Las claves para descansar bien por la noche: 5 consejos para dormir mejor

Dormir es un proceso fisiológico imprescindible para el desarrollo de nuestro organismo. Aunque asociamos el descanso a la calma, en realidad es el momento que nuestro cuerpo dedica a regenerarse y a asentar la memoria, y es absolutamente necesario para tener una buena salud. El problema es que mucha gente sufre de insomnio o tiene problemas para descansar correctamente. Existen algunas pautas que podemos tener en cuenta que nos pueden echar una mano para dormir bien y mejorar nuestras horas de sueño.

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¿Qué podemos hacer para combatir el insomnio?

El insomnio puede tener causas muy diversas. Para lograr una mayor calidad en nuestras horas de sueño, existen una serie de consejos que podemos incluir en nuestras rutinas y convertir en hábitos.

· Mantén una rutina estable de sueño: Procura irte a dormir siempre más o menos a la misma hora, y no levantarte demasiado tarde en tus días libres. Dormir de día también puede romper tus hábitos de sueño y darte una buena noche de mirar al techo, así que también es recomendable evitarlo. Si quieres echar una siesta, procura que sea corta (unos 30 minutos) para que no rompa el ritmo de tu día ni te impida dormir por la noche.

· Incorpora el ejercicio a tu vida: Cuando hacemos ejercicio se liberan endorfinas, muy eficaces contra el dolor y el estrés. Además, nos ayuda a estar cansados. Tanto si prefieres hacer actividad física intensa como algo más moderado como el yoga, hacer ejercicio es una solución muy efectiva para mejorar la calidad del sueño.

· Convierte tu dormitorio en tu santuario: Mantén tu dormitorio ordenado, ventilado y acogedor. Es importante que tu lugar de descanso te transmita tranquilidad y buenas sensaciones, por lo que evita utilizarlo como despacho o para otras funciones. Además, es importante que inviertas en un colchón de calidad que te facilite el descanso: en este artículo puedes aprender más acerca de los diferentes tipos de colchones y cuáles son más adecuados para nuestras necesidades.

·  Vigila las cenas: Cenar en exceso o demasiado tarde te hará tener una digestión pesada que te puede provocar problemas para dormir. Acostúmbrate a cenar más ligero y un poco más temprano para que esto no sea un problema. Bebe agua durante todo el día y prueba a tomar una infusión relajante antes de dormir.

· Haz ejercicios de respiración antes de dormir: Una buena forma de combatir el estrés y la ansiedad son los ejercicios de respiración y la meditación. Solo necesitas dedicar unos minutos antes de irte a la cama a controlar tu respiración para inducir a tu cuerpo a un estado de calma. Además, existen meditaciones guiadas que te pueden ser de ayuda si no sabes por dónde empezar.

Seguir una serie de rutinas durante el día y antes de acostarnos tiene grandes beneficios en nuestros patrones de sueño, pero siempre hay que tener en cuenta que si no conseguimos dormir a pesar de haber probado todo ello, debería evaluarnos un médico.

¿Por qué necesitamos dormir bien?

Necesitamos dormir cerca de 8 horas cada día, y eso se traduce en que invertimos una tercera parte de nuestra vida durmiendo. Si llegamos a los 90 años, para entonces habremos pasado 30 de ellos durmiendo: ni más ni menos que 22 y medio en fase de sueño profundo y 7 y medio entre sueños. Aunque parezca tiempo perdido, para nuestro cuerpo se trata de un estado de actividad en el que se producen importantes cambios metabólicos y que influye en nuestra memoria, en nuestras hormonas y muchos otros aspectos.

Las funciones vitales, tales como la presión arterial, la temperatura o el propio sueño, está reguladas por los ritmos circadianos: ciclos diarios que responden a los patrones de luz y oscuridad (algo así como nuestro “reloj interno”). Son la causa de que durmamos por la noche. Durante el sueño se produce un bloqueo de los estímulos externos porque el tálamo (que procura la captación de la información que transmiten los sentidos) entra en un estado autogenerador en el que impide que lleguen a la corteza los datos sensoriales. Lo que sí sucede es que se producen ciertos estímulos en el tronco cerebral que se trasladan a la corteza visual occipital; es decir, estos estímulos dan lugar a los sueños.

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