Ciclo geodinámico interno

Recibe el nombre de ciclo geodinámico interno el conjunto de procesos que tienen su origen en la energía acumulada en el interior de la Tierra y cuyo efecto es una acentuación de las desigualdades de la corteza terrestre. Este efecto es antagónico al que provocan los fenómenos geodinámicos externos, tendentes siempre a nivelar la superficie terrestre.

Movimientos epirogénicos

Procesos muy lentos de elevación y descenso en la vertical que experimentan las masas continentales. Estos movimientos epirogénicos son los responsables de que las montañas manten gan su altura a pesar de los efectos de la erosión y de que las rocas formadas en zonas profundas afloren a la superficie y las sedimentarias puedan hundirse para sufrir transformaciones metamórficas.

La explicación de los movimientos epirogénicos hay que buscarla en la tendencia al equilibrio (isostasia) que presenta la corteza terrestre. Las masas continentales de sial son menos densas que las de la corteza profunda o sima, por lo que se pueden considerar flotando sobre estas últimas.

Así, por ejemplo, si una masa siálica aumenta de peso por un acúmulo de sedimentos, se tiene que hundir parcialmente en el sima para mantener el equilibrio de flotación; si sucede lo contrario, es decir, disminuye de peso, tendrá que elevarse para mantener el mismo equilibrio.

Superpuestos en ocasiones y enmascarando a los movimientos epirogénicos están los movimientos eustáticos, que consisten en variaciones del nivel del mar provocadas por la formación de glaciares o por su fusión.

Movimientos orogénicos

Plegamientos y fracturas debidos a fuertes presiones laterales que afectan a los estratos horizontales de rocas sedimentarias y que dan lugar a la formación de las montañas.

Éstas suelen formarse en unas zonas especiales de la corteza terrestre conocidas como geosinclinales; son áreas de sedimentación en vías de hundimiento, donde se acumulan los materiales procedentes de las áreas continentales (geoanticlinales) que las limitan. En resumen, se puede suponer que la litosfera está formada por núcleos continentales ya consolidados y rígidos (cratones), entre los que se sitúan zonas de sedimentos, de gran espesor y marcada inestabilidad (orógenos o geosinclinales), destinados a la formación de macizos montañosos.

Evolución de un geosinclinal

Formación de un geosinclinal
Formación de un geosinclinal

La formación de un geosinclinal y su posterior evolución hasta que da lugar a una cadena montañosa es un proceso muy lento que puede durar millones de años y que se lleva a cabo en diferentes etapas:

* Fase inicial o preorogénica. Se caracteriza por el acúmulo de gran cantidad de sedimentos, con un hundimiento simultáneo del fondo; en las zonas más profundas del geosinclinal los materia les depositados quedan sometidos a elevadas presiones y temperaturas, con lo que se inician los fenómenos de metamorfismo. Además, durante esta fase se producen erupciones volcánicas submarinas, quedando las lavas intercaladas entre los sedimentos.

* Fase de plegamiento o sinorogénica. Se inicia el proceso de plegado de los sedimentos comenzando por las zonas centrales que emergen formando una cadena montañosa que aparece como un archipiélago situado paralelo a la costa. Continúa la emisión de lavas volcánicas de carácter básico.

El plegamiento aumenta y la cadena montañosa sigue emergiendo. El metamorfismo profundo también aumenta y se extiende hacia las partes superiores. En algunas zonas la temperatura es tan elevada que se produce fusión de los materiales y formación de rocas magmáticas del tipo de los granitos.

Partiendo de las zonas más profundas de los pliegues pueden emerger lavas de carácter ácido, distintas a las emi tidas en la fase anterior.

* Fase de emersión o postorogénica. La cadena montañosa ha emergido por completo en el lugar que antes ocupaba el geosinclinal, y debido a los fenómenos de erosión afloran en superfi cie algunas de las rocas metamórficas y magmáticas formadas durante el proceso. También como consecuencia de la erosión el macizo montañoso ha perdido peso y se eleva para recuperar el equilibrio isostático.

Al cesar las presiones laterales, los materiales se distienden y aparecen grietas y fracturas por las que pueden salir al exterior nuevas emisiones magmáticas profundas, que dan lugar a emisiones volcánicas de lavas básicas que pueden persistir durante mucho tiempo después de la formación de la cadena montañosa.

