Música en el Renacimiento

Cuando uno piensa en la música renacentista se imagina tal vez a esas mujeres robustas que vemos en los cuadros de la época, rozagantes y de pelo ondulado, tocando arpas, laúdes y flautas de pico. Pero hablando seriamente, pensar en la música del Renacimiento no sólo es pensar en el florecimiento de la música instrumental (con un apogeo precisamente de los laúdes, las violas, las flautas y los primeros instrumentos de teclado como el órgano y el clavecín), sino sobre todo es ubicar el auge de la polifonía (con Josquin des Pres y Palestrina, principalmente).

La polifonía, que consiste en combinar sonidos y melodías distintos, se había comenzado a desarrollar desde varios siglos antes, pero durante el Renacimiento sus reglas alcanzaron un alto grado de depuración. Los compositores centraron su atención en la creación de obras corales (para voces) y el arte estaba en combinarlas del modo más consonante posible. De aquí la imagen de Ficino, distinguido filósofo de la época con asomos de músico, contando entre sus lecciones que la belleza de las voces concuerda con el alma, la conmueve y la eleva hasta las cosas que son celestiales.

Desde la Edad Media se tenía la idea de que los instrumentos eran menos puros que las voces humanas, por eso no habían sido aceptados en la liturgia y eran asociados con la música profana. Los fervores del Renacimiento lograron, entre otras cosas, que se fueran incorporando hasta crear una estética novedosa, concebida para ellos. Así, no sólo tenemos una música litúrgica llena de voces a capella (con un estilo franco-flamenco, a veces demasiado complejo), sino una creciente incorporación del colorido instrumental, un empleo cada vez más elaborado de la notación musical y un desarrollo contrapuntístico y teórico que sentaría las bases de lo que más tarde fue la teoría musical moderna.

Por otra parte, surgieron capellas musicales no sólo en iglesias y catedrales, sino también a las cortes más privilegiadas del momento. Y en las nacientes ciudades empezaron a cobrar vida corporaciones y gremios musicales creados por los antiguos juglares y trovadores. Esta expansión de la cultura musical también se tradujo en el empleo de letras ya no exclusivamente religiosas, sino también paganas. Incluso podríamos decir que los verdaderos rasgos de renacentismo musical hay que buscarlos en el interés por subrayar el sentido humano de los textos que se cantaban.

Música del Renacimiento

Música del Renacimiento

Algunas de las formas musicales más importantes de la época fueron los motetes, los madrigales, las misas y, más populares, la chanson en Francia, la frottola en Italia, el lied en Alemania y el villancico en España.

Palestrina, el mayor exponente de la música renacentista, sustituyó los alardes de complicación a los que había llegado la polifonía en manos de la escuela flamenca por una construcción más sobria que permitiera entender lo que se cantaba. Este giro llevó, poco después, al abandono de la polifonía por una melodía acompañada y cantada en estilo recitativo. A fines del siglo XVI, en Florencia se creó un círculo de poetas, científicos, mecenas y músicos que discutían el arte y las humanidades y pretendían reinstaurar la práctica musical y teatral del drama clásico (era la tertulia de la Camerata Fiorentina). Fue en este contexto en el que surgió Monteverdi, músico que marca la transición al barroco, que creyendo resucitar el drama griego hizo nacer a la ópera, forma musical que no tardaría en convertirse en el espectáculo favorito de la futura sociedad barroca.

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