¿Qué fue el Condado de Barcelona?

El Condado de Barcelona corresponde al territorio gobernado por los Condes de Barcelona entre el siglo IX y el siglo XVIII, como una entidad política en Cataluña. A partir del siglo XIV, en algunos contextos, Cataluña pasa a ser denominada “Principado de Cataluña”, donde se incluye el Condado de Barcelona, siendo esta denominación explícita de los Decretos del Nuevo Plan.

Durante el siglo X, los condes de Barcelona reforzaron su autoridad política y se fueron alejando poco a poco de la influencia franca. En el 985, Barcelona era gobernada por el conde Borrell II, que fue atacado y quemado por los musulmanes, liderados por Almanzor.

El conde, entonces, se refugió en las montañas de Montserrat, en espera de la ayuda del rey de los francos, pero no aparecieron las tropas aliadas, generando una gran sorpresa. En el año 988, el reino franco cambia la dinastía carolingia a la dinastía de los Capetos. Borrell II es obligado a jurar lealtad al nuevo rey franco, pero no se sabe si el Conde de Barcelona respondió a la llamada, porque el rey franco tuvo que ir hacia el norte para resolver un conflicto. Esto ha sido interpretado como el punto de partida de la independencia de facto del condado. La independencia fue obtenida por el rey James I en el Tratado de Corbeil (1258).

Posteriormente, el Condado de Barcelona creció en importancia y territorio con los sucesivos condes. Otros condados de la Marca Hispánica fueron absorbidos y de esta manera el condado se expandió lentamente en dirección al sur a través de batallas en contra de al-Andalus y la repoblación de los territorios en Tarragona y alrededores.

Después de que el gobierno de Ramón Borrell, seguido por su débil hijo Raimundo Berengario I, dominado por la figura de su madre la enérgica Henar de Carcassonne, con Raimundo Berengario I reforzó el poder condal: sometió a los nobles rebeldes del Penedés y estableció alianzas con los condes de Urgel y Pallars y adquirió los condados de Carcasona y Rasez, un cúmulo de parias de la Taifa de Lérida y Zaragoza, y renovó la base legal del condado al iniciar la recolección de los Usatges de Barcelona, conjunto de normas, costumbres y prácticas que aumentar en los años siguientes. En su testamento decidió no dividir sus territorios, pero los transmitió, en una sola parte, a sus dos hijos gemelos, Raimundo Berengario II y Berengario Ramón II.

Después de la crisis provocada por el asesinato de Raimundo Berengario II y la acusación de fratricidio lanzado contra su hermano, que murió en la Primera Cruzada, el hijo y sucesor del primero, Ramón Berenguer III el Grande, supo consolidar y expandir las fronteras del condado. Conquistó parte del condado de Ampurias y llevando una amplia coalición, y también emprendió la conquista de Mallorca, pero tuvo que salir ante el avance de las tropas Almorávides en la Península.

También recibió por herencia de los condados de Besalú y Cerdaña, formando poco a poco un espacio territorial muy similar a la llamada Cataluña Vieja, así como se está moviendo en dirección Lleida para repoblar las zonas fronterizas como la ciudad de Tarragona. También amplió sus dominios transpirenaicos para incorporar el Condado de Provenza a través de su matrimonio con la condesa Dulce.

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