La sociedad medieval. El feudalismo

El occidente europeo está determinado por un hecho de carácter general: el feudalismo. Este régimen se inició a comienzos de la Edad Media, especialmente después de la reconquista y las cruzadas y se irá debilitando a lo largo del medioevo hasta acabar con el nacimiento de los estados modernos y el robustecimiento del poder real.

las cruzadas

El feudalismo

El feudalismo es un régimen instaurado en todo Occidente en el siglo X, en el que se aúnan jurisdicción y propiedad. Los grandes señores, poseedores de la tierra, al desaparecer la autoridad estatal con las segundas invasiones bárbaras, se convierten en dueños de hombres libres, por medio del acto de vasallaje, prestando a éstos, tierras y protección. El vasallo, dependiente del señor, le debe fidelidad y obediencia. La tierra se convierte en el beneficio, lo que daría origen al feudo.

Emilio Mitre define el régimen feudal como un conjunto de compromisos militares y una disgregación del poder político, que conlleva, generalmente, una privatización de las funciones públi cas en beneficio de una minoría de libres privilegiados. En definitiva, se trata de unas relaciones de producción y dependencia entre el campesino y el señor, teniendo como fuente de riqueza una base predominantemente agrícola.

El Estado contribuye al feudalismo con la concesión de beneficios a funcionarios. En el momento en que los cargos y beneficios sean transmisibles por herencia, el feudalismo se habrá constituido formalmente. La autoridad feudal se halla fuertemente jerarquizada. En la cúspide se encuentra el rey, al que siguen duques, condes, barones y los caballeros, que sirven de base al régimen feudal.

Los señores poseían derechos sobre sus siervos, quienes estaban adscritos a la tierra que cultivaban y se encontraban sometidos, jurisdiccionalmente, a su amo. Éste ejercía sobre ellos el derecho de vida y muerte. Además estaban supeditados a fuertes prestaciones, ya que debían trabajar la tierra gratuitamente y pagar censos y corveas, por el uso de las instalaciones del propietario de la tierra (uso de lagares, molinos, etc.).

El feudalismo tuvo su centro en Francia, sede del Imperio carolingio. En Alemania, los señores tenían menos libertad y derechos sobre sus vasallos. Los normandos fueron los portadores del régimen feudal a Inglaterra y Sicilia. En España el feudalismo fue una variante del régimen señorial.

Economía medieval

Durante los primeros siglos de la Edad Media, el Imperio bizantino se mantiene como centro económico mediterráneo, pero en el siglo VIII, debido a la expansión del Islam, la economía del Mediterráneo oriental se dirige hacia Bagdad. El dinero escasea las principales fuentes de riqueza son la ganadería y la agricultura, ésta basada principalmente en el latifundio. A partir del siglo X la población mundial aumenta, lo que hace que en el siglo XI, los recursos fueran insuficientes y deban roturarse nuevas tierras, se intensifique la ganadería y se inicie una expansión comercial.

A mediados del siglo X. Bizancio consolida su posición frente los musulmanes, basándose en la industria de tejidos lujosos. Este hecho le devolverá la primacía mercantil del Mediterráneo hasta el siglo XI, pues las Cruzadas, habían provocado un cambio en esta situación, debido a la expansión de venecianos y genoveses. Esta expansión europea provoca que desde el siglo X se intensifique la minería en busca de metales para financiar la industria. Las mercancías con las que se comercia son, básicamente: lanas, cueros, miel, aceite, paños, trigo, ahumados, carne, sal, queso, vino, pieles, hierro y tintes. La industria es artesana.

A partir del siglo XI surgen con fuerza los gremios, como asociaciones de un doble carácter: son cofradías religiosas y profesionales, con patrones o maestros, en cada uno de ellos, seguidos de los oficiales y los aprendices. De este modo el mundo laboral estaba fuertemente jerarquizado.

