El Reino de Valencia en la Edad Moderna

Los Reyes Católicos pretendían recortar el poder de la nobleza y reforzar la uniformidad política y religiosa de los diferentes reinos peninsulares. La expulsión de los moriscos despobló el Reino de Valencia cuando la economía se fundamentaba principalmente en el arroz, la vid y la morera.

Aspectos políticos de los siglos XVI y XVII

Durante los siglos XVI y XVII en el Reino de Valencia se conservaron los Fueros y las instituciones (Generalitat, Jurados, etc.), aunque las Cortes sólo se convocaban cuando los monarcas necesitaban pedir dinero y soldados.

La Germania fue la gran insurrección que en 1519 protagonizaron los gremios de Valencia que exigían tener representantes entre los Jurados de la ciudad, además el malestar de las clases populares por los ataques de los piratas berberiscos y la epidemia de peste del mismo año favorecieron la revuelta. A pesar de los triunfos iniciales de los hermanados del sur (Gandia, Alzira, Xàtiva), la represión que siguió a la victoria de la nobleza fue palabra violenta con ejecuciones de los dirigentes (Guillem Sorolla, Juan Caro y Vicent Peris), confiscaciones, destierros y prisión. El fracaso de la Germanía significó la derrota de las clases populares que, desde entonces, fueron excluidas del gobierno de las ciudades en nombre del autoritarismo monárquico.

Germanías

Germanías

Durante el reinado de Felipe IV, las Cortes Valencianas (así como las aragonesas) aceptaron la petición del favorito del rey (el Conde-Duque de Olivares) de aportar más dinero para la Corona, pero negarse al reclutamiento de soldados valencianos. De todos modos, los funcionarios principales del Reino solían ser nobles castellanos más preocupados por la corte hispánica que los intereses valencianos.

Población y economía en los siglos XVI y XVII

A finales del siglo XVI, de los 400.000 habitantes del Reino, unos 130.000 eran moriscos. En el año 1609 Felipe III firmó un decreto en el que ordenaba su expulsión, lo que perjudicó enormemente el Reino de Valencia ya que muchos lugares del territorio quedaron despoblados. Hasta el siglo XVIII no se pudieron recuperar los 400.000 habitantes.

El regadío continuó ganando tierras al secano gracias a la realización de obras como la acequia Mayor de Sueca en Valencia, la acequia de Escalona en Castellón y el pantano de Tibi en Alicante. La producción agrícola se orientó hacia cultivos destinados al comercio: el arroz que se sembraba en todo el litoral, la vid (el Baix Maestrat, el Alto Palancia, Camp de Morvedre y en lugares muy localizados de La Plana) y la morera que inició la época dorada de la seda. Así se abrieron rutas mercantiles para exportar vino, aguardiente y tejidos de seda hacia Europa atlántica y América.

Vives

Vives

El Renacimiento en el reino de Valencia

Durante el Renacimiento, en el Reino de Valencia se desarrolló el Humanismo, en el que destacó el filósofo y pedagogo Joan Lluís Vives. La Universidad de Valencia fue una de las más abiertas de la Península a las nuevas ideas que defendía el Humanismo.

En arquitectura, los elementos góticos se mezclan con las nuevas aportaciones renacentistas (Consulado de Mar de Valencia), mientras las influencias clasicistas de finales del siglo XVI se observan en los claustros (colegio del Corpus Christi en Valencia y de Santo Domingo en Orihuela).

En escultura destacó Damián Forment (1475-1540), que consolidó el estilo renacentista en sus retablos. La pintura italiana se difundió de la mano de Fernando Yáñez y Fernando de Llanos que trabajaron en el retablo mayor de la catedral de Valencia, mientras el hijo de Vicente Macip, es decir, Juan de Juanes (1523-1579) devino el pintor valenciano de más renombre.

El Barroco valenciano en el siglo XVII

En arquitectura y escultura destacan la Capilla de la Virgen de los Desamparados de Diego Martínez en Valencia y las portadas de las iglesias de San Andrés de Valencia y de la Virgen de la Asunción de Juan Bautista Viñedos en Vinaròs.

Martirio de San Felipe

Martirio de San Felipe

El naturalismo “tenebrista” procedente de Italia se introdujo pronto en el territorio valenciano, gracias a Pedro de Orrente (1580-1645) que trabajó en la cartuja de Porta Coeli de Bétera. El setabense José de Ribera (1591-1652) es el representante principal de la escuela “tenebrista”, de tonalidades oscuras y dramáticos contrastes de luz. También hay que mencionar Jerónimo Jacinto Espinosa y Esteban Marcos.

Mas informacion sobre este tema

  • Deja tu comentario

    • Responsable: Octavio Ortega Esteban
    • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
    • Legitimación: Tu consentimiento
    • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
    • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
    • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
    • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad