Impresionismo musical y disgregación de estilos

Dentro del Posromanticismo se pueden englobar una serie de estilos musicales que se amalgaman fundamentalmente dentro de la primera mitad del siglo XX. Su característica principal es que son movimientos vanguardistas, hasta el punto de que en el mundo artístico se conoce a esta época como la de los Ismos, puesto que la mayor parte de las denominaciones de estos movimientos terminan con ese sufijo. Son múltiples los movimientos vanguardistas que apa recen en el ámbito occidental, hasta el punto de que basta la mera existencia de un artista o músico de cierta categoría para que éste designe un movimiento.

Sólo un número reducido de vanguardias pictóricas van a tener desarrollo en el mundo de la música, ya que el resto postula unos principios en absoluto operativos en música. Por ejemplo, es imposible desarrollar un vanguardismo como el Dadá puesto que para desarrollar su estética es imprescindible contar con materia, pero este movimiento sí puede influir en la música mediante la estética del absurdo, logrando composiciones con sonidos absurdos.

De igual forma existen movimientos que sólo afectan al ámbito musical, no desarrollándose en otros campos artísticos. Este es el caso del Dodecafonismo, movimiento que se fundamenta en el uso de la escala cromática de 12 tonos.

Obra del pintor francés Claude Monet donde se retrata Parlamento británico.

Obra del pintor francés Claude Monet donde se retrata Parlamento británico.

El Impresionismo musical

Es el primer movimiento que surge como reacción contra el Romanticismo y contra el Nacionalismo musical. Su desarrollo se centra fundamentalmente en Francia, lo que entra dentro de la lógica, si se tiene en cuenta que en este pais existe una tradición colectivista en lo que respecta a la producción artística.

No obstante, aquí nacen las Academias durante el Clasicismo y siguen en plena vigencia a lo largo de los siglos XVIII y XIX, imponiendo las normas de buen gusto. Es por ello que los movimientos musicales que tienden a expresar los sentimientos más personales e individuales provoquen una fuerte reacción entre los oyentes.

El Impresionismo musical mantiene un gran paralelismo con el pictórico, pues mientras la pintura aspira a captar la primera impresión que produce un paisaje o cualquier otro elemento me diante la soltura de la pincelada y la contraposición de colores opuestos entre sí, la música impresionista aspira también a recoger esa primera impresión subjetiva de una imagen que está difu minada en el recuerdo o en el sueño, mediante otra serie de técnicas.

Características del Impresionismo musical

* La linea, el perfil y el contorno son elementos que desaparecen en música, ya que las líneas melódicas se convierten en una atmósfera sonora muy imprecisa.
* El movimiento musical hace especial hincapié en el sonido y en su tratamiento mediante la superposición de planos sonoros que no se amoldan a la tonalidad tradicional.
* Los nuevos músicos abandonan el aire trascendental del Romanticismo y aspiran a restablecer el antiguo papel de la música como elemento de evasión y entretenimiento hecha para el gozo del hombre; como se recordará, esta función también la asumió la música durante el Clasicismo.
* La naturaleza es la imagen más representada en la música, ya que en ella aparecen los elementos como la luz, el color y el sonido. Por otra parte, la naturaleza es un elemento aséptico ideológicamente, por tanto, idóneo para los nuevos artistas; nada les arrebata más que la naturaleza inanimada cuando por el movi miento toma aspectos de vida y sensibilidad (el amanecer, el aire, las nubes y todo aquello que se mueve pausadamente, como acariciando).

Autores de la música impresionista

El Impresionismo tiene su principal representación en Francia, sin provocar casi impacto en el resto de las naciones europeas. Desde el punto de vista musical destacan dos excelentes músicos, Debussy y Ravel, aunque hay una serie de autores que los acompañan y se dejan llevar en algunas ocasiones de sus influencias; se trata de Dukas, Faure, Saete y Mihaud.

* Dukas (1865-1935). Nace en París y alcanza el premio Roma de música. Entre sus obras más famosas destacan su popular poema sinfónico El aprendiz de brujo, el ballet La Peri, la obra dramática Adriana y Barba Azul, la sinfonía en do mayor, La tumba de Dubussy y bellas variaciones de piano.

* Faure (1854-1924). Nace en Premiers (Francia), tratándose de una de las figuras más importantes de la Francia de finales del XIX. Escribe un tipo de música de gran sensibilidad, casi exclusivamente para piano, aunque también destaca su música de cámara compuesta de dos sonatas para piano y violín, un trío, tres cuartetos, dos quintetos y muchas más melodías, a la vez que un excelente Réquiem y la ópera Penélope.

* Saete (1866-1925) . Se trata de un compositor muy intuitivo que cultiva en muchas ocasiones el humor. También es uno de los integrantes del Grupo de los Seis agrupación de músicos franceses formado tras la Guerra Mundial en torno al poeta Cocteau y que adoptan como divisa la música útil para un uso popular. Este grupo está integrado por Milhaud, Honegger, Auric, Poulenc, Germana Tailleferre y Durey.

Las suites de Saete poseen títulos extraños y llenos de sentido del humor, tales como: Aires para hacer huir, Sonatina burocrática, el ballet Parada y el oratorio Sócrates.

* Milhaud (1892-1974). Es el representante más avezado del Grupo de los Seis, al igual que también es el creador de la politonalidad, técnica que consiste en la composición que usa de varias escalas tonales. Compuso varias obras como Colón, Bolivar, David, y páginas sinfónicas como La Creación del Mundo, además de la cantata Pacem in Terram.

* Debussy (1862-1918). Nace en Saint Germaine (Francia) y es orientado hacia la música por una discípula de Chopin. En 1898 obtiene el premio Roma con su Cantata El hijo pródigo, además de publicar sus Canciones de Bilibis y Tres nocturnos para orquesta. A partir de este momento adquiere gran popularidad, siendo objeto de controversias entre los críticos, y es entonces cuando opta por un camino de creación muy personal, pudiéndose definir su estilo como mitad simbolista, mitad impresionista. Es el comienzo del Impresionismo como tal y este músico empieza a jugar el mismo papel que juega Monet en pintura. Prefiere la armonía a la melodía y compone superponiendo manchas sonoras, contrastando unas con otras. Se olvida de los grandes temas de corte sentimental y se limita a hacer disfrutar de una música que trata da plasmar las impresiones rápidas y fugitivas del espíritu.

Debussy ama ante todo la espontaneidad reflexiva, el movimiento ondulatorio, las reacciones instintivas de la vida apenas organizada, cualidades propias de la psicología infantil. Ningún músico expresa con tanta asiduidad su amor por la infancia; son sus famosos Children’s Corner, conjunto de seis piezas que dedica Debussy a su hija.

En 1892 compone su primer poema sinfónico, La fiesta del Fauno, y al año siguiente un vibrante cuarteto para cuerda. En años posteriores destacan sus composiciones Canciones de Bilibis y Tres nocturnos. Por esas fechas también compone una ópera bufa, Pelleas y Melisanda, obra que tarda en escribir nueve años.

También compone numerosas obras de piano, música de cámara y música de escena como el Martirio de San Sebastián. En general se puede decir que su música es desordenada, rebosante de sonidos y capaz de captar la atención del oyente, cautivándolo y distrayéndolo a la vez.

* Ravel (1857-1937). Nace en Ciboure (Francia) y es el más fiel discípulo de Debussy. A pesar de ello se aprecia una diferencia notable entre ambos: la característica de Debussy es el lirismo con el que trata la mayoría de sus composiciones, mientras que Ravel aporta a la composición musical una visión mucho más intelectualizada. Además, el primero cultiva con mayor frecuencia la poesía de una forma plácida, llegando a componer en tono de humor, mientras que el segundo aspira a estudiar lo mágico e intangible.

Ravel cuenta con una obra abundante, de entre la que destaca la de temática española, pues Ravel era descendiente de españoles. En este sentido destaca su Bolero y Rapsodia española. También como música orquestal, Ravel compone dos conciertos para piano y orquesta y un ballet, Dafne y Cloe; una ópera cómica con tema también español titulado La hora española; un cuarteto para cuerda, dos sonatas y numerosas piezas para piano que convierten a este autor en uno de los más importantes del siglo XX.

