Filosofía antigua: sofistas, presocráticos y eleatas

La filosofía antigua emerge a partir del pensamiento prefilosófico que surge en Grecia de dos fuentes principales:

  • Ethos (ética): conjunto de normas y costumbres por las que se regían los griegos.
  • Mithos (mito): conjunto de narraciones y doctrinas tradicionales de los poetas acerca del mundo, los hombres y los dioses.

El mito constituye el primer intento de dar una explicación, aunque no racional de toda la realidad.

En un primer momento el pensamiento prefilosófico fue expresado por ciertos poetas, como Homero y Hesiodo, posteriormente, por una secta de tipo religioso llamada Orfismo, por los poetas gnómicos y por los llamados sabios sentenciosos, entre los que destaca Tales de Mileto.

Características de la filosofía antigua

La filosofía antigua abarca desde el siglo VI a. C., fecha en la que aparece la escuela jónica, hasta los siglos III y IV d. C., en los que se desarrolla la filosofía neoplatónica.

El origen de la filosofía griega tiene lugar en Asia Menor, más concretamente en las ciudades de Mileto y Samos. Posteriormen te se desarrolla en el sur de Italia y Sicilia (antiguamente llamada Magna Grecia), y florece en Atenas. El último período de la filosofía antigua se sitúa principalmente en Alejandría.

El problema fundamental del pensamiento griego es el estudio de la naturaleza. Pero posteriormente cambiará su orientación, centrando su interés en el tema del hombre y la sociedad, al tomar conciencia del lugar fundamental que ocupa en el cosmos.

Autores de la filosofía antigua

Por filosofía antigua entendemos el período inicial de la historia de la filosofía. También llamada filosofía griega y filosofía clásica, su comienzo marca el origen mismo de lo que en Occidente recibió el nombre de Filosofía.

El desarrollo de la filosofía antigua comprende: el pensamiento presocrático ; la sofística; la filosofía de Sócrates (470/69-399 A. C.); Las escuelas cínicas, cirenaica y megárica; y su apogeo, con Platón y Aristóteles (384-322 A. C.).

Tratando de abordar una característica común a todos estos pensadores y escuelas, podemos afirmar que la filosofía clásica está marcada por una misma investigación, que pasa por la gran diversidad de pensamientos allí manifiesta: la correlación entre physis y nomos. Tomar estos términos en sus traducciones habituales, por naturaleza y razón o discurso, es perder la fuerza propia a la experiencia de realidad, expresada, por la filosofía antigua, a través de estas nociones.

Para la concepción griega, physis denomina lo que emerge y viene a partir de sí mismo, tomándose a sí mismo como causa. Se refiere, pues, al principio constituyente de toda realidad, la unidad desde la cual los seres humanos, en su totalidad, vienen a ser lo que son ellos mismos.

Por su parte, el logos no se distingue radicalmente de physis; expresa el movimiento de dejar que el ente se presente y permanezca presente como lo que es. Ese movimiento de dejar ser el ente, pertenece al lenguaje. Así pues, encarada desde este punto de vista, es lo que hace intrínseco al movimiento de phýsis.

La filosofía antigua se caracteriza por una consideración no dicotómica de las relaciones entre ser y lenguaje. Sólo a partir de esta unidad fundamental pueden iniciarse el pensamiento sofístico, que, entendiendo el vínculo entre ser y lenguaje, niega la posibilidad de lo falso, y el proceso encaminado a iniciar la aprensión de delimitaciones y distinciones entre los dos campos, representado por las filosofías de Platón y Aristóteles (384-322 A.C.).

Los principales representantes de la filosofía antigua son: Tales de Mileto (Alrededor de 625/4-558/47 a. C.), Anaximandro (610/11 – 547 a. C.), Anaxímenes (585-528/5 a. C.), Heráclito (siglo VI a. C – siglo V), Pitágoras, Parménides (540-450 a. C.), Zenón (464/41 a. C.), Meliso, Empédocles (Alrededor de 492/90-435 a. C.), Arquitas, Anaxágoras (499-428 a. C), Demócrito (460?- ¿370? A. C.), Leucipo, Filolau, Alcmeón, Xenófanes (aproximadamente 570-470 A. C.), Diógenes de Apolonia, Protágoras, Górgias, Sócrates (470/69 – 399 A. C.), Ansistenes, Aristipo, Platón, Aristóteles (384-322 A. C.).

