Arte gótico

De bárbaro y decadente fue calificado el arte gótico por los eminentes artistas del Renacimiento florentino, a quienes como Rafael de Urbino les resultaba ofensivo aquel exagerado virtuosismo decorativo, al que se referían despectivamente como maniera, y que se oponía diametralmente a la moderna concepción clasicista de la Italia del Quattrocento.

No cabe duda que el arte que se desarrolló en la Europa cristiana, desde mediados del siglo XII y hasta el XVI, rompió con la sobriedad impuesta por el precedente románico. Sin embargo, no todas las realizaciones góticas deben tacharse por su falta de principios estéticos, ya que las construcciones que durante el siglo XIII se realizaron, sobre todo en Francia, son sumamente armónicas y constituyen -al igual que las artes plásticas del Ducado de Borgoña en el siglo XIV- una forma purísima de equilibrio entre estructura y ornamentación.

Mapa de los principales países donde se desarrolla el arte gótico

Mapa de los principales países donde se desarrolla el arte gótico

La arquitectura cisterciense

La reforma de la orden benedictina, que a partir de 1113 realizara San Bernardo, marca una profunda transformación en la concepción arquitectónica del románico cluniacense. Durante el siglo XII la renovadora ascética del Cister contrastará fuertemente con la relajación espiritual que los cenobios de Cluny manifiestan en la ostentosa decoración de sus iglesias.

La nueva concepción arquitectónica propugnaba la austeridad y la sencillez empleando los elementos constructivos más indispensables, procurando, a su vez, dotar de mayor claridad el interior de los templos. La ausencia de torres, la amplitud de sus plantas y el ejemplo de últimas innovaciones, como la bóveda de crucería y el arco ojival, caracterizan ya las primeras edificaciones que desde los monasterios de Citeaux y Pontigny, en Borgoña, irradiarán su concepción por toda Europa. En Italia, San Galgano y Fossanova son conventos ejemplares. Alemania también presenta un buen número de excelentes monasterios -influidos por el arte de Hohenstaufen (dinastía monárquica que sucedió en el siglo XII a la época Sálica)-: los conjuntos abaciales de Eberbach, en Renania, y, sobre todo, el de Maulbronn, en Suabia, modelo de la arquitectura del Cister.

En la península ibérica, Santes Creus y Poblet, en Tarragona, son las más significativas de la primera época, siendo los de Valbuena (Valladolid), Oya (Pontevedra), Huelgas (Burgos) y Alcobaça (Portugal), magníficos monasterios del período gótico-cisterciense.

A partir del siglo XIII la estricta regla de la pobreza de los monjes bernardos declina de nuevo ante la tentación que ofrece la suntuosidad del floreciente mundo burgués; sin embargo, la aparición de nuevas órdenes mendicantes, los dominicos y franciscanos, harán renacer en los monacatos la limpia y sintética estructura eclesial del Cister, pero aún de forma más funcional, renunciando, como ellos, a cualquier insinuación decorativa. La iglesia de San Francisco, en Asís, es un excelente ejemplo.

El arte gótico en los siglos XII y XIII

Coincidiendo con el inicio de la construcción del segundo monasterio cisterciense de Pontigny, el abad Suger (1081de Saintcoloca la primera piedra del que será edificio claramente gótico. Esta abadía, situada en la isla de Francia, constituye el inicio de un camino que, paralelo y respetuoso con el desarrollo de la arquitectura del Cister en el siglo XII y de las órdenes medicantes a partir del XIII, irá afirmando sus propósitos y su destino: servir como arquitectura oficial a una sociedad que en el siglo XIII alcanzó un extraordinario florecimiento. El gran aumento demográfico, los progresos técnicos y agrícolas, la creación de las universidades y, fundamentalmente, la organización gremial provocó el despertar de las ciudades que, en competencia clara, se disputaban la erección de las más grandiosas catedrales, como si de ello dependiera su prestigio.

Veamos a continuación el panorama arquitectónico del estilo gótico en los principales núcleos europeos a lo largo de los siglos XII y XIII.

Arte gótico en Francia

Tras la abadía de Saint, en la que la bóveda de crucería aparece como constante elemento de fábrica, se construyen en el siglo XII las catedrales de Noyon y Laon, anticipos del gran monumento de este primer gótico: la catedral de Nôtre Dame de París (1163 en la que ya se presentan las típicas torres sin remate triangular. Será, no obstante, el siglo XIII el de auténtico apogeo gótico en Francia. Las catedrales de Chartres, Reims y sobre todo la catedral de Amiens, iniciada en 1218, son los prototipos más equilibrados de este estilo.

