Descolonización y Tercer Mundo

El proceso de descolonización constituye uno de los más decisivos factores de la configuración de una nueva realidad histórica en el panorama global de la época actual, y ha dado origen no sólo a un nuevo Tercer Mundo, con una dinámica interna propia, sino también a una serie de cuestiones y problemas que se proyectan directamente en el plano de la historia universal.

Es por ello una tarea no sólo posible, sino necesaria, emprender descripciones históricas de la primera fase de este naciente Tercer Mundo, que constituye el campo problemático más reciente del siglo XX, al tiempo quizás lo más importante para el futuro de la historia actual.

Factores de la descolonización

La descolonización tiene como consecuencia la independencia, pero a la misma, sin embargo, no llega a muchos países de una forma completa, ya que aunque la mayoría consigue su soberanía política, los lazos que los unen al pasado colonial quedan profundamente estrechos, manteniendo una dependencia social, económica y cultural que condiciona su posterior desarrollo cayendo en una nueva modalidad de colonialismo.

Tercer Mundo

El Tercer Mundo es consecuencia de la descolonización

Factores internos de la descolonización

· El crecimiento demográfico:
La mayoría de los países en vísperas de su revolución contaban con unos efectivos demográficos muy elevados. Las altas tasas de natalidad, típicas en los países poco desarrollados, vieron bajar sus tasas de mortalidad debido a sus mejoras higiénicas y médicas que habían aportado las potencias coloniales. Se producen grandes corrientes migratorias hacia las grandes urbes. Este incremento urbano sirvió de cohesión y acercamiento a los problemas y al mismo tiempo de difusión de ideologías y actitudes hostiles a la presencia colonial.

· Transformaciones económicas y sociales:
La introducción de economías especulativas y de nuevos sistemas de intercambio en las colonias, trajo como consecuencia la destrucción de los anteriores sistemas de subsistencia, al tiempo que situaba a gran parte del planeta en un circuito comercial internacional que se definiría como de intercambio desigual a desequilibrarse, claramente, a favor de los colonizadores.

Para obligar a trabajar a las poblaciones dependientes en los productos o en los sectores que interesaban en Europa, y para procurar mano de obra en las condiciones más ventajosas, se utilizaron todo tipo de coacciones y trucos, desde impuestos a pagar en jornadas de trabajo, hasta trabajos forzados y, incluso, a pesar de estar prohibido, la compra de esclavos.

· Cambios culturales e ideológicos:
Las nuevas formas de vida eran el testimonio del abandono tanto de sus agrupaciones tradicionales en clanes de familias o de religiosos, como de sus instituciones y costumbres. Las sociedades coloniales soportaron el proceso de aculturación, es decir, la implantación de las formas de pensamiento y los valores surgidos en Occidente. Ante el choque producido por la presencia extranjera, gran parte de la población buscó una fuga refugiándose en sus mitos.

Los círculos ilustrados indígenas, pertenecientes a la burguesía, iban aumentando con la extensión de la enseñanza occidental .. Esta minoría ilustrada, sin embargo, aprendió de Occidente, bien la manera de prosperar dentro del sistema establecido, o bien la de utilizar sus enseñanzas en contra y en el momento oportuno, convirtiéndose, por tanto, los principales animadores de los movimientos nacionalistas e independentistas.

· Los movimientos nacionalistas y sus líderes:
Para tener éxito en las metas propuestas, es decir, para que las diferentes aspiraciones y movimientos nacionalistas pudieran alcanzar la independencia respecto de sus naciones dominadoras, fue necesaria la presencia de líderes que dotarán a estos movimientos de un programa político y una autoridad moral que, fácilmente comprendidas por las masas, prenderán en sus pensamientos y los llevarán a perseguir su puesta en práctica.

Factores externos de la descolonización

· La crítica anticolonial:
La oposición al régimen colonial nace casi desde los inicios de la colonización europea, incrementándose luego a medida que el mundo occidental tuvo un mayor acceso a las libertades. Desde dentro del socialismo se condena el principio de imposición de un pueblo sobre otro.

