.

La imagen que emerge de este manuscrito es la del caballero medieval idealizado: fuerte, valiente, leal, justo y piadoso. Pero hay otras fuentes que pintan un retrato mucho menos favorable.

Rodrigo nació en Vivar, una pequeña aldea cercana a la ciudad de Burgos, capital del Reino de Castilla. Era hijo de Diego Flaínez, y de una señora con el apellido Rodríguez, hija de Rodrigo Alvares, miembro de la alta nobleza castellana.

Huérfano de padre a los 15 años, fue llevado a la corte del rey Fernando I de León, donde se hizo amigo y compañero del infante Sancho. Su educación se hizo en el monasterio de San Pedro de Cardeña, recibiendo enseñanzas acerca de las letras y las leyes.

Con la muerte de Fernando I, el reino fue dividido entre sus hijos: Castilla quedó en manos de Sancho; Galicia para García; León para Alfonso; Toro para Elvira; y Zamora para Urraca. Lo que ocurrió fue que Sancho no estuvo de acuerdo con la división y pasó a luchar por la unificación y ampliación de la herencia paterna, bajo su corona, y en esta lucha, contó con la ayuda de Rodrigo, nombrado Alférez del reino.

Rodrigo tenía 23 años cuando ganó, en combate singular, al alférez de Navarra, Jimeno Garcés, hazaña que le valió el apodo de «Campeador», y ya al año siguiente comenzó a ser conocido como «El Cid», entre los moros.

Combatiendo en contra de su hermano Alfonso (Batalla de Golpejera), Sancho tomó el reino de León y, a continuación, se volvió contra Zamora, emprendiendo el asedio del castillo donde vivía Urraca. Fue durante este recinto que fue asesinado a traición, por Bellido Dolfos, sospechoso de ser un agente de Alfonso.

Sancho no dejó herederos y Alfonso VI se convirtió en rey de Castilla. Pero sólo fue coronado después de prestar el Juramento de Santa Gadea, requerido por Rodrigo, exonerándose de cualquier implicación en la muerte de su hermano.

Después de este episodio, las relaciones entre el rey y Rodrigo se fueron haciendo cada vez más tensas, hasta que, en 1081, El Cid fue desterrado, por primera vez, de Castilla.

En este punto, su historia es contada en dos versiones diferentes.

Según la «Canción de Mio Cid», 300 de los mejores caballeros castellanos decidieron acompañarlo en el exilio, haciendo de Zaragoza su cuartel general y librando batallas victoriosas contra los moros.

Según una versión alternativa, Rodrigo se refugió en las montañas de Aragón, formando un pequeño ejército cuyas armas eran puestas al servicio de quien les pagara más, fuera cristiano o musulmán.

En 1089, el almorávide Yusuf cruzó el estrecho de Gibraltar, al frente de un numeroso ejército. La invasión amenazaba la seguridad de todos los reinos españoles, y el rey Alfonso pidió ayuda a Rodrigo, haciéndole volver a Castilla. Pero no tardó mucho para que la hostilidad volviera a manifestarse entre ambos, y El Cid fue desterrado por segunda vez.

En los diez años que siguieron, la fama de «Campeador» creció. Ahora liderando un gran ejército, ganó y se convirtió en el señor de los reinos moros de Lérida, Tortosa, Valencia, Albarracín y Alpuente.

Alrededor de 1093, al enterarse del asesinato de Al-Cádir, atacó la taifa de Valencia, consiguiendo tomarlo en junio de 1094, después de 19 meses de asedio de la ciudad.

Según la versión que no lo «ennoblece», Rodrigo mandó torturar y quemar vivo, al gobernador de la ciudad, Ben Yehhaf, implicado en la muerte de Al-Cádir.

Hasta su muerte, Rodrigo gobernó Valencia en nombre de Alfonso VII pero, en verdad, su poder era independiente del rey. Y trató de aumentarlo, haciendo casar a una de sus hijas, Cristina, también conocida como Elvira, con el príncipe Ramiro Sánchez de Pamplona, y la otra, María Rodríguez de Bivar, con el conde de Barcelona, Raimundo Berengario III.

A diferencia de la tradición legendaria, que disfruta de verlo muriendo heroicamente en combate, Rodrigo Díaz de Vivar, llamado de «Campeador» o «El Cid» o «Mio Cid», murió en una cama de su castillo en Valencia el 10 de julio de 1099. Es en este punto de la historia que Rodrigo se vuelve una leyenda. Los moros estaban seguros de que finalmente habían matado al Cid. Así, se dice que su mujer mandó atar su cuerpo al caballo y su espada a su mano y lo envió al campo de batalla. Al ver que El Cid se encontraba en la parte superior de su caballo, comenzaron a huir y fueron perseguidos y derrotados por el ejército de Rodrigo. Por eso dice la leyenda que Don Rodrigo del Castillo ganó una batalla después de muerto. Sus restos, junto con los de su esposa, Jimena, están enterrados en la Catedral de Burgos.

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