OCÉANO ATLÁNTICO: origen y características

El océano Atlántico se encuentra entre tres continentes: América, al este y Europa y África, al oeste. Este océano se divide en dos partes: Atlántico Norte (sobre la línea del ecuador) y Atlántico Sur (debajo de la línea del Ecuador).

El Atlántico es considerado uno de los océanos más importantes para la economía mundial debido a los grandes flujos comerciales, al poseer una ubicación favorable entre las mayores potencias económicas de Europa y América del Norte, donde los mayores flujos de mercancías se realizan a través del transporte marítimo (mejor costo beneficio).

Además de la circulación de mercancías, personas y comunicación (cables de fibra óptica submarinos), se encontraron diversas reservas de petróleo y gas natural, factores importantes en la extracción y producción de energía.

El océano Atlántico
El océano Atlántico

Teniendo en cuenta los factores físicos del Océano Atlántico, es posible reconocerlo como el segundo océano más grande, con aproximadamente 106 millones de kilómetros cuadrados, y una profundidad máxima de 7.750 metros.

Esta área, equivalente a una quinta parte de todo el planeta, está situada al este de América y al oeste de Europa y África, abarcando los siguientes mares: Océano Glacial Ártico, Mar Mediterráneo, Golfo de México, Mar de las Antillas, Mar de Baffin, Mar del Norte, Mar Báltico, Mar de La Mancha, Mar de Irlanda, Bahía de Hudson, Mar Negro y mar de Noruega.

La mayoría de los ríos del planeta desembocan en el océano Atlántico, proporcionando una gran biodiversidad y favoreciendo la pesca marítima.

Origen del océano Atlántico

El océano Atlántico también fue un importante objeto de investigación para comprender el pasado geológico de la Tierra.

Se cree que el océano se originó a partir de la división entre África y América del Sur (continente Gondwana) hace millones de años. El océano, que era temido por los navegantes, los cuales pensaban que habría un abismo en el mismo, fue navegado por primera vez por Cristóbal Colón en 1942, cuando desembarcó en la isla de Guanahaní, actual Bahamas.

Las temperaturas superficiales del océano Atlántico varían según la latitud y el sistema de corrientes marinas, que distribuyen aguas cálidas o frías a otras regiones. Estas temperaturas pueden variar entre -2ºC, en regiones polares; y 29ºC, en la región al norte del Ecuador.

Los estudios del suelo marítimo posibilitaron afirmar la expansión del suelo oceánico, corroborando para la teoría de la deriva continental y los procesos de formación y evolución de la tectónica de placas, o sea, de la corteza terrestre. Partiendo de esto, la gran evidencia es la formación de la dorsal meso-oceánica del Atlántico – cadena montañosa sumergida en el medio del océano Atlántico.

Relacionada con la dinámica de la tectónica de placas, la dorsal se forma a través del límite divergente (lejanía) de las placas tectónicas sudamericanas y africanas, y forma un extenso plegamiento moderno que se extiende de norte a sur a lo largo del Océano Atlántico.

Los puntos más altos, o cresta, de la dorsal meso-atlántica se sitúan entre -3.000 y -1.500 m, sin embargo emerge en algunos puntos, formando islas: Jan Mayen, Islandia, Azores, Ascensión y Tristán de Acuña.

A partir de esas investigaciones fue posible constatar que, al alejarse de la cumbre de la dorsal la edad de las rocas aumenta tanto para este como para oeste, por ese factor es posible afirmar la expansión del piso y la deriva continental.

Playa de Tenerife, bañada por el océano Atlántico
Playa de Tenerife, bañada por el océano Atlántico. Imagen de Rolanas Valionis en Pixabay

En conclusión, a partir del movimiento de placas fue posible concluir la fragmentación de un único y grande continente, la Pangea, en los actuales seis continentes: África, América, Antártica, Asia, Europa y Oceanía. No diferente, había un solo océano Pantalassa que, también, estaba fragmentado, dando lugar a los cinco océanos actuales: Atlántico, Índico, Pacífico, Glacial Ártico y Glacial Antártico, aunque los dos últimos ya no se consideran océanos, sino como grandes mares.

El océano Atlántico tiene una gran importancia histórica, ya que su navegación fue durante mucho tiempo un punto vital de la historia de la civilización.

Leave a Reply

  • Responsable: Octavio Ortega Esteban
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad