El franquismo, la dictadura en España

El Franquismo o el Régimen Franquista (1939-1975) fue un sistema político dictatorial constituido en España entre los años de 1939 a 1976, basado los moldes fascistas y liderado Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco y Bahamonde, más conocido como Francisco Franco (1892-1975).

El régimen franquista, que se estableció el final de la Guerra Civil, se caracterizó por institucionalizar una dictadura con rasgos fascistas y por el predominio de las viejas clases dominantes. La figura del dictador, el general Francisco Franco, presidió todo el período de 1939 a 1975, concentrando todos los poderes en sus manos. Desde el punto de vista económico, se pasó de una etapa de estancamiento económico (1939-1959) a otra de fuerte crecimiento (1959-73).

Vale la pena mencionar, sobre el régimen político, que nació de un golpe de Estado contra un gobierno democrático y republicano legalmente establecido. En 2006, las Cortes Españolas y el Parlamento Europeo prohibieron cualquier manifestación pública del franquismo.

Los altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en democracia
Los altos cargos del franquismo que acabaron mandando también en democracia

Características del franquismo

La principal característica del franquismo es su inclinación al conservadurismo nacional basado en el nacionalismo de la «Unidad Nacional». A pesar de esto, este régimen dictatorial mantenía la división de poderes (Legislativo, Ejecutivo, Judicial), aunque sólo en apariencia.

Las libertades individuales y los derechos civiles fueron limitados y violados; y aconteció un gran represión a los opositores del sistema, los cuales fueron eliminados físicamente.

Este tipo de actitud reflejaba a un Estado autoritario y corporativo que pregonaba un discurso romántico nacionalista, catolicista, anticomunismo y tradicionalista, el cual, a su vez, estaba centrado en la figura del Dictador, honrando constantemente por medio de los anuncios de Estado.

Por último, vale señalar algunos números del franquismo: 300.000 personas encarceladas en prisiones de trabajo disciplinatorio; decenas de miles enviados al exilio; 150.000 asesinados por causas políticas y más de 30.000 desaparecidos.

Contexto histórico del franquismo

Después de la Crisis de 1929, España instauró un gobierno republicano con orientación comunista que duró desde 1931 hasta 1936, cuando el Frente Popular vuelve al poder.

Sin embargo, en julio de 1936, el general Franco, apoyado por simpatizantes del fascismo, junto con importantes miembros del ejército español, la burguesía conservadora y gran parte de la clase media, además de sectores de la Iglesia, así como por el partido fascista llamado Falange, llevan a cabo un golpe de Estado contra el gobierno de izquierda, apoyado por la URSS.

Sin embargo, el intento de golpe de estado tuvo que enfrentarse a las milicias de trabajadores, dando inicio a la llamada Guerra Civil Española, que duraría hasta el año de 1939, cuando el grupo nacionalista (Movimiento Nacional) del general Francisco Franco gana el conflicto y se instaura el régimen dictatorial franquista.

Posteriormente, en el inicio de la Segunda Guerra Mundial, los españoles se alían a los regímenes fascistas, que a su vez, son derrotados en 1945, cuando el fascismo se convierte en un ejemplo político desprestigiado. Por este motivo, en 1947, Franco promulga la «Ley de Sucesión» y establece una Monarquía Constitucional, controlada por el régimen.

En 1953, los Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría, invierten cientos de millones de dólares en España para contener el avance del comunismo y, en cambio, se establecieron bases militares en territorio español; con el fin de recibir soldados españoles para combatir el comunismo en la Guerra de Corea.

En la década de 1960, el nivel (y calidad) de vida de la población española alcanza un nivel elevado, lo que llevó a algunas personas a considerar que este hecho fuera un fruto de la gestión franquista. Sin embargo, el régimen tuvo su fin con la muerte del dictador, en 1975, en la ciudad de Madrid, cuando fue reemplazado por el monarca Juan Carlos I y se inició el inicio de la redemocratización del país.

El franquismo institucional se hizo el harakiri con la Ley para la Reforma Política en 1976
El franquismo institucional se hizo el harakiri con la Ley para la Reforma Política en 1976

El Salazarismo y el Franquismo

Mientras que en España existía el régimen conocido como Franquismo, en Portugal funcionaba un gobierno muy similar y de igual medida, el Salazarismo, de Antonio de Oliveira Salazar (1889-1970), también influenciado por el sistema político nazi-fascista.

El franquismo: una dictadura militar

Un régimen político totalitario.

Franco era el jefe del Estado y ostentaba el título de Caudillo de España. Concentraba todos los poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, además era Generalísimo de los Ejércitos. Todos los partidos, sindicatos y asociaciones políticas fueron declarados ilegales, y sus militantes, detenidos y encarcelados. Sólo se permitió el partido oficial del Movimiento, es decir, la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista. Las Cortes democráticas y las elecciones fueron suprimidas y todas las instituciones republicanas fueron desmanteladas.

Franco
Franco

Las leyes fundamentales.

La dictadura pretendió dar una imagen de legalidad. Por ello, el Fuero del Trabajo (1938) declaraba los principios laborales del nuevo régimen, pero prohibía los sindicatos libres y la huelga. La Ley constitutiva de las Cortes Españolas creó unas Cortes consultivas sin poder legislativo, el Fuero de los Españoles (1945) era una pseudodeclaración de derechos cívicos, la Ley de referéndum (1945) contemplaba consultas populares para cosas muchos determinadas y la Ley de sucesión (1947) preveía una monarquía como sucesora del franquismo.

Los apoyos sociales del franquismo.

La victoria franquista en la Guerra Civil supuso el triunfo de los grupos de rebeldes en la República que temían perder sus privilegios: la gran burguesía, el ejército y la Iglesia católica apoyaron un régimen que garantizaba su poder e influencia.

Franquismo
Franquismo

Las relaciones exteriores.

A lo largo de los años, el franquismo fue variando sus aliados internacionales. Podemos establecer tres grandes etapas: 1) desde 1939 apoyó de forma incondicional a las potencias fascistas (Alemania e Italia), 2) la derrota del fascismo (1945) provocó una etapa de aislamiento internacional, 3) el aislamiento comenzó a romperse en 1953, cuando España pactar unos acuerdos de colaboración con los Estados Unidos y firmó un Concordato con el Vaticano.

La posguerra: miseria y autarquía

Los efectos de la guerra civil española.

En 1939, España era un país dañado por la Guerra Civil, que provocó un descenso demográfico: una parte de la industria, de la agricultura, de las vías de comunicación y de los medios de transporte habían sufrido destrozos y la producción había caído mucho. Por otra parte, mientras la mayoría de la población no tenía suficientes alimentos y los salarios eran insuficientes, también fueron años de euforia y de enriquecimiento fácil para algunos sectores de la sociedad directamente relacionados con el régimen.

Cartel antifranquista
Cartel antifranquista

Intervencionismo y autarquía.

En la posguerra, la política económica del franquismo se caracterizó por un gran intervencionismo del Estado en la producción y distribución de los bienes. El régimen aspiraba a la autarquía económica, es decir, a un autoabastecimiento de todo tipo de productos que nunca se consiguió, ya que el aislamiento y el boicot internacional no dejaban otra salida. Para fomentar el desarrollo de la industria, se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) y se fundaron empresas públicas que se ocupaban de los sectores no rentables para la iniciativa privada siguiendo una política proteccionista.

El estancamiento de la economía.

La autarquía fue un desastre para la economía española, que tardó años en recuperar el nivel anterior a la guerra. La agricultura y la industria crecieron lentamente, el comercio con el exterior era mínimo y la escasez de bienes de consumo duró muchos años. En consecuencia, el nivel de vida y la renta per cápita española no alcanzaron las cifras anteriores a 1936 hasta 1953.

Franco inaugura un pantano
Franco inaugura un pantano

La época del «desarrollismo» (1959-1973)

Una nueva élite dirigente.

La reorientación del régimen franquista fue impulsada por la entrada en el gobierno de algunos ministros vinculados al Opus Dei, que aportaron criterios más técnicos y modernizadores (los «tecnócratas»). La Falange fue perdiendo protagonismo todo difuminando dentro del partido o Movimiento Nacional. También se elaboraron nuevas leyes: para asegurar la continuidad del régimen de Franco, en 1969 se aceptó el príncipe Juan Carlos de Borbón, por parte de las Cortes franquistas (de la llamada, por lo general, «democracia orgánica»), como sucesor del jefe de Estado a título de rey.

El Plan de Estabilitación.

Los nuevos gobiernos, a partir del 1957, abandonaron la autarquía e iniciaron un proceso de liberalización y apertura a la economía europea, por lo que se puso en marcha el Plan de Estabilización (1959) y se sustituyó una economía cerrada por otra más vinculada a los circuitos internacionales. El gobierno puso en marcha los Planes de Desarrollo (1964-1975) para fomentar el desarrollo industrial y disminuir los desequilibrios entre las diferentes regiones españolas.

Seat 600
Seat 600

La pujanza económica.

Entre 1959 y 1973, España conoció un periodo de gran crecimiento de su economía que se manifestó en un gran crecimiento de la industria, que renovó sus bienes de equipo, adoptó nuevas tecnologías y aumentó la producción y la productividad, mientras también se renovaba la agricultura y crecía el sector servicios con el incremento del comercio exterior. Como resultado de este proceso, entre 1960 y 1973, la renta estatal se incrementó a la vez que aumentaba el poder adquisitivo de las rentas salariales.

Un crecimiento desequilibrado. Una de las claves del desarrollo económico de la década de 1960 fue su vinculación a la economía de la Europa occidental, que permitió exportar los productos agrarios e industriales, pero este crecimiento también consolidó una economía muy dependiente, porque gran parte del capital, la tecnología y las divisas provenían del extranjero. Desde entonces, la economía española ha resultado poco competitiva porque se concentraba en actividades que requerían mano de obra, pero con poco contenido tecnológico.

La modernización de la sociedad española

Los cambios demográficos.

