La población mundial

La Geografía Humana, de la que forma parte la Geografía de la Población, se ocupa de la evolución de los efectivos humanos a lo largo de la historia, su distribución sobre la superficie terrestre, los movimientos que afectan a esta población, el reparto de edades, sexos y profesiones, para lo cual se basa en estadísticas, censos o hipót esis, según disponga o no de datos fiables.Temas relacionados con esta parte de la Geografía son: el crecimiento acelerado de la humanidad y el temor a la insuficienia de recursos sobre la superficie terrestre; el envejecimiento de la población de determinados países; las políticas natalistas y aninatalistas; las dificultades para la absorción del paro por los disintos sistemas económicos, etc.

gente paseando

Evolución de la población

Desde el punto de vista de los efectivos demográficos, se distinguen en la evolución de la población mundial varias etapas históricas muy significativas.

En el Paleolítico la población vivía muy ajustada a sus recursos alimenticios, provenientes principalmente de la caza; por tanto su crecimiento era limitado. Se ha estimado que los efectivos de población mundial serían aproximadamente de 10.000 habitantes en el Paleolítico superior, un millón en el Paleolítico medio y cuatro millones en el inferior.

Durante el Neolítico se produjo un considerable aumento de la población, debido a la aparición de la agricultura y la domesticación de los animales. En los primeros años de la Era Cristiana la población mundial se sitúa en torno a los 275 millones de habitantes, para descender a los 200 millones aproximadamente durante los siglos v y VI. De nuevo se produce otro aumento que arroja el balance de 450 millones a principios del siglo XIV. No obstante, como consecuencia de la peste negra -de 1348 a 1350- se
produjo un nuevo retroceso, situándose la población mundial aproximadamente en 370 millones de habitantes.

A mediados del siglo XV se sitúa alrededor de los 460 millones y continúa aumentando hasta llegar, aproximadmente, a los 748 millones a mediados del siglo XVIII. A partir de este momento y como consecuencia de la revolución agraria, se inicia un crecimiento de la población hasta alcanzar los 1.220 millones en el año 1850.

Europa en particular experimenta un fuerte crecimiento demográfico, pasando de los 120 millones de habitantes a comienzos del siglo XVIII a los 300 millones a mediados del XIX (ello posibilitará los movimientos migratorios hacia América). Esta revolución demográfica se inicia con elevadas tasas de natalidad y mortalidad, ya que es coetánea de la revolución industrial.

En un primer momento la industrialización produjo una crisis de sobremortalidad debida al número de horas de trabajo, el empleo de mano de obra infantil, la mala alimentación y el hacinamiento de la población. Una vez solucionados estos problemas tuvo lugar un descenso de la mortalidad que, unido a las altas tasas de natalidad, ocasionó una expansión demográfica en los países que se incorporaron a las revoluciones agraria e industrial.

En el siglo XX el proceso se ha invertido. El crecimiento de los países desarrollados, en particular los europeos, ha sido lento, mientras que los subdesarrollados han visto reducida su tasa de mortalidad gracias a los avances sanitarios, manteniendo alta la tasa de natalidad.

En la década de los 80 los efectivos de la población mundial sitúan en torno a los 4.500 millones de personas.

Distribución de la población

La población del mundo está muy desigualmente repartida sobre la superficie terrestre. Se denomina Ecumene a las zonas habitadas de nuestro planeta y Anecumene a las zonas vacías.

La densidad de población o número de habitantes por km2 es en la actualidad a escala mundial de aproximadamente 33 h/km2, pero en la realidad existen zonas donde se concentran fuertes densidades de población junto a otras escasamente pobladas.
Zonas densamente pobladas son: Asia monzónica (oriental y meridional -China, India, Japón, Pakistán, etc.-) y en menor grado Europa y América del Norte (Noroeste de los EE.UU., principalmente) .
Zonas con densidades medias son: América Central y América del Sur y gran parte de Africa.
Zonas de bajas densidades son: Norte de Asia, Norte de Europa y de América del Norte, gran parte de Rusia, Groenlandia, Antártida, regiones desérticas y lugares próximos al Ecuador tanto en Africa como en América del Sur.

Los factores que determinan este desigual reparto de la población son;
Fisicos. Entre ellos se encuentran el clima, el relieve y la continentalidad.
– El clima. El hombre evita las temperaturas extremas de los climas polares y ecuatoriales y la aridez de los climas desérticos poco aptos para el cultivo.
– El relieve. Las montañas presentan inconvenientes para el asentamiento humano como son: la dificultad de comunicaciones, el descenso de las temperaturas y aumento de las precipitaciones, la menor presencia de oxígeno, la dificultad para realizar en ellas cultivos, etc.
– La continentalidad. En general las zonas litorales son más favorables al asentamiento del hombre que las del interior, ya que éstas tienen temperaturas más contrastadas y menor cantidad de precipitaciones.

