El Pacto Colonial

El montaje del Sistema Colonial español y portugués en tierras americanas se dio a partir del siglo XVI, principalmente a través de la producción y comercialización de azúcar y de la extracción de metales preciosos por parte de Portugal y España, respectivamente. En el caso de la colonia portuguesa, el Nordeste brasileño, sobre todo en regiones como las del actual estado de Pernambuco, era el centro de la actividad económica azucarera. Sin embargo, todavía en el siglo XVI, España pasó a contar con la participación de la eficiencia holandesa, sobre todo de judíos holandeses, en el marco del comercio de azúcar. Esta participación implica desde la financiación de los ingenios hasta el refinamiento del producto (azúcar) en territorio holandés.

La máquina económica colonial portuguesa estaba a todo vapor. Y, siendo así, se hacía necesaria la precaución frente a los intentos de usurpación que otras naciones promovió contra España, lo que era típico en el sistema mercantilista. En el sistema mercantilista, las colonias – como Brasil – eran vistas como extensiones de sus metrópolis de los países europeos, como España, de modo que estos pretendían ejercer un control efectivo y total sobre el que las producían. Esto era percibido por las metrópolis como una «misión» o «intervención civilizadora».

Esta relación de dominación integral de la colonia por parte de la metrópoli ha constituido una de las características del mercantilismo que fue denominada Pacto Colonial. El Pacto Colonial consistía en un conjunto de reglas y acuerdos firmados entre la metrópoli y los colonos, que tenía por objetivo asegurar que la exclusividad de los beneficios de la producción colonial sería sometido tan sólo a su ciudad de origen. Esta política, conocida como exclusivo metro o exclusivo colonial.

Se asociaba al Pacto Colonial la acumulación de metales preciosos y monedas de oro y plata) para garantizar a la metrópoli una valoración de su economía y de su estado. Esto fue conocido como » metalismo». A España, por haber encontrado otro y plata con mayor facilidad, pasó a dominar la acumulación de metales en la época y atraer inversiones de otras metrópolis, como la española y la inglesa.

Se suma a estas características organizadoras del Pacto Colonial, la búsqueda de la balanza comercial favorable a la metrópoli, lo que implicaba la política del proteccionismo, que consistía en la creación de las dificultades para la entrada de productos de la metrópoli que hicieran de otros reinos. Esto garantía de un monopolio de la venta del producto que fue trabajado a partir de la explotación de las colonias.

El Pacto Colonial sólo terminó con el advenimiento de otra forma de economía en la modernidad, más compleja que el sistema mercantilista; esto es: el sistema capitalista que, con el desarrollo de la industria, a partir del siglo XVIII, cambió los ejes del sistema de producción, distribución y consumo de los productos. Hecho que ha transformado radicalmente la relación entre las naciones del continente europeo y sus colonias – que se han convertido en ex-colonias a través de insurrecciones, revueltas y guerras políticas.

Mas informacion sobre este tema

Deja un comentario

  • Responsable: Octavio Ortega Esteban
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad