El imperio de Carlomagno

Según el historiador Henri Pirenne, la verdadera razón de la existencia de la Europa carolina es su oposición a otra gran civilización: la islámica. Sin los musulmanes, el Imperio carolingio no hubiera existido, y Carlomagno sin Mahoma hubiese sido absurdo, afirma el belga H. Pirenne, puesto que el Mediterráneo, tras las invasiones germánicas, seguía formando una unidad cultural y económica, sólo rota por la llegada de la civilización islámica.

coronación de carlomagno

El auge carolingio

Desde mediados del siglo VII, los mayordomos de palacio, pipínidas, carolingios o arnulfinos, ante la inoperancia de los últimos reyes merovingios, llamados holgazanes, son los verdaderos artífices de la unificación del reino franco.

Pipino de Heristal, restableció la unidad de la Galia y su hijo, Carlos Martel, frenó la expansión del imperio árabe tras la batalla de Poitiers en el año 732. El hijo de éste, Pipino el Breve (752-768), destronó a los merovingios y se proclamó rey. Reforzó la posición del Papado ante los lombardos, conquistando el Exarcado de Rávena, que donó al Papa, formando el núcleo de los futuros Estados Pontificios. Arrebató Septimania a los musulmanes y la Aquitania, y reformó la Iglesia franca.

A su muerte, divide el reino entre sus dos hijos: para Carlos, Neustria y Austrasia y para Carlomán, la Borgoña y el Mediodía francés, pero muerto este último, recae toda la herencia sobre Carlos que reinó desde el año 768 al 814.

La expansión de Carlomagno

Carlomagno toma el papel de defensor del Papado, estableciendo un protectorado sobre Roma, tras vencer a los lombardos y ser coronado en Pavía en el año 774, rey de Lombardía. En el año 772, inicia su campaña contra los sajones, encontrando encarnizada resistencia en Wittikind, que sería definitivamente vencido en el año 804. En el año 788, se había anexionado Baviera, defendida por Tarsilón.

En el 777, Suleimán, walí de Zaragoza, le pide ayuda para emanciparse de Córdoba, petición que es aprovechada por Carlomagno para intervenir en la península ibérica. Sin embargo, fue derrotado en Roncesvalles; en el año 785 tomó Gerona, y en 801, Barcelona. Llega hasta Tortosa, donde fija la Marca Hispánica que, posteriormente, daría origen a Cataluña.

Los ávaros, que amenazan a Europa y a Bizancio, tras una lucha que duraría de 791 al 796, serían anexionados en el año 805.

El imperio

Carlomagno retoma la idea imperial romana, que aún no había desaparecido, y en el año 799 se proclama patricio de los romanos por la ayuda prestada al papa León III. En el año 800, y contando con la oposición bizantina, es coronado Emperador de los romanos. Su imperio iba desde el Elba hasta el Atlántico y desde el mar del Norte hasta el Danubio y el Drave, el ducado de Benevento, los Pirineos y el noroeste peninsular. Fue un imperio continental, cuyo núcleo principal estaba en Germania y su eje en el Hin.

mapa del imperio de carlomagno

Imperio de Carlomagno

División del imperio

Carlomagno dejó todo su imperio a su hijo Luis el Piadoso (814-840), hombre de personalidad débil, que, dejándose influir por el deseo de sus hijos que pretendían dividirlo según el derecho germánico, procede a efectuar varios repartos entre sus hijos Lotario, Luis y Pipino, y además, Carlos, hijo habido en su segundo matrimonio.

En el año 830, Lotario dirige una sublevación, que obliga al rey a someterse a sus deseos en Rathfeld, pero éste es ayudado por Ludovico Pío que toma el poder y divide el imperio entre Lotario, Luis y Carlos. En el año 842, aliados Luis y Carlos vencen a Lotario en Fontanetum y firman el Tratado de Verdún en el 843, por el que Lotario se queda con Italia y la Lotaringia, territorio comprendido entre Francia y Alemania, y recoge el título imperial, Luis se queda con Germania y Carlos con Francia.

Economía y administración

Al principio el emperador reunía en su persona todos los poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Sin embargo, tras la muerte de Carlomagno, la Asamblea limitó sus poderes.

Aquisgrán se erigió en capital del imperio. Los tres cargos principales eran: el archicapellán, el canciller y el conde palatino. El tribunal ordinario de justicia era el mallum presidido por el conde, mientras que el Tribunal Real, juzgaba a los oficiales reales. El territorio estaba dividido en condados, subdivididos, a su vez, en centenas o vicarías.

Toda esta organización gestó el feudalismo, originado por las inmunidades de los privilegios. El vasallaje aumenta, ya que el rey ligaba a sus súbditos con la concesión de tierras. Este sistema transformó la sociedad, ayudado por la economía, que no se ajustaba a la política imperial.

La economía era localista, cerrada y agrícola, con un régimen de latifundios o grandes propiedades, explotada por el propietario en lotes o mansi, arrendada a colonos, o cultivada por los siervos de la gleba.

La industria era prácticamente inexistente, con importaciones de artículos de lujo. Había pequeños mercados locales, que practicaban el comercio, en base a la moneda de plata.

Cultura carolingia

El emperador Carlomagno puso todo su afán en elevar el nivel cultural de sus súbditos y creó la Escuela Palatina de Aquisgrán, como centro de formación de los oficiales de la corte y de los miembros del clero. Renovó las escuelas episcopales y monásticas. Su labor se ha dado en llamar Renacimiento carolingio y en su empeño buscó la ayuda de intelectuales extranjeros, como el pedagogo Alcuino de York, los lombardos Paulo Diácono y Pedro de Pisa, el hispánico Teodulfo, los gramáticos irlandeses Clemente y Dungal. De la escuela de San Martín de Tours, salieron personalidades notables: como el historiador Eginardo y el poeta Angilberto.

Alcuino introdujo el estudio de las siete artes liberales en el Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y en el Quadrivium (Aritmética, Astronomía, Geometría y Música). Se incrementan las bibliotecas y la copia de libros con miniaturas. Este auge cultural continúa con Ludovico Pío y Carlos el Calvo. Entre las escuelas monásticas más importantes sobresalen: Saint Denis, Saint Riquier y Saint Wandrille en Francia; Tulda San Gall y Reichenau, en Alemania. Grandes centros episcopales son Reims, Chartres, Lyon, Orleáns, etc. En arte siguen la tradición clásica. La Capilla del Palacio de Aquisgrán está inspirada en San Vital de Rávena. Corbie, San Martín de Tours, San Gall o Saint Riquier, son otros centros artísticos de interés.

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