6 tipos de bromas que pueden indicar problemas mentales

El comportamiento humano es tan rico en signos e indicaciones de lo que pasa entre nuestras dos orejas que hasta en el sentido del humor de un individuo, es posible constatar desequilibrios psicológicos. Echa un vistazo a seis situaciones y sus posibles problemas mentales.

6. Obsesión por los juegos de palabras

Obsesión por los juegos de palabras

Obsesión por los juegos de palabras

Durante cinco años un paciente llamado de “Derek” despertó el interés por la comunidad médica porque mostró una obsesión tan grande por los juegos de palabras que hasta llegaba a despertar a su esposa durante la noche para contarle su nueva creación genial.

Molesta con este cambio extraño de comportamiento, ella lo convenció de ir a un médico. Descubrieron que dos derrames dañaron los lóbulos frontales de Derek.

La compulsión a la broma es denominada Witzelsucht. En el caso del paciente, los daños en la zona de procesamiento analítico hicieron que no sólo considerara los juegos de palabras y las bromas más simples como hilarantes, tampoco podía entender las bromas más complejas o sutiles.

5. Dificultad en captar sarcasmo

A los niños les cuesta mucho entender un sarcasmo

A los niños les cuesta mucho entender un sarcasmo

Entender un sarcasmo no es tan simple como parece. Es preciso analizar el contexto, el tono de voz y el lenguaje corporal del interlocutor. Los niños pequeños, por ejemplo, tienen más dificultad en captar el sarcasmo.

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco han descubierto que las personas con demencia frontotemporal tienen dificultad en detectar el sarcasmo. Otras condiciones como el autismo, lesiones cerebrales, la esquizofrenia y hasta derrames pueden estar detrás de una dificultad en entender este tipo de lenguaje.

4. Humor negro

Humor negro

Humor negro

Los psicólogos han observado que adictos al trabajo pierden gradualmente la habilidad de apreciar o crear humor. El sentido del humor de estas personas se restringe al humor negro o despectivo, que inconscientemente puede tener como función de alejar a asuntos no relacionados con el trabajo de los temas de conversación.

Bodas de adictos al trabajo tienden a terminar en divorcio, y los hijos de los adictos al trabajo son más propensos a tener depresión cuando son adultos.

En las etapas avanzadas de la adicción al trabajo, las personas pueden perder totalmente la capacidad de disfrutar de cualquier tipo de estado de ánimo.

3. Reírse sólo de los demás y nunca de sí mismo

Hay gente que solo sabe reírse de los demás

Hay gente que solo sabe reírse de los demás

Quien sufre de trastorno de personalidad narcisista puede disfrutar de un tipo muy específico de humor: el que no se aplica a él. Esto quiere decir que él no se ríe de sí mismo, se toma a sí mismo muy en serio. La mínima nota que no sea positiva sobre esta persona resulta en una reacción exagerada.

Un dato curioso acerca de este trastorno es que los estudios confirman que los haters que asisten a las secciones de comentarios de los sitios web generalmente son narcisistas, pero también pueden ser psicópatas y sádicos.

2. Falta de sentido del humor

falta de sentido del humor

falta de sentido del humor

El humor es subjetivo. Para que una broma sea divertida para usted, entrar en resonancia con sus valores y creencias personales. Esto quiere decir que si usted vive en una situación de constante mentira sobre sus valores y creencias, nada le va a parecer gracioso. Esto se aplica a las personas resentidas con la vida.

Un estudio llevado a cabo por Robert Lynch, antropólogo y comediante de stand-up, evaluó las reacciones a las bromas de un grupo de estudiantes universitarios. Para saber si las reacciones eran sinceras, un sistema de codificación de acción facial ha sido utilizado.

Así, Robert confirmó su hipótesis de que los más desilusionados con la vida tenían menos risas genuinas. Esto no quiere decir que estas personas no sonría o se reían, sino que sus sonrisas no eran sinceras.

1. Encontrar la gracia en el dolor ajeno

risa de la desgracia ajena

risa de la desgracia ajena

Este punto en realidad no se refiere a un trastorno mental, pero sí a una reacción extraña que la mayoría de las personas tiene. ¿Cuántas veces te has reído de la desgracia ajena?, ¿Te sentías un monstruo por haber hecho esto? Tranquilo, eso es normal.

En 1961, el psicólogo Stanley Milgram en la Universidad de Yale hizo un estudio muy diferente: él convenció a los participantes de la encuesta que ellos estaban dando electroshock cada vez más fuertes en otras personas. Siempre que lo apremiaban debían pulsar el “botón del dolor”, muchos voluntarios acababan cayendo en la risa. “Eran risas que parecían fuera de lugar, hasta raritas”, comentaba.

Al estudiar esas risas, se dio cuenta de que ellos no eran de alegría, pero sí por el nerviosismo. Inconscientemente, los participantes se reían para tratar de convencer a sí mismos y a aquellos a su alrededor de que la situación era mejor de lo que realmente era.

Fuente: Jokes You Didn’t Know Were Indicators Of Mental Illness

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