Antiguas creencias populares del desconocimiento científico

Todos en nuestra vida frecuentamos a las creencias populares a diario, son comunes entre cualquier tipo de persona. Pero, ¿son realmente algo a lo que debamos hacerle cerebro?

Cuando llegue el momento leerás algunos de los ejemplos de creencias populares que hemos extraído del gran pozo para ti, y de esa manera entenderás el por qué muchas personas deciden simplemente no creerlas.

En nuestros días enciendes la tele y ves las imágenes al instante; puedes ver películas, noticias o el tiempo que hace en cualquier parte del mundo. Incluso puedes aprender muchas cosas viendo documentales de animales que jamás has contemplado directamente.

Hoy sabemos que los tsunamis son fenómenos de la naturaleza, o que los demonios de Tasmania no son monstruos malignos, sino pequeños animales, pero hace cientos de años este tipo de información no estaba al alcance de cualquiera. Como respuesta surgían las creencias populares.

Mucha gente creía que los truenos o los huracanes eran producidos por la magia, y que una mirada podía causar mal de ojo con el consiguiente efecto de que un niño dejara de crecer o que alguien tuviera un accidente.

¿Qué son las creencias populares?

Las creencias populares las podemos hallar presentes en cada individuo, bien estas sean generales o no ya que cada quien tiene la potestad de decidir en qué puede creer puesto que todos guardamos nuestra perspectiva de lo que nos rodea.

Ahora bien, existen creencias populares que se han podido confirmar mediante largos o cortos periodos de estudio. Aquellas que podemos decir “Oh, sí es cierto esto…”, pero también tenemos otros casos donde no existe ningún tipo de ciencia que pueda avalar aquello que el individuo ha comenzado a creer.

Cuando hablamos acerca de creencias populares estamos haciendo referencia a todas aquellas concepciones erróneas o ideas de las cuales no se tiene ninguna comprobación o explicación científica, pero que las personas deciden comenzar a creer en grandes números esperando que estas terminen por ser una realidad que se compruebe en algún punto.

Por lo general nunca se tiene claro desde cuándo se comenzaron a manejar este tipo de ideas, puesto a que algunas suelen traspasar fronteras y sin datos científicos es muy difícil reconocer donde se ha originado. Pero para muchos individuos estas tienen igual o mayor peso que aquellas que pudieron ser comprobadas.

¿Dónde se originan las creencias populares?

Es un hecho que el origen de las creencias populares no puede ser especificado, pero si se tiene en consideración ciertos lugares donde se presume que estas pudieron empezar a escucharse y a su vez a repetirse entre las personas hasta volverse una creencia.

Por ejemplo, puede ser que una persona haya escuchado a otra decir “Será mejor que no te bañes acalorado, podrías pasmarte” en la calle y luego la idea haya quedado tanto en su mente como para repetírsela a alguien más, de esta manera comienza a circular la creencia.

Si te expones al calor no salgas al sereno, es una de las creencias que más se manejan entre las personas y tú piensas que sí, es algo que no se debe hacer, pero la verdad es que nadie te ha demostrado o comprobado por qué.

Es por ello que el origen de las creencias populares la mayoría de las veces es inocente, y pueden nacer inclusive en los hogares. Sólo basta con que alguien nos la repita lo suficiente para comenzar a creer en el hecho de que sí puede suceder.

Ejemplos de creencias populares y antiguas

Os ofrecemos algunos ejemplos de creencias populares y antiguas que, posteriormente se han demostrado falsas, y otras que parecían pura fantasía y eran auténticas historias reales. Disfrutad de estas curiosidades históricas.

Hace cientos de años, con el auge de las ciencias naturales y de la geología se empezaron a estudiar minerales hasta entonces desconocidos. Algunos de ellos, al ser partidos, ofrecían un extraño espectáculo: pequeñas rocas dentro de otras mayores. La opinión pública no tardó en hacer saltar la alarma: ¡las rocas se reproducían! Incluso se llegó a extender el rumor de que algunas de estas rocas se abrían espontáneamente y formaban rocas “hijas” de esta manera.

Ni que decir tiene que actualmente estas creencias populares ha caído por su propio peso. Lo que hace años creían que era una reproducción se conoce hoy día con el nombre de concreciones. Cuando varias capas de sedimento cubren un objeto y se endurecen rápidamente se forma un nódulo duro. Algunas veces las capas internas de la concreción se erosionan por diferentes factores, por lo que, si se rompen las capas externas, parece que la piedra contenía otra piedra más pequeña dentro.

un dust devil en plena acción, creencias populares

En 1845 apareció una noticia en la revista Scientific American en la que se narraban unos hechos extraños ocurridos en un pueblo llamado Moulton. Delante de multitud de testigos una gran cantidad de heno se elevó en el cielo desde el campo en el que estaba agrupado en montones.

Aparentemente no había la más leve brisa en ese momento, sin embargo, el heno ascendió hasta que pareció traspasar las nubes, que estaban muy altas ese día. Tras unos minutos reapareció el heno en forma de pequeña veta negra en las nubes que quedó ahí durante diez o quince minutos, tras los cuales volvió a descender hasta el suelo.

Extraño, ¿verdad? Siento decepcionaros: no es magia. Se trata de un fenómeno atmosférico llamado remolinos (en inglés tiene un nombre muchísimo más sonoro: dust devils). Es muy parecido a un tornado, pero se diferencia de este en que no requiere la participación de las nubes. Si en el suelo la temperatura es elevada, entonces la energía calorífica hace que el aire caliente ascienda y deja que ocupe su lugar el aire frío, que pesa más.

En este movimiento aéreo se producen corrientes de convección que suponen una rotación del aire y producen remolinos, llevándose todo lo que esté en el suelo que pese poco: tierra, hierba cortada, hojas, etc. En tiempos pasados las gentes creían que era el mismísimo demonio que subía desde el infierno.

Ilustración para el artículo sobre creencias populares
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Creencias populares recientes

Ornitorrinco

Una historia que se contaba cuando los colonos comenzaron a asentarse en Australia era la de un animal fantástico que podía nadar bajo el agua, ponía huevos, tenía pelo cubriendo su cuerpo, pico de pato, patas palmeadas, y una cola similar a la de los castores. Para darle mayor emoción, se decía que, a pesar de poner huevos, era un mamífero. Mucha gente no creía en su existencia, pues parecía de todo menos un animal real.

De hecho, cuando un ejemplar se llevó a Inglaterra para su estudio y demostración de su existencia, los científicos pensaron que era un trabajo de taxidermia burdo y desastrosamente mal realizado tomando partes de animales de distintas especies, es decir, lo tomaron por un fraude. Hasta 1802 no se pudo hacer llegar un ornitorrinco vivo al viejo continente.

Cada vez hay más estudios y documentales sobre esta especie animal, sin embargo, debido a los problemas para observarlos en su hábitat natural, hasta hace poco no se conocía mucho más de este animal tan extraordinario.

El pasmo

Esta es una de las primeras creencias populares que comenzó a afianzarse entre las personas, y muchos aseguran que este se relaciona con aquellas personas que sufrían de tétano (puesto a que estos padecían de fenómenos de contractura, como también espasmos y en algunos casos llegaba a ser mortal).

Hay que tener en cuenta que el pasmo si puede ser considerado como una enfermedad real, lo que funciona como una creencia que ha nacido sin ningún tipo de basamento científico es que el hecho de creer que porque una persona planche su ropa durante la noche y luego se bañe la contraerá.

Remedios caseros

¿Alguna vez has estado enfermo y te has tomado quizá algún té de un par de hojas que te regaló la vecina porque son plantas que ayudan con los síntomas que estabas presentando?, este es otro de los ejemplos de creencias populares alarmantes.

Si bien tenemos que reconocer que de hecho existen plantas que cuentan con bondades para aliviar síntomas, también se debe ser consciente de que no pueden curar enfermedades como tal. Aunque tu vecina te diga que tuvo una amiga que tiene una prima que curó al hijo con ello en poco tiempo.

Existen personas que creen muchas veces que no es necesario acudir a especialistas, pero la realidad es que ninguna planta ha comprobado el ser mejor que cualquier fármaco que se haya elaborado de tal manera que realmente solvente el problema de salud de una persona de raíz.

Las estrellas fugaces

¿Alguna vez has estado mirando al cielo por la noche y de pronto ves que “una estrella fugaz” ha pasado?, seguro lo primero que piensas es en el deseo que debes pedirle para que se cumpla. Y no queremos romper corazones, pero la verdad es que esto es sólo una creencia popular.

Esta se creó a medida que avanzaba el tiempo en la historia del hombre, pues antes de que muchas cosas pudiesen estudiarse se creaban muchas supersticiones a raíz del poco conocimiento que se tenía acerca de lo que realmente quería decir el hecho que acontecía.

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