La mejora de las condiciones de vida provocó un aumento de la natalidad y una disminución de la mortalidad, que produjeron un fuerte aumento demográfico (baby boom). La población española vivió los movimientos migratorios más importantes de los últimos siglos y la emigración exterior afectó cerca de dos millones de españoles que marcharon en Alemania, Suiza y Francia que, en ese momento, necesitaban mucha mano de obra. Las migraciones interiores implicaron un mayor número de españoles, que se desplazaron desde las regiones agrícolas hacia los núcleos industriales en un proceso que ya habían vividos en décadas anteriores los países industrializados y que conocemos como éxodo rural.

La transformación de la sociedad.

El mejoramiento del nivel del de vida, la mecanización agrícola y la industrialización produjeron un gran crecimiento de la población urbana dedicada a la industria y los servicios. La modernización de la economía originó también el crecimiento de la clase media con un incremento de la renta que posibilitó a las familias adquirir bienes de consumo en una sociedad más abierta, donde la llegada del turismo, la apertura de fronteras y los viajes permitieron a los españoles tener contacto con el exterior, lo que, poco a poco, fue cambiando su mentalidad.

Cartilla de racionamiento durante el franquismo
Cartilla de racionamiento durante el franquismo

Las reformas educativas y sociales.

La nueva orientación política y económica del régimen franquista se reflejó en algunas leyes que mejoraron el nivel de bienestar de la sociedad española. Así, la Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) proclamó el derecho de los trabajadores a la Seguridad Social, la Ley de prensa (1969) suprimió la censura previa y la Ley de libertad religiosa (1976) estableció un margen relativo de tolerancia hacia otras confesiones.

La oposición al franquismo

Resistencia y represión

Los primeros tiempos del franquismo se caracterizaron por la represión ya que todos los partidos y sindicatos tuvieron que pasar a la clandestinidad. Sin embargo, desde el primer momento se inició una oposición al franquismo: durante la década de 1940 se mantuvo una resistencia armada en forma de guerrillas, los maquis, que tuvieron un período de apogeo entre 1945 y 1947.

La reorganización de las fuerzas políticas y sindicales

Cuando la perspectiva de una caída rápida del franquismo se desvaneció, las estrategias de los grupos de oposición cambiaron, ya que se abandonó la lucha armada, con la excepción de algunos grupos aislados que mantuvieron su actividad hasta el 1952. En la clandestinidad, el PCE y la CNT lideraron la oposición al régimen, los antiguos sindicatos (UGT y CNT) quedaron diezmados y en 1964 se fundó Comisiones Obreras (CCOO ). También se formaron núcleos de oposición integrados por monárquicos y democristianos, que impulsaron la Reunión («contubernio» según los franquistas) de Munich 1962.

Movimientos sociales y conflictividad obrera.

A partir de la década de 1950, la precariedad de las condiciones de vida de la posguerra impulsó las primeras movilizaciones contra el régimen. El crecimiento del número de asalariados y la organización de sindicatos clandestinos dio lugar a un aumento de los conflictos laborales. La universidad fue uno de los focos de oposición principales y la Iglesia católica vio surgir en su ámbito grupos de disidentes del franquismo.

Los grises
Los grises

El fin del franquismo

La crisis económica de la década de los setenta.

A partir de 1973 se inició un cambio en la economía de los países occidentales, provocado por el rápido aumento del precio del petróleo y de las materias primas. La crisis del petróleo puso fin al periodo de crecimiento y prosperidad e inauguró una época de recesión económica profunda, afectando el incipiente sector industrial español, con muchas industrias que quebraron, y haciendo que a partir de 1975, los índices de crecimiento de la economía española se frenaron bruscamente.

Los últimos años del franquismo.

En 1973, Franco estaba muy enfermo y, por primera vez, nombró un jefe de gobierno, Carrero Blanco que, ese mismo año (1973), fue asesinado por ETA. A partir de ese momento se evidenció la consolidación de dos grupos dentro del franquismo: los inmovilistas y los aperturistas: en 1974 se formó un nuevo gobierno, presidido por Carlos Arias Navarro, que permitió una apertura política, pero con reformas insignificantes. Los antifranquistas se coordinaron en plataformas unitarias y manifestaron que no aceptarían cambios que no comportaron la concesión de una amnistía y el reconocimiento de las libertades, etc.

Carrero y Franco
Carrero y Franco

La transición a la democracia.

En noviembre de 1975, al morir Franco, Juan Carlos I juró su cargo como rey de España y el gobierno, presidido aún por Arias Navarro, se vio forzado a dimitir ante la manifiesta incapacidad para llevar a cabo las reformas democráticas que exigía una nueva sociedad. En julio de 1976 el Rey nombró presidente del gobierno Adolfo Suárez, un político aperturista que inició el camino legal para el desmantelamiento del franquismo desde dentro. El gobierno buscó el apoyo de la oposición, que aceptó una reforma pactada en 1976 cuando se aprobó la Ley de reforma política que hizo posible, en 1977, la celebración de las primeras elecciones libres desde antes de la guerra civil. España recuperaba la democracia.

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