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El siglo XX

En 1902, Alfonso XIII es proclamado rey cuando las consecuencias materiales y espirituales del desastre del 98 estaban aún presentes. A pesar de que el sistema de la Restauración funcionó hasta 1903, el centralismo estatal comenzó a resquebrajarse en zonas con tradición foralista: Cataluña, acaudillada por Prat de la Riba, y el País Vasco por Sabino Arana.

Ante el envío de soldados a la zona del Rif, Barcelona va a la huelga general que derivó en un violento conflicto anticlericalista. Esta explosión es conocida con el nombre de la Semana Trágica, cuya resonancia tuvo graves consecuencias para el gobierno conservador de Antonio Maura.

En 1910 accede al poder el candidato liberal Canalejas, que realizó algunas reformas pero tropezó con la Iglesia, al impedir la entrada en España de nuevas órdenes religiosas, y con la clase obrera, por la huelga de ferroviarios de 1912, al tiempo que a España se le reconoció una zona de protectorado en Marruecos.

Alfonso XIII

Alfonso XIII gobernó tras el desastre colonial de 1898 en medio de las turbulencias sociales de principios de siglo.

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 tuvo para España consecuencias económicas beneficiosas debido a su neutralidad, pero provocó una fuerte alza de precios.

En 1916 los militares, descontentos del sistema parlamentario, se unen en las Juntas de Defensa, mientras que los diputados lo hacen en una Asamblea de Parlamentarios en 1917, la cual no resolvió nada. En los años siguientes, el campesinado será protagonista de una serie de revoluciones inspiradas por el comunismo libertario. Fue llamado Trienio Bolchevique (1918-1920).

En 1921, Marruecos derrota a España en Annual, y se provocó un clima de desconcierto aprovechado por el general Primo de Rivera, el cual da un golpe de Estado y acaba con el sistema parlamentario.

Dictadura de Primo de Rivera

Primo de Rivera. apoyado por el ejército, el monarca y los políticos derechistas, disuelve el Parlamento, suprime las libertades públicas y nombra un Directorio militar. La CNT, central sindical anarquista, clausura sus sindicatos, mientras que la UGT acepta colaborar con el gobierno, presidido por Largo Caballero, nombrado consejero de Estado en 1924. Se crea la Unión Patriótica, que funcionará como partido único.

Su política autoritaria y antiliberal, que clausura el Ateneo de Madrid y destierra a Miguel de Unamuno, le enfrenta a los políticos monárquicos. En 1927 se pone fin a la guerra de Marruecos, y ello permite al dictador realizar una reforma gubernativa que da paso a la dictadura civil. Forma un gabinete con civiles, como Calvo Sotelo, y crea la Asamblea Nacional Consultiva, de espíritu corporativista.

A partir de 1928 la dictadura mejora la economía española, se hacen grandes inversiones y se crea el Consejo Nacional de Economía y las confederaciones hidrográficas, se fundan los grandes monopolios comerciales, como por ejemplo Campsa, y se produce una mejora de la balanza comercial. Pero, por otro lado, la dictadura comienza un visible período de desgaste: se enfrenta abiertamente a la universidad, a ciertos sectores militares, a los viejos políticos, etc. Las organizaciones obreras, la CNT y la recién nacida FAI, trabajan en la clandestinidad y hay varios intentos de pronunciamiento. Pero lo más grave eran los problemas económicos y sociales, la deuda pública se había duplicado, el desempleo aumentó ante la paralización de obras públicas. Por ello, el general Primo de Rivera, al no conseguir el apoyo del ejército, presenta su dimisión en 1930.

La Segunda República

Ante la dimisión de Primo de Rivera, el rey Alfonso XIII encarga al general Berenguer la formación de un nuevo gobierno. Pero debido a la gran cantidad de políticos y partidos, la única solución es la sustitución de la monarquía por la república. Las centrales sindicales, CNT y UGT, se reorganizan rápidamente. Los políticos llegan a un pacto para establecer el nuevo régimen, dicho pacto está firmado por antiguos monárquicos como Maura y Alcalá Zamora, radicales como Lerroux, republicanos izquierdistas como Azaña y un único socialista, Indalecio Prieto.

