CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA: fuentes y formas de reducirla

La contaminación atmosférica puede definirse como la presencia de sustancias procedentes de actividades humanas o de la naturaleza misma que pueden poner en peligro la calidad de vida de los seres vivos. El aire contaminado puede causar serios problemas al hombre y a otros seres, por lo tanto, es inapropiado y dañino.

El desarrollo de los grandes centros urbanos y el consumo cada vez más exagerado de los humanos son los grandes responsables de hacer el mundo cada día más contaminado. La contaminación es un problema real que afecta al aire, el agua y el suelo, y cada vez se acentúa más gracias a nuestras actitudes.

La contaminación atmosférica se ha intensificado desde la primera mitad del siglo XX con el aumento creciente de industrias y automóviles, que arrojan diversos contaminantes a la atmósfera. Cabe destacar, sin embargo, que también hay fuentes naturales de contaminación del aire, tales como el polvo de la tierra y volcanes.

Contaminación atmosférica observable desde las afueras de la ciudad
Contaminación atmosférica observable desde las afueras de la ciudad. Imagen de Foto-Rabe en Pixabay

La contaminación atmosférica se debe al aumento de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que acentúa el efecto invernadero y contribuye al calentamiento global, por las partículas en suspensión en el aire provenientes de diversas fuentes como granos de polvo, restos orgánicos de quemadas e incineraciones, hollín de combustibles fósiles, esporas de hongos, granos de polen y otros.

También contribuyen gases como monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO2), ozono (O3), dióxido de nitrógeno (NO2) e hidrocarburos como el metano (CH4).

Todos estos contaminantes en grandes cantidades provocan cambios en la composición química de la atmósfera y son la causa de gran parte de los problemas respiratorios en entornos urbanos.

¿Por qué es importante la contaminación atmosférica?

El aire que respiramos consiste en una mezcla de gases. El aire es extremadamente importante para nuestra vida y la de otros seres vivos.

Cuando el aire se contamina, aumenta la concentración de sustancias químicas (contaminantes) perjudiciales para nuestra salud y esto puede provocar alergias, intoxicaciones, etc.

Buena parte de la contaminación atmosférica es causada por la quema de recursos naturales
Buena parte de la contaminación atmosférica es causada por la quema de recursos naturales. Imagen de MonikaP en Pixabay

Fuentes de contaminación atmosférica

Existen diversas fuentes de contaminación atmosférica siendo las más comunes los motores de explosión de los vehículos que liberan en el ambiente los gases CO2, CO y hollín.

El monóxido de carbono es inhalado por el sistema respiratorio humano, pasa al torrente sanguíneo y combinado con la hemoglobina forma la carboxihemoglobina que impide el transporte de oxígeno por las células, pudiendo llevar a la asfixia.

Otro contaminante liberado por la quema de combustibles fósiles es el plomo. Este contaminante se produce en la combustión de la gasolina aditivada con plomo tetraetilo, prohibido en la mayoría de los países.

Otras fuentes de contaminación importante son las industrias siderúrgicas y las quemadas de bosques. Las industrias pueden utilizar el carbón mineral como fuente de energía y liberan productos tóxicos a la atmósfera.

Algunos de estos productos son dióxido de azufre (SO2), dióxido de nitrógeno (NO2), gases que afectan el sistema respiratorio humano causando trastornos respiratorios como la bronquitis y el asma.

Estos gases también afectan al medio ambiente, ya que pueden combinarse con el vapor de agua presente en la atmósfera y dar lugar a la lluvia ácida, lo que resulta en la formación de ácido sulfúrico y ácido nítrico.

La lluvia ácida puede causar graves accidentes ecológicos como la destrucción de la vegetación y la contaminación de los suelos y las aguas.

Contaminación atmosférica en las ciudades
Contaminación atmosférica en las ciudades. Imagen de alyoshine en Pixabay

Contaminantes primarios y secundarios

Los contaminantes atmosféricos se pueden dividir en dos grandes grupos: los contaminantes primarios y los contaminantes secundarios. Los contaminantes primarios son los emitidos directamente por una fuente de contaminación, como un automóvil.

Los contaminantes secundarios son aquellos que sufren reacciones químicas en la atmósfera, es decir, se forman a partir de la interacción del medio con el contaminante primario.

Entre los principales contaminantes del aire, podemos mencionar el humo, las partículas inhalables, el dióxido de azufre, el ozono, el dióxido de nitrógeno y el monóxido de carbono. Estas sustancias pueden causar daños graves a la salud del hombre.

El monóxido de carbono, por ejemplo, disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno por el cuerpo y puede causar hipoxia tisular.

El ozono posee papel oxidante y citotóxico, pudiendo causar irritación en los ojos y disminución de la capacidad pulmonar, por ejemplo.

El dióxido de azufre se relaciona con irritaciones en las vías respiratorias superiores, así como con el dióxido de nitrógeno. Este último también puede provocar un daño severo a los pulmones.

Además de estos problemas, la contaminación atmosférica desencadena varias otras consecuencias para nuestro cuerpo. Está relacionada con la disminución de la eficacia del sistema mucociliar de nuestras fosas nasales, aumento de los síntomas del asma, infecciones de las vías respiratorias superiores e incidencia de cáncer de pulmón y enfermedades cardiovasculares.

Es importante destacar que niños y ancianos son los más vulnerables, siendo frecuentemente internados, principalmente con enfermedades respiratorias.

La calidad del aire puede mejorar o empeorar de acuerdo con las condiciones climáticas de una ciudad. Cuando hay períodos con baja humedad y poco viento, es común ver ciudades con mayor concentración de contaminantes. Esto se debe al hecho de que la dispersión de estas sustancias ocurre lentamente. Siendo así, es fundamental atención redoblada en esas épocas del año.

Peligros de la contaminación atmosférica para la salud de los seres vivos
Peligros de la contaminación atmosférica para la salud de los seres vivos. Imagen de marcinjozwiak en Pixabay

Formas de reducir la contaminación atmosférica

Actualmente las industrias disponen de instalaciones de filtración y de tratamiento de gases y vapores expulsados en los procesos que realizan. Además de monitorización y control realizado por equipos para garantizar la calidad del aire.

La reducción de la utilización de combustibles fósiles para el abastecimiento de los vehículos, sustituyendo el uso del transporte privado por el público son también medidas que las personas pueden tomar para disminuir las emisiones de gases en la atmósfera.

La Organización Mundial de la Salud nos dice cuáles son los síntomas de as contaminación atmosférica en el ser humano: ardor en los ojos, picazón en la nariz e irritación en la garganta. Además, las partículas de dióxido de carbono y polvo presentes en el aire causan náuseas, vómitos y desmayos.

Las consecuencias de la contaminación atmosférica continúan y la exposición continua y prolongada a la contaminación puede llevar al individuo a desarrollar enfermedades crónicas como enfermedades pulmonares y cardiovasculares, debilitamiento del sistema inmune y muerte.

Las enfermedades más comunes asociadas con la contaminación del aire son: cáncer de pulmón, asma, rinitis y bronquitis, Alzheimer, enfermedad de Parkinson y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

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