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Omega-3 podría ser peligroso para la próstata

Un estudio realizado con una muestra de más de 3.000 hombres, demuestra que las formas agresivas de cáncer de próstata podrían ser alentada por los niveles altos de ácidos grasos omega-3. Estos sorprendentes resultados, sin embargo, no ponen en entredicho el beneficio del consumo de pescado, fuente natural de omega-3.

La publicidad tan favorable que se les hacen a los ácidos grasos omega-3 podría estar a punto de cambiar. Los científicos de Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle han demostrado que estas moléculas conocidos por su efecto beneficioso sobre la salud cardiovascular, sería mucho menos beneficiosa para la próstata.

Para lograr estos resultados inesperados, publicado en el American Journal of Epidemiology, se evaluó la salud de la próstata de más de 3.400 al mismo tiempo que su concentración en sangre de ácidos grasos diferentes, tanto los que son considerados buena (omega-3) o malos (omega- 6 y los ácidos grasos trans). Los hombres, de entre 55 y 84 años fueron seguidos durante siete años (entre 1994 y 2003), la mitad de ellos (1658) se vean afectados por el cáncer de próstata, la otra mitad (1803) constituyen el grupo de control.

Omega-3 ¿El mundo al revés?

En este estudio longitudinal, ningún ácido graso podría estar directamente vinculado a un mayor riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer de próstata agresivo. En su lugar, y sorprendentemente, los hombres que tenían las tasas más altas de ácido docosahexaenoico (DHA) tenían dos veces y media más probabilidades de desarrollar una forma muy agresiva de cáncer de próstata. Sorpresa extra, una alta concentración de ácidos grasos trans, cuya reputación no es precisamente la mejor, al contrario parecen proteger contra estas formas agresivas de cáncer (con reducción del riesgo del 50%).

El ácido docosahexaenoico es un ácido graso insaturado que contiene 22 átomos de carbono. Es en el tercer carbono (desde el lado opuesto del grupo carboxilo) donde se coloca el primer doble enlace carbono-carbono, una característica de los ácidos grasos omega-3

El ácido docosahexaenoico es un ácido graso insaturado que contiene 22 átomos de carbono. Es en el tercer carbono (desde el lado opuesto del grupo carboxilo) donde se coloca el primer doble enlace carbono-carbono, una característica de los ácidos grasos omega-3. © Timlev37, Wikipedia, imagen de dominio público

El DHA pertenece a la famosa familia de los lípidos omega-3 (donde el primero de los seis dobles enlaces carbono-carbono se sitúa en el tercer carbono). No es metabolizado por el cuerpo, el ácido graso insaturado necesariamente debe ser proporcionado a través de los alimentos. El DHA se suelen encontrar en grandes cantidades en pescados grasos y aceite de pescado, una de las razones por las que el consumo de estos alimentos es muy recomendable.

Ineficacia del efecto anti-inflamatorio

Los ácidos grasos omega-3 en general, y por lo tanto el DHA, ayudan a combatir las enfermedades cardiovasculares mediante la reducción de los triglicéridos y el colesterol. Otros estudios también han podido demostrar la acción beneficiosa de estas moléculas contra las enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, los ácidos grasos omega-3 también poseen acciones anti-inflamatorias, que los científicos asumieron suficientemente eficaces para reducir los cánceres relacionados con la inflamación.

Este estudio demuestra que no es así. “Nos sorprendimos al ver estos resultados y pasamos mucho tiempo asegurándonos de que los análisis eran correctos“, dice Theodore Brasky, investigador asociado al Hutchinson Center’s Cancer Prevention Program y autor del artículo. También es difícil en la actualidad entender el papel de los ácidos grasos omega-3 en este proceso, que ya merece el interés de los científicos.

Tenemos que seguir comiendo pescado

Nuestros resultados están empezando a cambiar lo que sabemos – o mejor dicho lo que pensamos que sabemos – sobre la comida, la inflamación y el desarrollo del cáncer de próstata, y ponen de relieve la complejidad del estudio la asociación entre la nutrición y el riesgo de desarrollar algunas enfermedades crónicas“, continúa.

A pesar de la ausencia de las recomendaciones oficiales, los nutricionistas aconsejan consumir ácidos grasos omega-3 a través de la dieta o mediante suplementos. A raíz de este estudio, ¿debemos comenzar a cambiar nuestros hábitos alimenticios? Los autores dicen que es mejor no ir demasiado lejos: “En general, los efectos beneficiosos del consumo de pescado para prevenir enfermedades del corazón es mayor que el daño asociado con el riesgo de cáncer de próstata.”

Más información

Abstract del artículo original (en inglés) publicado en la revista American Journal of Epidemiology

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