Aguilucho lagunero, cuando el macho se disfraza de hembra

En el caso del aguilucho lagunero, Circus aeruginosus, unas aves de la familia de las águilas que viven principalmente en Europa, algunos machos tienen un fenotipo muy similar al de las hembras. Esta forma de mimetismo, permite en la práctica un acceso más fácil a las parejas sexuales y por lo tanto incrementan potencialmente su éxito reproductivo.

Hay varias formas de mimetismo, estimulando diferentes sentidos con objetivos distintos. Algunas plantas carnívoras emiten olores de cuerpos en descomposición para atraer a las moscas. El sentido del olfato es estimulado, por los nutrientes. Algunas mariposas tienen la apariencia de especies tóxicas para disuadir a los depredadores (se llama mimetismo mülleriano). En este caso, es la vista el sentido que confunden para protegerse.

Mimetismo para facilitar el apareamiento

Para el aguilucho lagunero, el objetivo es diferente. En este pájaro, hay un dimorfismo sexual bien conocido: los machos tienen un plumaje más bien gris, mientras que en la hembra se tiñe de marrón. Sin embargo, una cantidad significativa de varones (40%) son la excepción a esta regla y cuentan con una apariencia muy similar a la de las hembras. Luego se distinguen sólo por las patas o el color de sus ojos.

aguilucho lagunero

Un aguilucho lagunero volando un señuelo. Fue durante estas experiencias cuando se observó el comportamiento agresivo de los machos. © Audrey Sternalski

Como acaba de demostrar un equipo de investigadores españoles y franceses con un estudio publicado en Biology Letters, estas excepciones confieren a los individuos que las tienen una clara ventaja sobre los demás. De hecho, durante la época de reproducción, todos los machos compiten para aparearse. Todos menos… los que parecen mujeres.

Las experiencias de los investigadores muestran que los machos grises son incapaces de distinguir entre hembras y machos marrones (que se asemejan a las hembras). De este modo, evitan la competencia intrasexual y pueden acceder a sus parejas sexuales de forma segura.

Los machos son menos agresivos hacia los machos afeminados

Gracias a la utilización de una trampa (un señuelo, una especie de ave ficticia) los investigadores fueron capaces de demostrar este fenómeno. Encontraron que la agresividad de los machos grises desaoarecía ante los machos marrones y las hembras. Su comportamiento hacia los machos grises era agresivo (competición intrasexual), pero no ante los machos marrones.

Además, los científicos del CSIC y del CNRS (el CSIC francés) encontraron que los machos “afeminados” eran más violentos hacia los señuelos de apariencia femenina que ante la aparición de los dos tipos de machos. Esto demuestra que no sólo se parecen a las hembras, sino que además, adoptan su comportamiento al participar en una especie de competencia intrasexual contra otras hembras.

Este sistema conduce a una forma de acuerdo tácito entre los machos afeminados y los otros. Todo el mundo gana: los primeros son menos agresivos hacia los segundos y viceversa. En contraste, sólo los machos afeminados parecen tener cierta ventaja a la hora de acceder a las hembras.

En definitiva, estamos ante otro ejemplo de la complejidad y variedad de los fenómenos que acompañan a la selección sexual.

hembra de aguilucho lagunero

En el aguilucho lagunero, algunos machos tienen el mismo aspecto que las hembras y así evitan la agresión de otros machos. © Ferran Pestaña, Flickr, licencia cc BY sa 2.0

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