Los últimos románticos

Justo cuando en las naciones de la periferia europea se está desarrollando el Nacionalismo y en Francia el Impresionismo, en Centroeuropa está apareciendo el Romanticismo tardío, que apenas mantiene las características propias ya enunciadas. Dicho romanticismo se encarna en la genialidad de dos extraordinarios músicos que, usando una expresión popular, van a poner un broche de oro a este movimiento. Se trata de Mahler y Richard Strauss.

* Mahler (1860-1911). Nacido en Austria y de origen judío. Su obra está teñida de un profundo pesimismo y marca un claro precedente de futuros movimientos, como el atonalismo de Schoenberg. Su lenguaje está lleno de un cromatismo expresivo que indica su estado de ánimo y muestra su escepticismo ante todo, pero especialmente ante el futuro de Europa invadida por regímenes fascistas.

Su obra musical se compone básicamente de nueve sinfonías y una inacabada, en las que se emplea con frecuencia la voz humana. También son importantes las Canciones de un camarada errante, Canto a la muerte de un niño y Canto de la Tierra.

* Richard Strauss (1864-1949). Nace en Munich, capital de Baviera. Se trata de un músico de gran originalidad, tanto por el tipo de sus composiciones como por la temática que usa. En sus primeras obras siente la influencia de Wagner, aunque es pasajera. Destacan sus originales poemas sinfónicos Don Juan, Muerte y Transfiguración, Till, Así hablaba Zaratustra, Don Quijote, Vida de héroe, Sinfonía Doméstica, Sinfonía Alpina, etc. Igualmente compone algunas óperas como El Caballero de la Rosa, Salomé, Electra, Ariadna en Naxis y Arabella, todas ellas compuestas con un sentido orquestal fastuoso.

Las vanguardias

La Primera Guerra Mundial supone, dentro de la Historia cultural europea, una ruptura radical con el siglo anterior. La conmoción tanto social como cultural que produce este conflicto deja sin sentido la mayor parte de las ideas dominantes del siglo anterior. Ese optimismo filosófico que confiaba en el progreso ilimitado de la ciencia pierde todo su valor ante una realidad nueva mucho más penosa: la guerra y sus desastres.

Esta estética realista y naturalista del XIX empieza a ser puesta en duda a partir del fin de la conflagración, así los simbolistas confeccionan poesías llamadas Caligramas, en las que el texto se dispone imitando la forma de un determinado objeto, a la vez que se usan metáforas desconcertantes e irracionales. Esta irracionalidad triunfa en todas sus formas. Así las obras literarias de Dovstoievski o de Ibsen son plenamente aceptadas gracias a que presentan personajes también irracionales.

Otro elemento fundamental para entender el vanguardismo del siglo XX es la aparición del psicoanálisis de Freud, que pone de manifiesto la existencia del subconsciente y su importante pa pel en la vida mental del individuo. Se trata de un modelo científico que explica las motivaciones de ciertos comportamientos, en un principio gratuitos e inexplicables.

Igor Stravinski: primer autor vanguardista

Autor de origen ruso, nace cerca de S. Petersburgo (18821973) y estudia con Rimski-Korsakov. Debe su importancia a lo revolucionario de su música, tanto en lo rítmico como en lo armónico.

En sus primeras composiciones no hace más que alinearse en el nacionalismo musical ruso, con sus Pájaro de Fuego y Petrouchka, dos ballets plenos de audacias armónicas y orquestales que anuncian los futuros derroteros de la música. Es en 1913 cuando Stravinski inaugura un nuevo estilo musical con su Consagración de la Primavera; se trata de una composición de un extraordinario dinamismo, gran variedad rítmica y sonora.

Intimo amigo de Picasso, se deja llevar por un ritmo de trabajo frenético, lo que facilita su rápida evocación musical. Siempre busca nuevas concepciones de la música, las ensaya y expe rimenta hasta que una vez conocida la técnica o el estilo en cuestión las abandona y se lanza a la búsqueda de nuevas expresiones. Destacan de entre su obra su Sinfonía en si bemol Les noces, El Ruiseñor, Edipo Rey, La historia de un soldado y su ballet Juego de cartas.

