Las Cruzadas

¿Qué son las Cruzadas?

Se llama cruzada a cualquiera de los movimientos militares, de carácter parcialmente cristiano, que partieron de la Europa Occidental y cuyo objetivo era poner a Tierra Santa (nombre por el que los cristianos llamaban a Palestina) y la ciudad de Jerusalén bajo la soberanía de los cristianos. Estos movimientos se extendieron entre los siglos XI y XIII, época en la que la región de Palestina estaba bajo el control de los turcos musulmanes.

Los ricos y los poderosos caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén (Malta) y los Caballeros Templarios fueron creados por las Cruzadas. El término es también usado, por extensión, para describir, de forma acrítica, cualquier guerra religiosa o incluso un movimiento político o moral.

Tradicionalmente se habla de nueve Cruzadas, pero, en realidad, fueron un movimiento casi permanente.

Orígenes de las Cruzadas

En el final del siglo XI, la sociedad feudal comenzaba a mostrar señales de cambios. La iglesia, principal institución de la Europa occidental, se enfrentaba a problemas con la corrupción de muchos de sus obispos y abades, que llevaban una vida de lujo y abandonaban sus obligaciones religiosas. En los feudos, una población cada vez más numerosa no encontraba los medios de producir suficientes alimentos para todos.

Tras la muerte de Carlomagno, musulmanes, normandos y magiares se extendieron por Europa. Pero a partir del siglo X, la expansión de Italia, y el asentamiento de los normandos en Sicilia y Nápoles, devuelve todo el Mediterráneo occidental a los cristianos. En el siglo XI, Bizancio se ve amenazado por servios, búlgaros y petchenegos. Esto, unido a la expansión de los turcos seljúcidas que llegan a Jerusalén, obliga a Alejo I Commeno a pedir ayuda al papa Urbano II.

las cruzadas

En este contexto, surgieron las Cruzadas, una especie de guerra santa emprendida por los católicos contra los musulmanes que dominaban Jerusalén y otras regiones consideradas sagradas por los cristianos de Oriente Medio.

Nobles, campesinos, niños, mendigos, en fin, gran parte de la sociedad europea se involucraría en estos combates, que se extendieron por más de doscientos años y han representado, para todos estos personajes, una alternativa económica y social.

Sin embargo, la importancia de las Cruzadas está en el hecho de que ayudaron a iniciar un proceso que pondría fin al aislamiento de la sociedad feudal. Al mismo tiempo que cruzaban el continente y el mar Mediterráneo y establecían contactos con otros pueblos, los europeos levantaron las ciudades y el comercio. Con esto, subvertirían el orden del mundo rural, en la cual se encontraba la sociedad medieval.

Así, las Cruzadas, que de inicio representaron una alternativa para el mantenimiento de la sociedad medieval, con el tiempo demostraron ser responsables de la formación de otra orden social.

Causas de las Cruzadas

Crecimiento de la población

Una de las causas principales que llevaron a las Cruzadas fue el gran crecimiento de la población en la Europa del siglo XI, que implicó la necesidad de alguna medida en el sentido de garantizar nuevas tierras o de aliviar este crecimiento constante. La población iba aumentando más rápidamente que en cualquier otra época, desde los años de clima cálido, entre 1000 y 1250; lo que terminaría desembocando en hambrunas, enfermedades y otros problemas en las urbes europeas.

Conflictos y tensiones en Europa

Otra causa fundamental de las Cruzadas era la ociosidad peligrosa de los nobles, que vivían de la guerra. Mientras el clero oraba, y el pueblo trabajaba, los nobles de la época no tenían más que hacer, a no ser guerra, y para ello debastavan a Europa con sus guerras y torneos, además del bandolerismo en gran escala. Era necesario, por lo tanto, una medida que apartara estos conflictos de Europa a otro lugar, por medio de un pretexto conveniente.