El desarrollo comercial de Occidente aumenta en el siglo XIII. Al capitalista y mercader de siglos anteriores, se unen ahora nuevos socios que participan en los beneficios. El comercio se financia con créditos y se trafica con nuevos productos, como los paños flamencos, el coral, el cinabrio, el alumbre y los esclavos. A partir del siglo XII, Génova arrebata el papel preponderante en el comercio a Venecia, surgiendo con fuerza, otros centros: Nápoles, Florencia, Pisa, Barcelona, Valencia, etc. Al comercio mediterráneo se une el eje continental Flandes-ltalia, con las ferias de Champaña (éstas eran mercados de varios días de duración, a las que acudían mercaderes y productos de los más va riados países). En el siglo XIII alcanzan gran importancia las ferias de Brujas, Lille e Iprés, aunque las de Champaña continúan siendo las más poderosas, por unir el comercio del norte con el del Mediterráneo.

En el siglo XIII, a los gremios de mercaderes y artesanos del siglo XI se unen los de la industria, que, aunque seguían siendo familiar, se convierte en una actividad urbana. Las calles y las ciudades se decantan por una determinada industria: Milán, por las armas, Florencia por la lana, etc. Comienza a acuñarse la moneda de oro.

Hasta mediados del siglo XIV, la población mundial crece, pero de 1347 a 1351 la peste negra la redujo a la mitad. Sus consecuencias son graves para los centros urbanos y la economía, que no volverá a recuperarse hasta final de siglo.

El capital burgués y la inversión reavivan la agricultura, que obtiene préstamos y contratos de aparcería: los burgueses cedían las tierras a los agricultores para que éstos las cultivasen y los beneficios se repartían a medias entre el propietario de la tierra y el trabajador, es el sistema de enfiteusis.

El comercio en el siglo XV se basa en la comenda o sociedad y las compañías de varios miembros, donde se reparten beneficios. En el siglo XIV, las ferias de Champaña decaen y la supremacía comercial la ostenta la feria de Brujas, donde se reúnen comerciantes de Alemania, Los países Bálticos, Inglaterra, Francia e Italia.

En Alemania se forma una asociación de mercaderes, La Hansa, de carácter internacional, con libertad de navegación y exención de impuestos, con centros en Bergen, Brujas, Londres y Novgorod. Se comercia con la lana inglesa y española, alumbre, telas esclavos, sal, sedas de Venecia, cueros de Córdoba, trigo de Sicilia y Cerdeña, metales, cera, esmaltes y azafrán. A veces el mercader se hace industrial, elaborando la materia prima y ven diendo las manufacturas. El comercio de la lana se mantiene en este siglo en Flandes, Inglaterra, Holanda, Francia y España. Se intensifican los gremios, que convierten el mundo laboral en un círculo cerrado de rígidas estructuras.

La minería entra en crisis en el siglo XIV y no se reanudará su auge hasta el siglo siguiente. Se extrae estaño de Inglaterra, cobre y plata de Alemania, mercurio de España, etc.

En el siglo XIV aparecen las letras de cambio, los avales, los cheques y los préstamos, y con ellos, la usura.

torre de pisa
La torre de Pisa constituye el ejemplo más original de la arquitectura románica italiana.

La ciudad medieval

Las antiguas civitates romanas, que aún no habían desaparecido, se convierten en la Edad Media en centros administrativos, en los que a veces se levantan monasterios, alrededor de los cuales, se aglutinan barrios artesanos. En el siglo VIII, con el renacer del Imperio carolingio, experimentan gran desarrollo, y las invasiones normandas y musulmanas, hacen que las gentes dejen el trabajo agrícola y se agrupen en torno a castillos, con recintos amurallados, de los que surgen los burgos, que se convertirán, a veces, en centros de mercados.

En el siglo X los burgos adquieren fuerza y durante los siglos XI, XII y XIII, se forman otros núcleos, las llamadas villas francas o libres. En Bizancio persisten las antiguas ciudades y los musulmanes poseen grandes focos comerciales industriales y comerciales. En el siglo XI Venecia es un importante emporio comercial, a la que seguirán otros muchos: Génova, Pisa, Marsella, Montpellier, Barcelona, Pavía, Milán, Florencia, Bolonia, Colonia, Worms, Maguncia, Spira, Basilea, Constanza, Brujas, Gante, París, Chester, Bristol,York, Lincoln, etc.

La ciudad medieval es un recinto amurallado, de calles estrechas, con una plaza o mercado central, la catedral, los palacios y el ayuntamiento. Hay ciudades señoriales, con delegados y Concejo, y otras reales, dependientes, directamente de la corona. Su localismo y la rivalidad entre ellas provoca su decadencia.