Las elecciones fueron convocadas el 12 de abril de 1931 y en ellas vencieron claramente los republicanos socialistas. El comité revolucionario se convirtió en gobierno provisional y convocó Cortes Constitucionales el 14 de Abril de 1931. Mientras, el rey Alfonso XIII abandona el país.

La Segunda República intenta solucionar algunos problemas de fondo, como la reforma agraria y la introducción de principios laicos en la enseñanza y en la legislación. Pero desde el primer momento tropieza con los perjudicados por las reformas y con una gran masa anarquista.

Durante este segundo período republicano pueden distinguirse tres etapas: 1931-33, bienio reformador, 1933-36, el bienio restaurador o de derechas, y 1936, el Frente Popular.

Bienio Reformador

En esta etapa hay dos figuras claves, Manuel Azaña, presidente de gobierno, y Alcalá Zamora, presidente en 1931. La Constitución de la República establecía una Cámara única, el sufragio universal, aprobó el matrimonio civil y el divorcio. Otra reforma era la que afectaba al ejército. Cataluña consiguió un gobierno propio y lo más importante fue la reforma agraria: se iniciaron las expropiaciones, estableciendo un máximo agrario, dando a los campesinos el usufructo inalienable de las tierras. En 1932 se decretó la expropiación de los grandes de España.

Pero el paro continuaba y la reforma agraria apenas avanza, ante esto la CNT incitaba a las masas. Para reestablecer el orden, la República creó el cuerpo de guardias de asalto y la ley defensa de la república. El descontento creado entre la población es aprovechado por los sectores tradicionalistas, agrupados en la CEDA. conservadora y defensora de la Iglesia y la tradición. Con esto, la situación de Azaña se deteriora y convoca unas nuevas elecciones en 1933, que dan el triunfo a la derecha.

Bienio restaurador

Gobernada por el radical Lerroux, a pesar del triunfo de la CEDA, se suprimen las reformas de Azaña, haciendo concesiones a la Iglesia y a favor de los patronos. En Extremadura y Aragón nacen movimientos libertarios inspirados por la UGT y, por otro lado, la Falange, fundada por José Antonio Primo de Rivera, se fusiona con las JONS. En este clima, las medidas adoptadas por los ministros de la CEDA desencadenan un proceso revolucionario en octubre de 1934, localizado en Cataluña y Asturias. El fracaso de esta revolución dio fuerza a la derecha: el número de ministros aumenta y la reforma agraria es suspendida.

Pero el escándalo del estraperlo condujo a la desintegración de la coalición derechista. En 1935, Portela Valladares forma gobierno y convoca elecciones en 1936, que darán el triunfo al Frente Popular, coalición de republicanos de izquierda (Azaña) y las fuerzas obreras.

El Frente Popular

Azaña forma un nuevo gobierno compuesto únicamente por republicanos y posteriormente será sustituido en la presidencia por Casares Quiroga. La victoria izquierdista se tradujo en una reacción anárquica del pueblo en contra de la Iglesia y de los sectores tradicionalistas. El Frente Popular volvió a poner en marcha la reforma agraria y decreta una amnistía. Estas medidas políticas provocan el descontento de las derechas que preparan una conspiración con el apoyo del ejército. El asesinato de Calvo Sotelo por un grupo de guardias de asalto hace estallar la chispa revolucionaria: el ejército se subleva en Africa el 17 de julio de 1936.

La Guerra Civil

La sublevación, bajo el pretexto de defender el orden y la religión, oculta el temor de los conservadores de verse desplazados. política y socialmente, por lo que la guerra adquirió un carácter de lucha de clases. La guerra tuvo una vertiente internacional, ya que los sublevados recibieron ayuda del fascismo italiano de Mussolini y de Hitler, mientras que los republicanos lo tuvieron de las Brigadas Internacionales y de la URSS.

España quedó dividida en dos zonas: la republicana y la llamada de los nacionales
, que pretendían llegar a Madrid. En 1937 los republicanos intentan tomar Teruel, pero fracasan. En 1938 cruzan el Ebro (la batalla del Ebro), pero los nacionales logran romper su frente. En 1939 los nacionales se apoderan de Cataluña, quedando en poder de los republicanos Madrid y las costas mediterráneas, que caerían en marzo de ese mismo año. El 1 de abril de 1939 Franco declara el fin de la guerra. La guerra, que puede considerarse como un precedente de la Segunda Guerra Mundial, dejaba el país en ruinas y exhausto, con una baja demográfica importante, agudizada por la salida masiva de republicanos e izquierdistas, republicanos y profesionales. Con el fin de la guerra quedó instaurado un régimen autoritario y dictatorial.

La Era de Franco

Su régimen político fue un instrumento al servicio de las clases dominantes, aunque en seguida contó con el apoyo de las clases medias, debido al deseo de paz y orden. Su poder se basó en tres pilares, fundamentalmente: la Iglesia, el ejército y la Falange. Se vuelve los ojos al pasado imperial y glorioso de España y a los elementos puramente nacionales. El régimen se proclama enemigo del liberalismo y del comunismo, se anulan las libertades públicas y los partidos políticos, al tiempo que se olvidan la soberanía nacional y el sufragio universal. El gobierno se basa en el poder personal del jefe del Estado y se define como totalitario.

En su mandato, se distinguen dos etapas: una de aislamiento y autarquía y una segunda de apertura al exterior. En la primera fase las potencias que habían ayudado a Franco, Alemania e Italia, son vencidas por los aliados, por lo que el gobierno franquista es rechazado y condenado por la ONU.

En la década de los cuarenta se dispara la inflación y se desarrolla el mercado negro, debido a la descapitalización. La clase obrera hubo de encuadrarse en sindicatos verticales, y el gobierno lleva a cabo una política social que dará origen a la Seguridad Social.

En 1942 se crean las Cortes, en 1945 se publican el Fuero de los españoles y la Ley de sucesión.

El aislamiento concluye en 1953, motivado por el acuerdo con los Estados Unidos y el Concordato con el Vaticano, y quedada definitivamente roto con el ingreso en la ONU en 1955. En 1951 se constituye un nuevo gobierno, con ministros como Carrero Blanco y Ruíz Giménez. Pero la crisis de 1956 determina el fin de este gabinete. En 1958 se proclaman los Principios Fundamentales del Movimiento.

La década de los años sesenta será una etapa de iniciación de movimientos obreros y de una fuerte emigración de esta clase a países europeos industriales.

En 1962, bajo López Rodó, se ponen en marcha los planes de desarrollo, mejora el nivel de vida, aumenta la renta per cápita, pero se agravan las desigualdades sociales.

En los setenta se intenta dar una imagen del régimen menos autoritaria, tendencia que representa Fraga Iribarne, pero la oposición al franquismo crece por momentos.

En 1974 jura gobierno Arias Navarro. Un año después, el 20 de noviembre de 1975, moría el dictador, muerte que acarreó la desaparición de su régimen.

Transición a la Democracia

Ante el fracaso del gobierno de Arias Navarro, Juan Carlos I, nombrado rey a la muerte de Franco, llama al joven Adolfo Suárez para la dirección del Estado. Éste inicia conversaciones con la oposición demócrata, legaliza los partidos políticos en 1977 y convoca elecciones que darán el triunfo a la coalición que él dirige: Para hacer frente a la delicada situación se firman los Pactos de la Moncloa, y el 6 de diciembre de 1978 fue aprobada la Constitución democrática. En 1979 se celebran elecciones generales, con el triunfo, nuevamente, de UCD.

En 1981 el intento de golpe de Estado del 23 de febrero pondrá en peligro la joven democracia, pero ésta saldrá robustecida gracias al apoyo de las fuerzas sociales y al propio pueblo español. Las elecciones de 1982, tras el rotundo fracaso del gabinete que preside Calvo Sotelo, darán el triunfo a los socialistas, triunfo que se repetirá en 1986. Este año es especialmente importante debido a la entrada de España en la CEE.

Cultura

En la primera mitad del siglo XX, España conoce un florecer de su cultura, con autores que arrancan del siglo XIX, con una problemática marcada por el desastre del 98 y cuyo objetivo será contactar con Europa. En esta línea encontramos a Joaquín Costa, Ortega y Gasset y toda la generación del 98: Unamuno, Baroja, Juan Ramón Jiménez y posteriormente la generación del 27.

Científicamente destacan Ramón y Cajal y Marañón. En el terreno artístico los máximos representantes son Gaudí en arquitura y Picasso en pintura. Sobresalen Buñuel en cine; Falla y Turina en música; Cela, Delibes, Celaya, Buero Vallejo, etc., en la literatura actual.