Música serial o dodecafónica

Esta música es el resultado de usar la escala cromática compuesta de doce tonos a diferencia de los siete de la diatónica. Dentro de este movimiento destacan varios autores, de entre los que cabe destacar a Schoemberg (que se analizará dentro del apartado de los expresionistas), Berg y Webern.

* Alban Berg (1885-1935). Se trata de un compositor austríaco, discípulo de Schoenberg y que cultiva la música dodecafónica. Posee una obra muy reducida, pero muy interesante y ex presiva, compuesta de dos óperas, Wozzeck y Lulú; un concierto de cámara para piano, violín y viento; una Suite Línea, un Concierto para violín y una cantata.

* Antón Webern (1883-1945). También es de origen austríaco e igualmente es discípulo de Schoenberg; practica la música serial o dodecafónica abriendo importantes perspectivas a los mú sicos que le preceden, hasta el punto de que se le considera como el punto de partida de este estilo musical. Al igual que su compatriota Berg, su obra es breve y se compone de varias sinfonías a las que llama Variaciones, dos cantatas, un quinteto de piano y varios ciclos de Lieder.

El expresionismo

Es una forma artística que surge de la desesperación a que se ven abocados muchos de los intelectuales europeos en el período de entre guerras. Afecta fundamentalmente a la pintura, la música y la literatura como disciplinas básicas y emite un mensaje lleno de crudeza y desesperación, una visión del mundo lo más fea posible y una ausencia de lirismo absoluta. Su principal representante es:

* Schoenberg (1885-1951). Vienés de origen, se trata de una destacada personalidad dentro del ambiente musical. En su obra cabe diferenciar varias partes fundamentales: en la primera, compone una música plenamente posromántica, destacando la obra Noche transfigurada. Su segunda época se califica como plenamente expresionista y en ella adopta el lenguaje típico de este estilo; posteriormente, evoluciona y empieza a trabajar en el atonalismo, técnica de composición consistente en la ausencia de leyes de tonalidad en las composiciones, es decir, no se sigue ninguna norma antigua de escritura musical; durante la última faceta, Schoenberg, como compositor, practica el estilo musical analizado en el apartado anterior, el de la música serial, en el que es un autor incipiente.

El futurismo

Nace en Italia como movimiento estético de vanguardia. El cuerpo teórico es bastante extraño y contradictorio; así, abogan por posturas políticamente cercanas al fascismo, mientras que practican un anticlericalismo recalcitrante.

Conciben la sociedad como un inmenso ente que vive gracias al maquinismo, o mejor dicho, la máquina, a la que consideran como algo indispensable en su expresión artística. Los pintores realizan composiciones que siempre recuerdan máquinas, los escultores hacen auténticas máquinas y los músicos realizan obras en las que se introducen los ruidos de las máquinas urbanas.

* Russolo (1885-1947). Es el principal promotor del Futurismo musical y el primer músico que incorpora el ruido a sus composiciones. Lanza un manifiesto, junto con Pratella (músico italiano), en el que señalan su aspiración a representar musicalmente los ruidos de la ciudad que bulle.

El Futurismo conecta posteriormente con otro movimiento de origen francés denominado Bruitismo, término procedente de la palabra francesa bruje, que significa ruido. Dentro de este movimiento, que tiene una expansión internacional, destacan fundamentalmente los compositores: Edgar Varese, Carrillo y Alois Haba.

* Varese (1885-1965). Aunque de origen francés, su verdadera nacionalidad es la norteamericana. Es el creador fundamental del Bruitismo. Su música está dominada por una nueva concepción del timbre y el ruido como integrante de la creación sonora. De entre su obra cabe destacar sus piezas Ionización, Integrales y Arcanos.

* Carrillo (1875-1975). Aparte de un excelente experimentador del bruitismo, aCarrillo se le conoce como el musicólogo que propone una nueva división de la octava, con lo que se obtienen intervalos tonales inferiores al semitono. De entre su obra musical destacan tres óperas.

* Haba (1893-1973). Al igual que Carrillo, investiga las posibilidades de las tonalidades inferiores a los semitonos; así, a Alois Haba se le conoce como el compositor que ejecuta piezas en cuartos de tono; para ello se hace construir pianos especialmente temperados.