Arte gótico en Inglaterra

Siempre en conflicto con Francia, suele adjudicarse el invento del orden gótico, ya que desde el siglo XI utilizaba la bóveda ojival normanda. Ciertamente, su tendencia a la vertica lidad evolucionó independientemente del proceso románico; sin embargo, el gótico británico se organiza de forma muy diferente al continental. En 1170 se inician las obras de la catedral de Canterbury, que ya presenta la generosa decoración que distingue al gótico inglés. En el siglo XIII este arte desarrollará un auténtico estilo ornamental, como lo demuestran las catedrales de Salisbury, Westminster y Wells.

Arte gótico en Alemania

La aparición del nuevo sistema es tardío en Alemania. Hasta el siglo XIII no se aprecian las primeras manifestaciones que incluso combinan con elementos estructurales romá nicos, como en la iglesia de Santa Isabel de Marburgo, y la de Nuestra Señora de Tréveris. El gótico alemán esquematiza los Postulados franceses creando formas más robustas.

Arte gótico en Italia

El habitual apego de los italianos a la tradición clásica conlleva una evidente hostilidad ante el nuevo estilo. Sólo la introducción en el siglo XII de elementos góticos por parte del Cister pudo acomodar, de alguna forma, la nueva moda. Del siglo XIII sólo cabe destacar la catedral de Siena, que no adopta las verdaderas intenciones de elevación y verticalidad que propugnan los arquitectos franceses.

Arte gótico en España

Después de asumir su papel de territorio cisterciense construye, no obstante, en el siglo XII, cuatro interesantes catedrales que ofrecen indudables connotaciones goticistas: Tarragona, Lérida, Avila y Cuenca.

Pero será durante el siglo XIII, paralelamente a Francia, cuando se edifiquen los monumentos más característicos del gótico hispánico: la catedral de Burgos, en la que intervino el arquitecto Enrique, que realizaría posteriormente las obras de la de León, presenta tres naves, con crucero y girola con capillas. La catedral de Toledo fue diseñada por el arquitecto Martín, organizándola en cinco naves, ancho crucero y girola de planta poligonal. (Sucesivas anexiones, barrocas y neoclásicas, han deshecho la supuesta armonía inicial.) Es la catedral de León la más fiel al prototipo francés. Redacción a escala de la catedral de Reims, se alza hoy esplendorosa al habérsele suprimido e el siglo XIX la mayor parte de los añadidos que en otras épocas se le hicieran. Sus vidrieras constituyen la obra cumbre del arte decorativo gótico español.

El arte gótico en decadencia (siglos XIV-XV)

Si el siglo XIII ha pasado a la historia europea como el ciclo más pujante de todo el medioevo, el siglo XIV se inicia en absoluta oposición: un cúmulo de calamidades se ciernen sobre el viejo continente. La guerra de los Cien Años (1339que enfrentaría a los eternos rivales -Francia e Inglaterra-, vería aumentada su atrocidad a causa de las dramáticas epidemias de peste que diezmaron de forma encarnizada la población (cerca de 25 millones de personas sucumbieron entre 1348 y 1490 a causa de la peste negra). No extraña, pues, que el pesimismo y el miedo se adueñaran de aquellos ciudadanos, que veían en todas estas desgracias los signos que en el Apocalipsis profetizaban el fin del mundo.

El gótico, arte oficial de la galante burguesía, perdió el control de su equilibrio, y de ser un arte espiritual y armónico pasó a convertirse, al recargar sus formas, en la manifestación patética y agobiante que en el siglo xv conocemos con el nombre de gótico flamígero.

Arquitectura gótica

Los elementos fundamentales de esta arquitectura son: el arco ojival, la bóveda de crucería -que permite la desaparición de los macizos muros-, los arbotantes y contrafuertes y, en el interior, las columnas nervadas.

Sistema de arbotantes gótico: a) contrafuerte, b) pináculo, c) arbotante, d) nervios, e) trifono, f) pilar adosado, g) pilar.

Sistema de arbotantes gótico: a) contrafuerte, b) pináculo, c) arbotante, d) nervios, e) trifono, f) pilar adosado, g) pilar.