* Fase final. La erosión va igualando los relieves y el orógeno adquiere rigidez paulatinamente, llegando a convertirse en un cratón.

Teorías orogénicas

Varias son las teorías formuladas para explicar los complejísimos procesos orogénicos que dan lugar a la formación de las montañas. Ninguna de ellas los explica por completo, encontrándose posiblemente la solución del problema en una combinación de todas ellas.

* Teoría de la contracción. Supone que el enfriamiento progresivo de la Tierra ha dado lugar a una reducción de su volumen, con la consiguiente necesidad de adaptarse la corteza terrestre a una menor superficie. Este sería el origen de las fuerzas tangenciales que han «arrugado» la superficie y dado lugar a las montañas. Esta hipótesis resulta excesivamente simplista, ya que, según ella, las orogenias deberían ser simétricas y haberse distribuido homogéneamente por toda la corteza.

* Teoría de la deriva continental. Teniendo en cuenta la semejanza entre las líneas de costa de ambas orillas del Atlántico y el efecto de la rotación de la Tierra, el geofísico alemán Wegener sugirió que todos los continentes proceden de una única masa de sial que, al irse fragmentando y desplazando hacia el oeste y el ecuador, ha dado lugar a las distintas masas continentales. Estas, en su movimiento, empujarían los sedimentos acumulados en las cuencas oceánicas y darían lugar a la formación de cadenas montañosas.

Aunque existen numerosas pruebas a favor de la teoría de Wegener, el principal inconveniente con el que se encuentra es que el simple movimiento de rotación de la Tierra no resulta sufi ciente para explicar el desplazamiento de los continentes.

* Teoría de las corrientes de convección. Supone que el manto terrestre se comporta como un fluido muy viscoso que, al estar en contacto con el núcleo, se calienta en su parte inferior y sufre unos movimientos de convección semejantes a los de cualquier líquido. Así, los materiales más calientes son menos densos y ascienden, mientras que los fríos al ser más densos descien den. En el punto de descenso se originaría una especie de succión que daría lugar al hundimiento del geosinclinal; al decrecer la intensidad de estas corrientes descendentes se produciría la elevación del orógeno.

Esta teoría proporciona una buena base geofísica al resto de las teorías orogénicas, sobre todo a las que proponen los desplazamientos continentales como origen de las presiones laterales capaces de plegar los sedimentos.

* Teoría del deslizamiento por gravedad. Supone que el fenómeno orogénico es debido a un abombamiento de la corteza terrestre y a un posterior deslizamiento de los estratos por efecto de la gravedad, dando así lugar a la formación de pliegues y estructuras complejas que se amontonarían en la periferia de la cadena montañosa.

Esta hipótesis resulta aceptable únicamente para casos muy concretos en los que la estructura interna de la cadena montañosa no sea muy compleja.

* Teoría de la tectónica de placas. Supone que la litosfera estaría dividida en una serie de placas corticales que comprenderían tanto la corteza continental como la oceánica. Estas placas se desplazarían, unas con respecto a otras, según los siguientes patrones de movimiento:
Alejándose dos placas que inicialmente se encontraban unidas. En las zonas de fractura se produciría la emisión de magmas volcánicos y se formarían las cordilleras o dorsales oceánicas.
Desplazándose lateralmente una placa con respecto a otra, lo que origina una intensa fricción longitudinal.
Acercándose dos placas hasta «chocar» e introduciéndose la más delgada bajo la otra (subducción). Esto provocaría el arrastre de materiales, la formación de un geosinclinal y su posterior proceso orogénico.

Ciclos orogénicos

Todos los procesos orogénicos no han tenido lugar al mismo tiempo en la corteza terrestre, sino que han ido afectando sucesivamente a distintas regiones o a la misma región en repetidas ocasiones. Todavía en la actualidad existen zonas en plena orogenia (este de Asia, mar de las Antillas, golfos de México y Bengala y región andina). En el cuadro se recogen los principales ciclos orogénicos que se han producido en la historia de la Tierra:

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  1. Hugo Ávila

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