Sofistas (siglo IV A.C.)

Escuela de pensamiento y enseñanza surgida en Atenas y difundida en el resto de Grecia. La palabra sofista (en griego sophistés) tiene un sentido amplio y sirve, durante todo el período correspondiente a la filosofía antigua, para indicar a alguien que se preocupa por la cuestión del saber y que está interesado por ella.

Así pues, este término no puede distinguirse claramente, en un primer momento, de la denominación filósofo (en griego philósophos, amigo o amante del saber). Los sofistas se encargan, en principio, de la tarea de educar a los jóvenes que deseaban entrar en la vida política de sus ciudades.

El siglo V atestigua la consolidación de Atenas como centro difusor de cultura, técnica y filosofía, superando así las ciudades de Magna Grecia, que habían desempeñado este papel destacado hasta el siglo VI.

El principal motivo histórico para ello fue la importante contribución de Atenas a la victoria de los griegos en la guerra contra los persas. La Alianza de las ciudades griegas contra Persia trajo a Atenas riqueza y poderío naval.

La ciudad, que había destruido sus templos durante el dominio persa, fue reconstruida bajo la administración de Pericles. Esto ha contribuido a atraer a esta ciudad técnicos y artistas de los más variados oficios, de modo que Atenas, además de convertirse en la ciudad más bella del mundo helénico, se ha convertido en el núcleo de la congregación de los más variados conocimientos, tanto técnicos como artísticos.

Sin embargo, la falta de un establecimiento y sistematización del saber requerido por los jóvenes llevó a la aparición de una nueva clase: los sofistas, maestros del saber, que iban de ciudad en ciudad enseñando y, de esta manera, formando la juventud griega, mediante el pago. La enseñanza de los sofistas se centraba sobre todo en las exigencias de la época: con la consolidación de la democracia griega, el principal foco de enseñanza se ha convertido en la preparación de una virtud política. Ésta, a su vez, se encontraba en el ámbito de la oratoria., el arte de convencer mediante la habilidad o la excelencia del discurso.

De este modo, los maestros del saber se han convertido, fundamentalmente, en maestros del discurso, convirtiéndose en el lenguaje el principal foco de sus consideraciones.

Con los sofistas, surgió una nueva pregunta para la investigación filosófica: se ha desplazado el foco de la pregunta presocrática acerca de la realidad (phýsis); la nueva perspectiva pasa a ser el problema del lenguaje en toda su envergadura, su poder, sus límites y su modo propio de aprehensión de la realidad. Si todo saber pasa por el discurso, siendo aprehendido y transmitido, ¿en qué medida el saber hablar puede ser tomado por la totalidad del saber? Esta es la pregunta fundamental que se plantea con el advenimiento de la sofística.

Sin embargo, algunos sofistas deseaban tener una respuesta rápida a esta pregunta: afirmaban poder enseñar cualquier tema, sólo enseñando el arte de la retórica. Así, el término sofista recibió un sentido peyorativo, indicando lo retórico, es decir, el que habla sólo para convencer, sin ningún compromiso con la verdad.

Otra razón que lleva a considerar las cuestiones planteadas por la sofística de importancia fundamental es la oposición tenaz que este movimiento encontró, en el pensamiento de Sócrates (470/69 – 399 A.C.), Platón y Aristóteles (384-322 A. C.). Los tres mayores nombres de la filosofía clásica sólo pudieron dedicarse a discutir acaloradamente con los sofistas, ya que ya habían sido tocados fundamentalmente por su cuestión.

El papel de la sofística en la historia de la filosofía antigua es tan importante que podemos afirmar: sólo por contigüidad y demarcación mutua estos pensadores pueden, en sus investigaciones, distinguir el sofista del filósofo.

Los representantes más importantes de la posición sofística son: Protagoras de Abdera, pródigo de Queos, Hípias de Elis y Górgias de Leontini. Entre ellos, Protágoras, Hípias y Gorgias nombraron tres diálogos platónicos.

Filosofía antigua

Filosofía antigua

Presocráticos (siglo VI y V A. C.)

Los presocráticos, también llamados, a lo largo de la historia de la filosofía antigua, preplatónicos y prearistotélicos, son los primeros pensadores de Occidente, los que iniciaron el cuestionamiento filosófico.