Sumisión de la Iglesia Oriental

No es una coincidencia que las Cruzadas hayan ocurrido en tan poco tiempo después del Cisma de Oriente, que se dio en 1054 d. C, ocasión en la cual las iglesias occidentales rompieron la comunión con las iglesias orientales. Así, se formaron los dos grandes polos existentes hasta el día de hoy, la Iglesia Católica Romana, y el otro la Iglesia Católica Ortodoxa. Con ganas de la sumisión de la Iglesia oriental, el papa hizo un llamamiento a las Cruzadas, de acuerdo con los estudiosos, como un arma de presión que podría presentar la Iglesia Oriental a Roma, dándole la supremacía sobre todos los territorios cristianos.

A esto se aunaba la ambición de la soberanía universal del papado… que quería hacer volver a la Iglesia oriental al seno de la Iglesia Romana, con lo que pasaría a controlar o, al menos, a tener influencia sobre los territorios de Europa Oriental y Oriente Medio.

Ventajas financieras y materiales a la Iglesia

Además, la Iglesia también lucraba con las Cruzadas. Mientras que los nobles y el pueblo financiaban sus bienes y perdían sus vidas en el campo de batalla, la Iglesia recibía la hipoteca y la venta de las tierras y los derechos de propiedad de los cruzados. Que la Iglesia debería tener todo el poder y la riqueza del mundo medieval no era novedad. Inocencio III (1160-1216) afirmaba explícitamente que a él le pertenecían «todos los reinos de la tierra, en virtud de derecho divino». Siempre que se producía una nueva cruzada, era la Iglesia la que «recibía donaciones y tazaba las rentas de laicos y clérigos».

Para ello, se eligió el momento perfecto, que era cuando los musulmanes se encontraban divididos internamente y, por lo tanto, propensos a una derrota fulminante (cosa que, finalmente, no ocurrió).

Ventajas financieras y materiales a la nobleza

Aunque la Iglesia fuera la gran beneficiada en fin de cuentas, hizo una propaganda eficaz para convencer a los nobles que iban a beneficiarse de la empresa también. Después de todo, el movimiento no existiría si los guerreros – los nobles – no se convencían de que les era ventajoso. Con motivo de la Cuarta Cruzada, por ejemplo, el predicador oficial de la Iglesia, Martin de París, afirmaba enfáticamente que los nobles podrían conseguir una gran prosperidad en las tierras que estaban por tomar.

Convocatoria de las Cruzadas

Durante la Edad Media, muchos cristianos solían ir en peregrinación a los lugares donde Jesús vivió y realizaban sus sermones (Jerusalén, Belén, Nazaret, etc.). Estos sitios, conocidos como Tierra Santa, eran considerados sagrados para los cristianos.

En consecuencia del expansionismo de los pueblos árabes, Jerusalén fue tomada en el año 638. Los árabes eran musulmanes, que creían en Alá como único dios y en el profeta Mahoma -, pero toleraban a los peregrinos cristianos.

En 1071, sin embargo, Jerusalén fue conquistada por los turcos, también musulmanes. Y desde entonces pasó a haber persecución de los cristianos que iban a visitar Tierra Santa.

Los turcos estaban expandiendo sus dominios y amenazaban con conquistar Constantinopla, capital del imperio Bizantino, también de tradición cristiana.

La tensión entre cristianos y musulmanes provocó que el papa Urbano II convocara una expedición de reconquista de la tierra Santa. El papa, que acusaba a los turcos de asesinar a los peregrinos y contaminar los lugares santos, trató de animar a los cristianos de occidente a la guerra. Para hacer viable la expedición, convocó a los señores feudales, obispos y población en general.

Los primeros voluntarios han elegido como símbolo de la expedición de una cruz pintada en sus prendas, de ahí el nombre de Cruzadas para este movimiento.

Las ocho Cruzadas

Entre los siglos XI y XIII se produjeron 8 cruzadas, de las cuales participaron señores y reyes de las naciones cristianas de Europa.

El nombre de cruzadas surgió en virtud del símbolo de la cruz que los expedicionarios usaban en el pecho de sus uniformes y de las banderas. Hasta las espadas tenían la forma de una gran cruz de hierro.