La Sainte Chapelle, de París
La arquitectura gótica tiende a la total eliminación del muro. (La Sainte Chapelle, de París.)

Sociedad

La nueva base económica, el latifundio, que sitúa a los poderosos sobre el campesino, lleva consigo la pérdida de libertad. Aparece la servidumbre de una gran masa de la población agríco la, sujeta a cargos y prestaciones personales, y a los abusos de los señores, además de estar adscrita a la tierra.

Los villanos eran semilibres. Tenían el usufructo de la tierra a cambio de una renta fija, pero su situación era muy parecida a la de los siervos. La sociedad se dividía en bellatores -caballeros encargados de las guerras y la defensa de la nación-, los oratores -los eclesiásticos- y los laboratores -la gran masa de trabajadores.

Existía un fuerte dualismo social entre una minoría espiritual, política y económica frente a la gran masa popular, ya que el orden eclesiástico se convierte en una verdadera casta que detenta y monopoliza la enseñanza y la cultura. La tierra es el auténtico nivel por el que se mide la condición social. La cultura medieval es, en su conjunto, esencialmente religiosa. El sentimiento espiritual impregna todos los campos ya que la Iglesia recoge la cultura en monasterios, encargados de guardarla y transmitirla, al tiempo que monopoliza la educación y la enseñanza.

La alta Edad Media es un complejo cultural formado por tres estratos: el germánico, el romano y el cristiano. Los siglos X y XI producen un movimiento artístico que se destina a monasterios y a iglesias. Se parte de la basílica romana de planta rectangular y se transforma en cruz latina en los siglos VIII y IX; al mismo tiempo se cambia la techumbre de madera por la bóveda de cañón.

En los siglos XI y XII, surge, de esta progresiva evolución el Románico de fuertes muros, con pocas aberturas, bóveda pesada y paredes decoradas con pinturas. Las portadas y los capiteles se ornamentan con esculturas. El Románico se extiende por Italia, Francia, Países Bajos, Alemania y España, siendo los monumentos más notables los siguientes: las catedrales de Worms, Maguncia, Spira, Pisa, San Isidoro de León, Santiago de Compostela, Westminster, San Trófimo de Arlés, Jaca, y los monasterios de San Saturnino, Ripoll y Santo Domingo de Silos.

Los siglos XII y XIII representan una revolución cultural. Se crea la Escuela de Traductores de Toledo. La cultura se centra en el estudio de la Filosofía, la lengua griega y el Derecho Romano, lo que inevitablemente, acabara influyendo en la Teología.

Las escuelas monacales son sustituidas por las episcopales o catedralicias, vinculadas a la catedral, y por consiguiente relacionadas con una ciudad. Se cultiva el estudio a la antigüedad, la Gramática, las Letras y la razón. Las escuelas más importantes, son Chartres, París, Orleáns y Tours.

El corporativismo gremial dio origen en el siglo XIII a las universidades, destacando la de París, especializada en Filosofía y Teología, la de Bolonia, centro de Derecho, Oxford, Salamanca, Praga, Lérida, etc. Se enseñaba la Escolástica, filosofía medieval que armonizaba la teoría de Aristóteles con los dogmas cristianos, y en la que participan dominicos y franciscanos: San Buenaventura, Duns Scoto, San Alberto Magno y Santo Tomás de Aquino.

En el siglo XII surge la literatura nacional, con los cantares de gesta y la poesía trovadoresca: El Cantar del Mio Cid y Los Nibe lungos. En prosa destacan: Dante Alighieri (XIII-XIV), Alfonso X, Jounville o Villehardouin.

A finales del siglo XII, surge un arte que se difunde rápidamente. Preconiza una menor ornamentación, buscando una esbeltez arquitectónica. Se caracteriza por la utilización del arco apuntado, grandes ventanales, adornados con cristaleras, agujas, pináculos y una mayor elevación respecto al Románico. En el siglo XV este estilo se complica y dará lugar a la aparición del Gótico florido o flamígero. Los más bellos ejemplos del arte gótico son las catedrales de Chartres, Reims, París, Burgos, Colonia, Westminster, Salisbury, Toledo, Palma de Mallorca, Barcelona, etc.