¿Qué es el colonialismo?

La segunda fase de la guerra de los boers comienza en enero de 1900, cuando desembarcan en los puertos sudafricanos cargamentos enteros de tropas de Inglaterra, Canadá, India, Australia y Nueva Zelanda, es decir, de todas las partes del poderosísimo imperio británico. En el febrero siguiente, el comandante en jefe de los ingleses, Kitchener, consigue cercar el cuerpo de boers del comandante Cronje con una gran caravana de mujeres, niños, manadas de reses y carromatos, en Paardeberg. Aunque los 4.000 hombres aptos para la lucha se baten hasta el último cartucho, caen bajo el fuego graneado de granadas explosivas.

Sus pérdidas son tremendas. Cronje manda izar finalmente la bandera blanca. Tras esta noticia aterradora se disuelven los comandos de boers que vagan por todos los lados del amplio Veldt. Los guerreros campesinos (boers, pues eso significa su nombre), por lo general de procedencia holandesa o bajo-alemana, se apresuran en llegar a sus casas, temiendo por sus familias y sus muy diseminadas granjas. Pero el general Kitchener ordena que las familias de aquellos boers que todavía resisten sean llevadas a campos de concentración. Al final habrá 117.000 mujeres, niños y ancianos en esos campos; 26.370 de ellos morirán de tifus y por subalimentación.

Salacot (en este caso, del Segundo Imperio francés) es un icono del colonialismo de las áreas tropicales del planeta.

Salacot (en este caso, del Segundo Imperio francés) es un icono del colonialismo de las áreas tropicales del planeta.

¿Por qué esa guerra, que condena todo el mundo? Dos veces habían huido ya los peregrinos boers desde el Cabo, en «grandes migraciones», del poder inglés que los perseguía hacia las profundidades de África.

Querían ser libres y gobernar ellos mismos su país según rígidos principios bíblicos. Así habían nacido las repúblicas de Transvaal y Orange. Pero para desgracia de los boers resultó que se descubriera oro y diamantes junto al White-Water Rand. Los empresarios y comerciantes ingleses avanzaron, Johannesburgo se convirtió en un bubón en medio de la tierra boer. No se trataba sólo, empero, de las riquezas del subsuelo, sino también de alta política colonial, planeada a nivel continental. Cecil Rhodes y Kitchener soñaban con un África inglesa que iría desde el Cabo hasta El Cairo. Por estos años, alrededor de 1900, también los alemanes habían empezado a asegurarse territorios coloniales, dado que el África Sudoccidental, ahora alemana, colaboraba con los emparentados boers y se preparaba políticamente para avanzar sobre el Mozambique portugués, en la bahía de Lourenço Marques, e Inglaterra veía peligrar sus objetivos a largo plazo de un África Oriental inglesa por una alianza de boers y alemanes y tendía, por ello, a la anexión de la república de los boers.

La segunda fase, puramente imperialista, de la edad colonial comenzó prácticamente con las guerras napoleónicas, cuando la potencia naval de Inglaterra respondía a las victorias de Francia en el continente con la incautación de todas las posesiones ajenas transoceánicas que le placían. Inglaterra ya había conquistado definitivamente India y Canadá en la guerra mundial de 1756 a 1763. El Union Jack ondea también desde 1788 sobre Australia. En el camino a su mercado y bases en el Extremo Oriente, Inglaterra funda en 1819 Singapur y construye la «fortaleza de los leones». En la bolsa de Londres se sueña ya con los incalculables tesoros de China.

Ya que los chinos se enfrentan con profunda desconfianza a los «demonios extranjeros», los traficantes británicos impulsan sobre todo el tráfico del opio, realizado mucho tiempo antes ya por los holandeses desde Formosa. Plantan la amapola en su provincia india de Bengala, producen opio barato y lo venden con los máximos beneficios a través de Whampoa hacia Cantón. Los chinos se defienden del envenenamiento y desmoralización sistemática de su vieja nación cultural. Pero mediante la «guerra del opio» de 1840-42, Inglaterra consigue no sólo ventajas comerciales, sino también la legalización del tráfico con el estupefaciente. Muchos de los maravillosos castillos y quintas británicos, muchas de las maravillosas decoraciones de palacios urbanos y museos de Inglaterra son propiedades conseguidas en un duro dominio.

Kitchener visita a las tropas australianas en Galípoli, en 1915.

Kitchener visita a las tropas australianas en Galípoli, en 1915.

En 1842, Hong Kong se convierte en colonia de la corona inglesa y punto de partida para el comercio, operaciones navales bélicas, presiones políticas sobre China, Formosa y Japón. Cuando India se alza en un terrible levantamiento, es abatida merced a la superioridad de las armas británicas y convertidas en 1858 en virreinato inglés. En 1876, Victoria incluso se hace proclamar emperatriz de la India.

Todos los países, en cuanto pueden fundir cañones, fabricar fusiles y botar unos cuantos cruceros, tratan de atrapar colonias en regiones exóticas del planeta. La idea del poder domina la política; una industria sedienta de mercados y materias primas, el poder económico con el eterno grito por los beneficios luchan en el nuevo mundo burgués del siglo XIX y principios del XX por nuevos territorios coloniales. El mundo se distribuye entre grandes bandoleros. Cuando el mundo de color ya no puede dar nada más de sí, se atacan mutuamente para robarse poder y mercados, materias primas, pueblos e influencia. La primera guerra mundial inicia una época en que tiembla el sistema de los imperialistas y colonialistas y aparecen en la humanidad otras ideas básicas y constelaciones de poder.

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