La civilización griega

La cultura helénica o civilización griega se extenderá por una variada geografía que abarca desde los Balcanes a la península del Peloponeso, ocupando el Mediterráneo oriental, en cuyas costas se sitúan Esparta, Mesania, la Arcadia y la Elida. Continúa por todas las pequeñas islas del Mar Egeo, entre las que se encuentra Creta, para proseguir en la Grecia continental con Tesalia, Beocia o el Atica.

discobolo - civilización griega

Creta en la civilización griega

Paralelamente a las grandes civilizaciones orientales, casi todo el Mediterráneo se hallaba sumido aún en la Prehistoria, aunque pronto recibiría el influjo oriental, en especial de las islas del Egeo, las Cícladas y sobre todo Creta, que consiguió tener una de las culturas antiguas más importantes, la cultura Minoica cuyo nombre proviene del legendario rey Minos de Cnossos.

En el Minoico inicial, Creta dominó las islas cercanas con una fuerte talasocracia. Sus reyes edificaron fastuosos palacios, que por su complejidad constructiva fueron denominados laberintos, como el de Cnossos o el de Faistos. Poseían una cultura muy avanzada, con conocimiento de la escritura lineal y destacaban en la actividad cerámica y la pintura mural. En cuanto a la religión, practicaban el culto al toro, relacionado directamente con el deporte. Socialmente tenían un régimen matriarcal.

La cultura cretense pasó a otras islas del Egeo hasta el Helesponto, donde se situaba la ciudad de Troya, pero fue arrasada por los aqueos aproximadamente el siglo XIV a. de C.

Cultura micénica

Grecia fue invadida por pueblos indoeuropeos que, penetran do por los Balcanes, se establecieron en el Peloponeso y llegaron hasta Creta, adoptando su cultura y arrasando su reino: son los jonios y los aqueos. Estos últimos forman poderosos reinos en la Grecia continental, con centros como Micenas, Tirinto y Pylos y dominan parte del Asia Menor. Ellos fueron los protagonistas de una de las más famosas derrotas de la Historia Antigua: la guerra de Troya, exaltada por el poeta griego Homero.

La cultura de los aqueos y sus fuertes influencias cretenses fueron destruidas por la invasión de los dorios, que darán paso a la formación de la gran época griega.

La Grecia antigua

Los pueblos indígenas y los invasores van fundiéndose para formar los estados griegos que sólo comprenden pequeñas comarcas como Mileto, Samos, Éfeso, etc., con una polis al frente, o se unen en confederaciones, como Tesalia, bajo el dominio del centro principal. Es el caso de Esparta y Atenas.

Esparta
Es un estado de origen dorio que destaca por su poderío militar, y gracias a él, se hace con el poder del Peloponeso y se convierte en el estado más fuerte de Grecia.

La vida espartana gira en torno a la vida militar, descuidando otras parcelas que la harán caer en un total arcaísmo. Al frente del gobierno se hallan dos reyes, cuyos cargos son hereditarios, ayudados por cinco éforos, un Consejo de Ancianos o Gerusía y una asamblea popular.

Atenas
Es la ciudad unificadora de toda la región natural del Atica, y a partir del siglo VI a.C., conseguirá un esplendor y desarrollo inigualable.

Opuesta a Esparta en sus modos de vida, representa el cen tro de la cultura helénica. Su régimen político va desde la monarquía hasta la democracia, organizada por Solón en el siglo VI a. C. que sería depuesta por el tirano Pisístrato y restablecida por Clístenes, llegando a ser el estado griego más avanzado, políticamente.

acrópolis de atenas

La acrópolis ateniense constituye la mayor reunión del clasicismo de la antigüedad.

Cultura arcaica griega
Dentro de la gran variedad de estados, los griegos poseían fuertes vínculos: la lengua (el griego), la religión, los juegos panhelénicos y las anfictionías.

La religión era politeísta, naturalista y antropomórfica, con una jerarquía establecida por los grandes dioses: Zeus, Ares, Apolo, Afrodita, Pallas Athenea… sobre una infinidad de pequeños dioses.

Las Olimpíadas, desarrolladas en Olimpia, reunían a todos los griegos en la celebración de los juegos, mientras que las anfictionías eran asociaciones de ciudades con fines religiosos.