· La actitud de los intelectuales y de los círculos religiosos:
La acción misionera denunció los abusos y sometimiento de las poblaciones indígenas, mediante las encíclicas como Pacem in Terris -promulgada el 11 de abril de 1963 por Juan XXIII- o de Populorum progressio -del 26 de marzo de 1967, de Pablo VI-, en las que se apoyaba, más decididamente, la causa de la emancipación.

Durante el periodo de entreguerras surge el apoyo de los intelectuales y políticos, como los que en 1927 integraron la Liga contra el Imperialismo, ésta celebró su Primer Congreso en Moscú, con la participación de delegados procedentes de los territorios sometidos.

Mucha más incidencia tendría, posteriormente, la actitud de ciertos presidentes estadounidenses, como Wilson o Roosevelt, que se convirtieron en defensores de la causa de la libertad y de la emancipación de los pueblos.

· La condena del socialismo:
Desde los inicios del movimiento socialista, se hicieron patentes las discrepancias, si bien los principios del socialismo eran incompatibles con la práctica colonial, no faltaron los que veían en el colonialismo el caldo de cultivo para ulteriores revoluciones socialistas. Otros, sin embargo, también veían que, pese a todo lo malo, el colonialismo podría resultar ventajoso para los sometidos.

Durante las dos guerras mundiales se transmitió a las colonias una imagen muy alejada de la próspera Europa de la que querían haber transmitido: los enfrentamientos y las discrepancias entre los colonizadores. Los contactos entre colonia-metrópoli acentuaron el conocimiento de las grandes diferencias, haciendo cada vez más patente que los separaba. Los esfuerzos a que las colonias se vieron sometidas, para dar apoyo a las metrópolis, vinieron seguidos de compensaciones (Asambleas legislativas) por las que los nativos fueron acceder a los círculos de decisión política. El posicionamiento contrario a la práctica colonial de USA y URSS, a partir del 1945, aparece en pleno proceso descolonizador, acelerándolo, aunque no hay que olvidar los intereses que ambas potencias tienen, sobre todo a partir de la guerra Fría.

En sólo dos décadas (1945-1965), la mayoría de las colonias consiguió la independencia. En 1955, los nuevos estados se reunieron en la Conferencia de Bandung -con el fin de proclamar sus derechos y de hacer públicas sus reivindicaciones-, todo un acontecimiento histórico que representó la entrada del Tercer Mundo en la escena política internacional, aunque los nuevos estados han seguido manteniendo cierta dependencia económica de las antiguas metrópolis (neocolonialismo) mientras luchan contra el subdesarrollo.

Causas de la descolonización

La debilidad de las metrópolis

Desde la Revolución Soviética, se había incrementado la esperanza para la liberación colonial que, durante el periodo de entreguerras, se reforzaría con la aportación de las élites indígenas educadas en Europa (caso de Gandhi, por ejemplo) que organizarían en grupos nacionalistas para pedir la independencia. La Segunda Guerra Mundial creó las condiciones idóneas al acabar con el viejo mito de la potencia colonial invencible: los grupos de resistencia contra las potencias del Eje formaron líderes populares entre los guerrilleros que luchaban contra el invasor. También en las metrópolis, sin embargo, se levantaron las primeras voces contra el modelo colonial, ya que los imperios sólo eran lucrativos para una minoría que estaba directamente vinculada a los negocios de ultramar, mientras el cuerpo humano y económico para conservar las colonias era excesivo en una Europa empobrecida y devastada por la gran guerra.

Un contexto internacional favorable

Las viejas potencias coloniales pasaron a un segundo plano ante los Estados Unidos y la URSS, nuevas superpotencias mundiales interesadas en favorecer la descolonización para extender su influencia en los nuevos países, dada su escasa participación en el viejo esquema colonial. La Carta Fundacional de las Naciones Unidas (1945) proclamaba la igualdad de todos los pueblos y el reconocimiento del derecho de autodeterminación. Filipinas, única colonia norteamericana, fueron declaradas independientes en 1946, mientras la URSS hacía público su apoyo a los movimientos independentistas.