Música utilitaria

Surge como consecuencia del cansancio que produce el abuso de los anteriores estilos musicales, propugnando unas formas menos complicadas y más útiles a la sociedad.

* Weil (1900-1950). Este autor se deja influir por el jazz y hace una música que sigue los postulados del dramaturgo Beltrol Brech, consistentes en el teatro anticatártico, es decir, la no identificación del espectador con el personaje. En su obra destacan un concierto para violín y dos fantasías.

* Carl Orff (1895-1982). El interés de este autor por facilitar su música al público en general va tan lejos que él mismo se dedica a la pedagogía creando un método musical. Domina per fectamente la técnica contrapuntística y el uso del ritmo. Autor de la ópera Die Kluge y especialmente de los oratorios Carmina Burana y Catulli Carmina, inspirados en textos medievales de origen goliárdico.

Antes de entrar en el panorama netamente español, cabe destacar que existen una serie de músicos, como Charles Ives y Henry Gwell, residentes en los EE.UU., que investigan nuevos caminos. El primero trabaja y experimenta con el ámbito del ritmo, superponiendo dos diferentes y logrando así efectos desconcertantes. El segundo realiza acordes peculiares, y en tanto en cuanto los crea con notas próximas unas a otras, generando un sonido más similar al ruido que cualquier otra cosa.

El panorama español

Por una serie de coyunturas, tales como una Guerra Civil y la aparición de dos regímenes dictatoriales que imponen un férreo control cultural, España vuelve a quedar al margen de los experi mentos musicales que se realizan en Europa en el período de entre guerras. Los músicos de este momento, aunque teóricamente están integrados en generaciones (la del 27, la del 51), no mantienen rasgos definitorios comunes, sino que realizan una labor individual. La primera de estas generaciones musicales coincide con la de los literatos que se agrupan en torno al 27, siendo los músicos un producto más ficticio que real, aunque destacan en ella los hermanos Rodrigo y Montsalvage.

La segunda generación, la del 51, compuesta prácticamente por los mismos músicos (lo que da idea de lo precario del panorama musical español del momento), ya asume postulados más vanguardistas, de acuerdo con la labor que se realiza en Europa. Destacan los siguientes músicos:

* Ernesto Halmer (1905). Discípulo de Falla, durante su primera etapa su obra refleja características propias del maestro. A partir de 1951 adopta postulados más alejados de lo tradicional y así se puede resumir lo más destacado de su obra: Sinfonetta, Rapsodia portuguesa, La muerte de Carmen (ópera), Dulcinea, y el ballet El cojo enamorado. Además, este músico es el encargado de terminar la obra póstuma de su maestro Falla, La Atlántida. Entre su última producción destaca un concierto para guitarra y orquesta.

* Montsalvage (1912). En su primera etapa asume posturas nacionalistas, haciendo suyos ritmos y melodías de origen antillano, pero a partir de 1951 opta por una música mucho más pura, aunque sin abandonar sus antiguas prácticas musicales. Del primer momento destacan sus Canciones negras, el Cuarteto Indiano y el Concierto breve. De su segunda etapa destacan La Partita 1958, Desintegración morfológica de la Chacona, de Bach y Laberinto. Igualmente es el autor de tres óperas: El gato con botas, Una voz en off y Babel.

* Mompou (1893). Este compositor, de origen catalán, presenta una obra muy personal, un poco fuera de la estética nacionalista propia de la generación del 27, creando sus composiciones un ambiente intimista y lírico. Destacan Impresions Intimes, Sub urbis, Cançons i dances, Paisatges. Asimismo compone su suite Compostelana y Variaciones sobre un tema de Chopin, como ejemplo de música orquestal.

* Rodrigo (1902). Compositor de origen valenciano que mantiene en sus obras postulados de tipo nacionalista. Especialmente famoso por su Concierto de Aranjuez, Concierto para gui tarra, Concierto galante, Concierto heroico y Concierto de sitio. Rodrigo compone una música fácil y hecha para un público com puesto por las generaciones que han hecho la guerra y que demanda música que les divierta.

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