La base social era el clan o gens familiar, de régimen patriarcal. La economía descansaba en la agricultura y la ganadería, aunque el desarrollo del comercio fue enorme, lo que condujo al uso de la moneda de oro, contribuyendo a la formación de grandes urbes, donde pronto aparecería un proletariado campesino arruinado.

Guerras médicas
El imperio persa había ido extendiendo sus dominios orienta les hasta llegar al Asia Menor, dirigiendo sus objetivos a las florecientes polis griegas. El punto de mayor rivalidad cristalizará en el momento en el que las ciudades jonias, apoyadas por Atenas y Eretria, intenten liberarse del yugo imperial persa, hacia el año 500 a.C. El rey Darío organiza una primera expedición a Grecia, ocupando Tracia y Macedonia y destruyendo Mileto. Este hecho provoca la primera guerra médica, ya que la reacción griega no se hace esperar, y Atenas derrota a Darío en la batalla de Maratón en el 490 a. C., a cargo de Milcíades. Esta victoria presenta a Atenas como la primera ciudad helénica.

En el año 480 a. C. el hijo de Darío, Jerjes, intenta una nueva invasión de Grecia, y penetra en el Atica, tras la batalla de las Termópilas. Sin embargo, las ciudades griegas, aliadas, y al mando del ateniense Temístocles, vencen de nuevo a los persas en Salamina (480), Platea y Micala (479), quedando Grecia fuera de la órbita imperial. Atenas se convierte en líder del mundo griego.

En el 477 a. C. se constituye la Liga de Delos, de carácter marítimo, dirigida por Atenas, con el objetivo de defenderse contra Persia.

Guerras del Peloponeso
Tras las guerras médicas, las polis griegas polarizarán sus alianzas en torno a dos ciudades: Atenas y Esparta.

Atenas había alcanzado su más alto desarrollo en el siglo V con el reformador Pericles, quien la encumbró, política y culturalmente sobre el resto de las polis griegas. Los organismos de su perfeccionada democracia son la Asamblea o Ecclesia, el Consejo o Bulé, el Areópago y el tribunal de los heliastas, dedicados a la alta justicia. Su principal actividad es el comercio marítimo junto a la agricultura cerealística. Su monopolio comercial arruinaba a aliados de Esparta, como Egina, Mégara y Corinto, junto a Tebas, que veía amenazado su poder continental. Estas ciudades, incitaron a Esparta a acabar con la preponderancia ateniense. Esta, opuesta por completo a Atenas, por su régimen político, la monarquía, y por su actividad agraria, mantendrá con ella las llamadas guerras del Peloponeso, que durarán casi treinta años.

El primer conflicto se conoce con el nombre de guerra de Arquídamo, quien desde Esparta invade el Atica y sitia Atenas, pero los atenienses, dirigidos por Cleón, una vez muerto Pericles, logran la victoria en Esfactería (425 a. C.), tras la que ambas ciudades, acuerdan la paz en el año 421 a. C. Pero en Atenas pronto surge una reacción dirigida por Alcibíades, que se lanza a operaciones descabelladas, como la conquista de Sicilia o el sitio de Siracusa, que, aliada de Esparta, infligió a los atenienses una rotunda derrota. Sin embargo, en el año 406 a. C. Atenas vence en Arginusas frente al espartano Lisandro, quien, un año después, bloquea a su enemigo por mar y tierra, hasta lograr su rendición tras la batalla de Egospótamos.

El triunfo espartano sería breve debido a su política estricta y cerrada y su alianza con el persa Ciro. Las ciudades de Tebas, Atenas, Corinto y Argos, forman una coalición, que sería derrotada por Persia, llegando a la paz de Antálcidas, por la que Ciro, exigía la autonomía de las polis griegas para evitar su fuerza. Esparta quedaba a la cabeza de la Liga peloponésica. Tebas. ayudada por Atenas, expulsó de sus dominios a los espartanos, logrando rehacer una liga marítima, acaudillada por el tebano Epaminondas, que vence a los espartanos en Leuctra en el 371 a. C., terminando con su hegemonía definitivamente en Mantineca. A fines del siglo IV, Grecia está en clara decadencia debido a las constantes luchas y la inseguridad política y sobre todo, la falta de unidad helénica de los estados.