Durante las cruzadas, la Iglesia creó las Órdenes de Caballería, destinadas a proteger las fronteras y combatir a los infieles.

La Primera Cruzada (1096 – 1099)

Fue dirigida por Godofredo de Bulhão.

Participaron 250 mil cruzados.

Conquistaron Jerusalén y otros estados más pequeños de los Turcos.

En 1187 los Turcos recuperaron Jerusalén.

La súplica de Alejo I y las predicaciones de Pedro el Ermitaño hacen que Urbano II lance la idea de cruzada para rescatar el Santo Sepulcro de Jerusalén, prometiendo el perdón de los pecados para los participantes, así como protección eclesiástica para sus bienes y familia.

Pedro el Ermitaño
protagoniza junto a 18.000 desvalidos la primera expedición hacia Constantinopla, en la que acabarían siendo aniquilados por los turcos. En el año 1096 se organiza la Cruzada de los caballeros que firman un pacto con Alejo I, comprometiéndose éste a facilitar los abastecimientos necesarios a cambio de que Bizancio cediese los territorios conquistados como feudo. Los cruzados marcharon a Nicea, vencen a los turcos en Dorilea y toman Antioquía y Jerusalén en 1099. Fundan el reino de Jerusalén dejándolo al mando de Godofredo de Bouillon, quien trasplantó a la conquista la organización feudal occidental.

La Segunda Cruzada (1147 – 1148)

Organizada por Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania.

Esta cruzada no tuvo éxito. No tuvo logros importantes.

La Segunda Cruzada fue predicada por San Bernardo ante la toma de Edesa por el sultán Zengui en 1144. Fue emprendida por Conrado III de Alemania y Luis VII de Francia, que sitian Damasco, aunque sus problemas internos les obligan a abandonar la cruzada.

En el año 1169 Saladino asesina al califa de El Cairo y emprende la guerra santa contra los cristianos, derrotando a Guido de Lusiñan, rey de Jerusalén, en la batalla de Tiberíades, en 1187. Ante este hecho, Gregorio VIII promueve la Tercera Cruzada (1188-1192) en la que toman parte Federico I Barbarroja, Ricardo Corazón de León y Felipe II Augusto, que derrotan a los musulmanes en Asia Menor. Ricardo Corazón de León conquista Chipre y ataca San Juan de Acre. Felipe II se retira de la cruzada y Ricardo pacta con los musulmanes, concediendo éstos a los cristianos la visita a los Santos Lugares en Jerusalén, lo que equivalía a la derrota cristiana.

La Tercera Cruzada (1189 – 1192)

Conocida como «la Cruzada de los Reyes», pues los reyes Felipe Augusto (Francia), Ricardo Corazón de León (Inglaterra) y Federico Barbarroja (Sacro-Imperio) lucharon unidos en esta cruzada. La Cruzada de los Reyes recibió el apoyo del papa Inocencio III.

Barbarroja luchó y venció a los musulmanes, pero murió enseguida; mientras que Corazón de León se convirtió en amigo del sultán Saladino y Jerusalén se mantuvo en poder de los turcos.

La Cuarta Cruzada (1202 – 1204)

En el año 1198 Inocencio III predica la Cuarta Cruzada, que será llevada a cabo entre 1202 y 1204, cuando el Islam se hallaba dividido por las luchas de los descendientes de Saladino. En principio debían dirigirse hacia Egipto, pero la cruzada es desviada por Enrique Dandolo, veneciano que lleva a los cruzados a Constantinopla en ayuda de Isaac Angelo, depuesto por Alejo III. Las luchas entre ambos bandos se alargan hasta que sus sucesores, Alejo V Cejijunto y Teodoro Laskaris vencen a los cruzados e instauran el reino latino de Constantinopla (1204-1261), cuyo primer emperador sería Balduino de Flandes.

Con ello, los venecianos evitan la cruzada, que hubiera roto sus relaciones comerciales con los musulmanes.