Humanos. Entre los factores humanos hay que destacar:
– Los históricos. Los primeros asentamientos humanos, los principales focos de civilización, los antiguos núcleos industriales y los núcleos culturales presentan mayor densidad de población que los asentamientos recientes. En aquellas zonas donde la colonización ha jugado un papel importante, las principales aglomeraciones humanas se localizan principalmente en las costas.
– Los político-económicos. Otros asentamientos se deben a decisiones políticas o económicas.

Movimientos naturales de la población

El crecimiento o retroceso natural de la población se debe a la relación existente entre la natalidad y la mortalidad.
Natalidad. Normalmente se expresa en cifras relativas que permiten realizar comparaciones. La tasa de natalidad (T.N.) se halla mediante la siguiente fórmula:

Número de nacidos vivos en un año x 1.000
_____________________________________
Total de la población

Si la tasa es superior al 40 por 100 la natalidad será muy elevada; entre el 40 y el 30 por 100 es una natalidad alta; del 30 al 20 por 100 moderada y por debajo del 20 por 100 baja.
– Países actualmente con baja natalidad son los desarrollados, muy industrializados y con un predominio de población terciaria. Ejemplos significativos son Europa occidental, EE.UU., Japón, etcétera.
– Países de natalidad media son los desarrollados con predominio de población joven, como Australia.
– Países de alta natalidad son generalmente los subdesarrollados, con abundancia de población joven, dedicada preferentemente a actividades primarias.

Los países subdesarrollados han mantenido durante los siglos XVIII y XIX elevadas tasas de natalidad, pero en el siglo XX éstas han descendido sensiblemente. Por una parte, se ha producido una reducción del número de hijos con el fin de conservar unos niveles económicos aceptables. Por otra parte, al disminuir la población joven retrocede también la nupcialidad y fecundidad, lo que provoca un envejecimiento demográfico progresivo en estos países.

Los países subdesarrollados, debido a la juventud de su población, mantienen una tasa de natalidad alta, que repercute gravemente en su economía.

La mortalidad
. Se expresa también en cifras relativas. La tasa de mortalidad (T.M.) se halla mediante la siguiente fórmula:

Número de fallecidos en un año x 1.000
__________________________________
Total de la población

Países cuya tasa es superior al 20 por 100 tienen una mortalidad elevada; entre el 20 y el 15 por 100 la mortalidad es media, y por debajo del 10 por 100 se considera baja.
– Países de una mortalidad alta son los subdesarrollados en los que la introducción de los avances sanitarios ha hecho descender la mortalidad, principalmente la infantil, pero sin alcanzar los índices de los países desarrollados.
– Países de mortalidad media son los desarrollados con predominio de población envejecida, como por ejemplo Europa occidental. En ellos las mejoras técnicas, higiénicas y sanitarias, unidas a un elevado nivel económico, producen una disminución de la mortalidad, sobre todo infantil, y un aumento importante de la esperanza de vida.
– Países de mortalidad baja son los desarrollados con predominio de población joven y elevado nivel económico, como por ejemplo Australia.

Crecimiento de la población

El crecimiento natural de un país se halla restando a la natalidad la mortalidad (también recibe el nombre de crecimiento vegetativo). Este es elevado en los países subdesarrollados, y en los desarrollados en los que predomina la población joven, mientras que va haciéndose cada vez más bajo en los países desarrollados en los que predomina la población envejecida.

Pero el crecimiento real no depende sólo de la natalidad y la mortalidad, sino de la influencia de otros movimientos de población como las migraciones.

El crecimiento real de la población se halla mediante la siguiente fórmula:
C. R = Natalidad+Inmigrantes-Mortalidad-Emigrantes

Si el crecimiento real es positivo la población está en expansión; si es negativo está en regresión.

Los movimientos migratorios

Son desplazamientos de colectivos humanos por causas diversas. Pueden ser transitorios o definitivos y realizarse dentro de un mismo país o fuera de él.

Migraciones interiores
Son las que tienen lugar dentro de los límites de cada nación. No afectan a su cifra total de población, pero crean en ella desequilibrios demográficos entre zonas densamente pobladas y otras prácticamente vacías. Normalmente estos movimientos de población están motivados por causas económicas. Las migraciones interiores pueden ser temporales o definitivas:
Las migraciones temporales o estacionales afectan generalmente a grupos de personas vinculados a tareas agrícolas.
Ejemplos de migraciones temporales son la vendimia, la recogida de la aceituna, etc.
Las migraciones definitivas afectan sobre todo a la población joven de las zonas menos desarrolladas de un país que se dirige hacia los focos industriales o de actividades terciarias más prósperos de esa nación. De este tipo de migraciones destaca la emigración del campo a la ciudad.