Cultura clásica griega
Es la cuna de la cultura occidental. Sus caracteres generales son la búsqueda de un ideal de belleza, el respeto a la verdad y la libertad y la consideración racional del hombre y la Naturaleza. Es una cultura urbana, hecha por ciudadanos libres, cuyo centro de reunión es el ágora o plaza pública.

La religión impregnó todas las parcelas del saber, aunque disfrutaban de una verdadera libertad religiosa. Destacan en Filosofía, siguiendo todas las teorías universales -eclecticismo, idealismo, sofismo…- Empédocles, Anaxágoras, Sócrates, Platón o Aristóteles. En poesía sobresale Píndaro; en teatro, Esquilo, Sófocles y Eurípides y en historia, Herodoto y Tucídides.

Fueron geniales constructores, aún sin conocer la línea curva. Su más bello ejemplo constructivo es el Partenón, decorado por Fidias, pero no se pueden olvidar otros muchos como el Erecteión, el templo de Artemisa o el pórtico de las Cariátides.

niké de la escuela de rodas

Esta niké encarna el barroquismo helenístico de la escuela de Rodas.

La escultura dará autores de la talla de Fidias, Mirón o Policleto en el siglo V y Scopas y Lisipo en el siglo IV a. C. La cerámica era muy variada, desarrollándose, sobre todo en el Atica, mientras que en pintura no nos ha llegado ningún resto de esta época.

En Literatura abundan los eruditos, gramáticos e historiadores: Polibio, Manetón, Diodoro, etc., y los geógrafos Heratóstenes y Piteas. En Filosofía el gran centro siguió siendo Atenas, donde aparecieron nuevas tendencias como el epicureísmo y el estoicismo. La ciencia tuvo un gran desarrollo con personalidades como Aristarco, Hiparco, Euclídes, Eratóstenes e Hipócrates. En arte se abandona el canon de belleza clásico y se tiende a un mayor realismo. En arquitectura, se utiliza, ahora, el arco, la bóveda y la cúpula, mientras que en escultura, a pesar de la nota realista, se sigue la línea clásica tradicional.

Las consecuencias de la expansión alejandrina son inmensas, y la difusión de la cultura griega por un ámbito geográfico extensísimo, recibe el nombre de helenismo, con fuertes influencias orientales. Es una de las mayores glorias culturales, pero, engendró tal decadencia en los estados de Grecia, que dejó las puertas abiertas a la conquista romana.

Imperio de Alejandro Magno

Al norte de Grecia se hallaba el estado de Macedonia, que al mando de su rey Filipo y debido a las continuas guerras de los estados griegos, se hizo con el poder griego en Queronea (338 a. C.) y formó la Liga de Corinto contra los persas. Su hijo Alejandro, siguiendo los pasos de su padre, destruyó Tebas y pasó a Asia con el propósito de enfrentarse a Persia, venciendo a Darío III en la batalla del río Gránico. Posteriormente, pasa a Anatolia y Siria. Conquista Egipto, fundando la ciudad de Alejandría, y en el año 331 a. C. vence definitivamente a los persas en Gaugamela. Conquista Mesopotamia, Susa, Persépolis, Bactriana y Sogdiana.

Llegó a la India, pasó el Indo y llegó al río Hyfasis. Su poder parecía no tener límites, ganándose el sobre nombre de el Magno. Organizó su imperio con un sincretismo entre Persia y Grecia, es decir, entre Oriente y Occidente. A su muerte, en Babilonia en el año 323 a. C., la unidad imperial no pudo mantenerse. Su sucesor, Filipo Arrideo, fue vencido por los generales que se reparten el imperio: Cassandro se queda con Macedonia, Lisímaco con Tracia, Seleuco con Siria y Ptolomeo con Egipto.

Mientras, surge en Occidente una gran potencia, Roma, que intenta llegar a Grecia para dominar el Adriático. Lucha con Filipo V y con su hijo Perseo de Macedonia, reducen a Antíoco de Siria, mientras que César se alía con Egipto para restablecer a la reina Cleopatra y a su hijo en el trono.

Cultura helenística
Los grandes centros comerciales y culturales de la época an terior se desplazan de Grecia, formándose otros como Alejandría, Rodas, Delos, Siracusa… La polis griega entra en decadencia, al igual que la cultura y la industria.

La religión pierde su gran prestigio y se filtran los cultos orien tales a Isis, Attis, Serapis o Astarté, entre otros muchos.