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Salud

Crisis de la E. coli, puede que lo más grave haya pasado ya

El Ministro de Sanidad alemán Daniel Bahr dijo el martes que había razones para ser cautelosamente optimistas y creer que el brote de la cepa nueva y mortífera de E. coli que ha matado a 23 personas haya alcanzado su valor máximo. “Hay algunos argumentos que sugieren lo peor ha quedado atrás“, dijo Bahr, agregando que la tasa de nuevas infecciones ha disminuido.

Mientras tanto, un experto de la Organización Mundial de la Salud dice que el tiempo se acaba para los investigadores alemanes para encontrar la fuente del brote más mortal que se ha registrado hasta el momento. La E. coli ha extendido el temor en toda Europa y millones de agricultores ven cómo deben hacer frente a los costes de las exportaciones fallidas.

Los funcionarios alemanes siguen buscando la causa del brote. En la última semana, han acusado injustamente a los pepinos españoles y luego a los brotes de soja de una explotación alemana de la crisis que ha matado a 23 personas e infectado a más de 2.400.
Si no sabemos la causa más probable en una semana, puede que nunca lo hagamos,” dijo el Dr. Guenael Rodier, experto en enfermedades transmisibles de la OMS, a The Associated Press el martes.

También comentó que las verduras contaminadas probablemente han desaparecido del mercado y sería difícil para los investigadores alemanes poder vincular con ellas a los pacientes contaminados semanas después de que el primero de ellos se infectase.

En este momento, (los alemanes) están entrevistando a la gente acerca de los alimentos que comían hace aproximadamente un mes“, dijo. “Es muy difícil conocer con exactitud estos datos“. Sin más detalles acerca de qué alimentos exactamente consumieron los pacientes enfermos, Rodier dijo que sería muy difícil reducir el número de productos sospechosos para aislar el culpable. “La prueba definitiva vendrá del laboratorio“, dijo. “Pero primero se necesita el vínculo epidemiológico con el alimento sospechoso.”

laboratorio

Otros expertos han emitido duras críticas contra la investigación alemana y se preguntan por qué se tarda tanto para identificar la fuente. “Si nos dan 200 casos y 5 días, debemos ser capaces de resolver este brote“, dijo Michael Osterholm, director del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, cuyo equipo ha estudiado numerosos brotes de origen alimentario en los Estados Unidos. Osterholm describe el esfuerzo alemán como “errático” y “un desastre” y dijo que las autoridades deberían haber hecho entrevistas a los pacientes más detalladas tan pronto como comenzó la epidemia.

Osterholm afirma que los alemanes deberían haber sido capaces de rastrear los casos de la enfermedad y asociarlos con los productos contaminados mucho antes, y que las pruebas en los productos actuales no serán útiles. “Es como mirar las grabaciones de la cámara de una intersección de tráfico hoy para ver lo que causó un accidente hace tres semanas“, dijo. “Esta es una respuesta a los brotes que no está siendo dirigida por los datos“, añadió. “La solución de un brote de este tipo es difícil, pero no es una tarea imposible.”

El martes, el comisario de sanidad de la UE (John Dalli) advirtió a Alemania contra las conclusiones prematuras e inexactas sobre la fuente de la contaminación. Los comentarios de John Dalli se produjeron sólo un día después de que él mismo hubiera defendido a los investigadores alemanes diciendo que estos estaban trabajando bajo una presión extrema. Dalli dijo al Parlamento Europeo en Estrasburgo que los datos apotados deben ser científicamente sólidos y toda prueba debe validarse antes de que sea pública.

En los brotes no es inusual que ciertos alimentos que se sospecha al principio sean posteriormente descartados. En el año 2008 en los EE.UU., unos tomates crudos se vieron implicados inicialmente en un brote de salmonella en todo el país. Los consumidores rechazaron los tomates, que cuestan a la industria millones dedólares. Semanas más tarde se determinó que la causa eran unos chiles jalapeños cultivados en México.

En el actual brote de E. coli, las pruebas apuntaban también a brotes de soja y otras leguminosas de una granja orgánica en el norte de Alemania, pero hasta el momento han dado negativo. Rodier dice que eso no exime necesariamente a las verduras. “El hecho de que las pruebas sean negativas no significa que puedan ser descartadas“, dijo. “Las bacterias podrían haber contaminado un solo lote de alimentos y haber desaparecido al haber tardado tanto tiempo en recoger las muestras“.

Los brotes de origen alimentario son difíciles de contener porque implican múltiples industrias, los departamentos gubernamentales y, en el caso de Alemania, varias capas de burocracia, lo que no facilita la obtención de datos rápida. Esto se traduce en un retraso de la presentación de informes que hace que sea más difícil para los expertos saber si un foco está en su clímax o no.

El centro nacional alemán de control de enfermedades, el Instituto Robert Koch, aumentó el martes el número de infectados en Alemania a 2325, con otros 100 casos en 10 países europeos y Estados Unidos. El número de víctimas hospitalizadas en cuidados intensivos con una complicación rara pero grave que puede conducir a insuficiencia renal se elevó de 12 a 642.

El instituto dice que el número de casos nuevos está disminuyendo – una señal de que la epidemia habría llegado a su punto más alto -, pero añade que no se puede estar seguro de que disminución vaya a continuar.

Una gran diferencia con otros brotes de E. coli es que las mujeres – que tienden a consumir más productos frescos – son, con mucho, los más afectados en esta ocasión. La mayoría de las víctimas en Alemania están entre los 20 y 50 años de edad y tienen un nivel de estudios alto, están en buena forma física y llevan estilos de vida saludables, según los investigadores.

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