Sus principales representantes son: Tales de Mileto (Alrededor de 625/4-558/47 a. C.), Anaximandro de Mileto (610/11 – 547 a. C.), Anaxímenes de Mileto (585-528/5 a. C.), Jenófanes de Colofón (Alrededor de 570-470 a. C.), Heráclito de Efeso (siglo VI a. C – siglo V), Pitágoras de Samos, Alcmeão de Cróton, Parménides (540-450 a. C.) de Eléia, Zenón de Eléia (464/41 a. C.), Meliso de Samos, Empédocles de Agrigento (Alrededor de 492/90-435 a. C.), Filolau de Cróton, Arqui de Tarento, Anaxágoras. (499-428 a. C), Leucipo de Abdera, Demócrito de Abdera (460?- ¿370? a. c) (era común en la antigüedad designar a una persona por su nombre y ciudad de origen).

Según las afinidades existentes entre sus pensamientos, estos filósofos se agruparon en ciertas escuelas, como jónica, milesia, pitagórica, eleática. Es interesante observar que la filosofía antigua no surge al principio, como se podría pensar, en Atenas, sino en las colonias griegas extendidas por Asia Menor.

Según los historiadores de la filosofía antigua, eso fue propicio debido a la expansión económica, mercantil y técnica, de estas colonias, ocurrida durante el siglo XXI. VII, lo que ha contribuido a la formación de un pensamiento eminentemente especulativo y comprensivo de la realidad.

Aristóteles (384 – 322 a. C.) llamó a estos pensadores de fisiólogos (physiólogoi) porque sus pensamientos investigan la naturaleza (physis). La caracterización de Aristóteles (384 – 322 a. C.) debe ser entendida correctamente. Fisiólogo no es un término que debe ser confundido con nuestras nociones modernas y científicas de la física o la fisiología.

Los presocráticos merecen tal denominación porque piensan la naturaleza (physis) como el principio (arché) de la constitución de toda realidad. Para ellos, physis se entiende como «lo que brota y emerge a partir de sí mismo» y puede ser reunida y presentada en lógos. Traducido por discurso, razón o pensamiento, el lógico caracteriza la posibilidad de hablar según physis, buscando comprender la unidad que da origen a la multiplicidad aparente. Ya sea el agua, como en Tales (aproximadamente 625/4-558/47 A. C.), el fuego en Heráclito (siglo VI A. C. – siglo V), el indeterminado de Anaximandro (610/11 – 547 A. C.), la comunión de los elementos en Empédocles (aproximadamente 492/90-435 A. C.), el átomo de Leucipo y Demócrito (460?- ¿370? A. C), o incluso el número de Pitágoras, se trata siempre de un pensamiento que busca indicar, mediante un determinado elemento, la unidad original de physis, por la que puede comprenderse la totalidad de lo real. Por ser un pensamiento (logos) (physis), Aristóteles (384-322 A.C.) sobre la naturaleza los caracterizó como fisiólogos.

Los escritos de los pre-socráticos llegaron a nosotros en forma de fragmentos, mediante citas o comentarios (doxografía) de Platón, Aristóteles (384-322 A.C.), Teofrasto, Diógenes el comercio y otros filósofos e historiadores de períodos más recientes.

Los demás pre-socráticos:

  • Alcmeón de Crotona (Grecia) (escuela pitagórica)

Eleatas (Siglos VI – V A.C.)

Escuela de pensamiento presocrático formada por Jenófanes de Colofón (Alrededor de 570-470 a. C.), Parménides (540-450 a. C.) de Eléia, Zenón de Eléia (464/41 a. C.) y Meliso de Samos. Estos filósofos reciben tal denominación porque nacieron o han desarrollado sus actividades filosóficas en la ciudad de Elea.

Xenófanes (alrededor de 570-470 A.C.), a pesar de haber nacido en Cólofon, emigró a Elea, debido a la conquista de Jonia por los persas, y Melisso, oriundo de Samos, fue sin embargo discípulo de las enseñanzas de Parménides (540-450 A.C.).

Es característica de esta escuela de la filosofía antigua la afirmación de la unidad como principio (arché) de la pluralidad existente en la realidad. Esta unidad será enfocada de manera diferente por cada uno de estos autores. Admitiendo al Uno como el verdadero por excelencia, esta corriente de pensamiento se distingue por argumentaciones encaminadas a negar la verdad a la experiencia del movimiento, ya que su existencia presupone la multiplicidad y, por tanto, contradice a la unidad.

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