10 mitos científicos en los que casi todo el mundo cree

A pesar de que la ciencia ya ha desmitificado muchas de estas leyendas urbanas de laboratorios, aún hay gente que ignora la verdad y por comodidad o ignorancia cree en determinados mitos científicos.

Todo el mundo ha oído esa vieja historia de que sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro (y esto, en un futuro quien sabe cuán lejos, permitirá el nacimiento de criaturas como “Lucy”, interpretada en el cine por Scarlet Johansson).

Su madre y/o su abuela seguro creen que “coger frío” resulta en un resfriado seguro. Y todo el mundo sabe que la luna tiene un lado oscuro.

Lo que mucha gente no sabe es que todo esto (y muchas otras “certezas” científicas) no pasan de ser meras historias sin fundamento.

Aquí te presentamos algunos mitos de la ciencia en los que casi todo el mundo aún cree:

1. Utilizamos sólo una parte de la capacidad cerebral

Que la ciencia aún no sabe muchas cosas sobre el cerebro (como el origen de las migrañas, por ejemplo), es verdad. Pero una cosa es mentira: que nuestro cerebro tiene el 90% de la zona inactiva. La verdad, sin embargo, es que no hay ni un centímetro cuadrado del cerebro que no se aplique en alguna tarea del día a día.

Como cada área del cerebro tiene una función específica y necesitamos de todas para tener una vida funcional, no podemos decir que hay partes no utilizadas.

El órgano consume el 20% (o sea, un quinto) de toda la energía producida por nuestro cuerpo, y es muy poco probable que se hubiera desarrollado tanto si hubiera partes inactivas. HEs verdad que no poca gente deja su cerebro ocupando el espacio entre sus dos orejas, pero eso ya es problema de cada quien.

2. La luna tiene un lado oscuro

Desde la Tierra, podemos ver solamente el 59% de la superficie lunar. Los otros 41% restantes corresponden a lo que la ciencia solía llamar “el lado oscuro de la Luna”. Pero – ¡sorpresa! – ese lado oscuro recibe luz solar igual al otro!

La diferencia es que, por cuenta del fenómeno llamado “rotación capturada“, nosotros sólo vemos un mismo lado del satélite, lo que nos da la sensación de que una parte de ella está oscura y sombría siempre.

3. La Luna llena afecta el estado de ánimo

Dicen que las fases de la luna afectan el líquido presente en tu cerebro, causando variaciones de humor, y las policías de algunos lugares hasta se preparan para una mayor ola de violencia en esos días del mes. Pero, a menos que seas un hombre lobo, la luna llena no tiene nada que ver con tu (mal) humor.

Ya hace tiempo que los científicos han descubierto que una cosa no tiene nada que ver con la otra: en 1985, los psicólogos estadounidenses James Rotton y Ivan Kelly enfrentaron 37 estudios sobre el tema con las estadísticas de admisión en las instituciones psiquiátricas, asesinatos, accidentes de tráfico, suicidios y crímenes en general.

Y el resultado fue que no había ninguna conexión entre la luna llena y un aumento de estas cifras. Ahora, si eres el octavo hijo y tienes siete hermanas mayores, puedes empezar a preocuparse.

4. El azúcar hace que los niños sean hiperactivos

Toda buena fiesta infantil tiene una mesa de dulces hermosa y seductora. Y también a niños que parecen una manada de gremlins corriendo, saltando, gritando y haciendo un montón de lío. No culpes a la mesa de dulces.

Investigaciones científicas han demostrado que es la propia presencia de otros niños lo que hace que los pequeños sean tan activos. Aun así, debemos de tener cuidado con los dulces y las golosinas en general, ya que el azúcar demás está asociado a la obesidad, a la resistencia a la insulina (condición base para la diabetes, la hipertensión y el aumento de ciertos tipos de cáncer) entre otros problemas de salud.

5. Un rayo nunca cae dos veces en el mismo lugar

Esto ya se convirtió en proverbio. Pero, para empezar, el rayo no cae. Técnicamente, sube de la tierra a la atmósfera.

Después, un rayo es una enorme descarga electrostática en busca de un lugar para descargar y no está exactamente preocupado en elegir lugares inéditos.

Los puntos más altos de un perímetro sin duda son más atractivos, lo que significa que un pararrayo de tu edificio (o del edificio vecino) probablemente ya ha sido alcanzado varias veces.

6. Arrojar una moneda de un edificio muy alto puede matar a alguien

Nunca vas a hacerlo, sencillamente porque eres una buena persona. Pero puedes estar tranquilo: si estás paseando por Nueva York y eres golpeado en la cabeza por una moneda arrojada por alguien desde lo alto del Empire State Building, no morirás. Te lastimará, eso sí, pero de ahí a la muerte segura hay un gran trecho.

Por ser un disco, las monedas tienen una aerodinámica bastante mala. Por lo tanto, la moneda disminuirá bastante su velocidad al caer.

Además, no tiene el peso suficiente para ejercer una presión letal sobre la caja craneal.

Pero si alguien decide lanzar un objeto más pesado o con mejor aerodinámica, ahí, sí, puede ser fatal.

7. Los antibióticos matan a los virus

¡No, no, no y no! No se puede estar tomando antibiótico para cualquier resfriado. Los antibióticos, por definición, matan bacterias y los virus no tienen absolutamente nada que ver con esto. El resultado de un mal uso de este tipo de medicamentos puede ser catastrófico. En realidad, ya lo está siendo. Al hacer esto, es común que las bacterias comiencen a desarrollar resistencia a los antibióticos. Una enfermedad viral se trata con antivirales, un tipo de medicamento que también debe ser prescrito por un médico.

8. Los peces tienen una memoria de 5 segundos

“Memoria de pez” no puede ser utilizado como sinónimo de memoria mala o débil. En realidad, hasta los pececitos dorados – que llevan la mayor fama de ser olvidadizos – tienen recuerdos que llegan a durar meses.

Es esa capacidad de recordar las cosas, por cierto, la responsable de su supervivencia. Los peces almacenan el conocimiento adquirido y evitan caer en las mismas trampas de los depredadores.

9. La genética decide si se puede o no hacer un nudo con la lengua

Hay gente que puede, hay gente que no. Pero es claro que la genética tiene de otras cosas que preocuparse, probablemente, mucho más importantes.

En la investigación, algunos niños pudieron aprender a hacer el nudo. Once años después, un grupo de científicos demostró que el número de niños que podían enrollar la lengua había crecido un 20% en los niños en edad escolar con edades comprendidas entre 6 y 12 años. Si este número creció, entonces la habilidad no puede ser puramente genética.

10. Los delfines son los animales más inteligentes después del ser humano

Son lindos y muy carismáticos, pero no están entre los más inteligentes del Arca de Noé. Los científicos han pasado varios años buscando un lenguaje real de los delfines (uno de los signos que demuestra inteligencia en los seres vivos), pero nunca se ha encontrado. Además, las pruebas de inteligencia con animales se han realizado en animales como perros, orangutanes, ratones y hasta palomas, y algunos de ellos, como los simios, son mucho más inteligentes.

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