La fuerza de los movimientos nacionalistas

Los movimientos nacionalistas ganaron influencia y prestigio, pero había movimientos de diferentes tipos:
• Frentes nacionales dirigidos por partidos comunistas, con un amplio apoyo de la población, como son los casos de Indochina y de Indonesia.
• Movimientos de ideología estrictamente nacionalista que pretendían unir todos los sectores sociales con gran apoyo popular, caso del Partido del Congreso en la India.
• Movimientos independentistas con fuerte vinculación con etnias y tribus indígenas que, en ocasiones, generaban enfrentamientos violentos con otros grupos autóctonos.
Gran parte de los grupos nacionalistas contaron con líderes carismáticos como Nehru, Gandhi, Ho Chi Minh, Nasser, Sukarno, Senghor y Lumumba … muchos de ellos miembros de ricas familias indígenas que habían estudiado en universidades europeas, redescubriendo los valores culturales de su propia civilización de vuelta a su país de origen donde se convertirían en los principales opositores al colonialismo.

Las primeras independencias asiáticas

Independencia de la India

Bajo el liderazgo de Nehru y del Mahatma Gandhi -con la no violencia y la desobediencia civil- el Partido del Congreso de India consiguió, desde el período de entreguerras, la movilización de las masas hindúes en un movimiento de resistencia y de enfrentamiento con el Imperio británico que los llevó hacia la independencia en 1947. por otra parte, la minoría islámica creó la Liga Musulmana, liderada por Mohammed Ali Jinnah, que también consiguió el mismo año un estado propio en el antigua colonia británica, Pakistán.

Vietnam

Vietnam

Los casos de Indonesia y de Indochina

La colonia holandesa de Indochina había sido ocupada por los japoneses hasta la rendición de este al final de la guerra mundial: en agosto de 1945, el movimiento nacionalista encabezado por Ahmed Sukarno proclamó la independencia de forma unilateral, que no fue reconocida por la antigua metrópoli holandesa hasta 1949.

Paralelamente, al Indochina francesa (integrada por Vietnam, Laos y Camboya), las fuerzas comunistas del Viet-minh, bajo la dirección de Ho Chi Minh, proclamaron la República Democrática de Vietnam con capital en Hanoi (septiembre de 1945). Pero las tropas francesas del general Leclerc contraatacaron favoreciendo la constitución de un protectorado en la zona sur. En 1946 comenzó la guerra de Vietnam, entre el norte y el sur, con el apoyo de la URSS y de China al norte, mientras Estados Unidos financiaban buena parte de los gastos militares francesas al sur. Y aunque la guerra prosiguió durante más de veinte años, a pesar de la retirada de las tropas francesas, con la intervención de los Estados Unidos, el paralelo 17 separó Vietnam del Norte del régimen prooccidental instalada al sur. Desde julio de 1945, tras una espectacular derrota, Francia había aceptado también la independencia de Laos y Camdodja.

El nacimiento de la República Popular China

El Imperio Celeste de China sufrió la injerencia de las potencias occidentales durante todo el siglo XIX, pero en el siglo XX inició un proceso propio para acabar con el sistema imperial y el dominio occidental.

Revolución China

Revolución China

China se convierte en república

En 1911 fue derribado el último emperador de China, Pu Yi, por una revolución antidinàstica y antiimperialista que proclamó la República. Sun Yat-sen, fundador del Kuomintang o Partido del Pueblo, presidió el gobierno provisional de 1912, aunque un país tan extenso restó dividido, durante mucho tiempo, en dominios gobernados por los señores de la guerra. A partir de 1927, Chiang Kai-shek dio a su gobierno nacionalista un tono autoritario que, poco a poco, evolucionó hacia la dictadura ordenando la persecución y exterminio de los comunistas que, desde la fundación en Shanghai (1921) del Partido comunista Chino, se enfrentaron al gobierno nacionalista. En 1934, el nuevo líder comunista Mao Zedong decidió abandonar el sur del país, ante la represión del gobierno, y comenzó la Larga Marcha hacia el norte y el interior del país: unas 100.000 personas hicieron una travesía a pie de más de 10.000 km, entre 1934 y 1935, para refugiarse de la persecución.

