Arte en India

La profunda huella que los grandes reformadores religiosos -Buda, Leo-Tsé y Confucio- han dejado en los territorios del Asia Oriental y del subcontinente indopakistaní condicionan de una forma absoluta la cultura y el arte de estas regiones. Si es un hecho que la filosofía del pueblo hindú dista mucho de ser modelo de civilización occidental, en el caso de China, la concepción del mundo y de la existencia es mucho más distante. El razonamiento lógico, que marca la continua conducta del ciudadano de occidente, no puede asimilar el fundamento básico del pueblo oriental; lo que para nosotros es contradictorio para ellos es complementario. La conocida antinomia del Yin (lo oscuro) y el Yang (lo claro) es aceptado en Extremo Oriente como unidad inseparable, lo que resulta inaccesible para un pueblo que, como el nuestro, está acostumbrado a decidir siempre entre dos caminos, sin la posibilidad de elegir los dos a la vez.

Mapa de la civilización india

Mapa de la civilización india

La cultura india

Coincidiendo con el desarrollo de la civilización sumeria, 3.000 años antes de nuestra era, nacen en el Valle del Indo, territorio ocupado actualmente por Pakistán, las primeras ciudades que constituirán la floreciente cultura urbana. De la India primitiva son muy escasos los hallazgos arqueológicos que, correspondiendo a este período, nos permiten concretar el alcance que tuvieron estas primeras sociedades; no obstante, los restos de las ciudades de Harappa y Monjenjo-Daro nos remiten a las concepciones plásticas iranias y mesopotámicas, aunque con una personalidad muy singular. Ya los primeros motivos decorativos muestran un exotismo único, que marcará la pauta de las posteriores realizaciones en cerámica obtenida en el torno.

Las figurillas de seres fantásticos, en terracota y bronce, son, junto a los típicos sellos (en el subcontinente indopakistaní no son cilíndricos, sino planos), los descubrimientos prehistóricos más destacables. La invasión aria, durante el segundo milenio antes de Cristo, provocó cierta decadencia que pronto se vio renovada al crearse el conocido modelo de sociedad, dividido en castas, que marcaría el comienzo de la Era Védica, que aportará al arte la introducción del hierro y sobre todo el desarrollo de los postulados religiosos que, apoyados en legendarios relatos, culminaron con la aparición de Buda (560-483 a. C.) en la gran iconografía y arquitectura budista.

Tipos de construcciones del arte en India

Las construcciones budistas dedicadas al culto se presentan en varios tipos característicos:

La Stupa

Es la versión budista del típico altar védico. Son construcciones de gran tamaño que constan esencialmente de una bóveda sobre terraza cerrada por grandes puertas (su uso es a modo de relicario). Una variante son las dagobas.

La Chaitya

Es -junto con la Vihara y el Sangharama-el templo o capilla propiamente dicho excavados en la roca. Suelen tener tres naves separadas entre sí por pilares ricamente decorados que presentan variedad de formas.

Las columnas conmemorativas

Poseen el capitel en forma de tronco de cono invertido y a menudo cuentan con grabados a lo largo de su alto fuste.

La Pagoda

No es un solo edificio, sino un recinto sagrado en el que se alzan diferentes estancias, entre la que destaca la sala de reunión (Mandapham), el vestíbulo (Antarala) y la celda (Garbagrína), que en ocasiones aparece coronada en forma de torre.

Arquitectura india. A) Stupa. B) Planta de una vihara. C) Templo.

Arquitectura india. A) Stupa. B) Planta de una vihara. C) Templo.

Escultura y pintura en el valle del Indo

A partir del siglo III a. C. se consolida en la región del Indo la dinastía Maurya (321-184 a. C.). En esta época aparece la escultura representando la figura humana. La figura de Buda se encuentra por primera vez esculpida en la Stupa de Amaravati en el año 150 a. C.; a partir de entonces sería normal la presencia de la divinidad en los templos. La estatuaria india permaneció casi invariable hasta el siglo VIII de la era cristiana, consolidando así lo que se ha dado en llamar el período clásico.

El estilo barroco, de sensuales líneas y composición exótica, caracteriza las manifestaciones escultóricas que, en forma exenta o constituyendo grandes relieves (los de Sanchi o los de la Vihara de Bhaja), nos presenta el anecdotario mitológico que en torno a la vida de Buda y otros dioses descubre la tradición. El elemento femenino, siempre pleno de voluptuosas connotaciones eróticas, resume el ideal de la belleza hindú.

La pintura, muy popular desde antiguo, también acomoda sus grafismos al ondulante y expresivo mundo de las formas hindúes. Visnú, Shiva y Krishna, con sus exóticas danzas, permiten a los artistas el recreo con los contornos y los colores en la decoración mural de viharas y templos, como los extraordinarios de Ajanta, únicos en su género. De la importancia que se le daba al arte pictórico en el subcontinente indopakistaní en la época de Guta (320-535 d. C.), sirve de testimonio la existencia de un tratado de pintura, el Vishnudarmottaram, en el que se recogen los métodos, técnicas y aspiraciones estéticas, utilizando una forma de lenguaje de gran inspiración poética.

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