Arquitectura gótica en Francia

Sumida en el conflicto bélico, sólo aporta en el siglo XIV el remate de las construcciones iniciadas en el XIII. Utilizando para ello la aparatosa ornamentación tomada del modelo inglés, que será habitual ya a lo largo del XV y mediado el XVI. Tras su victoria sobre los británicos en 1453, se vuelven a erigir nuevos edificios catedralícios, como la iglesia de Rouen, la Madeleine de Troyes, y numerosas construcciones civiles, siempre dentro de un gótico exuberante, como los castillos de Avignon y Councy o el palacio de Bourgues. A mediados del siglo XIV y hasta el XV surge el Ducado de Borgoña como una isla cultural en el desolado panorama francés. En él, y como consecuencia de la incorporación de Flandes, se construye un compacto núcleo artístico que tendrá en las actividades escultóricas y
pictóricas un extraordinario florecimiento.

Artquitectura gótica en Inglaterra

El siglo XIV señala en la arquitectura gótica inglesa la transición al llamado estilo perpendicular, que sustituye a la fase curvilínea anterior. La ornamentación se organiza en base a las líneas verticales, apareciendo por vez primera en el coro de la catedral de Gloucester (1337). En el siglo XV, Inglaterra se ancla en la tendencia flamígera, que termina por ocultar la estructura mural de sus edificios. Las capillas del King’s College (Cambridge), del castillo de Windsor y la de Enrique VII en Westminster, son, junto con las catedrales de York, Canterbury y Warwick, los monumentos más representativos de este estilo tardío.

Arquitectura gótica en Alemania

Tradicionalmente desde el período otoniano tendía a la verticalidad en sus construcciones, se adapta magistralmente, en el siglo XIV, al estilo gótico.

La utilización de bóvedas estrelladas, nervios rectilíneos y estilizadísimas torres caracterizan las catedrales de Estrasburgo y Friburgo. Pero el más perfecto ejemplar de esta tendencia arquitectónica lo constituye la catedral de Colonia, consagrada en 1322 y no terminada completamente hasta el siglo XIX. Su arquitecto, el maestro Gerhard, consiguió un auténtico prodigio de elevación y luminosidad interior. La renuncia en el siglo XV a la nave del crucero, la multiplicación en los nervios de las columnas y la exagerada altura coincide con la implantación de las complicadísimas tracerías flamígeras en la decoración. Ya en los albores del siglo XV se edifican los últimos templos góticos que, como la iglesia de Santa Ana (Sajonia), manifiestan ya la situación crítica del estilo.

Arquitectura gótica en Italia

Ya en el siglo XIII prestó poco interés por las tendencias gotizantes, acometerá, como una excepción, en 1387, la construcción de la más gigantesca catedral gótica, la de Milán. Esta magna obra se halla organizada en cinco naves, crucero de tres naves y girola sin capillas, con una sobreabundancia de elementos decorativos que terminan por tapar la estructura del edificio. También del siglo XIV es la catedral de Orvieto, que con su abundante policromía exterior, y ofreciendo un alzado apaisado, constituye un edificio heterodoxo dentro del sistema gótico. Serán, no obstante, los edificios civiles los más importantes en esta baja Edad Media: los palacios del Dux, en Venecia, el de la Ragione de Padua, de la Señoría en Florencia y el Municipal de Siena, son magníficas muestras del arraigo que tuvo el gótico en las edificaciones profanas.

Arquitectura gótica en España

Es el siglo XIV el período durante el que se erigen, en la región oriental de la Península, interesantes catedrales góticas que, en continua búsqueda de una mayor amplitud inte rior, disminuyen los grosores murales y reducen la planta, frecuentemente, a una sola nave. Veamos algunos ejemplos destacables.

La catedral de Barcelona, iniciada en 1298, presenta la particularidad de tener las torres adosadas a los brazos de la nave del crucero. La catedral de Palma de Mallorca, consagrada en 1346, peculiar por sus numerosos contrafuertes y arbotantes. Y la mejor de todas, la catedral de Gerona, comenzada en 1312 por el conocido maestro Guillermo Bofill, quien eliminó del proyecto inicial las naves laterales, sintetizando el conjunfo en una sola sala sumamente ancha.