La invasión japonesa y la revolución comunista

En 1937, sin embargo, la situación política cambió por la invasión de los japoneses que empezaron a controlar buena parte de China. Temporalmente, las fuerzas del Kuomintang y los comunistas se unieron en un frente nacionalista antijaponés que colaborar con los aliados para derrotar las potencias del Eje. Terminada la guerra mundial, en 1945 nacionalistas y comunistas chinos volvieron a los enfrentamientos en una cruenta guerra civil. Los comunistas ocuparon Pekín, la antigua capital, donde proclamaron la República Popular China el 1 de octubre de 1949. Chiang Kai-shek y los nacionalistas chinos se refugiaron en la isla de Formosa donde crearon, con la protección de Estados Unidos, la república nacionalista de Taiwán. Bajo el régimen de Mao, toda la estructura política quedó bajo el control del Partido Comunista, se reprimió toda disidencia, se inició un proceso de simplificación de la escritura china, se creó una Constitución en 1954 y, poco después , se ocupó el Tíbet.

Del modelo soviético al capitalismo

La república comunista de China, nacida en plena guerra fría, no fue reconocida por la mayoría de los países occidentales y, por tanto, se decantó hacia la URSS adoptando el modelo soviético. De todos modos, una vez muerto Stalin, Mao y sus partidarios se mostraron totalmente hostiles a llevar a cabo un proceso de desestalinización como el iniciado por los rusos, todo produciéndose la ruptura entre China y la URSS en 1958. Mao inició entonces el Gran Salto Adelante, una política de colectivitzación agrícola mediante la común que, en definitiva, tuvo unos resultados económicos catastróficos. La Revolución Cultural iniciada en 1965 consistió, sobre todo, en una lucha interna dentro del Partido Comunista de China que costó mucho miles de víctimas, acusados -según Maó de querer llevar la China hacia el capitalismo, es decir, como una reedición de las purgas de Stalin pero en versión china. Den Xiaoping fue el encargado, a la muerte de Mao (1976), de acabar con la revolución cultural para llevar China hacia una política de reconciliación y de fortalecimiento de la economía, incorporando algunas prácticas capitalistas sin cambiar el régimen político totalitario, que la ha transformado en una gran potencia económica emergente.

El proceso de descolonización en el mundo árabe

Oriente Próximo, así como el norte de África, después de la Segunda Guerra Mundial vivieron un complicado proceso de descolonización enmarcado en la eclosión de un fuerte sentimiento de identidad nacional.

Los conflictos en Oriente Próximo: la creación del estado de Israel

La desaparición del Imperio Turco había transformado la faz de Oriente Medio, pero una serie de países continuaban sometidos al régimen de protectorados internacionales bajo la vigilancia de Francia (Siria y Líbano) o del Reino Unido (Palestina, donde la decisión de otorgar un espacio para los judíos -el futuro estado de Israel- complicó aún más la situación). Después de la Segunda Guerra Mundial y del impacto causado por el horror del Holocausto, los judíos plantearon la necesidad de instalar • lar a Palestina, un territorio poblado por árabes, bajo mando británico, pero también por unos 600.000 judíos que habían ido llegando desde principios del siglo XX. Una campaña de atentados de la milicia judía (Haganah) comenzó a forzar la retirada británica desde 1945 y presionar en pro de un Estado judío hasta que, finalmente, en 1947 un resolución de la ONU propuso la partición de Palestina en dos estados (judío y palestino). Los británicos retirarse de la zona y Ben Gurion proclamó el Estado de Israel en 1948, sin conseguir el reconocimiento de los países árabes de los alrededores. La expulsión de los palestinos de los territorios entregado al nuevo estado judío tuvo como consecuencia del estallido de la primera guerra árabe-israelí (1948-49) que acabó con un armisticio que suponía el triunfo de Israel sobre la Liga Árabe (Egipto, Siria , Arabia Saudita, Jordania, Irak, Líbano y Yemen): se reconocía la partición de Jerusalén en dos zonas, se otorgaba nuevos territorios a los judíos y la reclusión de los palestinos en dos pequeñas franjas en Gaza y Cisjordania bajo la administración de Egipto y Jordania.