Liderada por Balduino de Flandes, llegó a Constantinopla, pero desistió de seguir hasta Jerusalén. No alcanzó sus objetivos.

La Quinta Cruzada

Ante el fracaso de la cruzada, Inocencio III promueve la Quinta Cruzada, que sería ratificada por Honorio III y llevada a cabo por Juan de Brienne, el cardenal español Pelayo y el duque Leopoldo de Austria, que consiguen el triste resultado de la rendición de Damieta.

La Sexta Cruzada (1228 – 1229)

La Sexta Cruzada, dirigida por Federico II, emperador de Alemania, a pesar de haber sido excomulgado por el Papa Gregorio IX, marcha a Siria y pacta con el sultán de El Cairo una tregua de diez años y la restitución a los cristianos de Tierra Santa.

La toma de Jerusalén en el año 1244, motivó que el emperador de Constantinopla Balduino II pidiera ayuda al rey francés, San Luis. Ante este hecho, el papa Inocencio IV, en el Concilio de Lyon, en 1245, propone la organización de la Séptima cruzada llamamiento al que sólo responde Francia. San Luis pretendía ir hacia Egipto y desde allí a Jerusalén, pero el hermano del rey, Roberto de Artois, muere en Mansura y el propio rey es hecho prisionero. Para su rescate, los cristianos deben devolver Damieta, lo que constituyó un rotundo fracaso para los cruzados. Liderada por Federico II, conquistó Jerusalén, recibiendo el título de «rey de Jerusalén». Pero, la ciudad fue reconquistada por los musulmanes en el año 1234.

La Cruzada de los Niños

Se creía que por ser puros (sin pecado), los niños serían compensados por Dios. Sin embargo, en su mayoría, terminaron siendo vendidos como esclavos.

El Fin de las Cruzadas

Ninguna de las cruzadas obtuvo el éxito esperado y después de dos siglos, fueron abandonadas.

Consecuencias de las Cruzadas

A pesar de que de las ocho cruzadas llevadas a cabo por los cristianos sólo dos-la primera y la sexta- consiguieran sus objetivos, éstas hicieron posible el mantenimiento del Imperio bizantino. Constituyen el primer movimiento de colonización europeo y abren, económicamente, el Mediterráneo a los occidentales.

Los Papas vieron en las cruzadas un instrumento de unidad espiritual entre Oriente y Occidente, aunque en este sentido constituyeran un rotundo fracaso. Desde el punto de vista de la psicología colectiva contribuyen a exacerbar en Occidente un sentimiento de fanatismo y exaltación religiosa.

Económicamente, crearon nuevas rutas comerciales, al tiempo que se introdujeron nuevos productos en Europa y se intercambiaron adelantos y progresos científicos y literarios.

La defensa del reino latino de Jerusalén motiva la creación de instituciones en las que convergen ideales ascéticos y eclesiásticos (pobreza, castidad, obediencia, etc.) junto a ideales caballerescos y guerreros, propios de la época, como la protección a los peregrinos y a los Santos Lugares. Así surge, durante la Primera Cruzada, la Orden de San Juan o del Hospital, que en 1537, pasaría a llamarse la Orden de los Caballeros de Malta. En 1118 algunos Hospitalarios fundan la Orden del Temple, llamada así por tener su primer centro en el antiguo templo de Salomón. Pertenecían a la Orden del Císter y eran independientes jurisdiccionalmente. En 1197 se funda la Orden Teutónica por caballeros alemanes, que en el siglo XII, formarán Prusia. En España, se fundan, entre otras, las órdenes de Calatrava en 1164, la de Alcántara en 1175 y la de Santiago en 1171.

Lista de consecuencias de las cruzadas

  • Incentivo al comercio entre Occidente y Oriente.
  • Desarrollo de las navegaciones.
  • El renacimiento urbano debido al comercio.
  • La muerte de miles de personas con las luchas y las pestes.
  • Enormes gastos de los nobles con las campañas.
  • Muchos esclavos se vieron obligados a abandonar los feudos para luchar en las cruzadas.

 

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