Arte Secuencial

Aunque rara vez nos detenemos a profundizar en ese punto, es innegable que el arte requiere, como característica sine qua non, una cierta permanencia. Ya sea que pretenda comunicar un mensaje, o simplemente expresar una emoción, la creación artística necesita un cierto periodo de existencia para poder cumplir su cometido.

Incluso el llamado “arte instantáneo” no lo es tal, pues requiere existir cuando menos el tiempo necesario para que el espectador lo reconozca e interprete, aunque después se pierda para siempre.

Esta característica, si bien no ha sido demasiado estudiada, es reconocida por el espectador del arte de manera intuitiva, al grado de que se les concede a las creaciones artísticas una cierta naturaleza estática: pinturas, esculturas y obras arquitectónicas son identificadas como entes inmutables, e incluso otras como la música y la literatura, aunque de expresión más fluida, no logran sacudirse completamente de esa imagen. Es por ello que las artes secuenciales estén tan poco consideradas, a pesar de que son las que tienen un contacto más cercano con la gran mayoría de los espectadores.

El arte secuencial es una forma de expresión que surge de la combinación de varias formas artísticas, que se manifiestan en forma segmentada. Si bien cada una de sus partes tiene un valor estético en sí mismo, al integrarse en un conjunto adquieren una forma distinta a las partes que lo conforman. Sí, como toda definición que se respete suena bastante confusa, por lo que un ejemplo resultaría más comprensible.

Para los melómanos, una ópera no es más que una división de la música, lo cual es cierto sólo en parte. Una ópera se compone de diversas arias, partes musicales sin canción, y movimientos escénicos propios del teatro. Si uno escucha un aria de cualquier obra, no cabe duda de que se disfruta de una pieza musical muy agradable, pero un aria no es toda la ópera. Sólo cuando los movimientos escénicos, las canciones y la música se ejecutan en el orden y estructura correcta, es cuando el espectador puede apreciar la historia entera, y en donde el aria que antes había escuchado, aunque sigue siendo la misma, adquiere otra condición, pues ahora es parte de una escena.

El arte secuencial

El arte secuencial

Aunque en este último punto no existe acuerdo, todo parece indicar que las primeras formas de arte secuencial provienen de la época de las cavernas: las pinturas rupestres parecen estar hechas en un cierto orden, de forma que, si se leen en la secuencia correcta, nos narran una partida de caza, una inundación u otro suceso importante. Para aquellos primitivos, la visión de una figura aislada no tendría ningún significado.

Contra lo que pudiera pensarse, el teatro no es un arte secuencial, pues las escenas aisladas no significan nada, perdiendo su valor estético.

Curiosamente, las dos formas más representativas del arte secuencial no sólo surgieron de forma casi simultanea, sino que son muy similares en su lenguaje: el cine y la historieta, ambas formas narrativas con una base visual, comparten un mismo lenguaje, e incluso un mismo principio.

La historieta es una serie de dibujos secuenciados alrededor de una narración preestablecida, mientras que para el cine la base son las fotografías. Es precisamente el hecho de que en el cine cada toma está pensada como una selección de las posibles vistas, que se considera un arte secuencial diferenciado del teatro. Recordemos por ejemplo, en 2001 de Stanley Kubrick las maravillosas secuencias musicales de las naves, especialmente el acoplamiento de la estación espacial. Sin embargo, su belleza es independiente al valor que tienen dentro de la historia que se está contando.

Uno de los principales argumentos esgrimidos por los detractores de la historieta, es el hecho de que esta es una subliteratura, debido a que los textos que utiliza son mínimos en comparación a los que maneja un cuento o una novela. Sin embargo, su condición de arte secuencial invalida esta apreciación, pues tal texto sólo es importante mientras forma parte de la viñeta. Un solo panel bien dibujado, puede ser apreciado por su calidad visual, pero nada aporta de más sin la historia de donde surge.

Sin embargo, la máxima expresión de este tipo de creaciones es la llamada multimedia, que combina fotografía, dibujo, música y textos en una amalgama difícilmente lograda por los otros medios, en donde la secuencialidad alcanza características de precisión y ritmo que le dan su muy particularidad personalidad, y que seguramente evolucionará mucho más con la incorporación de la computadora y la Realidad Virtual.

Imposibles de clasificar dentro de una forma artística, principalmente porque abrevan de varias distintas, algunas han tenido que ser clasificadas completamente aparte, como el cine o la historieta, mientras que otras andan en una cuerda floja entre diversas formas de expresión. El arte secuencial nos demuestra que la expresión no tiene que ser necesariamente estática, sino que muchas veces alcanza un mayor valor cuando forma parte de una cadena.

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