Las consecuencias en el mundo árabe

En Egipto, la corrupta monarquía fue derrocada por un grupo de oficiales dirigidos por Nasser (1952) que proclamó la República, consiguiendo la retirada de los británicos de Sudán (1953) y la nacionalización del Canal de Suez (1956). Nasser lideró la oposición al sionismo y al colonialismo occidental, espoleando el mundo árabe donde aparecieron nuevas repúblicas: el nuevo Irak (1958), Somalia y Mauritania (1960), Yemen del Sur (1962). Otros se constituyeron en estados petrolíferos, gobernados por monarquías autoritarias y prooccidentales: Arabia Saudita, Omán, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes. De todos modos, el movimiento panarabista encontró en la oposición al Estado de Israel un objetivo común. En Irán, en cambio, un golpe de Estado había derribado el sha pro-occidental, Muhammad Reza Pahlawi (1951), pero dos años más tarde pudo volver al poder bajo el mismo procedimiento y el apoyo de los Estados Unidos (1953) hasta que la oposición de los líderes religiosos chiítas (ayatolás) la derribaron, finalmente, en 1979 con el liderazgo del ayatolá Jomeini, personaje clave del fundamentalismo islámico.

Las guerras árabe-israelíes

La zona de Oriente Próximo quedó constituida como una de las grandes áreas de enfrentamiento y de tensión mundial. Los Estados Unidos apoyaron a Israel, mientras que Palestina contó con la ayuda de los musulmanes y de la URSS.

Durante la segunda guerra árabe-israelí (1956) los judíos atacaron Egipto e invadieron la península del Sinaí, pero acabaron retirándose. La Guerra de los Seis Días estalló en 1967 como medida preventiva de Israel, ante una posible ofensiva árabe, con el empleo de Belén, Jerusalén, Jericó, la isla de Tiran, el Sinaí hasta el Canal de Suez y los altos del Golán, estableciendo un área de seguridad alrededor de sus territorios. La laborista Golda Meir (1969) quiso negociar con los árabes, durante su mandato, pero la matanza de atletas israelíes en los Juegos Olímpicos de Munich (1972) frustró el proceso de paz. Más adelante, un nuevo proyecto de paz, ahora presentado por Anwar el Sadat, presidente egipcio, fue rechazado provocando un golpe de fuerza por parte de las tropas egipcias y sirias que atacaron Israel el día del Yom Kippur (fiesta sagrada de los judíos) y embargaron el petróleo destinado a los Estados Unidos, hasta la intervención de la ONU que recomendó el cese de las hostilidades.

El problema palestino

La Organización para la Liberación de Palestina (OLP) fue dirigida por Yasser Arafat (1964), adoptando la acción directa y el terrorismo para llamar la atención mundial. Los palestinos, sin estado propio, no querían continuar sometidos a la autoridad de Israel y recibieron el apoyo de los países árabes, pero abandonaron el terrorismo a partir de 1970 y recibieron los reconocimiento de la ONU (1974).

En 1977 se produjo el primer acercamiento diplomático cuando el presidente de Egipto, Sadat, reconoció el estado de Israel. Los acuerdos de Camp David, propiciados por Jimmy Carter (presidente de EEUU), significaron el abandono de los territorios ocupados por Israel en el Sinaí, así como la predisposición de los palestinos a reconocer el estado de Israel ya abrir negociaciones para conseguir la creación de un Estado palestino.

En 1987, sin embargo, la OLP promovió un movimiento la insurrección de los palestinos en los territorios ocupados por Israel conocido como la intifada, proclamando el año siguiente el Estado palestino de forma unilateral. La situación comenzó a reconducirse a raíz de la Conferencia de Madrid (1991) donde la consigna «paz por territorios» ganó terreno y desembocó en los acuerdos de Oslo (1995) con la creación de unas zonas autónomas en Jericó y Gaza, gobernadas por una autoridad palestina encarnada en Yasser Arafat. Los incumplimientos por parte de Israel provocaron la segunda intifada (2000) y la aparición de organizaciones palestinas radicales (Gijad Islámica y Hamás) que han provocado la inestabilidad de la zona hasta el presente.