Con el inicio de las obras, en 1402, de la enorme catedral de Sevilla, se inaugura en España una época de florecientes realizaciones correspondientes ya a la particular adopción del sistema flamígero que, procedente de Europa (Países Bajos y Alemania fundamentalmente), se alió con las tendencias mudéjares (esto es, el arte que los musulmanes desarrollaban en los territorios reconquistados). Producto de esta unión surgió el estilo isabelino, o estilo de los Reyes Católicos, que tuvo en Burgos y Toledo sus principales focos de influencia. Monumentos característicos de la escuela toledana son: el claustro del Monasterio del Paular (Madrid), el Palacio del Infantado, en Guadalajara; los hospitales de Santiago, en
Granada, y Santa Cruz, en Toledo, y sobre todo también en Toledo, el monasterio de San Juan de los Reyes.

Burgos amplió su zona de influencia en el siglo XV a varias provincias adyacentes: Valladolid, con sus fachadas isabelinas en las iglesias de San Pablo y San Gregorio, y Palencia en su catedral.

Esta combinación flamígero continuará utilizándose hasta bien entrado el siglo XVI, apareciendo clarísimamente en las catedrales de Segovia y Salamanca, pese a que en España pron to acamparon las corrientes renacentistas que procedían de Italia.

Las artes plásticas

La escultura gótica, al igual que en el arte románico, surge subordinada a la arquitectura: tímpanos, retablos, sepulcros y portadas se ven ornamentados con una nueva concepción de la forma. Si en los capiteles la iconografía típica del anterior estilo cede paso a la decoración fitomórfica, en el resto de los lugares destinados para acoger a los grupos y figuras, el trabajo se hace más realista. Un nuevo naturalismo se empieza a desarrollar ya desde el siglo XII, alcanzando su máximo apogeo en Francia en el período de las grandes catedrales: Chartres, Reims, Estrasburgo y Amiens presentan hermosísimas portadas con composiciones de equilibrado clasicismo.

Pintura gótica

También en este siglo XIII comienza a practicarse el retrato, que pronto derivará hacia un sobrecogedor patetismo, que será lo más característico de la escultura gótica a lo largo del siguiente siglo. Por su parte, la pintura refleja un cambio más radical que el arte de las tres dimensiones. En las catedrales los espacios murales que acogían los frescos románicos han sido sustituidos por vidrieras multicolores, con lo que el arte pictórico debió reducirse al trabajo sobre tabla (decoración de retablos o capillas y pintura de caballete). Continúa, sin embargo, el arte de la ilustración creando bellísimas miniaturas, que muy relacionadas con el arte de la vidriería, produjo extraordinarios trabajos, como los códices de los Salterios de San Luis, de la escuela parisina, o el famoso libro de las Cantigas de Alfonso X el Sabio, en España.

Pero tanto la escultura como la pintura gótica se manifiestan de la forma más característica durante los siglos XIV y XV en el importante centro cultural que constituiría el Ducado de Borgoña. Numerosos artistas procedentes de diversas regiones se acogen al mecenazgo del duque Felipe el Atrevido, que íntimamente unido a Juan sin Miedo apoyarán este singular florecimiento de las artes que se conoce como la época de los primitivos flamencos Claus Sluter, en la escultura, y Jan Van Eyck en la pintura, representan magistralmente el arte gótico de este ciclo borgoñés.

Claus Sluter

Afincado en Cerfosa de Champmol, en Dijon, influyó en toda la escultura del siglo XV. El gran realismo de su obra, unido a la suprema fuerza expresiva, caracteriza las vigorosas figuras que realizara en su alergue de Borgoña. Su trabajo más soberbio es, sin duda, el llamado Pozo de Moisés, pedestal del Calvario, que muestra a distintos profetas ataviados con túnicas.

Jan Van Eyck

Jan Van Eyck es el pintor gótico por excelencia. Gran investigador de las técnicas pictóricas, a él se debe la estructuración del proceso del cuadro, en base al procedimiento mixto temple-óleo, que subdivide el trabajo en dos partes: la primera, ejecutada al temple y ocupada sólo del dibujo y claroscuro del tema y la segunda, al óleo, utilizado en forma de veladuras y que se limita a la aplicación de los diferentes colores. Este sistema permite un absoluto control del detalle, característica fundamental de la primitiva pintura flamenca. Su obra más grandiosa la constituye el políptico denominado El cordero Místico de la catedral de Gante. Pero no sólo realizó Van Eyck pintura sacra, sino que se acomodó también al trabajo que la burguesía borgoñesa le encargaba. Ejemplos de este tipo de obras son: El matrimonio Arnolfini, El hombre del turbante y El retrato de su esposa Margarita.

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