Sexta extinción en masa amenaza a la cuarta parte de los mamíferos

Desde hace varios años, los biólogos están alarmados por la desaparición de especies animales y vegetales. Un nuevo estudio basado en una extensa investigación hace un balance de la situación actual y los esfuerzos para proteger la biodiversidad.

Además de una síntesis de los datos existentes, el equipo internacional de investigadores ha hecho un enorme esfuerzo para recopilar información y censar las especies en el campo. Cuatrocientas veinte cámaras, colocadas en los bosques protegidos en siete países tropicales de tres continentes, han recogido 52000 fotos de animales de todos los tamaños en dos años de investigación. Varias publicaciones que forman parte de este gran trabajo han sido publicadas o se publicarán en el futuro en la revista Philosophical Transactions of the Royal Society B.

Foto de muestra tomada por las cámaras de disparo automático, foto de un tapir (Tapirus sp.) en las afueras de un bosque panameño. © Smithsonian Wild, Flickr, CC by-nc-sa 2.0

El equilibrio natural sigue estando en peligro

Una observación: la creciente presión de las actividades humanas sobre el medio ambiente es muy superior a los esfuerzos de conservación realizados. La pérdida de biodiversidad se está acelerando, las principales amenazas tienen que ver con la expansión de tierras agrícolas y la deforestación, que destruye el hábitat natural de los animales, multas y penas no demasiado elevadas por la caza de ciertos animales y la introducción de especies invasoras.

Centrado en los mamíferos, el estudio muestra que una cuarta parte de las 5339 especies conocidas están en peligro de extinción. Sin embargo, son el grupo mejor protegido gracias a que en el grupo hay especies emblemáticas, cuya desaparición afecta a la opinión pública. Entre ellos, los animales insectívoros como armadillos, osos hormigueros, y algunos primates los que se encuentran en mayor riesgo.

Los biólogos también se centran en el problema de la fragmentación de los espacios naturales. El tamaño de la zona conservada debe enriquecerse. Por ejemplo, los bosques tienen que ser más amplios, para dar cobijo a un mayor número de especies, incluidos los grandes animales. Así, los ecosistemas son más fuertes, más interconectados y el riesgo de extinción de esta forma se reduce considerablemente.

Durante las campañas de identificación de especies en el campo, como en este caso en la expedición Shanga 2010 República Centroafricana, los naturalistas recolectan miles de muestras de plantas e insectos. Para los mamíferos, el uso de la imagen es más apropiado... © bayanga85, Flickr, CC 2.0 by-sa

Por último, en general, la investigación colectiva pone de manifiesto las deficiencias de los actuales esfuerzos para proteger la biodiversidad. Las medidas puestas en marcha están lejos de ser inútil. Sin ellas, la degradación, habría avanzado más y de forma más rápida. Pero debido a que un animal (como el oso panda) será más “queridos” por el público que otro, la distribución del esfuerzo no es racional. Esto condujo a graves deficiencias y duplicación de esfuerzos, los limitados recursos disponibles deben ser alentados a optimizar su uso en áreas prioritarias. Esta es que hay detrás de la creación de “focos de biodiversidad” acuñado por Norman Myers: el dinero debe utilizarse para causar el mayor impacto posible.

Sexta extinción en masa. Dada la urgencia, un cambio de estrategia es necesario

Lejos de ser sólo crítica, el estudio también ofrece varias soluciones. Carlo Luigi Boitani Rondanini y la Universidad Sapienza de Roma, y ​​Ana Rodrigues, del Centro de Ecología Funcional y Evolutiva en Montpellier, los patrocinadores del informe, definen las principales líneas de trabajo para desarrollar una conservación de la naturaleza verdaderamente eficaz.

Los investigadores deben mejorar el conocimiento de los diferentes medios naturales, especies y aquellos elementos que las amenazan. De esta forma se podrán definir las áreas prioritarias, las acciones más eficaces y buenos indicadores para monitorizar la situación. Para ser útiles, estos datos tienen que llegarle a un “gerente”, una institución internacional que organice y racionalice los esfuerzos de conservación en todo el mundo. Entonces sería posible fijar objetivos, adaptados a la realidad sobre el terreno, de modo que se garantice la supervivencia de las especies de manera perenne.

Una cuarta parte de los mamíferos, esta especie de murciélago aún no identificado de África se ve amenazada por la desaparición de su hábitat natural. © bayanga85, Flickr, CC 2.0 by-sa

Por supuesto, una organización mundial para la conservación de la biodiversidad sólo es posible teniendo en cuenta el contexto y los intereses de la población local. Ellos no deben sufrir sino disfrutar de las medidas de protección de las que son objetos, son los actores principales sobre el terreno. Para los investigadores, estos puntos son la clave de una protección integral de los ecosistemas, la única solución capaz de detener la pérdida de la biodiversidad.

Más información

The key elements of a comprehensive global mammal conservation strategy
Conversation with Norman Myers

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