La independencia del Magreb

Marruecos y Túnez han sido dos protectorados, bajo el control esencial de Francia, donde subsistía la ficción de un gobierno indígena y un soberanos locales (el sultán de Marruecos y el bei de Túnez). Pero fue en marzo de 1956 cuando, realmente, se proclamó la independencia de Marruecos con el rey Mohammed V. Un año más tarde se proclamó la independencia de Túnez que, tras la expulsión del bei, quedaría constituida como República bajo la presidencia del líder nacionalista Habib ibn Ali Bourguiba.

España poseía cuatro territorios coloniales en África: el norte de Marruecos (el Rif, incorporado en Marruecos en 1956), Guinea Ecuatorial (que alcanzó la independencia en 1968), Ifni (incorporado en Marruecos en 1969) y el Sáhara Occidental (cedido en 1975 en Marruecos y Mauritania, aunque esta última renunció a su dominio), donde el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática -por conseguir la independencia de Marruecos- en una lucha que se ha alargado hasta el presente sin éxito .

La colonia de Argelia era administrada directamente por Francia. En 1954 Ben Bella, líder nacionalista, fundó el Frente de Liberación Nacional (FLN) que inició inmediatamente una insurrección armada: la guerra provocó una fuerte crisis política y las críticas de la opinión pública mundial, así como de muchos intel • intelectuales franceses (Jean Paul Sastre, por ejemplo), por los métodos represivos del ejército francés. Francia no estaba dispuesta a perder otra guerra colonial y, finalmente, el general De Gaulle optó por reconocer el derecho a la autodeterminación del pueblo argelino en 1959. No obstante, la población colonial francesa sentirse traicionada por el gobierno de París y provocó revueltas en la colonia que, finalmente, serían sofocadas. La independencia de Argelia fue ratificada en referéndum por el 90% de los franceses y en julio de 1962 nacía la República Popular y Democrática de Argelia presidida por Ben Bella.

La descolonización subsahariana

El despertar del África Negra

En África británica se logró la descolonización de una forma pacífica, salvo en el caso de Kenia que, tras una insurrección (1950-53) que provocó más de 40.000 muertos, se independizó en 1963. Después llegó el la hora de las independencias pactadas con Ghana (1957), Nigeria (1960), Sierra Leona y Tanganica (1961) y Uganda (1962).

En África francesa la única insurrección tuvo lugar en Madagascar (1947) y fue sofocada con cierta dureza. De todos modos, el proyecto de Comunidad Francesa de De Gaulle fracasó y, además de independizarse Guinea (1958), en 1960 lo hizo el resto de colonias, es decir, Costa de Marfil, Senegal, Gabón , Mali, Chad, etc.

En 1958, el Movimiento Nacional del Congo, dirigido por Patrice Lumumba, reclamó la independencia de Bélgica que, finalmente, lograría en 1960. A continuación, sin embargo, estalló una guerra civil con el movimiento secesionista de Moise Tshombe (apoyado por Bélgica) , tras el asesinato de Lumumba en 1961, que se prolongó hasta 1966, cuando el golpe de estado de Mobutu instauró su poder personal a los dos territorios del antiguo Congo Belga que adoptó el nombre de Zaire.

La tardía descolonización del África Austral

En 1961, los colonos blancos de Sudáfrica declararon independientes consolidando un régimen de segregación racial llamado apartheid que provocó una larga lucha, de más de treinta años, protagonizada por la mayoría negra que quería poner fin al racismo institucional y conseguir la independencia real del país. Nelson Mandela y su partido, el Congreso Nacional Africano, no lo consiguieron hasta 1994 cuando se convirtió en el primer presidente negro (después de la derogación de las leyes discriminatorias y la aprobación de una nueva Constitución en 1994). Antes, sin embargo, Namibia ya había logrado independizarse de Sudáfrica (1990).

