La ilustración y el despotismo ilustrado

Ningún siglo puede aislarse del otro, porque toda la historia es una compleja cadena de causas y efectos. Durante el siglo XVIII, por ejemplo, se plantaron dos semillas decisivas para nuestra sociedad contemporánea. La Revolución Industrial representa uno de los hechos fundamentales de la humanidad; inició la era de las máquinas y transformó la estructura económica del mundo. La Ilustración, impulsada por los descubrimientos científicos del siglo XVII, difundió el pensamiento crítico y racional. Este movimiento intelectual, apoyado en ciertos aspectos por algunos soberanos de la época, combatió los prejuicios y el oscurantismo en todos los ámbitos. En lo político alentó una actitud humanitaria que influyó en la Revolución de los Estados Unidos y la Revolución Francesa. Hablamos de la ilustración y el despotismo ilustrado.

Carlos III, un buen representante de la ilustración y el despotismo ilustrado

Carlos III, un buen representante de la ilustración y el despotismo ilustrado

Europa en el siglo XVIII

El siglo XVIII es una etapa pacífica y progresista en la que conviven el conservadurismo del Antiguo Régimen junto a las modernas ideas económicas, sociales, políticas e ideológicas. Las nuevas corrientes del pensamiento proceden de Inglaterra, que a fines del siglo XVII derroca el absolutismo y establece un régimen parlamentario.

En el terreno científico se inaugura un período de predominio de las ciencias físico-naturales, que aprovechando el afán por el saber experimentan un espectacular desarrollo, surgiendo asociaciones y juntas. La nueva ciencia conoce nombres como Volta, Galvani, Franklin, Huggens, Laplace, Bernouilli, Linneo o Lavoisier.

Junto al empirismo de Locke y la nueva ciencia, desde Inglaterra se extiende el deísmo o religión natural y la moral del placer, iniciándose en Europa la época del Despotismo Ilustrado, ligando el siglo XVIII al Renacimiento.El XVIII es un siglo de progreso demográfico y económico en toda Europa debido a los descubrimientos de metales preciosos en Brasil, México y la India. La agricultura conoce un gran desarrollo con las nuevas técnicas, al tiempo que se ve favorecida por las ideas fisiocráticas que propugnan la no intervención estatal en el comercio y la producción agrícola.Hacia 1775 la expansión económica se despega con la Revolución industrial inglesa, que había dado comienzo en el siglo anterior en los campos en el ámbito textil con el telar de Carwright, y en la siderurgia con la máquina de vapor de Watt en 1769. Inicia su andadura el ferrocarril y el barco de vapor.

El inglés Adam Smith propone la adopción de un sistema económico liberal, el liberalismo, que se implantará definitivamente en el siglo XIX.Los filósofos del siglo XVIII intentan la renovación social, considerándose en posesión de la razón. En un intento de idealización social pretenden ilustrarla, iluminarla, de ahí el nombre de Siglo de las Luces o de la Ilustración. El nuevo espíritu combate la superstición y la tradición y los vicios de la época.

En Francia se publica con este fin La Enciclopedia, resumen de los conocimientos físicos, racionalistas y liberales. En ella destacan nombres como el de Diderot, D’Alembert, Voltaire, Rousseau, Montesquieu, etcétera. En el resto de Europa otros ilustrados se dedican a la misma labor: Wolff en Alemania, Beccaria en Italia, Jovellanos en España; Condillac, Hume, Kant, etcétera.El nuevo espíritu ilustrado pretende esta renovación a través del absolutismo monárquico. La Monarquía ilustrada cuenta con ministros como Turgot, Tanucci, Campomanes, que fomentan la agricultura, liberalizan el comercio y desarrollan la industria, la educación popular, etc.El Estado intenta conservar sus prerrogativas frente a la Iglesia, a la que combaten con el Regalismo o Josefismo, como se llamó a la supremacía real en Alemania. La Iglesia se ve amenazada ahora por las mismas coronas que la habían defendido en el siglo anterior.La nueva mentalidad rechaza los excesos del Barroco creando un arte aristocrático, sensual y frívolo, reservado tan sólo a interiores: el Rococó, que convive con el Barroco casi hasta finales de siglo. En este período destacan pintores franceses como Watteau y Tiépolo, junto a los ingleses Hoggart, Reynolds o Gainsborough, que, ajenos a las tendencias del continente, crean una auténtica escuela nacional.Hacia 1770 se registra un notable cambio acaudillado por Alemania, que redescubre, por un lado, la historia y el arte helénicos, y por otro, el sentimentalismo. La primera tendencia dará origen al Neoclasicismo, con autores como Winckelmann, Mengs, David y Cánovas, mientras que la segunda tendencia originará el Romanticismo, y sus más representativos precedentes serán Goethe y Goya.

Inglaterra

En el siglo XVIII los Hannover se instauran en el poder con Jorge I y Jorge II, que apenas gobiernan y bajo cuyo reinado se consolida el poder parlamentario de los whigs con Roberto Walpole, quien, a pesar de su ferviente pacifismo, no pudo impedir la formación de un partido nacionalista, con Guillermo Pitt el Viejo, que dará el triunfo a Inglaterra en la Guerra de los Siete Años.

Jorge III intenta restaurar el absolutismo de 1770 a 1782, pero su fracaso en el control colonial resquebrajó su prestigio, y fue su ministro Guillermo Pitt el joven quien restablece el poder parlamentario, el imperio colonial inglés y se declara enemigo de la Revolución francesa.

Francia

Luis XIV es sucedido por Luis XV en 1715, menor de edad, que estuvo regentado por Felipe de Orleáns hasta 1723, quien dilapidó la hacienda y llevó las finanzas caóticamente hasta la actuación del cardenal Fleury (1726-1743), quien, animado por una política pacifista, favoreció el desarrollo económico del país.El gobierno personal de Luis XV acarrea la ruina militar, política y económica. Su nieto, Luis XVI (1774-1792), trajo ideas reformistas, apoyado en Turgot, que decretó la libertad interna de comercio y grandes reformas económicas. Turgot fue sucedido por Nécker, que chocó con la nobleza y dimitió en 1781. Las medidas del nuevo ministro, Calonne, harán estallar la Revolución del año 1789.

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