Arte rupestre en la cueva de Siega Verde

Integrado en la Meseta Norte, el conjunto de arte rupestre de Siega Verde se localiza en el curso medio-alto del río Águeda, afluente del Duero, en las inmediaciones del municipio de Ciudad Rodrigo, provincia de Salamanca, en España.

Enmarcada en el Oeste por la penillanura de Salamanca y de las montañas de Trás-os-Montes y al Norte, Este y Sur, por un importante conjunto de cadenas montañosas (respectivamente las Montañas Galaico-Leonesas, los Montes Vasco-Cantábricos y la Cordillera Ibérica), la región de Siega Verde también tiene una conexión privilegiada con la zona del Valle del Duero.

Esta implementación le confiere una situación estratégica impar, representada por el acceso a un conjunto diverso de biotipos, hecho que no fue indiferente a las comunidades paleolíticas que ocuparon el interior de la Península en el Pleistocénico final, en el marco de sus actividades de subsistencia.

Descubrimiento del conjunto de arte rupestre de Siega Verde

El descubrimiento del conjunto de arte rupestre de Siega Verde tuvo lugar en 1989, en el transcurso de los trabajos arqueológicos de la prospección sistemática con el objetivo de levantamiento arqueológico provincial, llevados a cabo por un equipo de investigadores pertenecientes a la Universidad y al Museo de Salamanca (Manuel Santonja y Rosario Pérez).

Los estudios efectuados llevaron, en una primera fase, a la identificación de 17 conjuntos de grabados, implicando, desde luego, decenas de representaciones. En la actualidad, tales cuantitativos se vieron sustancialmente aumentados, y ya han sido reconocidos 29 conjuntos, que congrega a 94 paneles grabados, haciendo un total de 540 figuras. Esta realidad, que ha convertido a Siega Verde en el más importante conjunto de arte rupestre paleolítico al aire libre existente en España, recientemente ha tenido su consagración en la publicación de una importante monografía, de la autoría de J. Javier Alcolea González y Rodrigo de Balbín Behrmann (2006).

Según este estudio, hasta el momento el grabado parece ser la única técnica de representación presente en el arte rupestre de Siega Verde, desconociéndose cualquier ejemplo de pintura.

Arte rupestre en Siega Verde

Arte rupestre en Siega Verde

Representaciones de animales en la cueva de Siega Verde

Las representaciones de animales dominantes en Siega Verde, en concreto equinos y bovinos, son casi exclusivamente realizados por picoteo, siendo muy raras las que fueron por incisión. De igual modo, al nivel de los signos geométricos estructurados o abstractos, los más complejos y elaborados utilizan de manera igualmente abrumadora el mismo procedimiento. Así, la incisión parece reservada a un número diminuto de temas, en el que se incluyen las figuraciones de caprinos, cérvidos y cierto tipo de señales de representaciones más simplificadas.

A partir de la importancia que dicha técnica parece asumir en Siega Verde, al ser utilizada para representar las especies de animales dominantes y la señalización más compleja, mientras que la incisión aparece relegada a un lugar claramente secundario, los autores de la monografía anteriormente referenciada sugieren que ocuparía, en los conjuntos de arte rupestre al aire libre, el papel que en el arte parietal posterior la pintura, estableciendo, para el efecto, una analogía con el arte de las cuevas de la Cornisa Cantábrica y la Meseta.

En relación a la temática de la colección de Siega Verde es ampliamente dominado por representaciones de carácter zoomórfico (principalmente bovinos, équidos, cérvidos y caprino), al que siguen, a gran distancia, las de índole figurativa, abstracta (señales), ocupando las de naturaleza antropomórfica un lugar residual (tres cifras).

En lo que respecta a la distribución espacial de las figuras zigomorfas, los trabajos realizados han llevado al reconocimiento de la existencia de dos centros iconográficos en el conjunto de Siega Verde.

Es, sin embargo, en el ámbito de la representación de los signos abstractos que Siega Verde revela una mayor originalidad, en comparación con los otros dos de los más importantes conjuntos de arte rupestre paleolítico al aire libre peninsulares, Domingo García y, sobre todo, el Valle del Coa. En efecto, la ausencia total de señales de tipo complejo y, por lo tanto, la presencia, en exclusiva, de formas simples (circulares, ovales y claviformes), confieren a este conjunto un carácter único y diferenciado, incluso en relación a la propia obra de arte parietal.

 

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