Nelson Mandela

Nelson Mandela

Por otra parte, Rodhesia del Norte fue llamada Zambia a partir de la declaración de independencia de 1964, mientras en Rhodesia del Sur se mantuvo un régimen racista hasta 1980, cuando la mayoría negra proclamó el nuevo estado de Zimbabwe.

Las colonias portuguesas han sido las últimas en desaparecer hasta que las guerras coloniales desgastaron la dictadura de Salazar en Lisboa. El Movimiento de las Fuerzas Armadas (FPA) protagonizó un golpe de estado llamado Revolución de los Claveles (1974) que instauró la democracia en Portugal y negoció la independencia de las colonias: Angola, Mozambique, Guinea Bissau, etc.

Bandung y el nacimiento del Tercer Mundo

La denominación Tercer Mundo surgió de la comparación de los países subdesarrollados (ignorados, despreciados, explotados), según el demógrafo francés Alfred Sauvy, con la situación de los ciudadanos del tercer estado antes de la Revolución Francesa.

La conferencia de Bandung

El primer intento de reunir los territorios afectados por la dominación colonial fue la conferencia de Nueva Delhi (1947), pero fue la Conferencia de los Pueblos afroasiática en Bandung (1955) -en la isla de Java (Indonesia) – donde los nuevos estados surgidos de la descolonización entraron en la política internacional de la mano de los grandes líderes independentistas (Nehru, Nasser y Sukarno) que manifestaron la voluntad de ser neutrales para alejarse con el no-alineamiento en la política de bloques de la guerra fría.

El Tercer Mundo y el neocolonialismo

A partir de la década de 1950 se fueron definiendo las características del subdesarrollo: renta per cápita escasa, desnutrición, analfabetismo, gran crecimiento demográfico y exceso de población activa dedicada al sector primario. La independencia política de los nuevos estados no fue acompañada de la independencia económica, así las inversiones de capital de los países ricos acababan para condicionar las decisiones de los gobiernos independizados. Esta situación se define como neocolonialismo.

Características del neocolonialismo

El neocolonialismo provoca el intercambio desigual de mercancías (ya que los países subdesarrollados sólo exportan materias primas a bajo precio mientras tienen que importar productos manufacturados más caros), la gran escasez de capital que provoca la dependencia financiera respecto al mundo desarrollado y, por último, la dependencia tecnológica que sigue favoreciendo la descapitalización de los países más pobres del mundo.

Neocolonialismo y Tercer Mundo

Neocolonialismo y Tercer Mundo

El subdesarrollo se manifiesta a través de una serie de rasgos y características, que según el profesor Y. Lacoste, son las 14 siguientes:

1. Insuficiencia alimentaria (menos de 2,600 calorías / día)
2. Graves deficiencias en la población (altas tasas de mortalidad infantil, analfabetismo …)
3. Infrautilización o desperdicio de recursos naturales.
4. Elevado índice de agricultores con baja productividad.
5. Industrialización incompleta o restringida.
6. Hipertrofia y parasitismo del sector terciario.
7. Dependencia económica.
8. Baja renta per cápita.
9. Dislocaciones de las estructuras tradicionales económicas y sociales.
10. Escasa integridad nacional.
11. Debilidad de las clases medias en relación con el reducido porcentaje de población urbana.
12. Paro, subempleo y trabajo infantil.
13. Elevado crecimiento demográfico.
14. Toma de conciencia de su estado.

Desde los años 50 del siglo XX, los países económicamente desarrollados han venido sosteniendo líneas de apoyo a los subdesarrollados, desde los últimos tiempos estas ayudas se muestran insuficientes y aparecen voces contrarias a una recuperación artificiosa de estos países que sólo aumentaría las desigualdades y la deuda externo. La solución, sin embargo, se podría encontrar en lo que algunos han llamado el comercio justo. Este es un problema que, actualmente, también afecta directamente a los países desarrollados, que se convierten día a día en el destino principal de la emigración de los no-desarrollados.

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