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Tissint, el meteorito marroquí es también un mensajero de Marte

No fue sino hasta el siglo XIX cuando se reconoció que los meteoritos eran piedras caídas del cielo. Hoy sabemos que estos son clave para comprender el origen del sistema solar y los planetas. Incluso descubrieron que algunos venían de la Luna y otros de Marte, pero estos son muy raros, se estima que un kilo vale por lo menos diez veces el precio del oro.

A pesar de esta rareza, sabemos algunas cosas sobre los meteoritos marcianos. Somos conscientes de su origen, principalmente debido a que contienen gases cuya composición isotópica parece idéntica a la que, muy característica, pertenece a la atmósfera marciana medida por sondas Viking y sus sucesoras. Sin embargo, ninguna misión hasta la fcha ha traído muestras del planeta rojo, los exobiólogos y los cosmoquímicos otorgan gran importancia al descubrimiento de meteoritos en la Tierra, sobre todo si algún ser humano ha asistido a su caída. Estos meteoritos tienen más valor cuando su llegada a la Tierra es reciente porque las muestras tienen menos riesgo de contaminación por organismos terrestres y por lo tanto más fácil sería demostrar cualquier rastro de vida de origen marciano.

Nos viene a la memoria el caso del meteorito Allan Hills 84001 (ALH84001) que se presentó en 1996 como una posible evidencia de la aparición de formas de vida en Marte hace cerca de 4 millones de años.

Dos fragmentos del meteorito Tissint. © MeteoritesTv-YouTube

Encontrado en 1984 en Allan Hills, situado en el extremo de la cadena transantártica de la región de Victoria, cayó a la Tierra mucho antes de esa fecha. A pesar de que las observaciones al microscopio electrónico mostraban formas que recuerdan a bacterias fosilizadas, también podría tratarse de contaminación terrestre. En estos momentos no se considera como una evidencia de la presencia de vida en Marte, pero no hay que desespararse tampoco para encontrar meteoritos más recientes.

Una joven roca ígnea marciana

Quizá con esta información resulta más comprensible que el meteorito que cayó a la Tierra el 18 de julio de 2011 cerca de la aldea de Tissint en Marruecos mantenga tan expectantes a los investigadores. Los fragmentos recuperados después de tres meses por los nómadas están frescos. Tienen que ser parte del cuerpo celeste pequeño que despertó a los habitantes de la región por los estampidos sónicos alrededor de las dos de la mañana.

Un fragmento del meteorito Tissint

Un fragmento del meteorito Tissint. © Macovich Collection, Darryl Pitt

Los análisis han demostrado que en última instancia se trata de un meteorito marciano, una shergotita, es decir, un representante de una de las tres clases principales de los meteoritos marcianos. Estas clases reciben los nombres de las aldeas cercanas donde los seres humanos asistieron a su caída. Por lo tanto no fue la caída observada cerca de la localidad francesa de Chassigny en 1815, ni la de Nakhla, Egipto (1911) sino la de Shergotty en la India (1865) .

Meteorito de Tissint

Otro fragmento del meteorito marciano Tissint © Macovich Collection, Darryl Pitt

Las shergotitas son rocas de tipo gabro-basáltico que se cree que provienen de la cristalización del magma caliente de Marte de hace entre 150 y 500 millones de años. Si este es el caso, deben ser fragmentos de la corteza marciana arrancados de su atracción por la caída de un asteroide en las regiones de actividad geológica reciente de Marte. Por lo tanto, lo más probable es que provenga de Tharsis, la meseta, donde entre otras cosas, está el Monte Olimpo, el volcán más grande del sistema solar.

Meteorito Tissint

Un fragmento del meteorito Tissint encontrado en el desierto de Marruecos. © Abderrahmane Ibhi

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