Como consecuencia de la mecanización del campo y la menor necesidad de mano de obra, la ciudad ejerce una atracción sobre los habitantes de las áreas rurales que acceden a ella en busca de empleo y mejores condiciones de vida.

Actualmente tienen lugar otras migraciones interiores denominadas diarias que realiza la población que tiene su vivienda en la periferia de las ciudades para desplazarse a su lugar de trabajo en la ciudad y a la inversa.

Migraciones exteriores

Son movimientos de población que se producen entre distintos países. Dentro de estas migraciones se encuentran las moti vadas por guerras y conquistas, tanto antiguas como recientes, que han originado
desplazamientos humanos importantes. En Europa cabe destacar la emigración hacia el continente americano y Australia que tuvo lugar desde principios del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, afectando a 55 millones de europeos.

Esta emigración, que fue posible gracias a la revolución demográfica europea, supuso un aumento de población en los países de acogida: EE.UU., Canadá, Argentina, Brasil y Uruguay. En los países de destino esta emigración hizo posible el cultivo de nuevas tierras y un aumento de la producción ganadera. Para Europa supuso una expansión de su economía y cultura, al tiempo que evitó mediante ella una fuerte presión demográfica.

A partir de 1960 el auge económico e industrial de la Europa occidental hizo que se convirtiera en zona de acogida de emigrantes procedentes de la Europa mediterránea, en general mano de obra poco cualificada que contribuyó a la riqueza económica de países como Inglaterra, Suiza, Alemania, Francia, Holanda, etcétera, y ocasionó en ellos un aumento de la población.

Estructura de la población

La composición de la población mundial difiere de una zonas otras, en la medida en que se combinan tres variables: sexo, edad y actividad profesional.

Composición por el sexo

El predominio del sexo masculino o femenino condiciona en primer lugar el número de matrimonios e indirectamente el de namientos. En el aspecto profesional el predominio de un sexo sobre otro afecta en primer lugar a la tasa de población activa, que será menor si el número de mujeres es superior al de hombres debido que tradicionalmente la mujer ha ejercido preferentemente actividades no remuneradas y, por tanto, no encuadrables en los tres sectores convencionales de actividad.

Este aspecto se ha visto parcialmente corregido por la reciente incorporación de la mujer al mercado de trabajo en los países desarrollados que, a su vez, es causa de un incremento del sector terciario. Este es el sector que agrupa a mayor número de población femenina.

Para conocer la estructura por sexo de la población se recuree a los índices conocidos como tasa de masculinidad (T.M.) y tasa de feminidad (T.F.), que no son otra cosa que el número de varones o de mujeres existente dentro de la cifra total de población. Estos índices se hallan mediante las siguientes fórmulas:

Número de varones x 100
_____________________
Población total

Número de mujeres x 100
_____________________
Población total

En líneas generales nacen más varones que mujeres (unos 105 varones por cada 100 mujeres), pero en los primeros años de vida la mortalidad infantil afecta más a los ninos, por lo que las cifras tienden a equilibrarse. A partir de los 20 ó 25 años aumenta la mortalidad masculina por causas diversas: accidentes laborales, mayores índices en el consumo de alcohol y tabaco, enfermedades profesionales, etc.
Los movimientos migratorios, que afectan principalmente a los varones, ocasionan que en las zonas de emigración predomine la población femenina y en los focos de inmigración la masculina.

A escala mundial existe un predominio de la población masculina en los países subdesarrollados que puede deberse a las siguientes causas:
Las cifras de población femenina de que se dispone pueden ser inferiores a las reales debido a la escasa importancia atribuida a la mujer en algunas de estas sociedades. Esta es la causa de la existencia de determinado número de mujeres que no figura en las estadísticas.
Las deficientes condiciones sanitarias de algunos de estos países ocasionan una sobremortalidad femenina por embarazo y parto. Por el contrario en las naciones desarrolladas es más numerosa la población femenina que la masculina.

Donde predomina la población joven, el número de hombres es igual o superior al de mujeres.
Cuando la población está en proceso de envejecimiento, la cifra de mujeres es superior a la de los hombres.

Composición por la edad

La edad de la población condiciona la tasa de natalidad, nupcialidad, fecundidad y población activa.
A efectos estadísticos se consideran jóvenes las personas de edades comprendidas entre los 0 y 20 años, adultos a aquellos que están entre 20 y 60 años y viejos a las de edades superiores los 60 años.

En los paises subdesarrollados existe un predominio de la población joven ya que las mejoras sanitarias han ocasionado un descenso de la mortalidad infantil y se siguen manteniendo altos los índices de
fecundidad. En los paises desarrollados el descenso de la mortalidad y el aumento de la esperanza de vida, como consecuencia de los avances médicos, van acompañados de un descenso de la fecundidad y natalidad, lo que provoca el envejecimiento de su población.

pirámide de población

Entre las pirámides de población más peculiares cabe resaltar las siguientes: A) Presenta forma de pagoda y corresponde a una población de crecimiento (México en el año 1976). B) Ofrece forma de bulbo y obedece a una población regresiva (es el caso de Estados Unidos durante el mismo año de 1976). C) Presenta forma de campana y corresponde a una población estacionaria (Francia en 1978).

La composición por sexo y edad de una población se refleja en gráficas denominadas pirámides de edad cuya forma varia según la evolución de la población. Existen cuatro tipos característicos:
Forma de pagoda. La base indica una natalidad elevada; la cúspide, una mortalidad alta en edades avanzadas. Refleja un predominio de población joven. Este tipo de pirámide es caractestico de los países subdesarrollados.
Forma de bulbo. La base indica una disminución cada vez mayor de la natalidad. Existe un predominio de los grupos de edad adultos. En la cúspide se aprecia una disminución de la mortalidad en los grupos de edad más avanzada. Refleja una población en estado de envejecimiento, principalmente por disminución de la natalidad, en la que el reemplazo generacional no está asegurado.
Forma de campana. La base muestra muy pocos aumentos o retrocesos de la natalidad, los efectivos de la población adulta se mantienen constantes, la cúspide indica una mortalidad lenta en edades avanzadas. Refleja una población estancada en la que sus efectivos jóvenes, adultos y viejos no experimentan variaciones notables en su número.
Forma de as de picas. Corresponde a una población que ha sufrido una crisis de sobremortalidad, lo que puede observarse en el entrante de varios de sus grupos de edad.

Composición de la población por sectores de actividad

Se denomina población activa a la que ejerce una profesión u oficio, cuyo fin es la producción de bienes o servicios. Dentro de esta población activa se incluyen tanto aquellas personas que realizan un trabajo estable, como las que desempeñan trabajos temporales o estacionales y la población parada en busca de empleo.

La población inactiva está formada por aquellas personas que han alcanzado la edad de jubilación, los niños y jóvenes en edad escolar, los pensionistas, los incapacitados, las amas de casa, etc.

La población activa se encuadra en tres sectores de actividad:
Sector primario. Comprende a las personas que trabajan la agricultura, ganaderia, pesca, explotación forestal o minería.
Sector secundario. Agrupa a las personas que trabajan en industria.
Sector terciario. Es el más diversificado de todos al agrupar distintas ramas de actividad bajo la denominación de servicios.

Sector primario

El sector primario ha tenido una gran importancia hasta la revolución industrial. Actualmente en los países desarrollados, debido a la mecanización de las tareas del campo, ha aumentado su rendimiento, a la par que disminuía el porcentaje de población dedicada a estas atividades. En ellos el sector
primario ocupa entre un 10 y un 20 por 100 de la población activa y en algunos incluso menos del 3 por 100. Es el caso de Europa Occidental, EE.UU., URSS, Australia y parte de la Europa mediterránea.

En las naciones subdesarrolladas y en algunos países socialistas las tasas de población activa dedicada a actividades primarias se sitúan entre el 20 y el 40 por 100, llegando en los más atrasados hasta el 80 por 100.

Sector secundario

El sector secundario ocupa a mayores porcentajes de población activa en los países desarrollados que en los subdesarrollados. Entre el 30 y el 49 por 100 en los primeros y el 10 y 30 por 100 en los segundos. Actualmente este sector decrece en los países desarrollados a causa de la saturación del mercado de algunos de sus productos y al empleo de mano de obra barata de los países subdesarrollados en determinadas fases de la producción industrial mediante el establecimiento de factorías en distintas zonas.

Sector terciario

Es el único de los sectores de actividad que se encuentra en alza tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados. En los primeros comprende entre el 30 y 70 por 100 de la población activa, en los segundos del 10 al 40 por100. Los países socialistas tienen porcentajes entre el 25 y el 40 por 100 de su población activa dedicada a actividades terciarias.

Existe una diferenciación entre el sector terciario de los países desarrollados y subdesarrollados. En los desarrollados este sector se expande como consecuencia de una mejora de los transportes, el comercio, la banca, la administración, la sanidad, la educación, las actividades de ocio, etc. Sin embargo, el sector terciario en los países subdesarrollados incluye, además de algunas de las actividades anteriores, a gran cantidad de activos marginales poco cualificados, como vendedores ambulantes, guardacoches, limpiabotas, etc.