Protágoras: ideas y pensamientos del primer sofista

Según lo que nos informa Platón, Protágoras fue un filósofo griego del siglo I A.C., que inventó la profesión de sofista, un tipo específico de profesor en la antigua Grecia y en el Imperio romano, que debería enseñar la areté, palabra griega que traduce el concepto de» excelencia «o» virtud», aplicado a ámbitos como música, matemáticas y atletismo.

Aunque Protágoras fue discípulo de Demócrito, conocido por su desarrollo de la posición atomista y el respeto por el uso de las matemáticas, Protágoras no siguió el camino de su mentor, según Aristóteles.

En su Metafísica, Protágoras habría dirigido varios argumentos a la refutación de los geometras y no creía que hubiera ningún beneficio en estudiar las aplicaciones de las matemáticas teóricas al mundo natural.

Por otra parte, su interés en la causalidad y en las implicaciones en términos de responsabilidad legal era un importante punto de estudio y enseñanza, según Plutarco, Protágoras habría pasado un día entero discutiendo con Pericles sobre las implicaciones legales de un atleta que habría sido asesinado accidentalmente por un dardo tirado durante los Juegos Olímpicos, cuestionando si la responsabilidad debería atribuirse a los conductores de los juegos, al atleta que lo lanzó o incluso al dardo, señalando que su preocupación sería por la causa del acontecimiento en cuestión.

Busto de Protágoras
Escultura de Protágoras

Concepción del hombre para Protágoras

Escribió las obras tituladas Antilogías y Sobre los dioses.

Sostuvo un relativismo de carácter individual, por el que las cosas son tal como las percibe cada individuo. De esta forma, niega la existencia de un conocimiento absoluto de la realidad.

Protágoras expresó la idea anterior en su famosa frase: El hombre es la medida de todas las cosas.

Al referirse al conocimiento de alcance metafísico, como puede ser Dios llegó a un escepticismo.

En el plano de la moral su posición relativista dio lugar al denominado convencionalismo moral. No existen valores como lo bueno o malo con validez absoluta. La preferencia por un sistema moral reside en sus ventajas y en su utilidad práctica.

El hombre es la medida de todas las cosas

Protágoras es a menudo recordado por la controversia que habría creado al afirmar que el hombre sería la medida de todas las cosas, lo que fue interpretado por Platón, y por la tradición posterior, como una forma de relativismo, que afirmaría no haber una verdad absoluta y objetiva, más allá de la influencia humana, sus percepciones y opiniones, pero que habría solamente la opinión de cada individuo, defendida como verdad, o una especie de verdad personal.

Aunque hay razones para preguntarse si la argumentación de tales ideas era tan radical. Como en el caso de varios filósofos presocráticos, las citas de Protágoras fueron pasadas por la tradición, sin contexto que las explicara, lo que mantiene abiertas las posibilidades de interpretaciones diferentes.

Una de estas interpretaciones se refiere al uso de la palabra «chremata«, que significa «cosas usadas», en lugar de la palabra más general «onta«, que significa «entidades», lo que podría significar que Protágoras no hablaba de la realidad objetiva del mundo en su conjunto, tratando de explicar la naturaleza de la realidad como intentaron hacer sus predecesores, sino tratar esas cosas específicas de los seres humanos, como las propiedades, las entidades sociales, el sentimiento y los juicios.

De acuerdo con esta posición, Protágoras no habría sugerido, por ejemplo, que el hombre es la medida de los volcanes y otros fenómenos naturales, sino sólo de las cosas que tienen su origen en la mente humana.

Protágoras es el primer sofista
Protágoras es el primer sofista

Platón y Aristóteles argumentaron en contra de los aspectos relativísticos de la teoría de Protágoras, que implicaría la ausencia de fundamento objetivo para los valores, de modo que posiciones diferentes podrían ser equivalentes y quizás también respetadas, aunque el propio protector reconociera que algunas ideas podrían ser beneficiosas para algunos y perjudiciales para otros.

En su obra perdida, sobre los dioses, Protágoras fue un propositor de la posición agnóstica, el que afirma no estar en condiciones de concluir la existencia o no de los dioses. Su posición era la de que éste sería un tema complejo y oscuro y no se podía analizar suficientemente a fondo en el transcurso de la vida humana, porque ésta era demasiado corta. Algunos eruditos sostienen que Protágoras sería mejor descrito como una ateísta, porque habría defendido que, si algo no puede ser conocido, no existe tal cosa.

Sus obras sobrevivieron el tiempo suficiente para ser estudiadas en los siglos siguientes, pero actualmente quedan pocos fragmentos, de modo que las mejores fuentes de información sobre Protágoras son los trabajos de Platón, Aristóteles, Cicerón y Diógenes.

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